{"id":20235,"date":"2017-10-09T12:16:44","date_gmt":"2017-10-09T17:16:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=20235"},"modified":"2017-10-16T13:46:51","modified_gmt":"2017-10-16T18:46:51","slug":"en-el-cauca-colombiano-los-indigenas-liberan-a-la-madre-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/en-el-cauca-colombiano-los-indigenas-liberan-a-la-madre-tierra\/","title":{"rendered":"En el Cauca colombiano los ind\u00edgenas liberan  a la Madre Tierra"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-20236 alignleft\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/NASA-min-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"336\" height=\"189\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/NASA-min-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/NASA-min-768x432.jpg 768w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/NASA-min-1024x575.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 336px) 100vw, 336px\" \/>Gilberto Cuetia carga todo el tiempo un bast\u00f3n de mando que lleva unos listones rojos y verdes. Son los colores del Consejo Regional Ind\u00edgena del Cauca (CRIC), una organizaci\u00f3n formada por ind\u00edgenas de diez etnias del departamento colombiano del Cauca, en su mayor\u00eda nasas.<\/p>\n<p>Gilberto coordina las 150 guardias ind\u00edgenas encargadas de garantizar la seguridad de los participantes en el Encuentro Internacional de Liberadores y Liberadoras de la Madre Tierra, un espacio donde entre el 3 y 6 de agosto personas procedentes de varios pa\u00edses latinoamericanos compartieron sus plataformas de luchas y sus an\u00e1lisis sobre mega proyectos, resistencia y represi\u00f3n.<\/p>\n<p>El d\u00eda anterior al comienzo del evento, el Escuadr\u00f3n M\u00f3vil Anti Disturbios (ESMAD) atac\u00f3 a los nasas, hiriendo a dos. \u201cDispararon balas de goma e incendiaron los cambuches de los participantes, destruyeron toda la log\u00edstica que se hab\u00eda organizado para el evento, la caseta, los ba\u00f1os, la cocina y, abusivamente, se consumieron los alimentos que se hab\u00edan preparado para los participantes del encuentro\u201d, afirma el CRIC en un comunicado. El ESMAD dej\u00f3 unas huellas negras de pasto quemado en el lugar donde surg\u00eda el auditorio y los cambuches construidos para el encuentro.<\/p>\n<p>\u201cCuando hay eventos hay que estar muy alerta\u201d, explica Gilberto Cuetia, que forma parte de la Guardia Ind\u00edgena desde su nacimiento. \u201cSiempre hubo guardias en contra de la persecuci\u00f3n de los espa\u00f1oles, a pesar de que entonces no se llamaban as\u00ed. La Guardia Ind\u00edgena nace el 28 de mayo de 2001 en el Resguardo de Caloto, porque los grupos paramilitares y las autoridades mataban a muchos lideres. Se cre\u00f3 con tres objetivos: acompa\u00f1ar a las asambleas, a las marchas y cuidar nuestras autoridades. No tenemos armas, s\u00f3lo bastones y piedras\u201d.<\/p>\n<p>A pocos metros del acceso al Encuentro Internacional de Liberadores y Liberadoras de la Madre Tierra, que se llev\u00f3 a cabo en el Resguardo ind\u00edgena de Corinto (Cauca), Don Gilberto Cuetia espera a que otras Guardias Ind\u00edgenas lleguen para que se d\u00e9 el cambio de turno.<\/p>\n<p>Afirma que hasta hace pocos a\u00f1os la tierra alrededor de nosotros, donde hoy crece pasto y plantas silvestres, estaba sembrada de ca\u00f1a de az\u00facar, planta que cubre unas 250 mil hect\u00e1reas del territorio del Norte del Cauca. Los monocultivos, finalizados a la producci\u00f3n de agrocombustibles, pertenec\u00edan al ingenio INCAUCA y eran de propiedad del industrial colombiano Carlos Ardila L\u00fclle, due\u00f1o tambi\u00e9n de otras grandes empresas como RCN Televisi\u00f3n y la refresquera Postob\u00f3n.<\/p>\n<p>Don Gilberto Cuetia se\u00f1ala un terreno colindante con la carretera que une el pueblo de Corinto a Miranda, y recuerda que all\u00ed el 9 de mayo fue asesinado Daniel Felipe Castro Basto durante una Minga de Liberaci\u00f3n de la Madre Tierra.<\/p>\n<p>\u201cEn lo que va de la liberaci\u00f3n, el Gobierno Nacional ya ha asesinado a tres comuneros ind\u00edgenas y los ataques han dejado m\u00e1s de 250 personas heridas, que compromete no solo a los agentes del Esmad, sino fuerzas privadas de seguridad del Ingenio y grupos armados ilegales\u201d, denuncia el CRIC.<\/p>\n<p>Son 1282 los acuerdos firmados por el gobierno colombiano y nunca cumplidos, una situaci\u00f3n que llev\u00f3 una parte de los integrantes del CRIC a decidir de retomar las tierras que ancestralmente les pertenecen. Les han sido arrebatadas en el siglo XVI por los conquistadores espa\u00f1oles, que los empujaron a vivir en las monta\u00f1as.<\/p>\n<p>Durante las Mingas de Liberaci\u00f3n de la Madre Tierra, los ind\u00edgenas del Cauca cortan con sus machetes la ca\u00f1a de los ingenios azucareros de la regi\u00f3n, reapropi\u00e1ndose de sus tierras.<\/p>\n<p>\u201cHablamos de liberar a la Madre Tierra en lugar de recuperarla porque con nuestra acci\u00f3n la estamos liberando de tanta contaminaci\u00f3n ambiental, de tanto qu\u00edmicos, de tanto maltrato\u201d, explica una mujer que llamaremos Carmela, pues prefiere no revelar su verdadero nombre para garantizar su propia seguridad.<\/p>\n<p>Carmela es pariente de Daniel Felipe y recuerda que el muchacho dej\u00f3 a su viuda embarazada de unos pocos meses. La mujer hace un gesto como para abrazar a las tierras que nos rodean y explica que las fincas liberadas en el Resguardo de Corinto ya son tres: Quebrada Seca, Miraflores, Granaditas, y que en total en el departamento han sido liberadas 16 fincas.<\/p>\n<p>\u201cEstas tierras son un bien colectivo, la queremos cultivar para sembrar alimento para nuestras familias\u201d, afirma Carmela. Recuerda que despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de qu\u00edmicos y venenos, la tierra necesita descansar antes de ser sembrada nuevamente, y reconoce las dificultades que encontrar\u00e1n al hacerlo: cuando sembraron ma\u00edz en unas 70 hect\u00e1reas de tierra liberada, lleg\u00f3 una avioneta a fumigar los cultivos.<\/p>\n<p>De acuerdo con Vilma Roc\u00edo Almendra Quiguan\u00e1s, nasa misak integrante del colectivo Pueblos en Camino, las recuperaciones de tierras que empezaron en los a\u00f1os \u201970 tras el nacimiento del CRIC se detuvieron a partir de 1991. \u201cEsencialmente fue por dos hechos: en aquel a\u00f1o se aprob\u00f3 una nueva Constituci\u00f3n que por primera vez reconoc\u00eda los derechos de los pueblos ind\u00edgenas. Esto de un lado fue una ganancia, pero del otro llev\u00f3 a una fragmentaci\u00f3n de la lucha: empezaron a llegar las transferencias (dinero) para los resguardos ind\u00edgenas y las estructuras organizativas de CRIC y ACIN (Asociaci\u00f3n de Cabildos Ind\u00edgenas del Norte del Cauca, una de las nueve organizaciones que conforman el CRIC) se enfocaron m\u00e1s en administrar el dinero que en lucha por la tierra\u201d, explica la activista. \u201cEl segundo hecho que par\u00f3 las recuperaciones fue la masacre de El Nilo de diciembre de 1991, justo seis meses despu\u00e9s de la aprobaci\u00f3n de la nueva Constituci\u00f3n. All\u00ed asesinaron a 20 compa\u00f1eros ind\u00edgenas durante la recuperaci\u00f3n de una finca, y la gente se asust\u00f3 mucho\u201d.<\/p>\n<p>Luego en 2004, tras el fortalecimiento de espacios de formaci\u00f3n pol\u00edtica donde debat\u00edan sobre las din\u00e1micas de despojo no s\u00f3lo en el Cauca, sino tambi\u00e9n en otras regiones de Colombia y de Abya Yala, las comunidades ind\u00edgenas desde el norte del Cauca pasaron otra vez a la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cEn aquel momento la gente empez\u00f3 a reflexionar sobre el hecho de que no es suficiente recuperar la tierra, que quit\u00e1rsela al patr\u00f3n para seguir con su mismo monocultivo es seguir matando a la tierra. Entonces se empez\u00f3 a hablar de la necesidad de liberar la Madre Tierra\u201d. Como dice el mandato de Liberaci\u00f3n: \u201c\u2026mientras sigamos siendo ind\u00edgenas, o sea, hijos de la tierra, que nuestra madre no es libre para la vida, que lo ser\u00e1 cuando vuelva a ser suelo y hogar colectivo de los pueblos que la cuidan, la respetan y viven con ella y mientras no sea as\u00ed, tampoco somos libres sus hijos\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, explica Vilma Almendra. \u201cHoy las y los liberadores se est\u00e1n oponiendo al sistema capitalista y extractivista. Se enfrentan al empresario Ardila L\u00fclle y est\u00e1n confrontando tambi\u00e9n el autoritarismo interno en la organizaci\u00f3n: en los \u00faltimos a\u00f1os la dirigencia m\u00e1s visible ha estado muy cercana al gobierno de Santos, en apoyarlo con votos, en el proceso de paz, con la promesa del dinero del postconflicto. Algunos l\u00edderes dec\u00edan a sus bases que s\u00ed sal\u00edan a tomar las fincas, iban a entorpecer las mesas de negociaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> http:\/\/anterior.nasaacin.org\/index.php\/libertar-para-la-madre-tierra\/50-libertad-para-la-madre-tierra<\/p>\n<p><em><strong><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/es\/archives\/author\/orsetta-bellani\">Orsetta Bellani<\/a><\/strong>\u00a0naci\u00f3\u00a0en Italia y desde hace a\u00f1os vive y viaja por Am\u00e9rica Latina. Trabaja como reportera freelance, y es licenciada en Comunicaci\u00f3n y Relaciones Internacionales.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 3 y 6 de agosto personas procedentes de varios pa\u00edses latinoamericanos compartieron sus plataformas de luchas y sus an\u00e1lisis sobre mega proyectos, resistencia y represi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":361,"featured_media":20236,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884,4915],"tags":[5031],"coauthors":[],"class_list":["post-20235","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","category-tierra","tag-south-america"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20235","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/361"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20235"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20235\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20237,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20235\/revisions\/20237"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20236"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20235"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20235"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20235"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=20235"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}