{"id":22900,"date":"2017-11-28T11:55:24","date_gmt":"2017-11-28T16:55:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=22900"},"modified":"2017-12-07T12:38:29","modified_gmt":"2017-12-07T17:38:29","slug":"discurso-pronunciado-por-sra-charo-mina-rojas-en-el-debate-publico-del-consejo-de-seguridad-de-la-mujer-paz-y-seguridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/discurso-pronunciado-por-sra-charo-mina-rojas-en-el-debate-publico-del-consejo-de-seguridad-de-la-mujer-paz-y-seguridad\/","title":{"rendered":"&#8216;La paz en Colombia depende de la participaci\u00f3n de las comunidades, incluyendo las mujeres&#8217;"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: left;\">16 d\u00edas de activismo contra la violencia de g\u00e9nero<\/h3>\n<h4><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-22901\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/mina-rojas-300x203.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"203\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/mina-rojas-300x203.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/mina-rojas.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Discurso pronunciado por Sra. Charo Mina-Rojas En el debate p\u00fablico del Consejo de Seguridad de la mujer, paz y seguridad<\/h4>\n<p>Bonjour. Buenos d\u00edas. Desde los territorios ancestrales de los pueblos afrodescendientes en Colombia, les traigo nuestro tradicional saludo de vida, alegr\u00eda, esperanza y libertad.<\/p>\n<p>Estoy aqu\u00ed hoy en mi capacidad como parte del equipo de derechos humanos del Proceso de Comunidades Negras (PCN), la Red de Solidaridad Afrocolombiana, la Alianza Negra por la Paz y la Instancia Especial de Alto Nivel con los Pueblos \u00c9tnicos, y tambi\u00e9n hablo en nombre del Grupo de Trabajo de ONGs sobre Mujeres, Paz y Seguridad. Soy una mujer Afro-descendiente, y una activista por la paz y los derechos humanos que ha pasado la mitad de mi vida educando y luchando por los derechos culturales, territoriales y pol\u00edticos de las mujeres afrodescendientes y de nuestras comunidades, as\u00ed como por nuestra libre autodeterminaci\u00f3n. Es un honor y una gran responsabilidad haber sido nominada por mis colegas a nivel mundial para representar hoy a la comunidad y sociedad civil de mujeres, paz y seguridad en este importante debate.<\/p>\n<p>Como vocera del Consejo Nacional de Paz Afrocolombiano (CONPA), estuve extensamente involucrada en el hist\u00f3rico proceso de paz de La Habana entre el gobierno Colombiano y el grupo guerrillero FARC y abogu\u00e9 para garantizar que los derechos y expectativas de los Pueblos Afrodescendientes fueran parte del Acuerdo de Paz que Colombia y el mundo celebran hoy. Puedo hablar de primera mano sobre la importancia de procesos de negociaci\u00f3n e implementaci\u00f3n incluyentes que apoyan la participaci\u00f3n de mujeres y grupos de origen \u00e9tnico y racialmente diversas, los cuales son objetivos emblem\u00e1ticos y principios de la resoluci\u00f3n 1325 (2000) del Consejo de Seguridad.<\/p>\n<p>Colombia se ha convertido en una nueva fuente de esperanza debido al amplio acuerdo de paz alcanzado. Dos disposiciones fueron particularmente progresivas y podr\u00edan generar cambios radicales en futuros procesos de paz alrededor del mundo: la primera, la inclusi\u00f3n expl\u00edcita de una perspectiva de g\u00e9nero como principio interseccional y la segunda, la inclusi\u00f3n del Cap\u00edtulo \u00c9tnico que proporciona salvaguardas importantes para asegurar respeto de la autonom\u00eda y la protecci\u00f3n y promoci\u00f3n de los derechos de los Pueblos ind\u00edgenas y afrodescendientes desde una perspectiva de g\u00e9nero, familia y generaciones. La inclusi\u00f3n de estos dos principios espec\u00edficos es un avance hist\u00f3rico con respecto a la paz y la seguridad del que podr\u00edan aprender tanto las Naciones Unidas, como otros pa\u00edses que experimentan violencia y conflictos armados. Para la sociedad civil, las mujeres, los pueblos ind\u00edgenas y Afro-descendientes y nuestras comunidades, llegar al Acuerdo de Paz fue muy importante y seguimos esperando, en su implementaci\u00f3n, nuestra inclusi\u00f3n y activa participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Colombia, sin embargo, corre el riesgo de perder esta oportunidad para la paz, si no se desarma por completo y si las comunidades m\u00e1s impactadas durante el conflicto armado interno, incluyendo mujeres liderezas y activistas de derechos humanos, continuamos siendo ignoradas en la implementaci\u00f3n del Acuerdo de Paz. Estoy aqu\u00ed hoy para hacer visibles sus urgentes llamados y quiero enfatizar que para mi gente, esta es una verdadera cuesti\u00f3n de vida o muerte. Hoy quiero concentrar mi declaraci\u00f3n en tres \u00e1reas prioritarias urgentes: la participaci\u00f3n de mujeres \u00e9tnicamente diversas; garantizar la seguridad de activistas, defensoras y defensores de derechos humanos de la sociedad civil y comunidades ind\u00edgenas y afrodescendientes; y el monitoreo e implementaci\u00f3n incluyente y participativo de los procesos hacia la paz.<\/p>\n<p>En primer lugar, est\u00e1 el garantizar la participaci\u00f3n continua de las mujeres en todas las \u00e1reas relacionadas con la implementaci\u00f3n del Acuerdo de Paz, reconociendo su car\u00e1cter diverso. Al igual que otras mujeres de todo el mundo, las mujeres en Colombia, y particularmente las mujeres afrodescendientes, nos hemos movilizado durante d\u00e9cadas para hacer visibles las violaciones a nuestros derechos, pero tambi\u00e9n para garantizar\u00a0transformaciones significativas en la forma en que se abordan la paz y la seguridad. Mi querida hermana Rita Lopidia de Sud\u00e1n del Sur estuvo aqu\u00ed el a\u00f1o pasado para dar testimonio sobre la importancia que tiene que las mujeres de su pa\u00eds participen en los di\u00e1logos de paz y seguridad que se est\u00e1n dando. En Afganist\u00e1n, las pocas mujeres en el Consejo Superior para la Paz deben seguir luchando para que sus voces sean escuchadas. En Colombia, no hay una representaci\u00f3n \u00e9tnica Afrodescendiente en la Instancia de Alto Nivel de G\u00e9nero, el organismo que se estableci\u00f3 para monitorear la implementaci\u00f3n del cap\u00edtulo de g\u00e9nero del Acuerdo.<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Colombia corre el riesgo de perder esta oportunidad para la paz si no se desarma y si las comunidades m\u00e1s impactadas durante el conflicto armado interno, incluyendo mujeres liderezas y activistas de derechos humanos, continuamos siendo ignoradas<\/strong><\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: left;\"><em><strong>\u00a0<\/strong><\/em>Mientras las partes en el Acuerdo de Paz trabajan con la comunidad internacional para desmovilizar a combatientes de las FARC, paramilitares y otros actores armados han llenado el espacio dejado por las FARC en muchas \u00e1reas de Colombia. Esto ha creado una necesidad urgente de que las organizaciones locales de mujeres y l\u00edderes comunitarios sean consultadas y participen en el dise\u00f1o de estrategias locales de protecci\u00f3n para mantener seguras a nuestras comunidades. El Consejo de Seguridad y la comunidad internacional deben apoyar al gobierno Colombiano en el dise\u00f1o y la implementaci\u00f3n de sistemas de seguridad y autoprotecci\u00f3n con perspectiva de g\u00e9nero, propuestos por las comunidades ind\u00edgenas y Afrodesendientes, garantizando su participaci\u00f3n y consulta. No estar escuchando nuestras preocupaciones y advertencias sobre la seguridad ha tenido resultados devastadores.<\/p>\n<p>Esto me lleva a mi segundo punto, la necesidad de garantizar nuestra seguridad integral y colectiva. La seguridad implica la seguridad de l\u00edderes y liderezas y de las comunidades, as\u00ed como el respeto y la protecci\u00f3n de los territorios y los derechos territoriales. La proliferaci\u00f3n de armas est\u00e1 alimentando un aumento del miedo y desplazamiento forzado entre las comunidades mayoritariamente ind\u00edgenas y afrodescendientes e impactando negativamente la participaci\u00f3n y movilidad de las mujeres, as\u00ed como tambi\u00e9n est\u00e1 resultando recrudecimiento de la violencia sexual y de g\u00e9nero. Nos alarma el creciente n\u00famero de asesinatos y amenazas a los defensores y defensoras de derechos humanos y activistas en Colombia. Por ejemplo, en Tumaco, un municipio cercano a la frontera con Ecuador, l\u00edderes de la zona urbana y miembros del Consejo Comunitario Alto Mira y Frontera, contin\u00faan siendo blanco de grupos paramilitares y de disidentes de las FARC que buscan control territorial para cosechar y vender coca. Tan solo la semana pasada, enterramos a Jair Cort\u00e9s, el sexto l\u00edder asesinado en ese Consejo, y tuvimos que trasladar con urgencia a varias liderezas y sus familias bajo amenazas de muerte.<\/p>\n<p>La violencia sexual y de g\u00e9nero y la estigmatizaci\u00f3n que \u00e9sta conlleva, especialmente para las mujeres ind\u00edgenas y afrodescendientes y sus hijos e hijas, es tambi\u00e9n una cuesti\u00f3n de seguridad integral y colectiva. El silencio en torno a estos cr\u00edmenes es tan atroz como los cr\u00edmenes en s\u00ed mismos. Las mujeres activistas arriesgan sus vidas para llevar los casos ante el las autoridades. Existe una necesidad urgente de establecer una l\u00ednea de comunicaci\u00f3n directa entre las autoridades ind\u00edgenas y afrodescendientes y representantes de las organizaciones de mujeres, en todos los mecanismos del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparaci\u00f3n y no Repetici\u00f3n para garantizar que estos casos sean priorizados, que los perpetradores sean llevados ante la justicia y los y las sobrevivientes reciban reparadores servicios m\u00e9dicos y psicosociales.<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>&#8220;La paz en Colombia y en otros lugares, no es simplemente una cuesti\u00f3n de acabar con la guerra y la violencia, sino abordar colectivamente las ra\u00edces del conflicto provenientes de las injusticias sociales, de g\u00e9nero y raciales, y promover el bienestar de todas las personas de todas las razas y religiones&#8221;.<\/em><\/strong><\/p>\n<hr \/>\n<p>Finalmente, es crucial que el Plan Marco de Implementaci\u00f3n del Acuerdo de Paz incluya metas e indicadores espec\u00edficos dise\u00f1ados para medir el progreso y los resultados de las pol\u00edticas, programas y reformas de tal forma que correspondan a las necesidades, valores y derechos de los Pueblos ind\u00edgenas y afrodescendientes. Es fundamental que el gobierno Colombiano y la Comisi\u00f3n de Implementaci\u00f3n (CASIVI) acepten e integren el enfoque \u00e9tnico, incluyendo los indicadores \u00e9tnicos espec\u00edficos de g\u00e9nero, desarrollados y proporcionados por organizaciones ind\u00edgenas y afrodescendientes a principios de este mes. Se necesita voluntad pol\u00edtica sobre estos indicadores para incluirlos en el marco legal del Acuerdo de Paz. Su inclusi\u00f3n ayudar\u00e1 a transformar de manera efectiva las condiciones de guerra que impiden el bienestar, el desarrollo social y la seguridad colectiva de las mujeres ind\u00edgenas y afrodescendientes y de nuestras comunidades.<\/p>\n<p>Para las mujeres afrodescendientes en Colombia, y las mujeres l\u00edderes ind\u00edgenas alrededor del mundo, garantizar nuestra seguridad colectiva tambi\u00e9n significa que los principios de la consulta y el consentimiento previo, libre e informado; la autonom\u00eda; la integridad cultural, y la participaci\u00f3n significativa sean respetados y que nuestros derechos, consagrados en las normas nacionales e internacionales de derechos humanos, sean promovidos y\u00a0protegidos completamente. La paz en Colombia y en otros lugares, no es simplemente una cuesti\u00f3n de acabar con la guerra y la violencia, sino abordar colectivamente las ra\u00edces del conflicto provenientes de las injusticias sociales, de g\u00e9nero y raciales, y promover el bienestar de todas las personas de todas las razas y religiones. Se trata de apoyar los esfuerzos de las mujeres activistas locales para desmilitarizar y desarmar a todas nuestras sociedades, y frenar el flujo de armas peque\u00f1as seg\u00fan lo prescrito en el Tratado sobre el Comercio de Armas y otros instrumentos legales. Es responsabilidad de todos los actores, incluyendo al Consejo de Seguridad, el sistema de Naciones Unidas, organizaciones regionales y sub-regionales, y de manera importante, Estados Miembros, cumplir con sus obligaciones. La agenda de mujeres, paz y seguridad, de ser implementada y financiada, puede ser un camino hacia la paz en mi pa\u00eds y en todo el mundo, donde la igualdad de g\u00e9nero, el empoderamiento de las mujeres y la protecci\u00f3n de los derechos de las mujeres son fundamentales para la prevenci\u00f3n de conflictos y la paz sostenible.<\/p>\n<p><em>Charo Mina Rojas es miembro del equipo de derechos humanos del Proceso de Comunidades Negras (PCN), la Red de Solidaridad Afrocolombiana, la Alianza Negra por la Paz y la Instancia Especial de Alto Nivel con los Pueblos \u00c9tnicos, y del Grupo de Trabajo de ONGs sobre Mujeres, Paz y Seguridad. La transcripci\u00f3n original se public\u00f3 en <a href=\"http:\/\/www.womenpeacesecurity.org\/resource\/statement-unsc-wps-open-debate-october-2017\/\">NGO Working Group on Women<\/a>.<\/em><\/p>\n<p>16 DIAS DE ACTIVISMO CONTRA LA VIOLENCIA DE G\u00c9NERO-\u00a1UNETE A LA INICIATIVA!<\/p>\n<p>ACCIONES<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La declaraci\u00f3n destaca la participaci\u00f3n de mujeres \u00e9tnicamente diversas en las negociaciones de paz; garantizar la seguridad de los defensores de los derechos humanos, los activistas de la sociedad civil y las comunidades ind\u00edgenas y afrodescendientes; y un monitoreo e implementaci\u00f3n inclusivos de los procesos de paz.<\/p>\n","protected":false},"author":445,"featured_media":22901,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4916,4918,4914],"tags":[5074],"coauthors":[],"class_list":["post-22900","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-derechos-humanos","category-feminismos","category-paz-y-seguridad","tag-south-ameria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22900","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/445"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22900"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22900\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23525,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22900\/revisions\/23525"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/22901"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22900"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22900"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22900"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=22900"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}