{"id":2360,"date":"2010-05-12T09:55:02","date_gmt":"2010-05-12T14:55:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=2360"},"modified":"2010-05-12T13:14:29","modified_gmt":"2010-05-12T18:14:29","slug":"crimenes-de-guerra-contara-mujeres-un-infierno-privado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/crimenes-de-guerra-contara-mujeres-un-infierno-privado\/","title":{"rendered":"Cr\u00edmenes de guerra contra mujeres: un infierno privado"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Laura Carlsen<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>En memoria de Bety Cari\u00f1o<\/em><\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/gender-justice-frontline3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-2361  alignleft\" title=\"gender-justice-frontline\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/gender-justice-frontline3-300x213.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"227\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>El t\u00e9rmino &#x201C;justicia de g\u00e9nero&#x201D; resulta extra\u00f1o para la mayor\u00eda de las personas. Muchas asumen que es una forma meramente femenina (y por ende, diminuta) de justicia, creada agregando un adjetivo desma\u00f1ado a un ideal abstracto.<\/strong><\/p>\n<p>Empero gracias a a\u00f1os de documentaci\u00f3n de cr\u00edmenes basados en el g\u00e9nero, presi\u00f3n de movimientos femeninos, testimonio de las v\u00edctimas y argumentos jur\u00eddicos, hoy existe un cuerpo de jurisprudencia y una historia de movimientos que define la justicia o equidad de g\u00e9nero y la promueve a nivel internacional. Durante una asamblea hist\u00f3rica en abril, organizada por Women&#x2019;s Initiatives for Gender Justice (WIGJ, Iniciativas de Mujeres para la Justicia de G\u00e9nero) y la Iniciativa de las Mujeres Premio Nobel (Nobel Women&#x2019;s Initiative), cincuenta mujeres se reunieron en una ciudad costera mexicana para evaluar el progreso de la justicia de g\u00e9nero y establecer un programa de trabajo de tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>Tuve la gran fortuna y la tremenda responsabilidad de contarme entre las <em>luchadoras<\/em> a cargo de iniciar esta tarea. Las participantes nos comprometimos colectivamente a colaborar con las organizaciones de nuestros pa\u00edses y con la Corte Penal Internacional y otros organismos para erradicar los cr\u00edmenes de g\u00e9nero en conflictos armados, y obtener justicia.<\/p>\n<p>Casi nada. En un sitio tan favorable a la orientaci\u00f3n como la orilla del Oc\u00e9ano Pac\u00edfico, muchas veces me sent\u00ed desorientada por la enormidad de la misi\u00f3n. Era parte de un mundo unido por valores comunes, pero fragmentado por cientos de guerras aparentemente sin sentido&#x2026; cada una de una complejidad pol\u00edtica e intransigencia hist\u00f3rica que desaf\u00eda las soluciones. La sala se llen\u00f3 de historias de c\u00f3mo mujeres de culturas diversas, ricas en resistencia mas plagadas de discriminaci\u00f3n y tradiciones de violencia de g\u00e9nero, buscan la paz y la justicia de maneras igualmente diversas.<\/p>\n<p>Algunas est\u00e1n inmersas en situaciones de conflicto internacionalmente reconocidas, otras en procesos hacia la paz, y aun otras en la reconstrucci\u00f3n de sociedades a la terminaci\u00f3n de un conflicto. La ley proporciona alg\u00fan marco de referencia &#x2013;insuficiente- para presentar sus demandas de castigo y reparaciones por cr\u00edmenes basados en el g\u00e9nero; ellas est\u00e1n aprendiendo a usar estos instrumentos legales.<\/p>\n<p>Pero muchas latinoamericanas venimos de pa\u00edses en donde las situaciones de conflicto <em><span style=\"text-decoration: underline;\">no<\/span><\/em> est\u00e1n internacionalmente reconocidas. Se nos dice que en Honduras y en Colombia se ha restaurado la paz, al mismo tiempo que asesinatos, desplazamientos y cr\u00edmenes contra las mujeres siguen ocurriendo todos los d\u00edas. En M\u00e9xico, la creciente violencia contra las mujeres en el contexto de la &#x201C;guerra antidrogas&#x201D; y de la impunidad, forma el desperdicio que rutinariamente se barre debajo de la alfombra pol\u00edtica. Nos enzarzamos con cuestiones de qu\u00e9 lugar ocupamos dentro del sistema jur\u00eddico internacional, c\u00f3mo podr\u00edamos construir movimientos para detener los delitos de g\u00e9nero en conflictos locales de baja intensidad, c\u00f3mo una perspectiva de g\u00e9nero m\u00e1s s\u00f3lida podr\u00eda ayudar a mantener a raya el militarismo creciente que marca nuestras vidas.<\/p>\n<p>Algunas mujeres hablaban la lengua de los tribunales y explicaron los instrumentos internacionales que se han desarrollado para documentar y castigar los cr\u00edmenes de guerra basados en el g\u00e9nero. Otras mujeres hablaron de t\u00e1cticas para organizar comunidades de base y c\u00f3mo estructurar movimientos por la paz que tomen en cuenta las demandas y realidades de las mujeres. La combinaci\u00f3n de sus experiencias nos produjo una gama extensa y compleja de estrategias. Reflexionaron en lo que Brigid Inder, de WIGJ, llam\u00f3 &#x201C;la tensi\u00f3n entre el modelo punitivo de la justicia formal y la agenda m\u00e1s comprensiva y compleja para lograr lo que denominamos justicia transformativa, en donde el veredicto de culpa o inocencia va emparejada con esfuerzos para transformar las relaciones tanto comunitarias como de g\u00e9nero.&#x201D;<\/p>\n<p>Pronto emergieron temas comunes. Testimonios de mujeres valerosas revelaron que dentro del infierno de la Guerra yace un infierno privado:\u00a0 el infierno de la violencia sexual, un c\u00edrculo interior oculto al escrutinio por la verg\u00fcenza, socialmente impuesta, de sus v\u00edctimas y la ignorancia intencional que de ella tienen los sistemas legales y pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Nuestra perspectiva latinoamericana nos exigi\u00f3 interpretar a partir de un marco de referencia de conflicto reconocido, con un cuerpo aplicable de leyes internacionales, a un continente de amenazas emergentes que incluyen la guerra antinarco y batallas locales por los recursos naturales.\u00a0 El hilo que uni\u00f3 nuestras experiencias fue el papel de las mujeres como dirigentes de movimientos de justicia social y v\u00edctimas de los conflictos.<\/p>\n<p>Durante la conferencia las arenas se mov\u00edan bajo nuestros pies. No al subir la marea cuando pase\u00e1bamos de ma\u00f1ana por la playa -aunque esos momentos tambi\u00e9n fueron parte importante de la forja de un compromiso com\u00fan-, sino cuando escuchamos las historias de las sobrevivientes, y estad\u00edsticas como \u00e9stas, presentadas por Joan Chittister:<\/p>\n<ul>\n<li>Al inicio del siglo XX, 5% de las bajas de guerras eran civiles.<\/li>\n<li>En la Primera Guerra Mundial, 15% eran civiles.<\/li>\n<li>En la Segunda Guerra Mundial la cifra salt\u00f3 a un 65% de mortandad de civiles, al ser bombardeadas ciudades enteras.<\/li>\n<li>Hacia mediados de los noventas, 75% de las bajas de guerra eran civiles.<\/li>\n<li>Actualmente el 90% por ciento de las bajas humanas en tiempo de Guerra lo forman civiles, en su mayor\u00eda mujeres y ni\u00f1os.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Noventa por ciento.<\/p>\n<p>Olv\u00eddense los lamentos de &#x201C;da\u00f1o colateral&#x201D;. Hoy, cuando los dirigentes militares alardean de que la tecnolog\u00eda moderna ha producido las armas m\u00e1s precisas en toda la historia, durante bombardeos en lugares como Irak o Afganist\u00e1n, mueren mujeres y ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Ellos no son da\u00f1os colaterales. Ellos son el objetivo.<\/p>\n<p>Cuando, finalmente, a trav\u00e9s de los esfuerzos de mujeres como las presentes durante el Di\u00e1logo, organismos internacionales emiten algunas estad\u00edsticas sobre el estupro y otras formas de violencia sexual en situaciones de conflicto, las cifras son tan abrumadoras, las historias son tan horriblemente brutales, que todos los intentos de descartar el fen\u00f3meno explic\u00e1ndolo como actos de unos cuantos soldados rebeldes o parte del pillaje de la guerra, se desintegran. La violaci\u00f3n es un arma de guerra calculada para usarse como tal: diezma comunidades, destruye familias, propaga enfermedades y deja profundas cicatrices f\u00edsicas y psicol\u00f3gicas. \u00c9se es su prop\u00f3sito.<\/p>\n<p>Ninguna regi\u00f3n geogr\u00e1fica tiene la exclusiva en cuesti\u00f3n de barbarie cuando se trata de cr\u00edmenes de g\u00e9nero. Hay reportes de mujeres de cr\u00edmenes y violencia sexuales cometidos por elementos militares y paramilitares contra poblaciones desplazadas en Burma, Colombia y Sud\u00e1n.<\/p>\n<p>Muchas de las ponentes se\u00f1alaron que el uso de cuerpos de mujeres simult\u00e1neamente como despojos y como campos de batalla parece ir en aumento. En algunos casos, organizadoras por la paz con justicia han progresado, como en la lucha contra las minas terrestres y por la paz en Irlanda del Norte, pero desaf\u00edos nuevos y terribles han surgido en puntos inesperados del planeta, como es Honduras. La oportunidad de comparar notas, aprender lo que funciona y lo que no funciona, qui\u00e9nes son los aliados y qui\u00e9nes los enemigos provey\u00f3 conocimiento en com\u00fan y un compromiso renovado a las organizadoras por la paz, quienes se aprestaron a volver a casa a las propias batallas locales.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/GenderJustice21.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2363\" title=\"GenderJustice2\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/GenderJustice21-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a><\/p>\n<p><em>La justicia de es ahora un tema de la agenda internacional<\/em><\/p>\n<p><strong>La Corte Penal Internacional como instrumento para la justicia de g\u00e9nero<\/strong><\/p>\n<p>El momento en que se celebr\u00f3 el Di\u00e1logo respondi\u00f3 a un reto inmediato: a principios de junio la Asamblea de Estados Miembros de la Corte Penal Internacional (CPI) realizar\u00e1 una Conferencia para la Revisi\u00f3n de 10 a\u00f1os de actuaci\u00f3n de la misma. Adem\u00e1s, este a\u00f1o se cumple el decimoquinto aniversario de la Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Pek\u00edn, el d\u00e9cimo aniversario de la resoluci\u00f3n 1325 sobre la Mujer, la Paz y la Seguridad del Consejo de Seguridad de la ONU, y el comienzo de una nueva &#x201C;arquitectura de g\u00e9nero&#x201D; dentro de la ONU para la promoci\u00f3n de los derechos de las mujeres. Como explicaron las organizadoras, &#x201C;\u00c9ste es un momento oportuno para reflexionar sobre el progreso y el trabajo de la CPI, las posibilidades contenidas en el Estatuto de Roma para la rendici\u00f3n de cuentas respecto de cr\u00edmenes vinculados a conflictos, y las responsabilidades de la ONU en cuanto a la evitaci\u00f3n y resoluci\u00f3n de conflictos armados, la ciudadan\u00eda mundial de las mujeres y la justicia internacional inclusiva para ambos g\u00e9neros.&#x201D;<\/p>\n<p>La CPI juzga actualmente casos de cuatro conflictos armados: Uganda, Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, Rep\u00fablica Centroafricana y Sud\u00e1n, y todos incluyen cargos de cr\u00edmenes de g\u00e9nero. Ha proporcionado un foro para buscar justicia y crear una conciencia p\u00fablica sobre estos cr\u00edmenes, y ha lanzado proyectos innovadores, entre ellos el Fideicomiso de la CPI para las V\u00edctimas. A las mujeres que prestar\u00e1n testimonio &#x2013;mujeres y ni\u00f1as que viven con las cicatrices de violaciones y mutilaciones durante la guerra- el trabajo de la Corte puede antoj\u00e1rseles lejano, pero el concepto de justicia que busca suministrar es\u00a0 el centro de su vida diaria.<\/p>\n<p>La CPI toma un caso cuando los sistemas de justicia nacionales no funcionan o se resisten a hacerlo. Puede ser un golpe contra la impunidad. Es f\u00e1cil considerar la impunidad como un pecado de omisi\u00f3n; la mano que no se alza en protesta parece decorosa junto a la mano tinta en la sangre de la v\u00edctima; y sin embargo aprendimos de los testimonios de las mujeres en los frentes de batalla por la justicia de g\u00e9nero que la impunidad no s\u00f3lo perpetra cr\u00edmenes contra las mujeres, sino que ense\u00f1a a generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n a perpetuarlos.<\/p>\n<p>Los miembros del Di\u00e1logo se\u00f1alaron que el sistema internacional presenta por igual oportunidades y limitaciones. Joanne Sandler, de UNIFEM, advirti\u00f3 que las Resoluciones no siempre son demostrativas de decisi\u00f3n. Desde que el Consejo de Seguridad tom\u00f3 la Resoluci\u00f3n 1325, ha habido 24 procesos formales de paz, en los cuales las mujeres han sido s\u00f3lo el 10% de los negociadores y el 2% de los signatarios. Peor a\u00fan, dijo, no parece haber progreso. Se requieren m\u00e1s mecanismos formales para asegurar el cumplimiento de las pol\u00edticas de g\u00e9nero. Sin una presi\u00f3n permanente de las organizadoras y expertas, los avances legales podr\u00edan quedar en el nivel de letra muerta.<\/p>\n<p><strong>De los tribunales a las calles y viceversa.<\/strong><\/p>\n<p>Los cr\u00edmenes de g\u00e9nero exigen respuesta en tres \u00e1reas: Prevenci\u00f3n, protecci\u00f3n y reparaci\u00f3n. Las especialistas que laboran en el sistema legal internacional apuntaron que a la m\u00e1s importante de todas, la prevenci\u00f3n, se le otorgan menos recursos, porque no tiene hitos mensurables. \u00bfC\u00f3mo se mide el n\u00famero de v\u00edctimas <em><span style=\"text-decoration: underline;\">no<\/span><\/em> casi destruidas por horrores que apenas se alcanzan a imaginar? Las participantes convinieron en que aunque los bur\u00f3cratas a\u00fan tienen que dar con una f\u00f3rmula, la prevenci\u00f3n debe ser nuestra meta fundamental.<\/p>\n<p>Prevenir los cr\u00edmenes de g\u00e9nero exige nada menos que una revoluci\u00f3n en las normas culturales, pol\u00edticas y sociales. Este grupo ha demostrado su voluntad de estar a la altura de la tarea. La Iniciativa de las Mujeres Premio Nobel fue fundada por seis mujeres ganadoras del Premio que se negaron a dormirse en sus laureles. Tambi\u00e9n est\u00e1 Yanar Mohammed de Irak, quien sali\u00f3 a una calle de Bagdad con un chaleco antibalas a hablar el D\u00eda Internacional de la Mujer, luego de numerosas amenazas de muerte, y procedi\u00f3 a denunciar la violaci\u00f3n de mujeres en centros de detenci\u00f3n y el tr\u00e1fico sexual, y a crear un vibrante movimiento cultural para la juventud.<\/p>\n<p>O Gilda Rivera, secuestrada y golpeada durante las guerras sucias de los ochentas en Honduras, y que vio regresar la pesadilla cuando un golpe de estado militar se apoder\u00f3 de su pa\u00eds en junio de 2009: Bastar\u00eda para llevar a cualquiera al exilio o a la reclusi\u00f3n; a Gilda la llev\u00f3 a las calles de Tegucigalpa. Cada ma\u00f1ana march\u00f3 contra el golpe y cada tarde se organiz\u00f3 con las Feministas en Resistencia para proteger a las mujeres y documentar los delitos contra ellas.<\/p>\n<p>Es raro que el grito se escuche. La fiscal adjunta Fatou Bensouda, en un mensaje grabado, llam\u00f3 a la violaci\u00f3n &#x201C;el crimen silencioso contra las comunidades&#x201D;, y de inmediato cuestion\u00f3 esta terminolog\u00eda, preguntando &#x201C;\u00bfrealmente es silencioso el estupro? Las mujeres gritan, pero casi nunca alguien las oye. El solo compartir historias fue una suerte de catarsis para las mujeres que ven tanto, excesivo sufrimiento en su trabajo y en sus vidas. El Di\u00e1logo proporcion\u00f3 el foro para gritar a una asamblea que no solamente escuchar\u00e1, sino que actuar\u00e1.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo actuar de cara a un desaf\u00edo tan avasallador?<\/p>\n<p>La pregunta estaba sobre la mesa, y ya que \u00e9sta era una asamblea orientada a la acci\u00f3n, no hab\u00eda escapatoria. El Di\u00e1logo Internacional sobre la Justicia para las Mujeres esboz\u00f3 ideas para los pr\u00f3ximos a\u00f1os en tres \u00e1reas: pl\u00e1ticas para la paz y puesta en pr\u00e1ctica; justicia y jurisprudencia, y comunicaciones. Los miembros del Di\u00e1logo produjeron listas de t\u00e1cticas, indicios, claves, estrategias y retos para los a\u00f1os venideros, desde los mensajes creativos de la Premio Nobel Jody Williams en la exitosa campa\u00f1a para la prohibici\u00f3n de minas terrestres, hasta asesor\u00eda de juristas sobre c\u00f3mo utilizar el tribunal.<\/p>\n<p>Pero el mensaje clave fue s\u00f3lo uno: No darse por vencidas. Jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Cuando esto escribo, acabamos de recibir la noticia de que la defensora de derechos humanos Bety Cari\u00f1o fue asesinada por fuerzas paramilitares en el estado mexicano de Oaxaca. Participaba en una caravana de ayuda humanitaria y es la tercera mujer asesinada recientemente en el conflicto en esta regi\u00f3n. No se escogi\u00f3 necesariamente a Bety por ser mujer, pero tampoco fue coincidencia que fuera una. Las mismas inquietudes y cualidades que hacen imperativo que las mujeres sean negociadoras para la paz y l\u00edderes en la reconstrucci\u00f3n social y procedimientos de obtenci\u00f3n de justicia son las mismas que hicieron que Bety se volviera defensora de los movimientos populares, y que Bety se encontrara llevando asistencia a una comunidad ind\u00edgena aut\u00f3noma cuando un tiro la mat\u00f3.<\/p>\n<p>El asesinato de Bety, el reclutamiento de ni\u00f1as soldados en la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, las violaciones en Sud\u00e1n, todos son temas de justicia de g\u00e9nero. Jody Williams se\u00f1ala que esto no quiere decir que sean &#x201C;problemas de mujeres&#x201D;.<\/p>\n<p>La justicia de g\u00e9nero no es una subcategor\u00eda de la justicia social; es un constituyente esencial de ella.<\/p>\n<p><em>Laura Carlsen (lcarlsen(a)ciponline.org) es directora del Programa de las Am\u00e9ricas (<a href=\"https:\/\/www.americas.org\/\">www.americas.org<\/a>) para el Center for International Policy (Centro para Pol\u00edticas Internacionales) en la Ciudad de M\u00e9xico.<\/em><\/p>\n<p><em>Traducido por Marisol Soledad Cervantes Ram\u00edrez.<\/em><\/p>\n<p><strong>Para mayor informaci\u00f3n:<\/strong><\/p>\n<p><strong>Madres de Mayo<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.americas.org\/archives\/2239\">http:\/\/es.americas.org\/archives\/2239<\/a><\/p>\n<p><strong>Las leyes de M\u00e9xico sobre el aborto: Un paso atr\u00e1s para los derechos de las mujeres<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.americas.org\/archives\/1929\">http:\/\/es.americas.org\/archives\/1929<\/a><\/p>\n<p><strong>G\u00e9nero y trabajo<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.americas.org\/archives\/1928\">http:\/\/es.americas.org\/archives\/1928<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es muy f\u00e1cil pensar en impunidad como un pecado de omisi\u00f3n. La mano no levantada parece menos, junto a la mano manchada de sangre de la v\u00edctima. Y aun as\u00ed aprendimos de los testimonios de las mujeres en  las  l\u00edneas frontales de la batalla por la justica de g\u00e9nero  que la  impunidad no solo perpetua crimines en contra de las mujeres,  tambi\u00e9n ense\u00f1a  generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n  como  continuar dicha pr\u00e1ctica. Laura Carlsen  escribe  del Dialogo de Justica de Genero en M\u00e9xico.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-2360","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2360","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2360"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2360\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2360"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2360"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2360"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=2360"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}