{"id":33376,"date":"2018-05-21T14:47:47","date_gmt":"2018-05-21T19:47:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=33376\/"},"modified":"2018-06-14T10:27:11","modified_gmt":"2018-06-14T15:27:11","slug":"la-brecha-de-genero-en-la-construccion-de-la-paz-los-obstaculos-que-enfrentan-las-mujeres-excombatientes-de-las-farc-para-su-reincorporacion-a-la-vida-civil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/la-brecha-de-genero-en-la-construccion-de-la-paz-los-obstaculos-que-enfrentan-las-mujeres-excombatientes-de-las-farc-para-su-reincorporacion-a-la-vida-civil\/","title":{"rendered":"La brecha de g\u00e9nero en la construcci\u00f3n de la paz"},"content":{"rendered":"<h2>Los obst\u00e1culos que enfrentan las mujeres excombatientes de las Farc para su reincorporaci\u00f3n a la vida civil<\/h2>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-33377\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/farc.png\" alt=\"\" width=\"358\" height=\"235\" \/>En el Acuerdo Final para la Terminaci\u00f3n del Conflicto y la Construcci\u00f3n de una Paz Estable y Duradera que firmaron el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) a finales de 2016, se hizo visible la necesidad de un desarrollo rural integral para la construcci\u00f3n de la paz en Colombia y, en ese marco, de incluir intereses y necesidades de quienes componen dicha ruralidad, entre ellos, las mujeres (campesinas, afrodescendientes e ind\u00edgenas), por medio de la transversalizaci\u00f3n del enfoque de g\u00e9nero en todo lo pactado.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Isabela Sanroque, excombatiente de las FARC e integrante del partido pol\u00edtico Fuerza Alternativa Revolucionaria del Com\u00fan, entrevistada para esta nota, \u201cla subcomisi\u00f3n de g\u00e9nero en las negociaciones de los Acuerdos de Paz permiti\u00f3 ver las posiciones de las organizaciones de mujeres rurales sobre lo que debe ser este pa\u00eds.\u201d Incluso, cuenta que en las FARC no se hablaba del concepto de equidad de g\u00e9nero y, para ella, llegar a hacer parte de esta subcomisi\u00f3n en las negociaciones de La Habana le permiti\u00f3 entender la importancia de hablar de \u00e9ste.<\/p>\n<p>El hecho de incorporar el tema de g\u00e9nero \u2014y las mujeres- en las negociaciones no tiene antecedentes. En las negociaciones para un acuerdo de paz llevadas a cabo en San Vicente del Cagu\u00e1n, departamento del Caquet\u00e1, con el gobierno de Andr\u00e9s Pastrana entre los a\u00f1os 1998 y 2002, ninguna mujer fue delegada por parte de esta guerrilla. En La Habana, por el contrario, la subcomisi\u00f3n de g\u00e9nero estaba compuesta por cinco representantes del gobierno y cinco de las FARC.<\/p>\n<p>A pesar de ello, la perspectiva de g\u00e9nero se qued\u00f3 corta, pues no se consider\u00f3 que quienes se reincorporar\u00edan a la vida civil no son una masa homog\u00e9nea de personas. El enfoque de g\u00e9nero no se consider\u00f3 como algo fundamental para el proceso de reincorporaci\u00f3n y, por ello, las mujeres de las FARC han sido invisibilizadas, a pesar de que en el grupo guerrillero las mujeres representaban el 40% de los integrantes.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: left;\"><strong>Algunas de las barreras para las mujeres<\/strong><\/h3>\n<p>La brecha de g\u00e9nero se ve claramente reflejada en dos esferas de la vida: la productiva y la reproductiva. Las mujeres tienen unas necesidades e intereses particulares y se encuentran con unos obst\u00e1culos distintos a los de los hombres que est\u00e1n en el mismo proceso de reincorporaci\u00f3n. De hecho, las mujeres suelen enfrentarse a muchas m\u00e1s barreras que los hombres, por el simple hecho de ser mujeres.<\/p>\n<p>En cuanto a la esfera reproductiva, est\u00e1 el estigma con el que cargan las ex guerrilleras en relaci\u00f3n al ejercicio pleno de sus derechos sexuales y reproductivos mientras estaban en las filas del grupo, y est\u00e1n las necesidades que trae consigo la maternidad luego de la firma del Acuerdo.<\/p>\n<p>Sanroque cuenta que durante la guerra la interrupci\u00f3n del embarazo era una opci\u00f3n para las guerrilleras. Por su parte, los principales medios de comunicaci\u00f3n en Colombia suelen afirmar que la interrupci\u00f3n era siempre forzada. La investigaci\u00f3n period\u00edstica \u201cLa vida \u00edntima guerrillera: as\u00ed fue la educaci\u00f3n sexual de las FARC\u201d hecha en 2017 por la revista \u00a1Pacifista!, recurre a Oxfam\u00a0para decir que 1.810 mujeres del grupo guerrillero fueron forzadas a practicarse abortos para el 2011 y a la Fiscal\u00eda General de la Naci\u00f3n que sostiene que las FARC tendr\u00e1n que enfrentar un proceso ante la justicia transicional por 232 investigaciones de violencia sexual entre sus filas. Los cargos incluyen aborto forzado, esterilizaci\u00f3n forzada y violaci\u00f3n. En todo caso, las excombatientes cargan con el estigma que supone que, por haber pertenecido al grupo armado, vivieron diversos tipos de violencia y esclavitud sexual.<\/p>\n<p>Por otro lado, muchas ex guerrilleras actualmente no cuentan con las condiciones dignas para ser mam\u00e1s en esta etapa de reintegraci\u00f3n. Seg\u00fan Diana Acu\u00f1a de Sinestesia ONG, muchas mujeres hab\u00edan suspendido la maternidad durante la guerra, y haber decidido ser madres despu\u00e9s de la firma del Acuerdo, puede poner en pausa aspectos de la reintegraci\u00f3n psicol\u00f3gica y econ\u00f3mica como el acceso a la educaci\u00f3n y a financiaci\u00f3n de proyectos productivos, por tener que dedicarse \u00fanicamente al cuidado de sus hijos. El programa de reincorporaci\u00f3n no plantea estrategias en las que se articulen estas necesidades, como acceso a guarder\u00edas y jardines.<\/p>\n<p>De hecho, ninguno de los veintis\u00e9is Espacios Territoriales de Capacitaci\u00f3n y Reincorporaci\u00f3n (ETCR) en los que viven excombatientes de las FARC en su proyecto comunitario, cuenta con servicios de cuidado (guarder\u00edas, jardines infantiles) lo que significa que esta labor est\u00e1 a cargo de las madres. Ejemplo de esta necesidad es el ETCR del municipio de Icononzo, departamento del Tolima, que cuenta con 50 ni\u00f1as y ni\u00f1os entre los 0 y los 4 a\u00f1os. A pesar de ello, Sanroque asegura que no ha habido ninguna iniciativa de formaci\u00f3n en pedagog\u00eda para quienes quieren trabajar en el proyecto de los jardines infantiles de los ETCR.<\/p>\n<p>Finalmente, en lo que se refiere a la esfera productiva, uno de los grandes obst\u00e1culos es que la reincorporaci\u00f3n econ\u00f3mica de las mujeres se suele asociar a actividades relacionadas con los roles de g\u00e9nero tradicionales: confecci\u00f3n de ropa, manufactura y pedagog\u00eda. Por ello, para Isabela Sanroque, se requieren medidas afirmativas para acceder a la reintegraci\u00f3n econ\u00f3mica, por ejemplo, en lo que se refiere a proyectos productivos no necesariamente relacionados con las actividades antes mencionadas.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: left;\"><strong>Con respecto a la participaci\u00f3n y la incidencia en espacios de toma de decisiones <\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/h3>\n<p>Seg\u00fan Isabela Sanroque, las excombatientes ven como fundamental ser capacitadas en c\u00f3mo incidir en procesos de toma de decisiones y en procesos de formulaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas.<\/p>\n<p>La ausencia del enfoque de g\u00e9nero en la reincorporaci\u00f3n hace evidentes estos tres obst\u00e1culos con respecto a la participaci\u00f3n de las mujeres excombatientes en procesos de toma de decisi\u00f3n:<\/p>\n<ol>\n<li>No hay programas de fortalecimiento organizativo para las mujeres.<\/li>\n<li>No hay campa\u00f1as medi\u00e1ticas en contra de los estigmas que sufren las mujeres por haber participado activamente en la guerra. En palabras de Isabela Sanroque, \u201cpara los dem\u00e1s, nosotras no ten\u00edamos posibilidades y no hab\u00eda participaci\u00f3n en los espacios de toma de decisi\u00f3n. Por eso, quedamos como unas c\u00f3mplices de esos hombres malvados.\u201d<\/li>\n<li>No hay un enfoque que diferencie y reconozca las barreras que tienen las mujeres rurales (campesinas, afrodescendientes e ind\u00edgenas) en comparaci\u00f3n con las urbanas que hicieron parte del grupo armado.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>Para Diana Acu\u00f1a de Sinestesia ONG, se podr\u00eda decir que en la guerra hab\u00eda mayor igualdad entre hombres y mujeres que en el proceso de reincorporaci\u00f3n porque en la vida civil se vuelven a imponer los roles tradicionales de g\u00e9nero y, a su vez, la brecha de g\u00e9nero, por ejemplo, para acceder a espacios de toma de decisiones. Tal es el caso de la participaci\u00f3n pol\u00edtica de las excombatientes en las curules de Senado y C\u00e1mara de Representantes de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Com\u00fan, el partido pol\u00edtico de las FARC que surgi\u00f3 del Acuerdo de Paz. Para el caso del Senado, habi\u00e9ndose acordado cinco curules, hay dos mujeres: Victoria Sandino y Sandra Ram\u00edrez. De las cinco curules acordadas para C\u00e1mara de Representantes, no hay ninguna mujer.<\/p>\n<p>Es fundamental que los programas de reintegraci\u00f3n no hagan \u00e9nfasis en el rol de las mujeres como constructoras de una familia porque desde esa perspectiva su papel en la construcci\u00f3n de la paz puede ser reducido a que sean quienes impiden que sus parejas retomen las armas. Esto significa que las opciones de vivir en la legalidad tienen que ser otras que simplemente ser amas de casa o madres.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las investigadoras Camille Boutron y Diana G\u00f3mez Correal, \u201clas mujeres combatientes en efecto encarnan una doble transgresi\u00f3n: no solamente infringen la ley, sino que tambi\u00e9n rompen con los estereotipos tradicionales de g\u00e9nero\u201d\u00a0(Universidad de Los Andes, 2017) pues mientras en la guerra se rompen los estereotipos, en la reincorporaci\u00f3n lo que espera el Estado es que se retomen los roles tradicionales de g\u00e9nero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias <\/strong><\/p>\n<p>Retos de la reincorporaci\u00f3n civil de mujeres, 16 de marzo de 2017<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/uniandes.edu.co\/noticias\/desarrollo-regional\/retos-reincorporacion-civil-mujeres-acuerdos-de-paz\">http:\/\/uniandes.edu.co\/noticias\/desarrollo-regional\/retos-reincorporacion-civil-mujeres-acuerdos-de-paz<\/a><\/p>\n<p>La vida \u00edntima guerrillera: as\u00ed fue la educaci\u00f3n sexual de las Farc, 29 de noviembre de 2017 en \u00a1Pacifista!<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/pacifista.co\/la-vida-intima-guerrillera-asi-fue-la-educacion-sexual-de-las-farc\/\">http:\/\/pacifista.co\/la-vida-intima-guerrillera-asi-fue-la-educacion-sexual-de-las-farc\/<\/a><\/p>\n<p>El n\u00famero de excombatientes de las FARC asesinados ya es alarmante, 2 de febrero de 2018 en \u00a1Pacifista!<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/pacifista.co\/el-numero-de-excombatientes-de-las-farc-asesinados-ya-es-alarmante\/\">http:\/\/pacifista.co\/el-numero-de-excombatientes-de-las-farc-asesinados-ya-es-alarmante\/<\/a><\/p>\n<p>Las mujeres de las Farc dise\u00f1an las formas de participar en la reincorporaci\u00f3n, El Espectador Colombia 2020<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/colombia2020.elespectador.com\/politica\/las-mujeres-de-las-farc-disenan-las-formas-de-participar-en-la-reincorporacion\">https:\/\/colombia2020.elespectador.com\/politica\/las-mujeres-de-las-farc-disenan-las-formas-de-participar-en-la-reincorporacion<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existe un desarrollo rural integral para la construcci\u00f3n de la paz en Colombia y, en ese marco, se precisa incluir intereses y necesidades de quienes componen dicha ruralidad, entre ellos, las mujeres (campesinas, afrodescendientes e ind\u00edgenas), por medio de la transversalizaci\u00f3n del enfoque de g\u00e9nero en todo lo pactado.<\/p>\n","protected":false},"author":457,"featured_media":33377,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4918],"tags":[252],"coauthors":[],"class_list":["post-33376","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-feminismos","tag-sudamerica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33376","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/457"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33376"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33376\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34816,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33376\/revisions\/34816"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33377"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33376"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33376"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33376"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=33376"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}