{"id":29665,"date":"2018-04-06T11:17:43","date_gmt":"2018-04-06T16:17:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=29665\/"},"modified":"2018-04-24T13:06:14","modified_gmt":"2018-04-24T18:06:14","slug":"a-desarmar-la-violencia-patriarcal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/a-desarmar-la-violencia-patriarcal\/","title":{"rendered":"A desarmar la violencia patriarcal"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-29667\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/IMG_2820-1020x686.jpg\" alt=\"\" width=\"358\" height=\"241\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/IMG_2820-1020x686.jpg 1020w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/IMG_2820-1020x686-768x517.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 358px) 100vw, 358px\" \/>Fueron ochocientos mil o un mill\u00f3n de j\u00f3venes marchando por el derecho de vivir en la capital del pa\u00eds m\u00e1s rico del mundo, donde la vida cotidiana para ellos se ha convertido en un campo minado. Se manifestaron contra los pol\u00edticos que privilegian el dinero de la industria de la muerte por encima de la sobrevivencia.<\/p>\n<p>La Marcha por Nuestras Vidas en Washington \u2014y sus resonancias en ciudades de todo Estados Unidos y en otras partes del mundo\u2014 fue in\u00e9dita. La masacre en la prepa Marjory Stoneman Douglas en Parkland, Florida que dej\u00f3 17 personas muertas, no fue el primer ataque a estudiantes en las aulas. Desde que la masacre de Columbine en 1999 escandaliz\u00f3 al mundo y abri\u00f3 el debate sobre las armas y la violencia, ha habido\u00a0<a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/List_of_school_shootings_in_the_United_States\">m\u00e1s de 200<\/a>\u00a0balaceras en escuelas estadunidenses, con cientos de estudiantes asesinados. Cuando se venci\u00f3 la prohibici\u00f3n de armas de asalto a finales de 2004, el n\u00famero de ataques al a\u00f1o caso se dobl\u00f3, as\u00ed como el n\u00famero de v\u00edctimas. Se han ido escalando en los \u00faltimos a\u00f1os a m\u00e1s de diez ataques por a\u00f1o. La marcha del 24 de marzo fue el momento en que miles de j\u00f3venes marcharon, y miles m\u00e1s apoyaron, para decir \u201cEnough is Enough!\u201d (\u00a1Ya Basta!). Reconocieron su propio papel en crear un movimiento hist\u00f3rico con otro letrero com\u00fan entre los manifestantes que dec\u00eda simplemente: \u201cSomos el Cambio\u201d.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil saber si su grito, su pasi\u00f3n y su nivel organizativo sean suficientes para romper el control que tiene el lobby de los armamentistas sobre el congreso. Por ahora est\u00e1n construyendo no solo un movimiento contra el libre acceso a armas de guerra, sino contra un sistema capitalista-patriarcal que tiene a la violencia en sus ra\u00edces m\u00e1s profundas.<\/p>\n<p>Con muy pocas excepciones, estas masacres con armas pesadas y otras como la de Las Vegas en 2017 que mat\u00f3 a 58 personas y dej\u00f3 851 heridos, han sido cometidas por hombres blancos. El ex senador Rick Santorum rega\u00f1\u00f3 a los estudiantes de Parkland diciendo a los medios que la juventud debe dejar de marchar contra las leyes que permiten que las ametralladoras circulen libremente y deber\u00edan enfocarse en el\u00a0<em>bullying<\/em>\u00a0en las escuelas, insinuando que los asesinos son personas hostigadas que no aguantaron m\u00e1s. Circul\u00f3 en las redes sociales una respuesta, \u2018Si fuera el\u00a0<em>bullying<\/em>\u00a0el problema generador de la violencia, los asesinos ser\u00edan mujeres, personas de color o discapacitados, pero no es as\u00ed. Son los que consideran que sus privilegios en una sociedad racista y patriarcal son derechos absolutos que matan.\u2019<\/p>\n<p>Aunque hay muchos m\u00f3viles, el perfil es de hombres que parecen creer que tienen el derecho de ejercer poder y la mejor manera de hacerlo es con un arma de alta potencia y letalidad en mano. Cuando sienten que no tienen el poder que les corresponde, lo recuperan matando. \u201cEntitlement\u201d se llama en ingl\u00e9s \u2014el supuesto privilegio de estar por encima de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tipo de sociedad ense\u00f1a un modelo de dominaci\u00f3n y subordinaci\u00f3n tan violenta? \u00bfQu\u00e9 tipo de sociedad facilita que esta idea se exprese con sangre, garantizando que cualquier persona tenga capacidad de matar a granel?<\/p>\n<p>El paradigma patriarcal es la ra\u00edz de esta violencia. El paradigma patriarcal nos ense\u00f1a que la fuerza f\u00edsica superior del hombre le da control sobre la familia, por encima de las voluntades de la mujer y las hijas y los hijos. Aun cuando no se ejercen con violencia \u2014y muchas veces s\u00ed\u2014, las normas de la sociedad refuerzan este concepto, dando a los hombres mayor prestigio, poder econ\u00f3mico, libertad y oportunidades de liderazgo. Su papel es proteger, nunca empoderar, a las personas supuestamente m\u00e1s d\u00e9biles, lo cual obliga a las personas vulnerables a buscar protecci\u00f3n ampar\u00e1ndose con los poderosos que representan precisamente la amenaza.<\/p>\n<p>El papel del estado es el espejo de este modelo. Lejos de ser un pacto social, en la actualidad el estado capitalista crea relaciones de dependencia, opresi\u00f3n y desigualdad. En este contexto, las armas son el garrote que impone el sistema. Desde la brutalidad policiaca contra la comunidad afro-americana en las ciudades de EEUU, a los paramilitares lanzados contra ind\u00edgenas en Chiapas, las fuerzas de represi\u00f3n se disfrazan de una falsa seguridad que se alimenta de la violencia que provoca. El militarismo propone que hay que enfrentar a la violencia con m\u00e1s y mejor violencia, generando un espiral de muerte y consolidando el modelo de dominaci\u00f3n. Es el patriarcado potenciado.<\/p>\n<p>Nikolas Cruz, el asesino de Parkland, llevaba puesta una camisa de ROTC cuando finalmente lo atraparon. El ROTC es el programa de entrenamiento militar que lleva a cabo el ej\u00e9rcito de Estados Unidos en las escuelas entre j\u00f3venes desde la secundaria. Capacitan en el uso de armas y recalcan los\u00a0<a href=\"https:\/\/www.usarmyjrotc.com\/home.html\">valores machos<\/a>: lealtad a la patria y las fuerzas armadas, condicion f\u00edsica para imponerse, liderazgo sobre otros, y creencia en un dios masculino. Aparte de su personalidad, Cruz encontr\u00f3 en la sociedad un ambiente propicio a sus fantasias de dominaci\u00f3n y en el mercado libre las armas que sirvir\u00edan para llevar a cabo su plan de venganza.<\/p>\n<p>En este contexto la demanda de control de armas y cese a la violencia contra la juventud ahora es una demanda sumamente radical. Ellas, hartas de los feminicidios y el hostigamiento sexual, y ellos, rechazando el camino de la violencia como \u00fanica manera de sobrevivir, protestan por algo mas all\u00e1 de las leyes o falta de leyes de control de armas. Se sienten inseguros en sus propios espacios \u2014sus escuelas, sus barrios, sus casas. Acusan al sistema de promover y apoyar la violencia que enfrentan y se han levantado para rechazar un futuro en que \u00e9sta se presente como la normalidad.<\/p>\n<p>Sus voces tienen la elocuencia de su desesperaci\u00f3n y su rabia contra una sociedad que les ha fallado. Aunque el problema de las masacres en las escuelas es m\u00e1s agudo en Estados Unidos, j\u00f3venes de muchos pa\u00edses est\u00e1n enfrentando sociedades cada vez mas violentas, sobre todo para las mujeres. En M\u00e9xico, unos d\u00edas antes de la marcha hist\u00f3rica en Washington, estudiantes de la UNAM del colectivo #NosHacenFalta se organizaron para hacer un recorrido de los lugares del campus donde han encontrado estudiantes asesinados y protestar contra la impunidad y la respuesta militarizada de las autoridades. \u201cVinimos a escucharnos, a compartir nuestras rabias y dolores, darnos esperanzas y pensar juntos c\u00f3mo seguir luchando de manera organizada contra la violencia feminicida y homicida que nos est\u00e1 matando\u201d. Condenaron la \u201cviolencia institucional y narcoestatal que nos amenaza en las calles, en las aulas, en nuestras propias casas\u201d. Desde 2002 a la fecha ha habido 49 asesinatos entre la comunidad universitaria.<\/p>\n<p>En la UNAM como en Washington, la juventud se pronunci\u00f3 \u201cpor la vida\u201d. Suena simple. Sin embargo, enfrentados a un sistema de muerte, es una lucha monumental que requiere del apoyo y la solidaridad de toda la sociedad.<\/p>\n<p><em><strong>Este material fue compartido como parte del convenio entre Programa de las Am\u00e9ricas y\u00a0<a href=\"https:\/\/desinformemonos.org\/desarmar-la-violencia-patriarcal\/\">Desinform\u00e9monos<\/a>.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La marcha del 24 de marzo fue el momento en que miles de j\u00f3venes marcharon, y miles m\u00e1s apoyaron, para decir \u201cEnough is Enough!\u201d (\u00a1Ya Basta!). Reconocieron su propio papel en crear un movimiento hist\u00f3rico con otro letrero com\u00fan entre los manifestantes que dec\u00eda simplemente: \u201cSomos el Cambio\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":29667,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884],"tags":[5032],"coauthors":[],"class_list":["post-29665","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","tag-north-america"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29665","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29665"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29665\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29671,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29665\/revisions\/29671"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/29667"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29665"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29665"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29665"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=29665"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}