{"id":20282,"date":"2017-10-16T14:06:10","date_gmt":"2017-10-16T19:06:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=20282"},"modified":"2017-11-21T19:34:43","modified_gmt":"2017-11-22T00:34:43","slug":"mexico-como-nos-dueles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/mexico-como-nos-dueles\/","title":{"rendered":"M\u00e9xico \u00a1c\u00f3mo nos dueles!"},"content":{"rendered":"<p>M\u00e9xico, s\u00ed ese M\u00e9xico profundo, el M\u00e9xico cobrizo, el M\u00e9xico de abajo que no deja de trabajar y que es el que sostiene la riqueza de los de arriba, ese que nos sigue ense\u00f1ando y compartiendo Guillermo Bonfil Batalla (1990), es precisamente, el M\u00e9xico que ha estado m\u00e1s cerca de nosotros, m\u00e1s cerca de las familias y comunidades en su mayor\u00eda Maya-Chuj, Maya-Q\u2019anjob\u2019al, Maya-Akateko, Maya-Popti, Maya-Awakateco, Maya-Ixil, Maya-Tektiteco, Maya-Sipakapense, Maya-Mam, Maya-K\u2019iche\u2019, Maya-K\u2019eqchi, Maya-Itza y tambi\u00e9n de comunidades mestizas pobres, la mayor\u00eda ubicadas en los departamentos de Huehuetenango, San Marcos, Quetzaltenango, Totonicap\u00e1n, Retalhuleu y del norte del Quich\u00e9, Alta Verapaz y Pet\u00e9n, que lo que realmente ha estado la propia capital de nuestro pa\u00eds, Guatemala.<\/p>\n<p>Varias son las razones que explican la cercan\u00eda entre comunidades mayas y mestizas de Guatemala con comunidades del sur y centro de M\u00e9xico, aqu\u00ed someramente mencionar\u00e9 algunas. En principio, hay que subrayar que todos estos colectivos sociales est\u00e1n ubicados en lo que el etn\u00f3grafo Paul Kirchhoff (1943) defini\u00f3 como Mesoam\u00e9rica. Son adem\u00e1s, pueblos que comparten elementos hist\u00f3ricos, espirituales, culturales, econ\u00f3micos, pol\u00edticos, sociales, culinarios entre muchos otros. Esto significa que desde antes de la llegada de Hern\u00e1n Cortes a las costas de Veracruz en 1519 y de la ca\u00edda de la incre\u00edble Tenochtitl\u00e1n en agosto de 1521, eran pueblos que compart\u00edan territorios con todo lo que eso implica: poseer circuitos comerciales, mantener intercambios de productos en amplios mercados a lo largo y ancho de la extensa regi\u00f3n, especializaciones en tareas y trabajos acorde a los recursos naturales que pose\u00edan, practicas espirituales, fiestas o celebraciones que ten\u00edan elementos comunes, hasta promover alianzas matrimoniales entre diversos pueblos.<\/p>\n<p>Posteriormente, los tres siglos de la colonia, con sus variables, someti\u00f3 igual de cruel a los miles de colectivos que viv\u00edan en M\u00e9xico y en las tierras altas de Guatemala. La Independencia de Espa\u00f1a, para ambos pa\u00edses, solo signific\u00f3 la creaci\u00f3n de Estados-Naci\u00f3n en donde la jerarqu\u00eda racial construida por las elites coloc\u00f3 a todos los pueblos ind\u00edgenas en la ultima posici\u00f3n de la pir\u00e1mide racial. Mientras la Revoluci\u00f3n Mexicana de 1910 dio un peque\u00f1o alivio a las comunidades mexicanas, en el caso de las de Guatemala debi\u00f3 esperar hasta 1944 para que la Constituci\u00f3n de 1945 los reconociera por primera vez desde 1524 y la Reforma Agraria, impulsada a trav\u00e9s del Decreto 900 de 1952 les permiti\u00f3 recuperar algunas extensiones de sus territorios ancestrales. Lamentablemente, esta fue una pol\u00edtica que dur\u00f3 poco, al ser desmantelada por la contra-revoluci\u00f3n de 1954 que ejecut\u00f3 la burgues\u00eda agraria y la jerarqu\u00eda de la iglesia cat\u00f3lica con la intervenci\u00f3n directa de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, esta regi\u00f3n se ha caracterizado por siempre haber buscado crear formas propias de trabajo, resistencia sutil y casi siempre silenciosa para liberarse de manera colectiva. Eso a pesar de tener que enfrentar sistemas opresivos, basados en el racismo institucional e hist\u00f3rico, en una contin\u00faa y permanente opresi\u00f3n de clase, y en una condici\u00f3n sin misericordia que oprime con vehemencia a las mujeres ind\u00edgenas. Producto de esas largas formas creativas puede notarse que hasta el d\u00eda de hoy, miles de peque\u00f1as y medianas empresas familiares ubicadas en las tierras altas de Guatemala se deben a la permanente relaci\u00f3n comercial que ha existido con M\u00e9xico. Adem\u00e1s, miles de jornaleros que viajan anualmente a trabajar al sur de M\u00e9xico dependen del sustento que all\u00ed obtienen y aunque la mayor\u00eda de veces las condiciones laborales son criticas, resultan siendo mucho mejor que las que las fincas en Guatemala les brindan. Hay que agregar que en el plano hist\u00f3rico miles de refugiados que huyeron durante la represi\u00f3n que el Estado guatemalteco desat\u00f3 contra poblaciones desarmadas a finales de la d\u00e9cada de 1970 hasta mediados de 1980 nunca olvidar\u00e1n que fueron arropados por comunidades mexicanas, igual de pobres pero con quienes compart\u00edan ra\u00edces \u00e9tnicas y culturales que se expresaron en el cobijo que dieron a los ancianos, mujeres y ni\u00f1os que hu\u00edan del genocidio, y que fueron recibidos como seres humanos.<\/p>\n<p>As\u00ed es, a trav\u00e9s de estos breves pincelazos puede notarse c\u00f3mo M\u00e9xico es parte de nuestra memoria social. Las fotos de nuestros bisabuelos, abuelas y padres comerciando con el M\u00e9xico diverso est\u00e1n en la historia larga que mantenemos y reproducimos. La participaci\u00f3n de nuestros padres en celebraciones religiosas del centro de M\u00e9xico se han trenzado con nuestras culturas produciendo una fusi\u00f3n de nuevas formas de vida espiritual. Reconocemos que miles de oportunidades, espacios e ideas que M\u00e9xico y su gente nos han compartido, a la larga han impedido que nuestras comunidades mueran de hambre frente al permanente abandono en que nos ha sumido hist\u00f3ricamente el racista y clasista Estado de Guatemala, centralizado y arrogante, que desoye nuestras realidades y urgencias, y que no ha hecho sino impedir que nuestros sue\u00f1os individuales o colectivos puedan florecer en nuestros propios territorios.<\/p>\n<p>El Estado de Guatemala nos ha mantenido en un permanente aplastamiento buscando la forma de arrinconarnos, al ofrecernos una educaci\u00f3n sin calidad, servicios de salud para animales pero no para seres humanos, debilitando nuestros medios de producci\u00f3n y aisl\u00e1ndonos con carreteras de tercera categor\u00eda. Este sistema de mala fe es parte del marco econ\u00f3mico que nos quiere como indios ignorantes reducidos a mano de obra barata y dispuestos a soportar los extremos de la corrupci\u00f3n que alimenta la elite econ\u00f3mica para seguirse enriqueciendo.<\/p>\n<p>Por eso, miles o millones de ind\u00edgenas guatemaltecos amamos al M\u00e9xico profundo, a su gente solidaria, la que nunca ha dejado de abrirnos espacios econ\u00f3micos, comerciales, educativos, culturales entre muchos otros. Y por eso, hoy compartimos la tragedia que enfrentan y pedimos porque se levanten para que sigamos juntos tejiendo los hilos de la memoria mesoamericana que nos unen en hermandad a lo largo de la historia corta y larga que compartimos.<\/p>\n<p><em>Irma A. Vel\u00e1squez Nimatuj es periodista y Antrop\u00f3loga, Maya-K\u2019iche\u2019 de Guatemala.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La relaci\u00f3n M\u00e9xico-Guatemala, sus ra\u00edces y la cultura que unen a estos dos pa\u00edses. M\u00e9xico es parte de la memoria social de Guatemala y miles de peque\u00f1as y medianas empresas familiares ubicadas en las tierras altas de Guatemala se deben a la permanente relaci\u00f3n comercial que ha existido con M\u00e9xico.<\/p>\n","protected":false},"author":442,"featured_media":20283,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884,4912,4915],"tags":[5034,5046],"coauthors":[],"class_list":["post-20282","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","category-movimientos-sociales","category-tierra","tag-central-america","tag-mexico-north-america"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20282","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/442"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20282"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20282\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21728,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20282\/revisions\/21728"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20283"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20282"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20282"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20282"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=20282"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}