{"id":34710,"date":"2018-06-12T10:30:38","date_gmt":"2018-06-12T15:30:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=34710\/"},"modified":"2018-07-31T13:39:31","modified_gmt":"2018-07-31T18:39:31","slug":"los-tres-huracanes-que-golpearon-a-puerto-rico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/los-tres-huracanes-que-golpearon-a-puerto-rico\/","title":{"rendered":"Los tres huracanes que golpearon a Puerto Rico"},"content":{"rendered":"<p>La gente en Puerto Rico mor\u00eda mucho antes del hurac\u00e1n Mar\u00eda. Mar\u00eda simplemente nos hizo contarlos, llorarlos y ahora, luchar por las vidas de los que a\u00fan est\u00e1n a nuestro alrededor. Puede sonar extra\u00f1o, pero es verdad. La desigualdad y la pobreza matan y en Puerto Rico, la desigualdad ha sido un feroz hurac\u00e1n que lleva demasiado tiempo sobre nuestro archipi\u00e9lago.<\/p>\n<p>Es por eso que nuestro sistema el\u00e9ctrico no pudo resistir a Mar\u00eda.Esa es tambi\u00e9n la raz\u00f3n por la cual miles de personas se vieron forzadas a abandonar sus casas y observar desde la distancia c\u00f3mo el agua las cubr\u00eda.\u00a0Fue la desigualdad la que hizo vulnerables a miles de personas que fallecieron durante y despu\u00e9s del hurac\u00e1n.<\/p>\n<p>Es esa misma desigualdad la que mantiene sin techo a miles de familias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El primer hurac\u00e1n: La desigualdad y la ley PROMESA<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-34713\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/IMG-20171103-WA0029-e1528817047171.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"263\" \/>El hurac\u00e1n de la desigualdad ya hab\u00eda socavado los cimientos de nuestros sistema de salud, educaci\u00f3n y de asistencia social.<\/p>\n<p>Peor a\u00fan, debido a nuestra impagable deuda p\u00fablica, las medidas de austeridad de los \u00faltimos a\u00f1os aumentaron el nivel de intensidad del hurac\u00e1n de la desigualdad a categor\u00eda PROMESA<a name=\"_ftnref1\"><\/a>[1]con la anulaci\u00f3n de nuestra ya precaria democracia e instaurando una Junta de Control Fiscal que decide a diario, y desde sus privilegios de clase, el futuro de Puerto Rico.<\/p>\n<p>Puerto Rico ya ten\u00eda una crisis humanitaria en la cual las personas m\u00e1s vulnerables simplemente sobreviv\u00edan en un pa\u00eds en el que su hambre, su pobreza y su sufrimiento se invisibilizaba. Cuando alguien tiene hambre, miedo e incertidumbre y no hay un gobierno que responda para garantizar algo tan b\u00e1sico como techo, comida, salud y educaci\u00f3n, se vive en un estado de emergencia permanente.<\/p>\n<p>La precariedad de nuestros derechos humanos se ha denunciado por a\u00f1os ante foros nacionales e internacionales como la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos<a name=\"_ftnref2\"><\/a>[2]. Organizaciones civiles y grupos comunitarios han presentado ya tres informes ante dicha Comisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El primero en 2015, regresamos en 2016 y el \u00faltimo se present\u00f3 en diciembre de 2017 para denunciar la negligencia con la cual se estaba manejando la ayuda post Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Irma y Mar\u00eda nos encontraron desarmados, sin prepararnos, sin planes de emergencia, sin recursos para enfrentar el embate de los vientos y las inundaciones. Los huracanes llegaron y nuestra gente ni siquiera ten\u00eda la capacidad econ\u00f3mica para comprar y almacenar algo tan b\u00e1sico como alimento para los d\u00edas que seguir\u00edan al evento desastroso.<\/p>\n<p>As\u00ed es la pobreza en un estado que est\u00e1 ausente de sus deberes hacia el pueblo y que olvida que se debe a los m\u00e1s vulnerables y no a los que m\u00e1s tienen.<\/p>\n<p><strong>El segundo hurac\u00e1n: Mar\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Mar\u00eda, como el segundo hurac\u00e1n que nos abati\u00f3 en el 2017, cambi\u00f3 nuestras vidas en menos de 24 horas. El 20 de septiembre amanecimos a un pa\u00eds que se nos mostr\u00f3 con toda la crudeza de su pobreza. Recuerdo el silencio despu\u00e9s del hurac\u00e1n. No hab\u00eda tel\u00e9fonos, no hab\u00eda acceso a internet, no hab\u00eda televisi\u00f3n ni radio. Y a la vez, todo era movimiento y desesperaci\u00f3n. Jam\u00e1s se pueden comparar las experiencias de quienes vivimos en casas y comunidades seguras con la de personas que tuvieron que desalojar comunidades, rescatar vecinos, atrincherarse en hospitales o pasar d\u00edas junto al cad\u00e1ver de un ser querido aislados en el medio de la nada.<\/p>\n<p>Recuerdo tambi\u00e9n el asombro. La incredulidad. Recuerdo esa sensaci\u00f3n terrible de estar en una pesadilla y no poder creer que todo lo que cre\u00edamos real y todo lo que d\u00e1bamos por sentado, ya no exist\u00eda. Porque a\u00fan cuando alguien como yo reconociera y estudiara la pobreza, jam\u00e1s imagin\u00e9 que as\u00ed se ver\u00eda nuestro presente y nuestro futuro. A\u00fan no s\u00e9 c\u00f3mo tanta gente logr\u00f3 reaccionar en horas para tratar de salvar lo que nos qued\u00f3 luego de Mar\u00eda.<\/p>\n<p><strong>El tercer hurac\u00e1n: La negligencia gubernamental<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-34712\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/IMG-20171026-WA0021-e1528817099528.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"467\" \/>Si Mar\u00eda fue el segundo hurac\u00e1n, la negligencia de los gobiernos de PR y EU fueron el tercer y m\u00e1s cruel hurac\u00e1n.<\/p>\n<p>La respuesta gubernamental al desastre fue lenta, fue ineficiente, fue d\u00e9bil y fue discriminatoria. Simplemente el gobierno no estaba preparado. Tampoco los hospitales. Se hab\u00eda subestimado la gravedad de los efectos de un hurac\u00e1n como Mar\u00eda, pero adem\u00e1s, lo que muchas personas seguimos pensando al d\u00eda de hoy, se hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n previa de manejar el hurac\u00e1n como una crisis de medios y de comunicaci\u00f3n y no como una crisis humanitaria.<\/p>\n<p>El despliegue medi\u00e1tico por parte del gobierno fue lo \u00fanico efectivo en las semanas siguientes al hurac\u00e1n. La gente mor\u00eda en casas, hospitales y refugios y el gobierno no contaba las muertes. La gente lloraba de hambre y de sed y el gobierno no dejaba entrar furgones de alimentos a nuestros puertos. Las comunidades estaban aisladas y no hab\u00eda m\u00e1quinas ni gasolina para despejar rutas y dar acceso a las ayudas. La gente necesitaba moverse a trabajar, ayudar, saber de los suyos y buscar ayuda y el gobierno nos impuso un toque de queda ilegal.<\/p>\n<p>M\u00e1s de cien mil casas sufrieron da\u00f1os y FEMA s\u00f3lo recib\u00eda solicitudes a trav\u00e9s de internet y luego en centros que no daban abasto para atender el p\u00fablico o que eran inaccesibles para personas de las zonas rurales del pa\u00eds.<\/p>\n<p>45% de nuestra poblaci\u00f3n viv\u00eda bajo nivel de pobreza y depend\u00eda de los beneficios de asistencia nutricional y el gobierno federal no accedi\u00f3 a liberar en efectivo los beneficios de dicho programa. Miles de personas ten\u00edan una tarjeta pl\u00e1stica y el est\u00f3mago vac\u00edo porque no hab\u00eda d\u00f3nde comprar con tarjetas, ni dinero en efectivo para llegar a los pocos lugares abiertos luego del hurac\u00e1n.<\/p>\n<p>Un alto porcentaje de nuestra poblaci\u00f3n depende del sistema de salud del gobierno. Sin embargo, los hospitales, m\u00e9dicos y farmacias que deb\u00edan atenderles no lo hicieron por falta de capacidad f\u00edsica o por falta de un sistema que les permitiera despachar recetas y dar servicios de seguimiento a pacientes de di\u00e1lisis, enfermedades mentales, c\u00e1ncer y otras condiciones de cuidado continuo.<\/p>\n<p>Miles de ni\u00f1as y ni\u00f1os de nuestras escuelas p\u00fablicas estuvieron fuera del sistema educativo por meses porque sus escuelas sufrieron da\u00f1os o porque la Secretaria de Educaci\u00f3n actu\u00f3 negligentemente a la hora de autorizar las aperturas.\u00a0 Llegamos al punto de que se arrestaran maestras por exigir la apertura de sus escuelas. Una vez regresaron a las escuelas, recibieron la noticia de que el Departamento de Educaci\u00f3n decidi\u00f3 cerrar en agosto de 2018 de manera permanente m\u00e1s de 250 escuelas p\u00fablicas para ahorrar catorce millones de d\u00f3lares. A la misma vez que anunciaron el cierre de escuelas para economizar dinero, sali\u00f3 a la luz p\u00fablica un contrato otorgado con una compa\u00f1\u00eda privada para ofrecer talleres de \u201cvalores\u201d a las y los estudiantes de nuestras escuelas p\u00fablicas. \u00bfEl monto del contrato? Catorce millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>El caos gubernamental no es casual ni la mera consecuencia de la ineptitud de sus funcionarios. Estamos hablando de la negativa del gobierno a proveer informaci\u00f3n p\u00fablica que incluye no s\u00f3lo el n\u00famero de muertes asociadas al hurac\u00e1n Mar\u00eda, sino los contratos otorgados de manera ilegal o inmoral luego del hurac\u00e1n, as\u00ed como los detalles del plan fiscal que debe ser aprobado por la Junta de Control Fiscal y que ya se prev\u00e9 que ser\u00e1 un golpe a los beneficios adquiridos y los derechos de empleados del gobierno, las personas pensionadas y los servicios p\u00fablicos. En medio de ese caos, tambi\u00e9n se est\u00e1n discutiendo proyectos de ley- algunos requeridos por la Junta de Control Fiscal y otros para cumplir promesas a grupos conservadores- que eliminan derechos laborales en el sector privado de la econom\u00eda o que ponen en riesgo derechos humanos de las mujeres, las comunidades LGBT y comunidades empobrecidas.<\/p>\n<p>Pero esto no termina ah\u00ed. En estos d\u00edas se est\u00e1 discutiendo en medios de comunicaci\u00f3n y en el sector de organizaciones no gubernamentales una asignaci\u00f3n de fondos del Departamento de Vivienda del Gobierno de los Estados Unidos que responde a legislaci\u00f3n del Programa de Desarrollo Comunitario por Subsidio Determinado \u2013 para la Recuperaci\u00f3n de Desastres (Community Development Block Grant- Disaster Relief, o CDBG-DR) de $1,500 millones. Esos fondos requieren un proceso de participaci\u00f3n comunitaria, identificaci\u00f3n de necesidades descubiertas y una planificaci\u00f3n centrada en el ofrecimiento de vivienda para personas de bajos ingresos. Como imaginar\u00e1n, eso no ocurri\u00f3, lo que provoc\u00f3 la movilizaci\u00f3n de organizaciones que est\u00e1n reclamando un proceso transparente y que responda a las necesidades reales de la gente m\u00e1s pobre del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Al d\u00eda de hoy, grandes sectores del pa\u00eds permanecen sin energ\u00eda el\u00e9ctrica, ni\u00f1os y j\u00f3venes en escuelas p\u00fablicas del este de Puerto Rico presentan ideas suicidas porque la desesperanza les vence, se siguen deteriorando nuestras condiciones de vida y el gobierno se atreve a decir que ya est\u00e1 preparado para temporada de huracanes que comenz\u00f3 el 1 de junio.<\/p>\n<p>Todas y todos sabemos que el gobierno de Puerto Rico no est\u00e1 listo ni tiene planes de contingencia para resistir un nuevo hurac\u00e1n. Todav\u00eda no ha podido ni siquiera terminar de contar nuestras muertas y muertos por el hurac\u00e1n Mar\u00eda. Todav\u00eda se ven desde el aire miles de toldos azules sobre casas destruidas que no han sido reparadas. Todav\u00eda no hay un plan para recibir a las miles de personas que abandonaron el pa\u00eds y que ya necesitan regresar aunque no tengan casa, trabajo o escuelas para sus hijas e hijos. Todav\u00eda carecemos de estad\u00edsticas confiables que nos den un panorama real del pa\u00eds. Todav\u00eda el gobierno se niega a auditar la deuda p\u00fablica y pretende que la pague un pa\u00eds que no tiene con qu\u00e9 hacerlo.<\/p>\n<p>A m\u00e1s de ocho meses de Mar\u00eda, puedo decir que Puerto Rico sobrevivi\u00f3 gracias al trabajo y al esfuerzo de su propia gente y de los grupos y organizaciones comunitarias que hicieron el trabajo que le tocaba al gobierno. Trabajamos a pesar del gobierno y desde nuestros recursos humanos. Trabajamos con el apoyo fuerte, amoroso y solidario de una di\u00e1spora que quiz\u00e1s ve\u00eda mejor que nosotras mismas la magnitud del desastre que ten\u00edamos encima. La historia de las migraciones no es nueva en Puerto Rico y hay quienes sostienen que hay m\u00e1s puertorrique\u00f1as fuera de la Isla que en ella. Lo cierto es que desde el mismo d\u00eda del hurac\u00e1n, millones de personas puertorrique\u00f1as activaron todos sus recursos y redes de apoyo para enviar ayudas y hacer lo que los gobiernos no hicieron por nosotras. A ellas se sumaron cientos de miles de personas que tuvieron que salir de Puerto Rico tras el hurac\u00e1n. Los pasados meses han servido para construir un puente cuyo cimiento principal es nuestra identidad nacional.<\/p>\n<p>As\u00ed que ahora, seguimos trabajando para un pa\u00eds de paz, construyendo nuestras redes de solidaridad y creando nuestros propios planes de contingencia mientras lloramos las muertes. S\u00ed. Porque todas esas cosas se pueden hacer a la misma vez.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a>[1]PROMESA es la ley aprobada por el Congreso de los Estados Unidos y que impuso a Puerto Rico una Junta de Control Fiscal compuesta de siete personas no electas por el pueblo de Puerto Rico y que tiene la capacidad de tomar decisiones por encima del gobierno electo de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a>[2]El 7 de diciembre de 2017 un grupo de organizaciones de Puerto Rico present\u00f3 ante la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos un informe titulado\u00a0\u201cDesastres Naturales, Contaminaci\u00f3n y Desigualdad en Puerto Rico\u201d, y que recog\u00eda los efectos del Hurac\u00e1n Mar\u00eda y la pobre respuesta del gobierno de los Estados Unidos y de Puerto Rico ante el desastre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La devastaci\u00f3n provocada por el hurac\u00e1n que golpe\u00f3 a Puerto Rico evidenci\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s las graves desigualdades que existen en el isla y la negligencia gubernamental. Frente a esta situaci\u00f3n, la sociedad se organiza y trabaja. <\/p>\n","protected":false},"author":449,"featured_media":34713,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884,4916],"tags":[4924],"coauthors":[],"class_list":["post-34710","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","category-derechos-humanos","tag-caribe"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34710","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/449"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34710"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34710\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34716,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34710\/revisions\/34716"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34713"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34710"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34710"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34710"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=34710"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}