{"id":32955,"date":"2018-05-14T10:10:09","date_gmt":"2018-05-14T15:10:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=32955\/"},"modified":"2018-05-28T13:21:16","modified_gmt":"2018-05-28T18:21:16","slug":"colombia-entre-el-miedo-a-la-paz-y-las-ganas-de-venganza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/colombia-entre-el-miedo-a-la-paz-y-las-ganas-de-venganza\/","title":{"rendered":"Colombia: Entre el miedo a la paz y las ganas de venganza"},"content":{"rendered":"<p><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-32956\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/5a9de20e08f3d998048b4567.jpg\" alt=\"\" width=\"372\" height=\"209\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/5a9de20e08f3d998048b4567.jpg 824w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/5a9de20e08f3d998048b4567-768x432.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 372px) 100vw, 372px\" \/>En un complejo proceso electoral y a un a\u00f1o del proceso de paz entre el gobierno Colombiano y las guerrillas de las FARC, las campa\u00f1as sucias, la desinformaci\u00f3n y las movidas criminales que buscan mantener su poder de facto en extensos territorios del pa\u00eds, se genera adem\u00e1s un ambiente perfecto para una intervenci\u00f3n sin precedentes al vecino pa\u00eds de Venezuela.<\/em><\/p>\n<p>En Colombia como en M\u00e9xico, las campa\u00f1as electorales presidenciales tienen cada vez m\u00e1s altas dosis de mentiras, propaganda negra y una descarnada manipulaci\u00f3n de un electorado que ve reflejado en el modelo venezolano la peor de sus pesadillas. <em>\u201cEs posible que nos volvamos como Venezuela\u201d <\/em>dicen candidatos, medios y pasquines de toda \u00edndole, y la agenda pol\u00edtica del pa\u00eds suramericano pareciera que es la prioridad, m\u00e1s que atender la agenda local que resulta a\u00fan m\u00e1s apremiante y debiera ser el centro de cualquier debate.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: left;\"><strong>El miedo y la desinformaci\u00f3n como estrategias electorales<\/strong><\/h3>\n<p>En Colombia, la desinformaci\u00f3n oportunista y la promoci\u00f3n del miedo vinculado al fantasma del socialismo venezolano est\u00e1 claramente identificada con los partidos de extrema derecha que de la mano del expresidente y hoy Senador \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez, que cabe recordar obtuvo la m\u00e1s alta votaci\u00f3n en las pasadas elecciones legislativas, tienen como bandera la lucha contra el \u201csocialismo\u201d a trav\u00e9s de su candidato t\u00edtere Iv\u00e1n Duque.<\/p>\n<p>No menos radical es el candidato presidencial Germ\u00e1n Vargas Lleras, ex vicepresidente de Juan Manuel Santos y nieto del expresidente Carlos Lleras Restrepo, cuyo partido Cambio Radical tiene toda una estela de poderosos pol\u00edticos vinculados a todo tipo de esc\u00e1ndalos de corrupci\u00f3n, y vinculados a redes criminales como \u201cKiko\u201d G\u00f3mez, gamonal y exgobernador del departamento de la Guajira condenado a 55 a\u00f1os de c\u00e1rcel por homicidio.<\/p>\n<p>La contienda electoral de la derecha en Colombia est\u00e1 entonces entre un candidato en cuerpo ajeno como Uribe V\u00e9lez, de una estirpe gamonal y quien cree el pa\u00eds como una gran hacienda; y Vargas Lleras, un arist\u00f3crata capitalino, heredero de una casta pol\u00edtica que hist\u00f3ricamente gobern\u00f3 el pa\u00eds. Ambas posiciones igualmente retardatarias, enemigas de la paz y nocivas para un pa\u00eds que requiere con urgencia la equidad que incluya efectivamente a millones de personas que habitan en el borde de cualquier dignidad.<\/p>\n<p>Del otro lado de la balanza est\u00e1n candidatos de centro e izquierda como el exdelegatario del proceso de paz Humberto de la Calle por el ag\u00f3nico partido liberal, el exalcalde de Medell\u00edn y profesor Universitario Sergio Fajardo por el partido Verde, y el exalcalde de Bogot\u00e1, exmiembro de la guerrilla del M-19 y principal foco de cr\u00edticas y ataques de la derecha Gustavo Petro Urrego, quien sufri\u00f3 un atentado en su veh\u00edculo blindado en la ciudad fronteriza con Venezuela C\u00facuta hace tan solo unas semanas.<\/p>\n<p>Ante un hecho de tal gravedad, el Fiscal General de la Naci\u00f3n N\u00e9stor Humberto Mart\u00ednez, miembro del partido Cambio Radical de Vargas Lleras, desestim\u00f3 que contra Gustavo Petro se hubieran usado armas de fuego contra su veh\u00edculo. Esta situaci\u00f3n hace recordar la infame historia del pa\u00eds cuando en las narices c\u00f3mplices de todas las autoridades se urdieron los asesinatos de candidatos presidenciales Jaime Pardo Leal de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica (UP) por el cual el estado colombiano fue condenado por genocidio; Carlos Pizarro Le\u00f3ngomez candidato del M-19 y asesinado luego de un proceso de paz; Luis Carlos Gal\u00e1n Sarmiento, candidato presidencial por el partido liberal; o Bernardo Jaramillo Ossa tambi\u00e9n candidato presidencial de la UP, todos ellos asesinados en menos de tres a\u00f1os entre 1987 y 1990.<\/p>\n<p>En su momento, el jefe de sicarios de Pablo Escobar Jhon Jairo Vel\u00e1squez V\u00e1squez (alias Popeye), confes\u00f3 la alianza criminal entre paramilitares, capos del narcotr\u00e1fico, militares, polic\u00edas y pol\u00edticos que hoy siguen en la impunidad, que perpetraron esos cr\u00edmenes y el de cientos de activistas y l\u00edderes sociales en todo el pa\u00eds. Hoy Popeye es el jefe no oficial de campa\u00f1a desde las redes sociales de las ideas de Uribe V\u00e9lez y la extrema derecha colombiana, as\u00ed como una voz recurrente en medios de comunicaci\u00f3n que promueven el odio y la propaganda negra.<\/p>\n<p>Lo paradigm\u00e1tico es que la misma pobreza que se reclama como resultado del r\u00e9gimen venezolano, la experimenta buena parte de la poblaci\u00f3n colombiana. En el departamento de la Guajira por ejemplo (el mismo departamento que saque\u00f3 Kiko G\u00f3mez como gobernador y vecino de Venezuela), se presentan pasmosos casos de desnutrici\u00f3n y muerte infantil de poblaciones ind\u00edgenas Way\u00fa, mientras que los ricos hacendados desv\u00edan el cause del r\u00edo Rancher\u00eda, principal afluente de la regi\u00f3n, para drenar sus extensos cultivos de arroz.<\/p>\n<p>El ingreso b\u00e1sico en Colombia conocido como salario m\u00ednimo es de tan solo US$ 275 con el que viven aproximadamente 11 millones de personas, otra gran parte de la poblaci\u00f3n sobrevive en la informalidad urbana y rural con ingresos mucho m\u00e1s precarios, en un pa\u00eds que adem\u00e1s presenta uno de los niveles de desigualdad m\u00e1s grandes del continente, de tal suerte que es posible presenciar el contraste de un pa\u00eds con miles de indigentes en las calles, cohabitando con la ostentosidad de los autos de lujo y los condominios de una parte de la sociedad colombiana que teme a los supuestas expropiaciones que llegar\u00e1n de la mano de los candidatos del centro \u2013 izquierda si llegan a la presidencia.<\/p>\n<p>El odio y el miedo se mezclan en un pa\u00eds donde las diferencias se tramitan de manera violenta, la manipulaci\u00f3n electoral es parte de un juego perverso donde personajes como JJ Rend\u00f3n se pavonean como \u201cestrategas\u201d sin pudor alguno. Todo ello en un polvor\u00edn que aunque pacificado temporalmente por un proceso de paz incierto y que se desmorona a menos de dos a\u00f1os de haber sido suscrito, puede estallar nuevamente de manera cruel en un ciclo aparentemente inevitable de nuevas violencias.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: left;\"><strong>\u00bfUn proceso de paz fallido?<\/strong><\/h3>\n<p>El primer rev\u00e9s del acuerdo de paz suscrito entre el Gobierno Colombiano y la Guerrilla de las FARC fue un plebiscito adverso que estuvo mediado por la misma estrategia de propaganda negra y desinformaci\u00f3n del actual proceso electoral. Se dec\u00eda que los excombatientes de las FARC tendr\u00edan tres veces m\u00e1s ingreso que los millones de colombianos que trabajan de sol a sol por un salario miserable, que perder\u00edan sus tierras y bienes, que se tomar\u00edan el Congreso (como si no estuviera totalmente cooptado por la mafias), y que ser\u00eda el fin de la democracia \u201cm\u00e1s antigua de Am\u00e9rica Latina\u201d.<\/p>\n<p>Es cierto que los colombianos est\u00e1n hastiados de la guerra, que durante a\u00f1os soportaron el abuso de todos los ej\u00e9rcitos y que adem\u00e1s los medios de comunicaci\u00f3n no tuvieron mucho trabajo en convertir a las FARC como el \u00fanico de los ej\u00e9rcitos responsable de todos los desmanes, de los millones de muertos y miles de desaparecidos en m\u00e1s de 70 a\u00f1os de guerra.<\/p>\n<p>El proceso de paz tiene poderosos enemigos entre quienes se hicieron ricos con las tierras usurpadas a millones de campesinos y se niegan a perder sus privilegios conquistados a \u201csangre y fuego\u201d y a una poblaci\u00f3n para la cual el proceso no llega porque siempre se han incumplido. Cabe mencionar que las FARC no negociaron con el libro rojo de Mao en la mano, sino con el reclamo del cumplimiento de las reformas aplazadas desde la Constituci\u00f3n de 1991, resultado justamente de un anterior proceso de paz.<\/p>\n<p>El Acuerdo de Paz fue b\u00e1sicamente renegociado y reelaborado en un Congreso adverso y retardatario, que lejos de buscar su r\u00e1pida implementaci\u00f3n y cumplimiento, dilat\u00f3 los tiempos, hizo cambios cruciales para la estabilidad de la paz y lo entreg\u00f3 luego mediante normas a un Estado que est\u00e1 de salida, sin capacidad pol\u00edtica y cuyo presidente ya se hizo premio novel de paz.<\/p>\n<p>La burocracia, la ausencia de voluntad pol\u00edtica y la \u201cfalta de recursos\u201d est\u00e1n matando el acuerdo a menos de dos a\u00f1os de su firma. Los grupos armados provenientes del narcotr\u00e1fico est\u00e1n retomando las zonas que antiguamente controlaban las FARC de la mano de las mafias colombo-mexicanas, y los casos de homicidio de l\u00edderes sociales, activistas y excombatientes sigue en aumento sin que las medidas de protecci\u00f3n \u2013que fueron parte de los acuerdos\u2013 sean una realidad para quienes est\u00e1n amenazados de muerte.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os ochenta sucedi\u00f3 lo mismo cuando los l\u00edderes de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica estaban siendo aniquilados por cantidad, muchos decidieron engrosar las filas de la insurgencia para salvaguardar su vida. Se estima que actualmente son m\u00e1s de 14 grupos en disidencia de las FARC con cerca de 700 hombres en armas y en aumento, que incluso estar\u00edan explorando una primera reuni\u00f3n de reunificaci\u00f3n pol\u00edtica y armada.<\/p>\n<p>Para los medios y la opini\u00f3n p\u00fablica los perfectos culpables son las FARC, su esp\u00edritu de guerra, su incapacidad de ser parte de una sociedad excluyente y su inc\u00f3moda presencia en todos los sectores de la sociedad. Casi nadie apunta su dedo a un gobierno incompetente y corrupto, a pesar de que hasta los recursos donados por pa\u00edses como Noruega o Suecia est\u00e1n en el ojo del hurac\u00e1n por malos manejos por parte del fondo para la paz.<\/p>\n<p>Nadie tampoco se\u00f1ala a la costosa burocracia internacional de las Naciones Unidas que como en muchos procesos de paz no ha sido capaz de pronunciarse con fuerza ante los flagrantes incumplimientos que no son para las FARC. Son demandas apenas obvias: una reforma agraria integral para sacar de la indigencia a los campesinos; un sistema de verdad, justicia, reparaci\u00f3n y no repetici\u00f3n que entre otras pueda dar con el paradero de miles de desaparecidos de todos los ej\u00e9rcitos y poblaci\u00f3n civil; apertura y participaci\u00f3n pol\u00edtica \u2013negada por cierto en el Congreso\u2013 a las v\u00edctimas de la violencia; cambios realistas en las pol\u00edticas de drogas y ponerle fin de una vez por todas a una horda de violencia que hace inviable al pa\u00eds.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas semanas el exguerrillero de las antes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia \u2013 FARC, hoy militante pol\u00edtico del partido pol\u00edtico Fuerza Alternativa Revolucionaria del Com\u00fan \u2013 FARC Jes\u00fas Santrich fue detenido por solicitud de una corte de Nueva York por supuestos delitos de narcotr\u00e1fico realizados despu\u00e9s de la firma del acuerdo de paz, y por tanto, se abrir\u00eda paso un proceso de extradici\u00f3n hacia ese pa\u00eds de uno de los voceros y m\u00e1ximos l\u00edderes de la antes guerrilla Colombiana. Antes de ser juzgado o revisar las supuestas pruebas que el mismo presidente Santos nombr\u00f3 como \u201ccontundentes\u201d, ya los medios en Colombia y los Estados Unidos se han encargado de condenarlo y de paso, vincular al tambi\u00e9n l\u00edder guerrillero Iv\u00e1n M\u00e1rquez como parte de un cartel que deber\u00eda ser extraditado.<\/p>\n<p>Santrich inici\u00f3 una huela de hambre que lo llevar\u00e1 irremediablemente a la muerte de no encontrar alternativas pol\u00edticas para que sea juzgado en Colombia y de acuerdo a lo establecido en los acuerdos de paz. Los medios y las redes sociales sorprenden por mensajes que celebran con j\u00fabilo que muera r\u00e1pido, como en una venganza frente a los desmanes propios de la guerra, y que solo muestra como culpable a las FARC.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las opiniones, lo cierto es que la extradici\u00f3n sepulta la posibilidad de un proceso de verdad hist\u00f3rica para las miles de v\u00edctimas en Colombia, y para esclarecer los v\u00ednculos de los pol\u00edticos, hacendados y \u00e9lites colombianas con grupos paramilitares, como m\u00e1ximos responsables, que valga la pena recordar, el Congreso de la rep\u00fablica se encarg\u00f3 de sacarlos entre los actores clave en la naciente Jurisdicci\u00f3n Especial para la Paz, tribunal especial que nace muerto porque de ser un tribunal de paz para el juzgamiento de todos los actores, termin\u00f3 mutilado en su accionar luego que el congreso (de mayor\u00edas pol\u00edticas de la derecha) modificara los acuerdos de paz.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: left;\"><strong>Pero nuestra prioridad sigue siendo Venezuela\u2026<\/strong><\/h3>\n<p>Colombia est\u00e1 recibiendo miles de venezolanos que llegan al pa\u00eds en un ambiente de \u201cbienvenidos\u201d pero sin que el gobierno colombiano tenga claras unas pol\u00edticas de atenci\u00f3n humanitaria que permitan la permanencia digna de al menos 900.000 venezolanos que se estima est\u00e1n actualmente en Colombia, cifra que crece cada d\u00eda. En cada esquina de las ciudades del pa\u00eds hay cientos de venezolanos buscando o rebuscando qu\u00e9 hacer, y pese a la penosa situaci\u00f3n, son pocos los involucrados en din\u00e1micas criminales aunque los medios los culpen de todo tipo de delitos.<\/p>\n<p>Colombia est\u00e1 viviendo una xenofobia manipulada por los medios y por las campa\u00f1as pol\u00edticas de la extrema derecha que los usan como \u201cejemplo\u201d de lo que supuestamente pasar\u00eda en Colombia de ganar un candidato de centro izquierda. Los venezolanos por su parte llegan al pa\u00eds adem\u00e1s de estigmatizados, hastiados de su gobierno, sin tener una idea clara sobre una compleja crisis que involucra un modelo de desarrollo fallido con el petr\u00f3leo como \u00fanico sector de la econom\u00eda desde hace m\u00e1s de 70 a\u00f1os y unos sectores pol\u00edticos de derecha tan perversos como los colombianos.<\/p>\n<p>Esa mezcla de desencanto venezolano y el miedo de los colombianos a ser como la fantasmag\u00f3rica Venezuela, son un clima perfecto para que el gobierno de Trump, luego del fracaso que signific\u00f3 no contar con el apoyo continental en la Cumbre de las Am\u00e9ricas para presionar el gobierno venezolano, pueda buscar un \u201cgolpe blando\u201d con el apoyo de la derecha Colombiana y Venezolana, y al mismo tiempo acabar con el Acuerdo de Paz en Colombia, desestabilizando la regi\u00f3n como estrategia para darle paso a los intereses de sus industrias extractivas y explotaci\u00f3n de recursos naturales.<\/p>\n<p>En la distancia, la pol\u00edtica exterior de Trump sabe que en sus ventajas est\u00e1 el tener un ej\u00e9rcito como el Colombiano con m\u00e1s de 400.000 hombres en armas, altamente entrenado, y que Colombia es un pa\u00eds donde las acciones militares y la fuerza gozan del apoyo de amplios sectores sociales como los medios, empresarios y habitantes de las ciudades donde la guerra nunca se vivi\u00f3, que no entienden la diferencia entre legitimidad y autoritarismo, podr\u00edan confluir en una posible intervenci\u00f3n militar desde Colombia hacia Venezuela, ya sea abiertamente invocando la democracia, o soterrada mediante grupos paramilitares.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 y estas letras solo sean un sue\u00f1o fatalista, una pesadilla propia de la ciencia ficci\u00f3n o de una mente trastornada, y no una antesala de una realidad que nos ubica como el socio perfecto para perpetuar la violencia y con ella, todo tipo de \u201creformas\u201d por la fuerza y la violencia, en beneficio de quienes solo se lucran con el dolor de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/es\/archives\/author\/alex-sierra-r\">Alex Sierra<\/a><\/strong>\u00a0<em>es un antrop\u00f3logo y ha trabajado como investigador y consultor independiente en temas relacionados con los derechos humanos, la cooperaci\u00f3n internacional para el desarrollo y las pol\u00edticas p\u00fablicas en Colombia. \u00c9l ha llevado a cabo el trabajo en las zonas de conflicto armado y en las comunidades vulnerables en su pa\u00eds durante los \u00faltimos 14 a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un complejo proceso electoral y a un a\u00f1o del proceso de paz entre el gobierno Colombiano y las guerrillas de las FARC, las campa\u00f1as sucias, la desinformaci\u00f3n y las movidas criminales que buscan mantener su poder de facto en extensos territorios del pa\u00eds, se genera adem\u00e1s un ambiente perfecto para una intervenci\u00f3n sin precedentes al vecino pa\u00eds de Venezuela.<\/p>\n","protected":false},"author":289,"featured_media":32956,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884],"tags":[5031],"coauthors":[],"class_list":["post-32955","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","tag-south-america"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32955","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/289"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32955"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32955\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33016,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32955\/revisions\/33016"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32956"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32955"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32955"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32955"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=32955"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}