{"id":20071,"date":"2017-09-26T12:12:43","date_gmt":"2017-09-26T17:12:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=20071"},"modified":"2017-10-04T13:55:13","modified_gmt":"2017-10-04T18:55:13","slug":"la-semana-que-cambio-a-la-ciudad-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/la-semana-que-cambio-a-la-ciudad-de-mexico\/","title":{"rendered":"La semana que cambi\u00f3 a la Ciudad de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p><em>A la memoria de quienes perdieron la vida en los terremotos del 19 de septiembre de 2017 y del 19 de septiembre de 1985 en la Ciudad de M\u00e9xico, y de aquellos que salvaron vidas.<\/em><\/p>\n<p>Fotograf\u00edas por: Ana Victoria Rodr\u00edguez Maroun<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-20076 alignleft\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1063-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"356\" height=\"267\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1063-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1063-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1063-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1063.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 356px) 100vw, 356px\" \/>A seis d\u00edas del temblor que sacudi\u00f3 la Ciudad de M\u00e9xico, el n\u00famero oficial es de por lo menos 324 muertos en todas las zonas afectadas, con 183 muertos s\u00f3lo en la Ciudad de M\u00e9xico. Curiosamente, son 122 mujeres y 61 hombres\u2013las mujeres sufren una tasa de mortalidad el doble de los hombres. Otros cientos siguen desaparecidos, lo que indica que el n\u00famero de muertos continuar\u00e1 subiendo en los pr\u00f3ximos d\u00edas. Si es como en 1985, algunos nunca ser\u00e1n encontrados.<\/p>\n<p>Los n\u00fameros no son precisos porque otra v\u00edctima de este desastre no tan natural ha sido la informaci\u00f3n fidedigna. La gente en las calles exige saber qu\u00e9 pasa con sus familiares y el gobierno no puede o no quiere contestar. En las morgues y frente a los edificios ca\u00eddos, el clamor por la transparencia crece con la angustia. La incertidumbre genera rumores que r\u00e1pidamente llenan el vac\u00edo en la informaci\u00f3n oficial. Las redes alimentan tanto el conocimiento de los hechos como el bullicio indiscriminado.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los edificios destruidos, miles sufrieron importantes da\u00f1os estructurales. Algunas familias han perdido todo. Cientos de personas seguir\u00e1n sin hogar o vivir\u00e1n en situaciones de hacinamiento con amigos y parientes durante semanas o meses. Los temblores leves del 23 de septiembre han revivido el trauma. Los da\u00f1os sicol\u00f3gicos durar\u00e1n m\u00e1s que las grietas en las paredes.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: left;\">El d\u00eda que cambi\u00f3 la ciudad<\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-20072\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1081-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"383\" height=\"287\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1081-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1081-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1081-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1081.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 383px) 100vw, 383px\" \/>Las sirenas chillan en todas direcciones a la vez. Hay polvo y humo y un ominoso olor a gas en el ambiente. Trabajadores de la salud vestidos de blanco trabajan para atender a los heridos. Bajar por la escalera desvencijada, balance\u00e1ndose de un lado a otro, y salir a la calle parece ser el primer milagro. Afuera, nos abrazamos y lloramos y hacemos balance mientras los temblores contin\u00faan. No estamos seguros si es la tierra todav\u00eda temblando o el temblor dentro de nosotros.<\/p>\n<p>De vez en cuando, una se\u00f1al viene a trav\u00e9s del tel\u00e9fono celular y recibimos una peque\u00f1a noticia o una oportunidad de hacer una llamada a los miembros de la familia. Despu\u00e9s las l\u00edneas vuelven a morir y nos quedamos pregunt\u00e1ndonos c\u00f3mo estar\u00e1 el resto de la ciudad. Las madres se desesperan por saber si sus hijos est\u00e1n bien.<\/p>\n<p>En la Colonia Ju\u00e1rez, nuestro edificio resisti\u00f3 el temblor. No podemos ver construcciones ca\u00eddas, pero sabemos que las hay por las part\u00edculas en el aire. Vidrios y piezas de fachadas obstruyen las calles, ahora abandonadas por el tr\u00e1fico diario que dej\u00f3 v\u00eda libre a los veh\u00edculos de emergencia. Los m\u00e9dicos levantan cuidadosamente a una mujer que yac\u00eda en el asfalto sobre una camilla, y tratan de no mover la columna vertebral. Algunos dicen que salt\u00f3 de p\u00e1nico cuando comenz\u00f3 el terremoto. Otros dicen que cay\u00f3 en la calle cuando las piezas de concreto empezaron a romperse.<\/p>\n<p>No hubo ninguna advertencia. Para todos los sofisticados sistemas de sensores de terremotos, el sismo lleg\u00f3 bajo el radar y explot\u00f3 en nuestra conciencia, sacudi\u00e9ndonos al mismo tiempo que la alarma in\u00fatil. El epicentro estaba cerca, a tan s\u00f3lo 100 kil\u00f3metros de esta ciudad capital de 21 millones de habitantes.<\/p>\n<p>Los terremotos no reciben nombres como los huracanes, as\u00ed que \u00bfc\u00f3mo llamar\u00e1 la posteridad a \u00e9ste? El \u201cterremoto del 19 de septiembre\u201d ya est\u00e1 usado. El terremoto de esta semana ocurri\u00f3 el mismo d\u00eda que el devastador terremoto de hace 32 a\u00f1os que dej\u00f3 entre 5 y 10 mil muertos o desaparecidos. Nadie soslay\u00f3 la iron\u00eda.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 a M\u00e9xico en 1986, siendo una estudiante con una comprensi\u00f3n rudimentaria de la lengua espa\u00f1ola. Encontr\u00e9 una ciudad en ruinas. Al caminar por las calles, cuadras enteras conten\u00edan s\u00f3lo restos de edificios y los fantasmas de la gente que una vez vivi\u00f3 y trabaj\u00f3 all\u00ed. Un gobierno \u00e9picamente corrupto se hab\u00eda embolsado el dinero de la ayuda internacional y la reconstrucci\u00f3n tuvo lugar a un ritmo glacial, si es que la hubo. Comenc\u00e9 a recoger historias de sobrevivientes \u2014el terror de estar atrapado, los seres queridos que murieron, la indignaci\u00f3n por los due\u00f1os de negocios que vinieron a rescatar sus cajas fuertes y objetos materiales dejando a los seres humanos atrapados en lo que quedaba de su inversi\u00f3n.<\/p>\n<p>1985 dej\u00f3 una huella de terror para toda una generaci\u00f3n de habitantes de la Ciudad de M\u00e9xico. Cuando la tierra tiembla, lo sienten en cada hueso de sus cuerpos. Incluso un temblor leve env\u00eda al menos a alguien al hospital con un colapso nervioso por revivir el trauma. Y este temblor no fue leve. Dicen que el epicentro fue en el estado de Puebla, en la frontera con Morelos, por lo que el temblor de 7.1 golpe\u00f3 casi con toda su fuerza en estos estados y en la mega-urbe de la Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: left;\">Surgimiento del colectivo profundo<\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-20075 alignleft\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1064-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"403\" height=\"302\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1064-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1064-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1064-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1064.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 403px) 100vw, 403px\" \/>Desde el primer segundo, la respuesta fue social. Cuando se sinti\u00f3 el primer temblor, la gente sali\u00f3 a las calles, primero para la seguridad, enseguida para el consuelo. Cuentan abrazados y entre sollozos las sensaciones aterradoras de sentir la tierra moverse bajo sus pies. Buscan a sus seres queridos, compartiendo la poca informaci\u00f3n que hay, y miran at\u00f3nitas como se despliegue el drama a su alrededor. Se mueven en grandes manadas a pie, ya que otras formas de transporte han desaparecido del paisaje urbano. Es como las<\/p>\n<p>escenas de las pel\u00edculas post-apocal\u00edpticas, excepto que no son pandillas de merodeadores, sino simplemente ciudadanos obligados a volver a lo b\u00e1sico \u2014dos pies, un coraz\u00f3n, ning\u00fan tel\u00e9fono inteligente.<\/p>\n<p>No tard\u00f3 nada la aparici\u00f3n del colectivo profundo. Radiando desde el c\u00edrculo interno de la familia y los amigos (\u00bfest\u00e1n bien?, \u00bfnecesitan algo?), empez\u00f3 a abarcar a extra\u00f1os completos que no compart\u00edan nada m\u00e1s que vivir juntos en una zona de desastre. La juventud tom\u00f3 la delantera, con miles de hombres y mujeres agarrando un pico y un casco y dirigi\u00e9ndose a los escenarios de escombros. J\u00f3venes que percibieron la responsabilidad de lo comunitario y asumieron la tarea con toda su energ\u00eda y su compromiso. Un tweet popular cita el estereotipo: \u201cLos millennials son unos ap\u00e1ticos que la pasan en las redes sociales y no hacen nada por su pa\u00eds\u201d y a continuaci\u00f3n se muestra una foto de una cadena humana de j\u00f3venes pasando suministros a los rescatistas, con la pregunta ret\u00f3rica: \u201cAhora, \u00bfqu\u00e9 tienes que decir de nosotros?\u201d<\/p>\n<p>Estudiantes universitarias, obreros, amas de casa y profesionistas, todos juntos, llevan turnos de varias horas de trabajo f\u00edsico pesado, moviendo rocas, ladrillos y varillas de acero retorcidas. Han venido no s\u00f3lo como rescatistas, sino como organizadores de base. Aterrizan en un centro de acopio o un lugar donde ha colapsado un edificio e inmediatamente crean sofisticados sistemas para clasificar donaciones, coordinar b\u00fasquedas, proteger \u00e1reas peligrosas y apoyar a los y las rescatistas. En la UNAM, la mayor y mejor universidad de Am\u00e9rica Latina, las brigadas llegan y salen continuamente, realizando talleres improvisados para que los grupos nuevos sean entrenados por los experimentados. Transfieren el conocimiento en un proceso de aprendizaje expr\u00e9s que sorprender\u00eda a sus profesores. Tienen que adquirir conocimiento de cosas nunca estudiadas, que ni estaban en el plan de estudios. El conocimiento de c\u00f3mo salvar su ciudad.<\/p>\n<p>Los voluntarios pasan por las tiendas de herramientas y compran sus propias palas y picos y cascos de colores vistosos. Soci\u00f3logas en ciernes y estudiantes de letras se convierten en trabajadores de la de-construcci\u00f3n de un d\u00eda a otro. El ambiente es serio, triste pero efervescente, cargada de energ\u00eda c\u00edvica. La ayuda llega minuto a minuto, hasta que salen videos anunciando un excedente de emparedados. En los centros de donaci\u00f3n establecidos en plazas p\u00fablicas, parques y albergues, los voluntarios reciben lo que el p\u00fablico da, pero agradecen m\u00e1s las bater\u00edas y vendajes. Tres muchachitos, flacos y llevando pantalones desgastados, traen un carrito apilado con cajas de agua embotellada. Un coche pasa y entrega una caja de galletas al polic\u00eda que dirige el tr\u00e1fico frente al centro de acopio de la Fuente de Cibeles. Los vecinos llevan ropa y alimentos enlatados. Dos mujeres j\u00f3venes han iniciado un refugio para mascotas de damnificados. Distribuyen folletos que ofrecen croquetas, servicios de perreras y atenci\u00f3n veterinaria. Otras van de casa en casa ofreciendo masajes anti-estr\u00e9s. Todo gratis.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: left;\">La insurrecci\u00f3n urbana<\/h3>\n<p>Las reglas de la sociedad capitalista han sido arrojadas por la ventana rota. Quien intenta ganar dinero con la tragedia \u2014y son pocos\u2014es llamado a cuentas. Un mensaje de WhatsApp se\u00f1ala que Walmart y Costco se enriquecen con el dinero de las personas que compran bienes para donar, sin siquiera ofrecer descuentos, mientras que tiendas de abarrotes familiares, que sobreviven con ingresos raqu\u00edticos, han vaciado sus estantes para contribuir a los esfuerzos del rescate. \u201cPiensa a qui\u00e9n quieres comprarle en el futuro\u201d, advierte el redactor.<\/p>\n<p>Los medios comerciales anuncian la decisi\u00f3n de los bancos de no cobrar comisiones (en M\u00e9xico, Citigroup y otros bancos extranjeros cobran m\u00e1s por servicios que en cualquier otra parte del mundo), y Telmex (propietario: Carlos Slim, uno de los hombres m\u00e1s ricos del mundo) ofrece gratuitamente datos de telefon\u00eda celular. Pero no es la generosidad empresarial lo que sustenta este movimiento ciudadano. Es la irrupci\u00f3n espont\u00e1nea del pueblo ayudando al pueblo, mostrando una unidad tribal que el ego\u00edsmo de la sociedad de consumo ha empe\u00f1ado durante d\u00e9cadas en aniquilar. Los vecinos que ayer se quejaban de los perros ladrando hoy se apoyan uno al otro como hermanos reci\u00e9n reunidos. Las parejas abren sus hogares a extra\u00f1os s\u00f3lo porque reconocen la necesidad.<\/p>\n<p>A los poderosos no les gusta lo que ven. \u00bfC\u00f3mo es posible que una sociedad entera\u2013 atravesando barreras de clase, raza y g\u00e9nero\u2013 se levanta para ayudarse a s\u00ed misma? No puede ser\u2013una respuesta c\u00edvica masiva no controlada o canalizada por la \u00e9lite. \u00a1Y en la capital del pa\u00eds! Desaprueban en un consenso sin palabras: esto es un mal presagio para el futuro del gobierno autoritario en M\u00e9xico, y justo antes de elecciones presidenciales para el relevo del tirano en turno. \u00bfQu\u00e9 pasa si la gente ve, como ya se est\u00e1 viendo, que no necesita depender del gobierno? \u00bfQu\u00e9 pasa si la flexi\u00f3n de sus m\u00fasculos c\u00edvicos para enfrentar el terremoto les inspira a hacerlo en otras esferas y con otras de las muchas demandas sociales acumuladas, como la lucha por la libertad y la justicia?<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-20073\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1075-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"386\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1075-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1075-768x1024.jpg 768w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1075.jpg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/>Intentan imponer controles. En sitios de edificios colapsados, las fuerzas de seguridad permiten que s\u00f3lo ingresen los reporteros de los principales medios de comunicaci\u00f3n, sobre todo el duopolio de Televisa y TV Azteca, grandes aliados del gobierno priista. Los conglomerados de medios informativos est\u00e1n trabajando horas extra para tejer una narrativa falsa que pone realza a los polic\u00edas, los soldados y los pol\u00edticos como los h\u00e9roes del rescate, minimizando el rol de la sociedad civil. Nadie les cree porque lo que todo mundo ve es lo contrario. En un sitio tras otro, las fuerzas de seguridad est\u00e1n paradas mientras los ciudadanos voluntarios realizan las tareas; o peor a\u00fan, aqu\u00e9llas obstruyen las labores urgentes. Como las hormigas que salen de las grietas con un plan maestro instintivo, es la ciudadan\u00eda organizada quien est\u00e1 transformando su ciudad, y al mismo tiempo, su cultura pol\u00edtica para los a\u00f1os venideros.<\/p>\n<p>En la Avenida Cuauht\u00e9moc, un grupo de personas queda pasmado en la banqueta viendo el teatro de la vida real. Un edificio de cuatro pisos se tambale\u00f3 y cay\u00f3 hacia atr\u00e1s. En minutos, se convirti\u00f3 en una placa gigante de loza, que una vez fue un techo, encima de una enorme pila de escombros. Los rescatistas suben al techo como a un resbaladero\u00a0enorme y usan cuerdas y picos para tratar de excavar en las ruinas en busca de sobrevivientes. Cientos de rescatistas improvisados, con cascos baratos, los ven desde el suelo ahora firme, muchos con sus pu\u00f1os en alto rasgando el aire.<\/p>\n<p>En el lenguaje s\u00edsmico, un pu\u00f1o levantado no es un s\u00edmbolo de lucha y resistencia sino una se\u00f1al para mantener un silencio absoluto. Nadie habla. El silencio de una multitud en una de las ciudades m\u00e1s ruidosas del mundo resulta extra\u00f1o, pero tiene un prop\u00f3sito. Todo el mundo est\u00e1 alerta, con la esperanza de escuchar una peque\u00f1a voz o un leve movimiento que muestre que alguien sigue vivo bajo los escombros. Entonces los rescatistas sabr\u00e1n d\u00f3nde excavar y extraer otra victoria de las fauces del desastre. Los adolescentes con los pu\u00f1os levantados silencian incluso a los autos que pasan por la calle.<\/p>\n<p>Desafortunadamente, esta vez no hay victoria. Al salir, est\u00e1n diciendo que la demolici\u00f3n comenzar\u00e1 pronto. Una vez que el equipo pesado entra en acci\u00f3n, la esperanza de vida emergente se extingue. Los trozos de concreto se desplazan y se asientan y si hay sobrevivientes ser\u00e1n aplastados. Cada d\u00eda que pasa reduce las posibilidades de encontrar personas vivas. Algunos medios de comunicaci\u00f3n social denuncian que las fuerzas armadas desplegadas por el presidente quieren meter ya las retroexcavadoras y gr\u00faas, renunciando al hilo de esperanza de que alguien todav\u00eda pueda ser sacado vivo. Pero este es el hilo que motiva a cada brigadista a seguir trabajando durante toda la noche y al d\u00eda siguiente, incluso bajo el granizo y la lluvia. La prensa local informa que 69 personas han sido rescatadas con vida.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-20074 alignleft\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1072-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"388\" height=\"291\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1072-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1072-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1072-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/IMG_1072.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 388px) 100vw, 388px\" \/>Mientras siguen las labores de rescate y reacomodo, miles de personas acuden en ayuda de extra\u00f1os sin pensar si las v\u00edctimas \u201clo merecen\u201d o no, sin distinguir o discriminar, sin discursos ni fanfarrias. Es una ciudad entera en solidaridad consigo misma, rebasando a un gobierno desesperado por recuperar la legitimidad y marginando a las fuerzas de seguridad y los pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Tal vez esos pu\u00f1os levantados s\u00ed son un s\u00edmbolo de resistencia, despu\u00e9s de todo.<\/p>\n<p>Un desastre natural surge de la naturaleza, pero no es un desastre hasta que afecta a la especie que tiene el poder de nombrar. Los seres humanos los nombramos desastres porque cuando la tierra se mueve o los vientos se agitan, destruyen lo que hemos construido y amenazan nuestras vidas. Para la tierra, \u00e9stas son meras adaptaciones internas a procesos milenarios. A la larga, ser\u00edamos irrelevantes si no fuera por nuestra tremenda capacidad de destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es esa conciencia de nuestra insignificancia y vulnerabilidad lo que nos aterroriza cuando empiezan los temblores. El sentido de s\u00ed mismo resulta socavado de modos que no podemos explicar. Pero cuando el individuo se desvanece y el colectivo profundo surge para salvar, proteger y cuidar, no puedes dejar de pensar, despu\u00e9s de todo, que quiz\u00e1s en su mejor momento hay algo trascendente en la raza humana.<\/p>\n<p>Ir\u00f3nicamente, para la Ciudad de M\u00e9xico, entre los escombros, el dolor y la incertidumbre, este es el momento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Este art\u00edculo se public\u00f3 originalmente en <a href=\"https:\/\/desinformemonos.org\/la-semana-cambio-la-ciudad-mexico\/\">Desinform\u00e9monos<\/a>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A seis d\u00edas del temblor que sacudi\u00f3 la Ciudad de M\u00e9xico, el n\u00famero oficial es de por lo menos 324 muertos en todas las zonas afectadas, con 183 muertos s\u00f3lo en la Ciudad de M\u00e9xico. Curiosamente, son 122 mujeres y 61 hombres\u2013las mujeres sufren una tasa de mortalidad el doble de los hombres. Otros cientos siguen desaparecidos, lo que indica que el n\u00famero de muertos continuar\u00e1 subiendo en los pr\u00f3ximos d\u00edas. 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