{"id":3515,"date":"2010-11-03T10:55:18","date_gmt":"2010-11-03T15:55:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=3515"},"modified":"2010-11-03T11:06:08","modified_gmt":"2010-11-03T16:06:08","slug":"una-decada-de-fabricas-recuperadas-reinventar-la-vida-desde-el-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/una-decada-de-fabricas-recuperadas-reinventar-la-vida-desde-el-trabajo\/","title":{"rendered":"Una d\u00e9cada de f\u00e1bricas recuperadas: Reinventar la vida desde el trabajo"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/IMPA.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-3526\" title=\"IMPA\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/IMPA.jpg\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"176\" \/><\/a>Cuando una experiencia social supera los diez a\u00f1os, parece traspasar el umbral de la sobrevivencia para adentrarse en el sue\u00f1o de cambiar el mundo. Las f\u00e1bricas recuperadas pro sus trabajadores muestran que a\u00fan es realizable el sue\u00f1o de crear un mundo sin patrones.<\/strong><\/p>\n<p>Una parte de los movimientos de trabajadores no se limitan a la defensa del empleo y al incremento de los salarios, o sea del consumo, sino que pretenden ir m\u00e1s all\u00e1 y buscan, sea por convencimiento o por necesidad, trascender el lugar de subordinaci\u00f3n que se les ha asignado en la sociedad. La aparici\u00f3n de varios trabajos sobre el movimiento de las empresas recuperadas es una buena oportunidad para actualizar datos y poner sobre la mesa algunos de los debates m\u00e1s importantes que est\u00e1n promoviendo.<\/p>\n<p>Veamos en primer lugar los datos. En Uruguay son veinte las empresas recuperadas  que ocupan unos mil trabajadores, dos tercios de ellos varones. Casi todas comenzaron durante la \u00faltima crisis, a partir de 1997, con un pico entre 2001 y 2002. Predominan las peque\u00f1as empresas, aunque varias superan el medio centenar de trabajadores: la fabrica de neum\u00e1ticos Funsa tiene 226 empleados, siendo la mayor empresa recuperada uruguaya.<\/p>\n<p>S\u00f3lo seis est\u00e1n radicadas en el interior y la modalidad predominante que llev\u00f3 a la recuperaci\u00f3n fue la quiebra. Hay empresas de limpieza, textiles, alimenticias, de electricidad, cuero, pl\u00e1sticos, imprenta y fundici\u00f3n. La inmensa mayor\u00eda son cooperativas aunque hay varias sociedades an\u00f3nimas. Diecinueve forman parte de la Asociaci\u00f3n Nacional de Empresas Recuperadas por sus Trabajadores (ANERT), diez pertenecen a la Federaci\u00f3n de Cooperativas y ocho se agrupan en sindicatos de base afiliados a la central de trabajadores PIT-CNT.[1]<\/p>\n<p>En Argentina, el \u00faltimo estudio difundido a mediados de octubre de 2010, revela un crecimiento constante: en 2003 eran 128 f\u00e1bricas recuperadas, pasaron a 161 en 2004 con 6.900 trabajadores y hoy son ya 205 que emplean 9.362 personas. De ellas, el 63% cuentan con decretos o leyes de expropiaci\u00f3n a su favor. El 73% de los trabajadores recurrieron a la ocupaci\u00f3n de la planta con un promedio de 150 d\u00edas desde el comienzo del conflicto hasta el inicio de la producci\u00f3n. El 80% contaron con ayuda de otras f\u00e1bricas. El 90 por ciento lograron sobrevivir.[2]<\/p>\n<p>Andr\u00e9s Ruggieri, director del programa Facultad Abierta sintetiz\u00f3: &#x201C;Es la primera vez en la historia de los trabajadores bajo el sistema capitalista que un n\u00famero tan importante y dis\u00edmil de empresas se desarrollan en autogesti\u00f3n y logran mantenerse a lo largo de un per\u00edodo tan prolongado&#x201D;.[3] En mayo de 1968, cuando se populariza la idea de autogesti\u00f3n, &#x201C;la experiencia no dur\u00f3 m\u00e1s de un mes&#x201D;, se entusiasma Ruggieri.<\/p>\n<h4>Hacia una nueva etapa<\/h4>\n<p>&#x201C;En Uruguay la mayor\u00eda de las recuperadas nacieron ligadas a los sindicatos&#x201D;, reflexion\u00f3 Ariel Soto, de Profuncoop (cooperativa el\u00e9ctrica), durante la presentaci\u00f3n del libro &#x201C;Gesti\u00f3n Obrera&#x201D; en Montevideo. &#x201C;La acci\u00f3n de los trabajadores uruguayos en las cooperativas o empresas recuperadas se basa en el quiebre del modelo de los a\u00f1os 90. Por eso tenemos que empezar a discutir qu\u00e9 modelo productivo debemos impulsar&#x201D;. Casi todas las recuperadas, insisti\u00f3 Soto, suman valor agregado por lo que pueden aportar a la construcci\u00f3n de un modelo alternativo.<\/p>\n<p>Su experiencia personal muestra una trayectoria t\u00edpicamente uruguaya. Trabajaba en un peque\u00f1o taller que vend\u00eda cajas de conexi\u00f3n a la empresa estatal de electricidad. Cuando la empresa cierra durante la crisis de 2002, cuatro trabajadores ligados al sindicato metal\u00fargico se mantienen activos y se suman a un llamado del municipio de la zona para sumarse a un proyecto con apoyo del sindicato, la alcald\u00eda de Montevideo y la Universidad de Trabajo (t\u00e9cnica).<\/p>\n<p>Luego de largos debates conforman una cooperativa para venderle luminarias a la alcald\u00eda que invierte en acondicionar un edificio y les facilita los primeros pasos. Consideran la presencia del Estado como elemento central para mantener el emprendimiento a flote. Con los a\u00f1os, los trabajadores de estas empresas fueron capaces de crear un espacio organizativo que los agrupa, como la Asociaci\u00f3n Nacional de Empresas Recuperadas por sus Trabajadores (ANERT), lo que representa un parteaguas respecto a las iniciativas aisladas del pasado.<\/p>\n<p>En Argentina el rol del Estado aparece como m\u00e1s complejo y es contestado por una parte de las recuperadas. El 85% han recibido o reciben subsidios a trav\u00e9s del Ministerio de Trabajo que cre\u00f3 el Programa Trabajo Autogestionado. Un gran problema es que aunque el Estado ha expropiado las empresas a favor de los trabajadores, no tienen la propiedad de los edificios y las m\u00e1quinas, lo que les impide acceder al cr\u00e9dito y a planes de promoci\u00f3n de peque\u00f1as y medianas empresas.[4]<\/p>\n<p>Pese a las dificultades, mantienen en pie el esp\u00edritu con el que se crearon. El 88% de las empresas recuperadas argentinas realizan asambleas regulares, el 44% una vez por semana y otro 35% por lo menos una vez al mes. En tanto en el 73% todos los trabajadores reciben el mismo ingreso, m\u00e1s all\u00e1 del tipo de trabajo que realizan. El 35% de las f\u00e1bricas albergan eventos culturales y actividades educativas, el 30% hacen donaciones a la comunidad y el 24% colaboran con organizaciones barriales.[5]<\/p>\n<h4>Poder y trabajo<\/h4>\n<p>La reflexi\u00f3n sobre las relaciones de poder al interior de las empresas recuperas en una constante en todos los trabajos y debates. En Uruguay se estudiaron dos empresas muy diferentes: una con larga tradici\u00f3n sindical y con m\u00e1s de 200 trabajadores, la otra con apenas dos decenas de trabajadores de la bebida. En ambas se constata la coexistencia de la forma cl\u00e1sica taylorista-fordista de organizaci\u00f3n del trabajo con elementos nuevos que fueron apareciendo en el momento de poner en marcha la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre las novedades aparece un manejo diferente del espacio que se resume en que &#x201C;durante el horario de producci\u00f3n ocurr\u00edan varias reuniones de trabajo informales, en diversos lugares de la planta (pasillos, corredores, calles internas, oficinas de producci\u00f3n, etc.), no atadas necesariamente a los puestos de trabajo&#x201D;. Lo interesante es que esos intercambios, informales, autoorganizados, empiezan a formar parte de la producci\u00f3n cotidiana &#x201C;lo cual sin duda implica una ruptura importante con su pasado&#x201D;.[6]<\/p>\n<p>Esta realidad contrasta con una pr\u00e1ctica como la revisi\u00f3n obligatoria de bolsos &#x201C;sin excepci\u00f3n&#x201D;, como reza un cartel en una empresa, que denuncia continuidades. Del mismo modo, la tarea de ordenar el trabajo tiende a ser delegada en &#x201C;otro&#x201D; que asume la responsabilidad y se convierte en autoridad construida, aunque de forma colectiva, pero no necesariamente conciente. La apuesta por un proyecto colectivo supone la construcci\u00f3n de un sujeto capaz de asumir la dimensi\u00f3n pol\u00edtica (las asambleas) y a la vez la productiva y t\u00e9cnica (de car\u00e1cter m\u00e1s individual).<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, la investigaci\u00f3n constata la tendencia &#x201C;a reproducir la supeditaci\u00f3n de la tarea netamente productiva a la tarea pol\u00edtica\/t\u00e9cnica&#x201D;, que se produce en el mismo peque\u00f1o espacio en que se observa &#x201C;cierta reproducci\u00f3n de la distinci\u00f3n entre qui\u00e9n toma la decisi\u00f3n y qui\u00e9n la ejecuta&#x201D;. Pr\u00e1cticas que revelan que los cortes entre pasado y futuro, son mucho menos evidentes que los deseos de los actores.[7]<\/p>\n<p>Lo cierto es que la experiencia viva y concreta de trabajar en una empresa autogestionada no es ninguna panacea y genera dudas, temores e incertidumbres entre los protagonistas. Alguna de las dudas que surgen es la que sintetiza una de las investigaciones: &#x201C;Quiz\u00e1 muchos tambi\u00e9n a\u00f1oran en silencio los d\u00edas que otros les dec\u00edan lo que deb\u00edan hacer sin tener que poner ellos tanta subjetividad, deseo y creatividad en juego&#x201D;.[8]  Alguien dijo que la emancipaci\u00f3n no es una avenida en l\u00ednea recta o, lo que es lo mismo, que la emancipaci\u00f3n presupone revoluciones culturales que no se construyen en dos semanas.<\/p>\n<p>Uno de los problemas, de hondo significado cultural, aparece en el estudio sobre Argentina y se refiere al problema de la necesidad de muchas cooperativas de contratar nuevo personal para aumentar la producci\u00f3n. Al ser cooperativas, todo el personal que se incorpore deber\u00edan hacerlo en calidad de socios con los mismos derechos y obligaciones que los que ya est\u00e1n en la f\u00e1brica, con un per\u00edodo de prueba de seis meses. En la realidad, un 46% de las cooperativas tienen trabajadores que no son socios, sino contratados.<\/p>\n<p>El problema tiene una doble vertiente: por un lado, los vaivenes del mercado; por otro, es un problema de su identidad como cooperativistas. &#x201C;Si en \u00e9pocas de crecimiento piensan en ampliar el n\u00famero de trabajadores, cuando sus ventas decaen o su mercado se achica no pueden aplicar la cl\u00e1sica receta de los privados y despedir gente. Les queda el recurso de que cada socio se lleve menos dinero a su casa a fin de mes, pero esto pone en crisis a la cooperativa&#x201D;.[9]<\/p>\n<p>El segundo debate se relaciona tambi\u00e9n con lo econ\u00f3mico y afecta a los principios. El 33% de las recuperadas trabaja exclusivamente para clientes que les brindan materias primas y les pagan s\u00f3lo por el trabajo. En cierto momento esta modalidad contribuy\u00f3 a sacar adelante la empresa, pero la rentabilidad es muy baja y en realidad se trabaja para &#x201C;un patr\u00f3n externo&#x201D;, como dice el informe.[10] Son las contradicciones propias de cualquier cooperativa en una sociedad capitalista que, probablemente, no tienen soluci\u00f3n a corto plazo.<\/p>\n<p>Pese a todo tambi\u00e9n hay datos alentadores: el 13% tiene como clientes a otras empresas recuperadas y s\u00f3lo el 8% le vende su producci\u00f3n al Estado.<\/p>\n<h4>Universidad en la f\u00e1brica<\/h4>\n<p>Una de las se\u00f1as que distinguen y diferencian al movimiento de f\u00e1bricas recuperadas de Argentina, en sus m\u00e1s diversas corrientes, es su vocaci\u00f3n de ir m\u00e1s all\u00e1 de los muros de la empresa, estableciendo s\u00f3lidas relaciones con los barrios y los movimientos sociales. Primero fueron las actividades culturales en las que se abr\u00edan los portones para que grupos musicales y art\u00edsticos realizaran all\u00ed sus actuaciones. Luego se instalaron los bachilleratos populares que representan un salto de calidad por tratarse de actividades permanentes y por abordar la educaci\u00f3n desde la \u00f3ptica de los trabajadores.[11]<\/p>\n<p>La f\u00e1brica de aluminio Industria Metal\u00fargica y Pl\u00e1stica Argentina, IMPA, fue la primera empresa recuperada del pa\u00eds en mayo de 1998. Doce a\u00f1os despu\u00e9s sigue abriendo caminos y mostrando una incre\u00edble capacidad de innovaci\u00f3n. En esa fecha un grupo de trabajadores reactiv\u00f3 una empresa hist\u00f3rica que estaba casi paralizada y de ese modo pudieron mantener su fuente laboral.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s del trabajo se empe\u00f1aron en establecer v\u00ednculos s\u00f3lidos con el barrio y la comunidad. As\u00ed decidieron crear La F\u00e1brica Ciudad Cultural, con talleres de danza, m\u00fasica, teatro, murga y yoga, adem\u00e1s de un centro de salud. All\u00ed comenz\u00f3 a funcionar uno de los primeros bachilleratos populares para adultos al que ya concurren m\u00e1s de 150 estudiantes. Para tener una idea de la importancia que conceden al centro cultural, valen estas cifras: en la f\u00e1brica IMPA trabajan 58 personas, en el centro cultural son 30 y en el bachillerato 43.[12]<\/p>\n<p>En agosto de 2009 atravesaron un duro conflicto por la posibilidad de que la justicia decidiera el desalojo de la f\u00e1brica. En medio de la tensi\u00f3n, fue germinando una nueva idea, mucho m\u00e1s ambiciosa y audaz que todo lo que hab\u00edan hecho: la Universidad de los Trabajadores. &#x201C;Es una necesidad hist\u00f3rica&#x201D;, dice Eduardo Mur\u00faa, referente de IMPA. &#x201C;Siempre el movimiento obrero, desde los anarquistas, quiso construir herramientas de educaci\u00f3n popular. Nosotros no inventamos nada, somos el reflejo de esa continuidad&#x201D;.[13]<\/p>\n<p>Se sienten los fundadores pero no los due\u00f1os de la Universidad, por eso convocaron decenas de grupos para la inauguraci\u00f3n, el 30 de junio, a la que asistieron 500 personas. Vicente Zito Lema, escritor, psic\u00f3logo y poeta quien fue nombrado &#x201C;rector&#x201D; y fue el primer rector de la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo, sostiene que pese a las carencias materiales &#x201C;todo lo que se construye con pasi\u00f3n sale bien&#x201D;. Se proponen formar especialistas en comunicaci\u00f3n porque &#x201C;los trabajadores ya no son noticia y esa desaparici\u00f3n es una forma m\u00e1s de extinguirlos&#x201D;.<\/p>\n<p>Su propuesta es no copiar el modelo de las universidades estatales. Desconf\u00eda del Estado ya que &#x201C;por m\u00e1s progresista que sea, el Estado siempre mira al mundo desde un orden, desde un poder. En cambio los trabajadores tienen otra forma de ver las cosas. Uno ve el mundo desde donde est\u00e1 parado&#8221;.[14] Como no tienen sillas, organizaron una fiesta musical, de teatro y poes\u00eda en la que cada entrada ser\u00e1 un silla.<\/p>\n<p>Una s\u00edntesis de la complejidad del mundo de las f\u00e1bricas recuperadas, fue lo sucedido en el acto de inauguraci\u00f3n: se escuch\u00f3 el Himno Nacional argentino, la Internacional y la Marcha Peronista. Una realidad que desaf\u00eda cualquier dogma y obliga, al que pretenda participar o mantener alg\u00fan v\u00ednculo, a tener los sentidos bien abiertos y la mente despejada de preconceptos.<\/p>\n<p>Las empresas recuperadas no s\u00f3lo se han mantenido durante una larga y dif\u00edcil d\u00e9cada, sino que &#x201C;se han convertido en una opci\u00f3n que los trabajadores reconocen como v\u00e1lida antes que resignarse al cierre de empresas&#x201D;, como se\u00f1ala Ruggieri.[15] Una primera conclusi\u00f3n consiste en reconocer que la recuperaci\u00f3n y la gesti\u00f3n colectiva de empresas se ha convertido en una herramienta m\u00e1s de lucha y resistencia de los trabajadores, que tendr\u00e1 enorme importancia en este per\u00edodo de crisis econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>En segundo lugar, las f\u00e1bricas recuperadas son espacios de innovaci\u00f3n y creaci\u00f3n cultural. No es una cuesti\u00f3n menor ni un complemento de la producci\u00f3n. Por el contrario, es el aspecto m\u00e1s importante que debemos resolver quienes deseamos un mundo nuevo: crear una cultura pol\u00edtica y de trabajo diferente a la actual, individualista, que s\u00f3lo piensa en la ganancia, el consumismo y la acumulaci\u00f3n de riqueza. El cambio cultural, que lento y complejo, es el que puede construir los cimientos de ese otro mundo posible.<\/p>\n<p><em>Ra\u00fal Zibechi es analista internacional del semanario <\/em>Brecha de Montevideo<em>, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de Am\u00e9rica Latina, y asesor a varios grupos sociales. Escribe cada mes para el Programa de las Am\u00e9ricas (<a href=\"..\/es\/\">www.americas.org\/es<\/a>).<\/em><\/p>\n<p><em>Redaci\u00f3n: Laura Carlsen<\/em><\/p>\n<p><strong>Notas<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>[1] Anabel Rieiro, &#x201C;Sujetos colectivos y recuperaci\u00f3n del trabajo en un contexto de reificaci\u00f3n&#x201D;, <em>en Gesti\u00f3n obrera,<\/em> ob. cit. pp. 161-188.<br \/>\n[2] &#x201C;Tercer relevamiento de Empresas Recuperadas&#x201D;, en <a href=\"www.recuperadasdoc.com.ar\/\" target=\"_blank\">www.recuperadasdoc.com.ar\/<\/a><br \/>\n[3] Esteban Magnani, ob. cit.<br \/>\n[4] Laura Vales ob. cit.<br \/>\n[5] &#x201C;Tercer relevamiento de Empresas Recuperadas&#x201D;, en <a href=\"www.recuperadasdoc.com.ar\/\" target=\"_blank\">www.recuperadasdoc.com.ar\/<\/a><br \/>\n[6] Flavio Carreto, &#x201C;La cuesti\u00f3n de la autoridad y el poder en las unidades productivas recuperadas por sus trabajadores&#x201D;, en 7. <em>Gesti\u00f3n obrera<\/em>, ob. cit. p. 126.<br \/>\n[7] Idem p. 132.<br \/>\n[8] Leticia P\u00e9rez,\u00a0 &#x201C;Las f\u00e1bricas recuperadas&#x201D;, en <em>Gesti\u00f3n obrera<\/em>, ob. cit.\u00a0 p. 236.<br \/>\n[10] Laura Vales, ob. cit.<br \/>\n[11] &#x201C;Tercer relevamiento de Empresas Recuperadas&#x201D;, en <a href=\"www.recuperadasdoc.com.ar\/\" target=\"_blank\">www.recuperadasdoc.com.ar\/<\/a><br \/>\n[12] Ver Ra\u00fal Zibechi, &#x201C;Bachilleratos populares en Argentina: Aprender en movimiento&#x201D;, CIP Americas, diciembre 2009.<br \/>\n[13] &#x201C;Una f\u00e1brica de ideas&#x201D;, peri\u00f3dico <em>MU<\/em>.<br \/>\n[14] Idem.<br \/>\n[15] Idem.<br \/>\n[16] Esteban Magnani, ob. cit.<\/p>\n<p><strong>Recursos<\/strong><\/p>\n<p>Esteban Magnani &#x201C;Autogesti\u00f3n&#x201D;, <em>P\u00e1gina 12<\/em>, Buenos Aires, 24 de octubre de 2010.<\/p>\n<p>Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Buenos Aires, Programa Facultad Abierta, &#x201C;Tercer relevamiento de Empresas Recuperadas&#x201D;, octubre de 2010, en www.recuperadasdoc.com.ar\/<\/p>\n<p>&#x201C;Gesti\u00f3n obrera: del fragmento a la acci\u00f3n colectiva&#x201D;, Nordan-Extensi\u00f3n Universitaria, Montevideo, 2010.<\/p>\n<p>Laura Vales, &#x201C;Nacidas de la crisis, lograron afianzarse&#x201D;, <em>P\u00e1gina 12<\/em>, 12 de octubre de 2010.<\/p>\n<p>Lavaca: &#x201C;Para qu\u00e9 sirve el Encuentro Nacional de Mujeres III: la mirada de las obreras de Zanon&#x201D;, 5 de octubre de 2010, www.lavaca.org<\/p>\n<p><em>MU<\/em>, peri\u00f3dico mensual,  &#x201C;Una f\u00e1brica de ideas&#x201D;, Buenos Aires, julio 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando una experiencia social supera los diez a\u00f1os, parece traspasar el umbral de la sobrevivencia para adentrarse en el sue\u00f1o de cambiar el mundo. Las f\u00e1bricas recuperadas pro sus trabajadores muestran que a\u00fan es realizable el sue\u00f1o de crear un mundo sin patrones.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4918,4912],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-3515","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-feminismos","category-movimientos-sociales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3515","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3515"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3515\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3515"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3515"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3515"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=3515"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}