{"id":25556,"date":"2018-01-26T17:52:14","date_gmt":"2018-01-26T22:52:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=25556"},"modified":"2018-02-13T18:13:55","modified_gmt":"2018-02-13T23:13:55","slug":"brasil-la-legitimidad-democratica-en-riesgo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/brasil-la-legitimidad-democratica-en-riesgo\/","title":{"rendered":"Brasil, la legitimidad democr\u00e1tica en riesgo"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-25601\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/lula-da-silva-1920-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/lula-da-silva-1920-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/lula-da-silva-1920.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Una sombra se proyecta sobre la legitimidad de las elecciones presidenciales de octubre de 2018 en Brasil. La ratificaci\u00f3n, por el Tribunal Regional Federal (TRF) de Porto Alegre, de la decisi\u00f3n del juez de Curitiba Sergio Moro, que conden\u00f3 por \u201ccorrupci\u00f3n pasiva\u201d al ex-Presidente Lula Da Silva, pone en riesgo, no s\u00f3lo libertad del ex mandatario, sino la posibilidad de que sea\u00a0<span id=\"more-629\"><\/span>candidato presidencial. Aunque ser el pol\u00edtico con m\u00e1s intenci\u00f3n de voto no sea una prueba de inocencia, en un pa\u00eds cuya democracia vive una crisis de legitimidad profunda, la sentencia contra Lula puede condenar a los brasile\u00f1os a elegir entre segundas opciones en octubre.<\/p>\n<p>Lo d\u00e9bil de los argumentos jur\u00eddicos utilizados, en una sentencia que condena \u201cactos indeterminados\u201d de Lula como jefe de Estado, pone en entredicho el derecho del ex presidente a un juicio justo. Prefigura una suerte de \u201cgolpe preventivo\u201d para privarlo de un mandato, sin permitir que la ciudadan\u00eda decida si se lo quiere confiar o no. El poder judicial, adem\u00e1s, actu\u00f3 de modo selectivo. Abrevi\u00f3 los plazos de la acci\u00f3n contra Lula. Transform\u00f3 en semanas lo que en el promedio de las decenas de causas en curso contra dirigentes de todos los partidos son meses de proceso. Esto sugiere que los distintos jueces que entienden en el asunto est\u00e1n mirando el calendario electoral. La diferencia de tratamiento es m\u00e1s marcada a\u00fan cuando se aprecian los extremos a los que ha llegado, por ejemplo, el Supremo Tribunal Federal. En octubre pasado, el STF deleg\u00f3 en el Senado la facultad de remover de su banca al ex-candidato presidencial A\u00e9cio Neves, que ha sido hallado culpable de un caso de corrupci\u00f3n abundantemente documentado.<\/p>\n<blockquote>\n<hr \/>\n<p><strong>\u201cLo d\u00e9bil de los argumentos jur\u00eddicos utilizados pone en entredicho el derecho del ex presidente Lula a un juicio justo y prefigura una suerte de &#8216;golpe preventivo&#8217;\u201d<\/strong><\/p>\n<hr \/>\n<\/blockquote>\n<p>Los jueces, el ministerio p\u00fablico y la polic\u00eda federal, bajo normas impulsadas por Lula y Dilma Rouseff, y con recursos apropiados, asignados a instancias de ambos ex-presidentes, han realizado un trabajo formidable. Han desmontado buena parte del entramado de colusi\u00f3n ilegal entre el Estado y los grandes grupos econ\u00f3micos privados, que fue el basamento de la pol\u00edtica y la econom\u00eda brasile\u00f1a de los \u00faltimos 50 a\u00f1os. Las ganancias de autonom\u00eda, que esas normas y esos recursos les dieron, fueron puestas en buen uso. Las consecuencias de esto se traducen en decenas de condenas y en ingentes recuperos patrimoniales. Sin embargo, en alg\u00fan punto del camino, algunos jueces y fiscales creyeron haber recibido un mandato pol\u00edtico de refundaci\u00f3n de la rep\u00fablica brasile\u00f1a. Una evidencia de ello son las intervenciones p\u00fablicas de muchos jueces y fiscales, que se permiten opiniones pol\u00edticas en medios de comunicaci\u00f3n o en redes sociales. Tambi\u00e9n las operaciones, como la filtraci\u00f3n de conversaciones privadas entre Lula y Dilma, que hizo el juez Moro, por las que tuvo que disculparse ante el Supremo Tribunal Federal.<\/p>\n<p>Las declaraciones de los jueces del TRF de Porto Alegre en su ratificaci\u00f3n de la condena a Lula tuvieron ese tono inequ\u00edvoco. La audiencia no se centr\u00f3 en el hecho, que sigue sin documentarse, de la supuesta cesi\u00f3n de un departamento al ex-presidente por una compa\u00f1\u00eda constructora. Lo que se discuti\u00f3 fue el\u00a0<em>mensal\u00e3o<\/em>\u00a0y la trama de corrupci\u00f3n alrededor de Petrobras y sus directores. La responsabilidad pol\u00edtica indudable de Lula en estos casos, en su primera y segunda presidencia, no es la materia que deben juzgar gen\u00e9ricamente los jueces. Esa verdad de perogrullo escapa todos los d\u00edas a estos y a otros jueces y fiscales brasile\u00f1os. Cuando estos funcionarios del poder judicial carioca se comparan gustosos con la operaci\u00f3n\u00a0<em>Mani pulite,\u00a0<\/em>que se produjo en la Italia de los tempranos \u201890, olvidan dos hechos. El primero, que los concierne directamente, es el apego a la legalidad con la que actuaron sus pares italianos; y el segundo, que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de su incumbencia, es que la consecuencia pol\u00edtica de aquel proceso judicial en la Rep\u00fablica Italiana fue el ascenso de Silvio Berlusconi.<\/p>\n<blockquote>\n<hr \/>\n<p><strong>\u201cEn alg\u00fan punto del camino, algunos jueces y fiscales creyeron haber recibido un mandato pol\u00edtico de refundaci\u00f3n de la rep\u00fablica brasile\u00f1a\u201d.<\/strong><\/p>\n<hr \/>\n<\/blockquote>\n<p>El proceso judicial contra Lula tiene sus especifidades, pero est\u00e1 inscripto en una historia particular. Mauricio Santoro, profesor de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro\u00a0<a href=\"https:\/\/twitter.com\/msantoro1978\/status\/956234853372002305\">record\u00f3 en estos d\u00edas<\/a>\u00a0que, desde 1945, s\u00f3lo los presidentes Eurico Dutra y Fernando Henrique Cardoso estuvieron exentos de juicios pol\u00edticos o juicios propiamente dichos (o de una circunstancia como el suicidio de Get\u00falio Vargas). Lo que resulta realmente \u00fanico en el caso de Lula es que afronta el proceso siendo el pol\u00edtico m\u00e1s popular del pa\u00eds y teniendo posibilidades ciertas de volver a ser electo presidente.<\/p>\n<p>Si es cierto que la legitimidad de cualquier sistema democr\u00e1tico se renueva cada vez que el soberano se expresa en las urnas, esto deber\u00eda ser m\u00e1s cierto a\u00fan en Brasil en 2018. Las elecciones de octubre de este a\u00f1o deber\u00edan marcar el fin de una etapa an\u00f3mala, que se abri\u00f3 con la destituci\u00f3n de Dilma Roussef en 2016 y que implic\u00f3 un cambio del signo del gobierno sin pasar por la consulta al electorado. Tras dos a\u00f1os gobernados por un hombre que bate r\u00e9cords planetarios de impopularidad, y que no est\u00e1 en la c\u00e1rcel s\u00f3lo porque as\u00ed lo ha decidido pol\u00edticamente un congreso aliado, urge que la elecci\u00f3n de este a\u00f1o restituya la autoridad democr\u00e1tica de la presidencia. Por supuesto que el camino para ello no es necesariamente la elecci\u00f3n de Lula. Una derrota del ex l\u00edder sindical en elecciones libres y competitivas la dar\u00eda la unci\u00f3n a un presidente sin los defectos originarios del actual.<\/p>\n<p>Para el Partido de los Trabajadores, la condena a Lula es un nuevo desaf\u00edo existencial. Si Lula se viera impedido de ser candidato, el PT carece de uno alternativo que tenga por s\u00ed mismo siquiera una quinta parte del apoyo que las encuestas de intenci\u00f3n de voto le atribuyen al ex presidente. Debilitado por los p\u00e9simos resultados de las \u00faltimas elecciones municipales, el PT debe casi toda su vitalidad actual a la vigencia extraordinaria del liderazgo popular de su fundador y jefe nato. Las condiciones pol\u00edticas distan de ser aquellas que le permitieron al entonces presidente \u201cinventar\u201d a Dilma como candidata viable o hacer de su favorito Fernando Haddad el alcalde de S\u00e3o Paulo. Jacques Wagner o el mismo Haddad no concitan hoy m\u00e1s del del 5% de apoyo. Todos los estudios de opini\u00f3n p\u00fablica pronostican inmediatas fugas de la intenci\u00f3n de voto de Lula hacia las candidaturas de Marina Silva, devenida archienemiga de su ex partido, o de un aliado del PT como Ciro Gomes, del Partido Democr\u00e1tico Laborista (PDT). Tambi\u00e9n hacia el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), surgido de una costilla izquierda del PT, y hasta hacia el ultraderechista Jair Bolsonaro, \u00fanico otro precandidato que alcanza dos cifras en las encuestas.<\/p>\n<p>El PT est\u00e1 apostando de inmediato a la movilizaci\u00f3n popular callejera. Sin embargo, no hay que olvidar nunca que las \u00e9lites brasile\u00f1as son particularmente indiferentes a ese tipo de manifestaciones. Mientras tanto, tiene que apurar la proclamaci\u00f3n partidaria de la candidatura de Lula, sin garant\u00edas de que vaya a ser inscripta en agosto por el Tribunal Superior Electoral. Adem\u00e1s, debe pensar en un vice que pueda heredar parte de los apoyos del ex presidente si es que \u00e9ste es descalificado. Algunas de estas tareas pueden ser contradictorias: \u00bfelegir un vice petista o de un partido aliado? \u00bfC\u00f3mo evitar que una descalificaci\u00f3n de la candidatura del ex presidente no signifique la p\u00e9rdida de aliados electorales que buscan el calor del sol de Lula, pero que sin \u00e9l piensan que el PT es un lastre?<\/p>\n<p>La suerte de Lula es mucho m\u00e1s que la suerte individual de un l\u00edder tan imperfecto como formidable. Est\u00e1 atada a la posibilidad de que Brasil recupere una cierta normalidad democr\u00e1tica o que quede empantanado en el marasmo de un sistema pol\u00edtico deslegitimado. Est\u00e1 ligada, tambi\u00e9n, y esto es lo crucial para los sectores populares, a la posibilidad de poner freno a la ola restauradora y de retroceso en derechos b\u00e1sicos que ha dado sentido a la gesti\u00f3n de Michel Temer. Quedar\u00e1 para m\u00e1s tarde considerar si, parad\u00f3jica y tr\u00e1gicamente, un hipot\u00e9tico presidente Lula no deber\u00e1 volver a gobernar con el apoyo, y haciendo concesiones, de algunos de los mismos que han desatado esta ola. Antes de eso, Lula deber\u00e1 saber si es o no un desterrado de la rep\u00fablica de los jueces.<\/p>\n<p><em>Gabriel Puricelli es Coordinador del Programa de Pol\u00edtica Internacional del <a href=\"http:\/\/lppargentina.org.ar\/\">Laboratorio de Pol\u00edticas P\u00fablicas<\/a>.\u00a0 Este ensayo fue publicado originalmente en la revista <a href=\"http:\/\/replanteorevista.com\/2018\/01\/brasil-la-legitimidad-democratica-riesgo\/#more-629\">Replanteo<\/a>. Lo publicamos aqu\u00ed con permiso de la revista y del autor.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una sombra se proyecta sobre la legitimidad de las elecciones presidenciales de octubre de 2018 en Brasil. <\/p>\n","protected":false},"author":454,"featured_media":25601,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884],"tags":[5074],"coauthors":[],"class_list":["post-25556","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","tag-south-ameria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25556","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/454"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25556"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25556\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25602,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25556\/revisions\/25602"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/25601"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25556"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25556"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25556"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=25556"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}