{"id":22991,"date":"2017-12-05T10:23:51","date_gmt":"2017-12-05T15:23:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=22991"},"modified":"2017-12-07T12:37:24","modified_gmt":"2017-12-07T17:37:24","slug":"la-omnipresencia-del-acoso-sexual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/la-omnipresencia-del-acoso-sexual\/","title":{"rendered":"La omnipresencia del acoso sexual"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: left;\">16 d\u00edas de activismo contra la violencia de g\u00e9nero<\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-23040\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Harvey-Weinstein-Sexual-Harassment-Allegations-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Harvey-Weinstein-Sexual-Harassment-Allegations-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Harvey-Weinstein-Sexual-Harassment-Allegations-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Harvey-Weinstein-Sexual-Harassment-Allegations-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Harvey-Weinstein-Sexual-Harassment-Allegations.jpg 1440w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Los esc\u00e1ndalos recientes con respecto al magnate de Hollywood Harvey Weinstein y el candidato republicano al Senado Roy Moore han roto con la impunidad habitual en torno al abuso sexual de los hombres poderosos al llevarlo a la esfera p\u00fablica. Eso es bueno. Pero los esc\u00e1ndalos tambi\u00e9n revelan lo que las mujeres siempre han sabido: la omnipresencia del acoso sexual en nuestra vida cotidiana.<\/p>\n<p>Por lo general, si mencionas un acoso sexual en un grupo de amigas, la respuesta ser\u00e1: \u2018ah s\u00ed, a m\u00ed tambi\u00e9n\u2019. Al menos para una generaci\u00f3n anterior, si los incidentes no caen en el extremo violento de la escala, se les considera casi un rito de paso, algo que se aguanta como parte de la vida de ser mujer. Ni siquiera nos dieron mucha informaci\u00f3n sobre c\u00f3mo evitarlo, pero sab\u00edamos que ten\u00edamos que tener cuidado todo el tiempo. El patriarcado crea un campo de minas para las ni\u00f1as creciendo, e incluso para las mujeres en la edad adulta. Como evitar caer en un bache, est\u00e1s alerta todo el tiempo, y si te caes, tiendes a pensar que fue tu propia falta de atenci\u00f3n al terreno lo que lo caus\u00f3. Recuerdo que nunca se me ocurri\u00f3 decirle a mi madre, y este patr\u00f3n a\u00fan se repite.<\/p>\n<p>En el extremo m\u00e1s violento del espectro, los tab\u00faes sociales dictan que tenemos que cargar con la verg\u00fcenza encima de las heridas, y presionan a las v\u00edctimas para silenciar los ataques. Estos tab\u00faes funcionan con fuerza, especialmente a medida que las v\u00edctimas ven c\u00f3mo la sociedad trata a las mujeres que tienen el valor de romper los tab\u00faes y denunciar p\u00fablicamente. Las ni\u00f1as y las mujeres interiorizan la lesi\u00f3n hasta que se convierta en una parte de nuestras identidades.<\/p>\n<p>Sin duda, es una parte de la identidad de nuestra sociedad. Basta con mirar el registro: tenemos un presidente que fue electo despu\u00e9s de admitir pr\u00e1cticas predatorias y no consensuales con mujeres: &#8220;Simplemente beso a mujeres hermosas y las agarro por el co\u00f1o&#8221;. Tenemos un juez de la Corte Suprema (encargado de definir y aplicar la ley m\u00e1xima de la naci\u00f3n) que ascendi\u00f3 a su puesto <em>despu\u00e9s<\/em> de que la abogada Anita Hill testific\u00f3 que hab\u00eda sido acosado sexualmente en m\u00faltiples ocasiones por Thomas siendo su empleada: La comisi\u00f3n del Congreso despu\u00e9s de escuchar el testimonio decidi\u00f3 que ni siquiera era relevante llamar a las otras cuatro mujeres testigos preparadas para testificar que tambi\u00e9n hab\u00eda sufrido acoso sexual de Thomas. Los hombres famosos\u2014deportistas, actores, cantantes&#8211; que alardean de sus conquistas y comportamiento agresivo con las mujeres son presentadas como modelos a seguir.<\/p>\n<p>Situar en el poder a los hombres que abiertamente creen que la violencia contra las mujeres es aceptable, erosiona la sociedad en todos los niveles. Hay retrocesos en los avances hist\u00f3ricos en los derechos de las mujeres, y a\u00fan cuando las leyes a favor de sus derechos se quedan en papel, la mayor discriminaci\u00f3n contra las mujeres en el sistema legal disminuye su alcance efectivo. Las pocas protecciones que existen se debilitan y el clima social se vuelve abiertamente m\u00e1s mis\u00f3gino. Las mujeres que se atrevan a levantar la voz son revictimizadas.<\/p>\n<p>No es ninguna sorpresa que el dominio masculino exista, y se proteja y se recree intencionalmente. Pero nuestra sociedad tambi\u00e9n parece estar genuinamente confundida acerca del acoso sexual a las mujeres, no tiene idea de d\u00f3nde se supone que se deben trazar los l\u00edmites. Atacar a las mujeres impregna la cultura y se considera entretenimiento. \u00bfRecuerdan los Premios Emmy 2014 cuando Bryan Cranston agarr\u00f3 a Julia Louis-Dreyfus en un apret\u00f3n interminable mientras ella trataba de escaparlo? Aunque los dos luego dijeron que era una broma, no parec\u00eda consensual y, fuera de un Jimmy Fallon desconcertado, nadie reaccion\u00f3. La prensa lo consider\u00f3 un\u00e1nimemente como un buen chiste. Innumerables pel\u00edculas y programas de televisi\u00f3n muestran a hombres que forzan a mujeres, mismas que luego se enamoran de ellos.<\/p>\n<p>Es impactante ver la facilidad con que se desestima el acoso sexual de los hombres a las mujeres. La gobernadora de Alabama, Kay Ivey, cuando se le pregunt\u00f3 sobre el comportamiento del candidato del Senado Roy Moore con muchachas menores de edad, dijo que no ten\u00eda motivos para no creerles a las mujeres que le acusan pero, &#8220;creo en el Partido Republicano, lo que representamos y, lo m\u00e1s importante, necesitamos tener un republicano en el Senado de los Estados Unidos&#8221;. Entonces, \u00bfqu\u00e9 representa el Partido Republicano? \u00bfAbuso de menores?<\/p>\n<p>Otros que defienden a Moore han dicho que las ni\u00f1as de Alabama \u201ca veces se ven mucho mayores de lo que son\u201d, que todo pas\u00f3 hace mucho tiempo, que a\u00fan no estaba casado, etc. Ning\u00fan otro crimen genera defensas tan descaradamente absurdas. En casos de acoso sexual y agresi\u00f3n, nuestros tribunales de justicia autom\u00e1ticamente enjuician a la mujer que demanda en lugar del acusado. Ella est\u00e1 obligada no solo a probar su caso espec\u00edfico, sino tambi\u00e9n a probar su validez como persona para presentar un caso de este \u00edndole contra un hombre.<\/p>\n<p>La sociedad de EE. UU. en su conjunto parece no tener una br\u00fajula moral sobre el tema. Es confundida, o indiferente, o francamente inmoral en su incapacidad para censurar sistem\u00e1ticamente la violencia, y especialmente la violencia sexual, contra las mujeres. Esto hace que a la prensa le resulte m\u00e1s f\u00e1cil exponer los actos selectivamente, pol\u00edticamente, o simplemente decidir no reportarlos, haciendo que a su vez sea m\u00e1s f\u00e1cil para la sociedad descartar la validez de la acusaci\u00f3n y el alcance del problema. Parece que tenemos una categor\u00eda aparte para los ataques de hombres contra mujeres, ubicada en una zona gris que los hombres nunca aceptar\u00edan habitar. Una y otra vez escuchamos que las mujeres merecen ser atacadas, provocan ataques violentos, e incluso que les gusta que les agreden.<\/p>\n<p>En el esc\u00e1ndalo de Weinstein, tambi\u00e9n hemos visto c\u00f3mo las mujeres v\u00edctimas a menudo sienten una mezcla de verg\u00fcenza y confusi\u00f3n. La &#8220;maquina de la fama&#8221; obliga impl\u00edcitamente a las mujeres a ignorar o encubrir el acoso sexual&#8211; y cosas peores. Ir\u00f3nicamente, muchos hacen esto precisamente para superar las barreras de discriminaci\u00f3n por g\u00e9nero en sus carreras, y ellas terminan minando el campo para las mujeres que vienen despu\u00e9s. Todos los que hemos sufrido en silencio hemos hecho esto. No debemos perder de vista que el comportamiento delictivo es del agresor y de la sociedad que aprueba sus ataques, por lo que menciono ese c\u00edrculo vicioso no como una cr\u00edtica, sino como un llamado a la acci\u00f3n. Es por eso que las mujeres que han hecho acusaciones p\u00fablicas en el caso Weinstein y las ex adolescentes que han denunciado a Moore de lo que seg\u00fan reportes era un secreto a voces, han hecho un importante servicio p\u00fablico para todos nosotros.<\/p>\n<p>Otra forma en que el sistema hace la vista gorda a los derechos de las mujeres es declarar que la violencia contra las mujeres simplemente no es una prioridad. En Puerto Rico, despu\u00e9s de que el hurac\u00e1n Mar\u00eda devastara la isla, las feministas han tenido que reconstruir los refugios para mujeres con sus propias manos porque seg\u00fan las autoridades es una \u201cnecesidad secundaria\u201d a pesar de que hay muchas mujeres en situaciones de vulnerabilidad.<\/p>\n<p>La parte triste es que sabemos que la violencia contra las mujeres es una forma fundacional de violencia. Cuando la violencia masculina obtiene luz verde, las familias se vuelven m\u00e1s vulnerables y aumenta el abuso de mujeres y ni\u00f1os. Cientos de estudios han demostrado que los ni\u00f1os que crecen en un ambiente de violencia tienden a reproducirla como adultos, por m\u00e1s que los asustara y la rechazaran cuando eran ni\u00f1os. Muchos art\u00edculos han notado el v\u00ednculo directo entre Devin Kelley, el golpeador de la esposa, y Devin Kelley, el asesino en masa que entr\u00f3 en una iglesia del sur de Texas el mes pasado y masacr\u00f3 a 26 personas. La pregunta surgi\u00f3 repetidamente: si hubi\u00e9ramos tomado en serio la violencia contra a la mujer, si hubi\u00e9ramos escuchado su voz, \u00bfpodr\u00edamos haber salvado todas estas vidas? Y la respuesta es claramente: s\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: left;\"><strong>\u00bfUn cambio de mar o una corriente de paso?<\/strong><\/h3>\n<p>El a\u00f1o pasado, Ronan Farrow, cuyo art\u00edculo en el New Yorker desat\u00f3 el esc\u00e1ndalo de Harvey Weinstein, escribi\u00f3 un art\u00edculo para Hollywood Reporter sobre el acoso sexual en esa industria. Escribi\u00f3 extensamente sobre las acusaciones bien <a href=\"https:\/\/www.vanityfair.com\/news\/2014\/02\/woody-allen-sex-abuse-10-facts\">fundadas<\/a> de su hermana Dylan Farrow contra su padre distanciado, Woody Allen. \u00c9l detalla las muchas formas en que Hollywood cubre los rastros o rechaza las acusaciones que van en contra de sus intereses, como cuando Cate Blanchett elogi\u00f3 a Allen al aceptar el Premio Oscar por actuar en una de sus pel\u00edculas pocos d\u00edas despu\u00e9s de la revelaci\u00f3n del abuso el mundo cinematogr\u00e1fico le aplaudi\u00f3.<\/p>\n<p>En los casos de Weinstein y Allen, Farrow describe c\u00f3mo las dos potencias de la industria de cine desplegaron costosas y elaboradas campa\u00f1as de relaciones p\u00fablicas para desviar y desacreditar las v\u00edctimas, incluso su propia hija en el caso de Allen. Para Allen, funcion\u00f3 (hasta ahora); para Weinstein, podr\u00eda ser un punto de inflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los intentos de barrer bajo la alfombra las demandas de enjuiciamiento para los cr\u00edmenes de hombres contra mujeres podr\u00edan causar tanto da\u00f1o a la sociedad como los propios cr\u00edmenes. Farrow escribe: &#8220;[El silencio] env\u00eda un mensaje a las v\u00edctimas de que no vale la pena levantar la voz. Env\u00eda un mensaje sobre qui\u00e9nes somos como sociedad, qu\u00e9 pasaremos por alto, a qui\u00e9n ignoraremos, qui\u00e9n importa y qui\u00e9n no. Estamos siendo testigos de un cambio radical en la forma en que hablamos de agresi\u00f3n y abuso sexual. Pero hay m\u00e1s trabajo por hacer para construir una cultura en la que las mujeres como mi hermana ya no sean tratadas como si fueran invisibles&#8221;.<\/p>\n<p>Desafortunadamente, podr\u00eda ser demasiado pronto para hablar de un cambio radical. Los recientes esc\u00e1ndalos que lograron llamar la atenci\u00f3n de los medios son un paso en la direcci\u00f3n correcta, pero tenemos que seguir adelante. En el proceso, tambi\u00e9n debemos hacer algunas distinciones. Obligar a un beso a una mujer adulta no es lo mismo que conducir a una muchacha de 14 a\u00f1os al bosque y abusar de ella. Las repercusiones legales son diferentes y la escala \u00e9tica var\u00eda, aunque ambos actos son reprensibles. Tenemos que usar t\u00e9rminos claros para aclarar la confusi\u00f3n de la sociedad y evitar una reacci\u00f3n violenta que termine por trivializar los cr\u00edmenes m\u00e1s atroces, como la violaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A medida que progresamos, invariablemente hay reacciones en contra. Hoy, en muchas partes del mundo los movimientos de derecha, a menudo neofascistas, amenazan con aniquilar los avances que hemos logrado a pulso en los derechos de las mujeres. A la vez, una nueva generaci\u00f3n de j\u00f3venes feministas se niega a aceptar la violencia contra las mujeres como algo normal. Veremos m\u00e1s enfrentamientos y el <em>backlash<\/em> de la violencia patriarcal. Es nuestra responsabilidad desminar nuestra cultura para que esta nueva generaci\u00f3n de mujeres pueda defender con seguridad los avances de sus ancestras y forjar nuevos caminos.<\/p>\n<p>Denunciar a los hombres abusadores\u2014sin importar que tan ricos o poderosos sean&#8211; es una gran parte de eso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los esc\u00e1ndalos recientes con respecto al magnate de Hollywood Harvey Weinstein y el candidato republicano al Senado Roy Moore han roto con la impunidad habitual en torno al abuso sexual de los hombres poderosos al llevarlo a la esfera p\u00fablica. <\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":23040,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4916,4918],"tags":[5032],"coauthors":[],"class_list":["post-22991","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-derechos-humanos","category-feminismos","tag-north-america"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22991","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22991"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22991\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23523,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22991\/revisions\/23523"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/23040"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22991"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22991"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22991"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=22991"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}