{"id":3606,"date":"2010-11-10T17:15:22","date_gmt":"2010-11-10T22:15:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=3606"},"modified":"2010-11-10T17:18:56","modified_gmt":"2010-11-10T22:18:56","slug":"igualdad-y-derechos-para-todos-los-trabajadores-la-clave-en-la-organizacion-de-sindicatos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/igualdad-y-derechos-para-todos-los-trabajadores-la-clave-en-la-organizacion-de-sindicatos\/","title":{"rendered":"Igualdad y derechos para todos los trabajadores: La clave en la organizaci\u00f3n de sindicatos"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/ufw-dolores.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-3323\" title=\"ufw-dolores\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/ufw-dolores.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"253\" \/><\/a>Cuando era organizador sindical, tuve una experiencia que para m\u00ed dramatiz\u00f3 la importancia de las tradiciones hist\u00f3ricas y culturales que los inmigrantes mexicanos traen consigo cuando vienen a Estados Unidos, y c\u00f3mo afectan la manera en que las personas se organizan.<\/strong><\/p>\n<p>Trabajaba entonces para United Electrical Workers (Electricistas Unidos), uno de los sindicatos estadounidenses m\u00e1s progresistas. Los trabajadores y yo nos encontramos en una enorme planta, Cal Spas. Inconformes con sus bajos salarios y otros abusos laborales, comenzaron a formar un sindicato. Entonces el jefe del comit\u00e9 organizador de los trabajadores sufri\u00f3 una golpiza a media calle enfrente de la planta, en un obvio intento por atemorizar a los trabajadores y lograr que dejaran de organizarse.<\/p>\n<p>Esa noche, el comit\u00e9 de trabajadores se reuni\u00f3 a discutir qu\u00e9 medidas tomar. Muchos no ten\u00edan legalizada su condici\u00f3n de inmigrantes, carec\u00edan de recursos y en algunos casos hasta de alimento en sus hogares, as\u00ed de bajos eran sus salarios. Con todo, la mayor\u00eda quer\u00eda irse a la huelga. Pero ten\u00edan una gran duda: quer\u00edan saber si una huelga ser\u00eda legal. Les dije que en Estados Unidos, bajo esas circunstancias, las huelgas eran legales, y se decidieron a tomar ese curso de acci\u00f3n. Al d\u00eda siguiente realizaron una gran manifestaci\u00f3n frente a la planta a la hora del almuerzo. Los miembros del comit\u00e9 se montaron a la plataforma de un cami\u00f3n y pronunciaron discursos sobre los golpes y la intimidaci\u00f3n. Al finalizar el m\u00edtin, el comit\u00e9 pidi\u00f3 a los trabajadores no regresar a trabajar. Cientos de trabajadores colocaron la valla, y la huelga comenz\u00f3.<\/p>\n<p>Sin embargo, al d\u00eda siguiente hab\u00eda docenas de personas en la oficina de la planta solicitando empleos. La empresa pas\u00f3 un d\u00eda contrat\u00e1ndolos. A la ma\u00f1ana siguiente lleg\u00f3 la polic\u00eda haciendo ostentaci\u00f3n masiva de fuerza: los nuevos trabajadores atravesaron la valla y entraron a trabajar escoltados por los oficiales.<\/p>\n<p>El comit\u00e9 de huelga recurri\u00f3 a m\u00ed. Un trabajador, en tono indicador de que cre\u00eda que yo les hab\u00eda mentido, dijo que yo les hab\u00eda asegurado que la huelga ser\u00eda legal. Contest\u00e9 que as\u00ed era, y ellos, se\u00f1alando a los rompehuelgas, preguntaron &#x201C;\u00bfC\u00f3mo puede ser legal si hay gente entrando a trabajar?&#x201D;<\/p>\n<h4>Conceptos Distintos de Derechos<\/h4>\n<p>La diferencia en la comprensi\u00f3n es crucial. Ellos se refer\u00edan a una cosa al decir &#x201C;legal&#x201D;, y yo me refer\u00eda a otra. En M\u00e9xico, durante una huelga legal, los trabajadores pueden poner banderas rojinegras sobre las puertas y dentro de la planta, y la empresa debe permanecer cerrada hasta que la huelga llegue a su fin. Legalmente nadie puede entrar a trabajar. El problema, claro, es que para la mayor\u00eda de los trabajadores es muy dif\u00edcil tener el estatus legal para formar sindicatos independientes y declarar huelgas.<\/p>\n<p>En Estados Unidos los sindicatos no tienen que estar registrados con el gobierno, y cualquiera puede organizar uno; pero la protecci\u00f3n legal real que tienen los sindicatos es escasa, as\u00ed como sus derechos. Una compa\u00f1\u00eda puede romper una huelga legalmente tal como lo hizo Cal Spas.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de estas diferencias hay diferentes conceptos de lo que son derechos. En Estados Unidos el derecho a la propiedad es el m\u00e1s fundamental, y prevalece sobre los derechos laborales al igual que el derecho migratorio. En sus resoluciones <em>Sure Tan y Hoffman<\/em>, la Suprema Corte sostuvo que las empresas que resulten culpables de despedir trabajadores indocumentados por actividad sindical no est\u00e1n obligadas a reinstalarlos en su empleo ni a pagarles salarios ca\u00eddos.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico las tradiciones legales y pol\u00edticas de la Revoluci\u00f3n de 1910 a\u00fan significan algo. La mano de obra tiene importantes derechos legales y sociales, en el papel por lo menos, y se supone que el Estado los honre y los defienda. Por desgracia esos derechos suelen quedar en el papel, sin cumplimiento en la vida real.<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n Mexicana otorga a los individuos el derecho a la alimentaci\u00f3n y a la vivienda, pero hay muchos que pasan hambre y otros carecen de un lugar para vivir. Existe en efecto un derecho a la huelga, pero en la pr\u00e1ctica se reprime a los sindicatos independientes y democr\u00e1ticos. En el peor de los casos, el gobierno recurre a la polic\u00eda e incluso a la fuerza militar para deshacer sindicatos y romper huelgas, como lo hizo con el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y los mineros de Cananea en 2009.<\/p>\n<p>Esta falta de seguridad jur\u00eddica es causa frecuente de un hondo cinismo entre los trabajadores inmigrantes mexicanos sobre el v\u00ednculo entre los sindicatos y el Estado. Cuando los huelguistas de Cal Spas vieron a los rompehuelgas cruzar nuestra valla escoltados por polic\u00edas, algunos de ellos llegaron a la conclusi\u00f3n de que el sindicato hab\u00eda mentido y se hab\u00eda vendido para romper la huelga. Esta sospecha se desvaneci\u00f3 \u00fanicamente despu\u00e9s de elegirse un comit\u00e9 de huelga para controlar la misma.<\/p>\n<p>Tanto el gobierno mexicano como el estadounidense siguen una pol\u00edtica de fomento a la inversi\u00f3n extranjera, y ven el repunte laboral y el alza de salarios como obst\u00e1culos. Existen crecientes desaf\u00edos a la estructura corporativa oficial de los sindicatos en M\u00e9xico, y a los contratos de protecci\u00f3n que funcionan como medio de control laboral para las empresas que instalan plantas en ese pa\u00eds. Pero la pol\u00edtica de desarrollo existente de fomento a la inversi\u00f3n extranjera cueste lo que cueste convierte estos desaf\u00edos en tremendas batallas. El estado de derecho, tal como ha protegido en el pasado los derechos de los trabajadores, se ve socavado.<\/p>\n<p>Estos problemas se agravan a medida que se fortalece el modelo econ\u00f3mico neoliberal. Las crisis pol\u00edticas, sociales y econ\u00f3micas que crean producen mayor emigraci\u00f3n a los Estados Unidos; al mismo tiempo, mayor producci\u00f3n sale de Estados Unidos buscando salarios bajos al otro lado de la frontera.<\/p>\n<h4>Las maquiladoras y el TLCAN<\/h4>\n<p>Cuando se inici\u00f3 el programa de maquiladoras en 1964, las plantas de propiedad extranjera estaban severamente restringidas. Desde el fin de la Revoluci\u00f3n Mexicana en 1920 hasta principios de la d\u00e9cada 1970, el gobierno mexicano estimul\u00f3 el desarrollo econ\u00f3mico por productores mexicanos que elaboraran productos para su venta dentro de M\u00e9xico. La inversi\u00f3n extranjera estaba limitada. El mismo Programa de Industrializaci\u00f3n Fronteriza ten\u00eda el prop\u00f3sito original de absorber a los trabajadores de la frontera que hab\u00edan quedado desempleados a consecuencia de la terminaci\u00f3n del programa de contrataci\u00f3n de braceros.<\/p>\n<p>Pero bajo la presi\u00f3n de una creciente deuda extranjera, la pol\u00edtica econ\u00f3mica mexicana empez\u00f3 a cambiar. Se vendieron empresas estatales a inversionistas privados, y se permiti\u00f3 a compa\u00f1\u00edas estadounidenses poseer tierras y f\u00e1bricas en cualquier lugar de M\u00e9xico sin socios mexicanos. Se liberaron los precios de productos b\u00e1sicos y se redujeron dr\u00e1sticamente o de plano se eliminaron los subsidios gubernamentales a bienes y servicios para los trabajadores y los pobres.<\/p>\n<p>M\u00e9xico devino un laboratorio par alas reformas econ\u00f3micas que han transformado las econom\u00edas de los pa\u00edses en desarrollo, alej\u00e1ndose de las pol\u00edticas que alentaban el desarrollo nacional para volverse hacia la apertura de la econom\u00eda a inversionistas trasnacionales. La econom\u00eda mexicana actual no se parece en nada a la existente hace treinta a\u00f1os.<\/p>\n<p>Las maquiladoras suministran una de las mayores fuentes de divisas extranjeras despu\u00e9s del petr\u00f3leo. Las remesas &#x2013;el dinero que env\u00edan a su lugar de origen los desplazados por las pol\u00edticas neoliberales, y que hoy trabajan en otros pa\u00edses&#x2014;proporcionan otra enorme fuente de divisas. Todo ello ha creado una cultura en que se favorece cualquier medida que favorezca la producci\u00f3n mediante maquiladoras, en tanto que se ignora el costo humano. El gobierno mexicano ha creado un clima de inversiones que depende de una vasta poblaci\u00f3n que gane bajos salarios. Este clima absorbe la atenci\u00f3n gubernamental, mientras que el mismo gobierno sacrifica el consumo interno, es decir, la capacidad de las personas de comprar lo que ellas mismas producen.<\/p>\n<p>La disparidad entre los salarios pagados en E.U. y los pagados en M\u00e9xico ya se iba acrecentando mucho antes de que se aprobara el Tratado de Libre Comercio para Am\u00e9rica del Norte (TLCAN). Los salarios mexicanos fueron un tercio de los pagados en Estados Unidos hasta los 1970s. Actualmente son menos de un octavo y pueden llegar a ser un decimoquinto del salario en E.U. dependiendo de la industria de que se trate, incluso durante un per\u00edodo en que los salarios en E.U. han perdido poder adquisitivo.<\/p>\n<p>Durante los \u00faltimos veinte a\u00f1os, el ingreso de los trabajadores mexicanos ha perdido m\u00e1s de la mitad de su poder adquisitivo. La presi\u00f3n de prestamistas extranjeros ha hecho que el gobierno mexicano eliminara los subsidios a los precios de necesidades b\u00e1sicas como las gasolinas, la electricidad, las tarifa de autob\u00fas, las tortillas y el ma\u00edz, que se han incrementado dr\u00e1sticamente. Se estima que cuarenta millones de personas viven en pobreza y 25 millones de ellas, en pobreza extrema.<\/p>\n<p>La creciente pobreza en M\u00e9xico tambi\u00e9n afect\u00f3 a los trabajadores estadounidense, pues actu\u00f3 como un im\u00e1n para trasladar la producci\u00f3n hacia el sur. Las promesas de que el TLCAN crear\u00eda empleos en Estados Unidos en compensaci\u00f3n por la producci\u00f3n perdida fueron una mera trampa pol\u00edtica para lograr que el Congreso de E.U. aprobara el TLCAN.<\/p>\n<p>El grupo de cabildeo empresarial del TLCAN, llamado USA*NAFTA, pudo documentar solamente 535 empleos en E.U. creados por el tratado en 1994 (su a\u00f1o inicial), pese a las promesas de que las exportaciones de Estados Unidos a M\u00e9xico crear\u00edan cien mil empleos solamente en ese a\u00f1o. Al mismo tiempo, el Departamento del Trabajo de Estados Unidos recibi\u00f3 reclamaciones por Asistencia para el Ajuste Comercial relacionado con el TLCAN de 34,799 trabajadores. Para 2002 dichas reclamaciones ya eran 403,000. De acuerdo con &#x201C;El TLCAN a los Siete&#x201D; (&#x201C;NAFTA at Seven&#x201D;), un informe del Instituto de Pol\u00edtica Econ\u00f3mica, &#x201C;El TLCAN elimin\u00f3 766,030 empleos existentes y potenciales entre 1994 y 2000 a causa del r\u00e1pido incremento en el d\u00e9ficit neto de exportaciones de E.U. comparado con M\u00e9xico y Canad\u00e1.&#x201D; A la fecha esa cifra es mucho m\u00e1s alta. Un estudio realizado en 2003 por Robert E. Scott para el Instituto de Pol\u00edtica Econ\u00f3mica revel\u00f3 que &#x201C;Desde que el Tratado de Libre Comercio para Am\u00e9rica del Norte (TLCAN) se firm\u00f3 en 1993, el alza en el d\u00e9ficit comercial de E.U. en relaci\u00f3n con Canad\u00e1 y M\u00e9xico durante 2002 caus\u00f3 el desplazamiento de producci\u00f3n que sustentaba 879,280 empleos en E.U.&#x201D;<\/p>\n<p>Las exportaciones no siempre crean empleos. En las cinco industrias que m\u00e1s exportan a M\u00e9xico:  equipo el\u00e9ctrico, maquinaria, equipo de transporte, productos qu\u00edmicos y metales primarios, desaparecieron m\u00e1s de 1,500,000 empleos durante las d\u00e9cadas de 1980 y 1990 mientras que las exportaciones aumentaban. La inversi\u00f3n extranjera en plantas y equipo mexicanos, mayormente desde Estados Unidos, se increment\u00f3 en 8 mil millones de d\u00f3lares tan s\u00f3lo en la primera mitad de 1994. Las plantas mexicanas de General Electric aumentaron sus ventas en 18 por ciento en 1994, a mil millones de d\u00f3lares. El entonces Director Ejecutivo Jack Welch declar\u00f3 a <em>Business Week<\/em> que el futuro de General Electric se encontraba en M\u00e9xico.<\/p>\n<h4>Solidaridad Transfronteriza<\/h4>\n<p>Mediante condiciones sobre rescates econ\u00f3micos y cr\u00e9ditos, el gobierno estadounidense hace valer una pol\u00edtica de bajos salarios en la econom\u00eda mexicana con la colaboraci\u00f3n activa del gobierno mexicano con el fin de fomentar la construcci\u00f3n de maquiladoras. En consecuencia, durante los \u00faltimos veinte a\u00f1os han estallado conflictos laborales en una planta tras otra, de uno al otro extremo de la frontera. As\u00ed como esos conflictos se han ido intensificando, m\u00e1s al norte se ha ido organizando, con muchas dificultades, un movimiento para apoyar a los trabajadores afectados en Estados Unidos y Canad\u00e1.<\/p>\n<p>Este movimiento de solidaridad transfronteriza no s\u00f3lo brinda apoyo material inmediato para los trabajadores en conflicto. Como el mismo estilo de producci\u00f3n por maquiladoras transforma las econom\u00edas de los pa\u00edses en desarrollo como M\u00e9xico, este movimiento responde ofreciendo un campo de experimentaci\u00f3n para la creaci\u00f3n de un modelo nuevo de relaciones internacionales entre trabajadores y sindicatos. Actualmente la solidaridad de las comunidades de base a lo largo de la frontera M\u00e9xico-Estados Unidos se est\u00e1 desarrollando en diferentes \u00e1reas, por medio de una variedad de estrategias, que tienen en com\u00fan un car\u00e1cter general democr\u00e1tico y popular que las distingue claramente del enfoque vertical propio de las relaciones sindicales internacionales caracter\u00edsticas de la Guerra Fr\u00eda. Las nuevas campa\u00f1as transfronterizas dan voz a los trabajadores mismos.<\/p>\n<p>Los conflictos laborales fronterizos se originan casi en su totalidad de la imposici\u00f3n de reformas econ\u00f3micas a M\u00e9xico por el Fondo Monetario Internacional (FMI), respaldadas por las condiciones contenidas en los cr\u00e9ditos bancarios y rescates econ\u00f3micos de Estados Unidos. La m\u00e1s relevante de estas condiciones, m\u00e1s importante incluso que el t\u00e9rmino de los subsidios y la apertura de la econom\u00eda mexicana a las importaciones, ha sido la privatizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En pa\u00edses como M\u00e9xico, de econom\u00edas mixtas, un gran porcentaje de los trabajadores ha estado empleado en empresas estatales. Una mayor\u00eda de los obreros mexicanos estuvo empleado con el gobierno hasta que las reformas econ\u00f3micas comenzaron a transformar su econom\u00eda en los 1970s. Las mayores fortalezas del movimiento sindical mexicano se hallaban en el sector paraestatal.<\/p>\n<p>Mientras que hace tres d\u00e9cadas tres cuartas partes de la fuerza laboral mexicana estaban sindicalizadas, menos del 30 por ciento lo est\u00e1n hoy. En la empresa petrolera paraestatal PEMEX, la membres\u00eda sindical todav\u00eda ronda el 72 por ciento. Pero cuando la industria petroqu\u00edmica paralela se privatiz\u00f3 durante los \u00faltimos quince a\u00f1os, la tasa de sindicalizaci\u00f3n cay\u00f3 al 7 por ciento. Los nuevos propietarios particulares redujeron la membres\u00eda del sindicato ferrocarrilero de 90,000 a 36,000 trabajadores hacia mediados de los 1990s.<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado una de las luchas laborales mexicanas m\u00e1s importantes se libr\u00f3 contra la privatizaci\u00f3n del sistema de energ\u00eda el\u00e9ctrica en el centro del pa\u00eds y el esfuerzo por destruir su sindicato.  Esta lucha lleva ya diez a\u00f1os. En el a\u00f1o 2000 el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) moviliz\u00f3 a sus aliados y recogi\u00f3 en tres semanas un mill\u00f3n de firmas en una petici\u00f3n para detener la venta de su empresa patr\u00f3n, la Compa\u00f1\u00eda de Luz y Fuerza del Centro. Sin embargo, el a\u00f1o pasado el gobierno despidi\u00f3 a todos los 44,000 empleados de la empresa, ocup\u00f3 sus instalaciones con la polic\u00eda federal, rompi\u00f3 el contrato con el SME e introdujo miles de substitutos subcontratados. Desde entonces, los &#x201C;SME\u00edstas&#x201D; han sido golpeados mientras tratan de manifestarse frente a las instalaciones de energ\u00eda el\u00e9ctrica. Decenas de ellos montaron una huelga de hambre en la plaza principal de la Ciudad de M\u00e9xico, el Z\u00f3calo. Los activistas sindicales ven el ataque contra el SME como un esfuerzo por destruir un sindicato que ha sido baluarte de la izquierda y el obst\u00e1culo m\u00e1s importante a la privatizaci\u00f3n de la electricidad.<\/p>\n<p>Los despidos masivos y el desmantelamiento sindical ya amenazaron a obreros de las l\u00edneas a\u00e9reas, ferrocarriles, l\u00edneas de autobuses, tel\u00e9fonos y muchas otros ramos. Durante m\u00e1s de tres a\u00f1os, los mineros de Cananea se han mantenido en huelga para evitar la destrucci\u00f3n de su sindicato y la eliminaci\u00f3n de sus empleos en una de las minas de cobre m\u00e1s antiguas de M\u00e9xico, el sitio de la hist\u00f3rica batalla de 1907 que fue presagio de la Revoluci\u00f3n Mexicana.<\/p>\n<p>En una huelga en 1998, cientos de mineros de Cananea perdieron sus trabajos despu\u00e9s de que se us\u00f3 la amenaza de la ocupaci\u00f3n militar para imponer las reducciones de personal de Grupo M\u00e9xico, la gigantesca corporaci\u00f3n a la que pr\u00e1cticamente se regal\u00f3 la mina en la ola de privatizaciones dirigida por el ex presidente Carlos Salinas. Como casi no hay m\u00e1s empleo en Cananea, un pueblo remoto, los mineros sin trabajo tuvieron que abandonarlo; muchos de ellos cruzaron la frontera, a s\u00f3lo ochenta kil\u00f3metros de distancia al norte, para encontrar empleo y un nuevo futuro en los Estados Unidos. Si la huelga actual en Cananea se pierde, y el sindicato es derrotado o destruido, cientos m\u00e1s perder\u00e1n su empleo. La realidad es que los mineros est\u00e1n luchando por el derecho a seguir viviendo y trabajando en M\u00e9xico.<\/p>\n<h4>Buscando un Futuro<\/h4>\n<p>\u00bfA d\u00f3nde van los mineros cuando pierden sus empleos y su sindicato? A d\u00f3nde ir\u00e1n los 44,000 electricistas despedidos para conseguir trabajo, si no pueden recobrar sus empleos, su sindicato y sus derechos? La migraci\u00f3n a Estados Unidos es una consecuencia directa de la represi\u00f3n, la privatizaci\u00f3n y la imposici\u00f3n de reformas econ\u00f3micas basadas en los mercados.<\/p>\n<p>Los mineros y electricistas no est\u00e1n solos. Migrant Rights International (Derechos Migrantes Internacional, en Espa\u00f1ol), organizaci\u00f3n por los derechos de los inmigrantes con sede en Ginebra, estima que m\u00e1s de doscientos millones de personas viven actualmente fuera de los pa\u00edses en donde nacieron. No s\u00f3lo est\u00e1n viajando de M\u00e9xico a los Estados Unidos, sino de los pa\u00edses en desarrollo a los pa\u00edses industrializados en el mundo entero.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 encuentran cuando llegan con sus sue\u00f1os de una vida mejor? En Estados Unidos, se vuelven parte de una mano de obra inmigrante con los salarios y condiciones m\u00e1s bajos. Se les niegan los derechos m\u00e1s elementales, no hay seguro de desempleo, ni asistencia m\u00e9dica ni beneficios sociales de ning\u00fan tipo. No tienen derecho a un trabajo. No s\u00f3lo se les puede despedir sin previo aviso, como a la mayor\u00eda de los trabajadores, sino que para ellos el acto mismo de trabajar es un delito, una violaci\u00f3n de la ley&#x2026; gracias a la disposici\u00f3n de la Ley de Reforma y Control de la Inmigraci\u00f3n de 1986, que sanciona a los patrones.<\/p>\n<p>Como la recientemente aprobada Ley SB 1070 de Arizona demuestra bien a las claras, a estos trabajadores se les niega el derecho a residir en una comunidad estable, a vivir aqu\u00ed, punto. Y la iron\u00eda es que muchas veces acaban trabajando para las mismas corporaciones cuyas operaciones en sus pa\u00edses de origen forman parte de la raz\u00f3n por las que, para empezar, est\u00e1n aqu\u00ed.<\/p>\n<p>En Estados Unidos los trabajadores se vuelven v\u00edctimas de la misma econom\u00eda de libre comercio, perdiendo sus empleos cuando sus plantas cierran, o cuando la cada vez menor base gravable que paga los servicios sociales lleva a reducciones de personal. Cuando esto sucede se les dice que encuentren a alguien a quien culpar; pero en vez de se\u00f1alar a las empresas, gobiernos e instituciones financieras que verdaderamente toman las decisiones, se les dice que culpen a otros trabajadores. &#x201C;Culpen a los obreros de M\u00e9xico o de China por robarse su trabajo; culpen a los trabajadores inmigrantes en Estados Unidos por exactamente lo mismo.&#x201D;<\/p>\n<p>El resultado es que la histeria anti inmigrante se ha convertido en un problema extremadamente grave en todos los pa\u00edses desarrollados, al ser ahora los inmigrantes un ej\u00e9rcito laboral de reserva trasnacional y parte integrante de la fuerza de trabajo en los pa\u00edses a donde viajan.<\/p>\n<p>Las trasnacionales lo quieren todo. Quieren el derecho a invertir en el mundo en desarrollo oblig\u00e1ndolo a bajar los salarios hasta la miseria en su b\u00fasqueda de utilidades; y en los pa\u00edses desarrollados, buscan empleados que hayan sido desplazados por el alto desempleo, la privatizaci\u00f3n y la reducci\u00f3n de los salarios, y los usan como fuente de mano de obra prescindible a bajo costo.<\/p>\n<p>En esta ofensiva por mayores utilidades, las corporaciones cuentan con las leyes de inmigraci\u00f3n estadounidenses. Aunque los medios de comunicaci\u00f3n presenten siempre estas leyes como un instrumento para controlar las fronteras y evitar su cruce por cualquier gente, siempre han servido una funci\u00f3n mucho m\u00e1s importante:  Durante los \u00faltimos cien a\u00f1os, estas leyes han sido el medio para regular la oferta, y por ende el precio, de la mano de obra inmigrante.<\/p>\n<p>No importa cu\u00e1ntos muros se construyan en la frontera, no importa cu\u00e1ntos soldados o Guardias Nacionales o helic\u00f3pteros la patrullen, los trabajadores seguir\u00e1n atraves\u00e1ndola en busca de un futuro mientras los tratados comerciales y programas de ajustes estructurales no les dejen otra opci\u00f3n para sobrevivir. No existe un testimonio de esto m\u00e1s elocuente y condenatorio que los cientos de obreros y campesinos, mujeres y hombres, que mueren cada a\u00f1o en el desierto intentando el viaje desde el norte de M\u00e9xico hasta los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Durante toda la Guerra Fr\u00eda, en lugar de luchar por los derechos de estos trabajadores migrantes, las actitudes anti inmigrantes prevalecieron en el movimiento laboral estadounidense. Al mismo tiempo, los sindicatos de E.U. apoyaban el crecimiento del libre comercio, la inversi\u00f3n empresarial estadounidense y en general la pol\u00edtica extranjera de E.U.; es decir, las mismas causas del desplazamiento de las personas y de su emigraci\u00f3n. En 1986, la ya mencionada Ley de Reforma y Control de la Inmigraci\u00f3n, que hizo del mero acto de trabajar, o tener un empleo, un delito para los inmigrantes indocumentados, recibi\u00f3 el apoyo de la AFL-CIO. La justificaci\u00f3n era que si la gente no pod\u00eda trabajar, regresar\u00edan a su lugar de origen, o ni siquiera emigrar\u00edan.<\/p>\n<p>Cuando trabajar se vuelve delito, es muy dif\u00edcil para los trabajadores organizar sindicatos, realizar huelgas o luchar por mejores condiciones; desde que las administraciones de Clinton y Bush, y hoy la de Obama, imponen las leyes de inmigraci\u00f3n en el centro de trabajo, estas dificultades se han agravado.<\/p>\n<p>Ahora los agentes de inmigraci\u00f3n revisan los documentos que los trabajadores deben llenar para obtener un empleo, y exigen a los patrones despedir a aquellos con documentos cuestionables. Se ha presionado a la Administraci\u00f3n de la Seguridad Social para que haga mal uso de su base de datos para localizar inmigrantes indocumentados. Solamente el a\u00f1o pasado se despidi\u00f3 a 1,200 conserjes sindicalizados en Minneapolis, a 300 en Seattle, 475 en San Francisco, y en Los \u00c1ngeles se despidi\u00f3 a 2,000 operadores de m\u00e1quinas de coser. Cientos m\u00e1s han perdido sus empleos en circunstancias parecidas en todo el pa\u00eds. El Departamento de Seguridad Interna informa que est\u00e1 auditando los registros de personal de 1,654 compa\u00f1\u00edas, lo que podr\u00eda llevar al despido de cientos de miles de personas. Ese solo hecho causar\u00e1 un tremendo impacto sobre los sindicatos, ya que miembros que han estado pagando cuotas, muchas veces durante a\u00f1os, esperan que su sindicato defienda sus trabajos y la subsistencia de sus familias. Si los sindicatos no los defienden, no pueden esperar que trabajadores inmigrantes quieran un\u00edrseles.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que se incrementa la aplicaci\u00f3n de estas leyes, los patrones proponen programas que permitir\u00edan a los trabajadores seguir en Estados Unidos, pero \u00fanicamente como obreros contratados, en condiciones en que cualquier protesta para obtener mejores salarios, o cualquier intento de unirse a un sindicato conducir\u00eda a su deportaci\u00f3n.<\/p>\n<h4>Trabajadores, No V\u00edctimas<\/h4>\n<p>La buena noticia es que el sentimiento anti inmigrante dentro del movimiento laboral de Estados Unidos nunca se ha dejado de objetar,  y que durante los \u00faltimos veinte a\u00f1os los sindicatos de E.U. se han interesado mucho m\u00e1s en organizarse y luchar por los derechos de los trabajadores inmigrantes.<\/p>\n<p>Ello se debe, en parte, a la necesidad de sobrevivir. Los obreros inmigrantes en el escal\u00f3n m\u00e1s bajo est\u00e1n entre quienes m\u00e1s quieren y necesitan sindicatos y han estado dispuestos a aceptar los riesgos que implica el organizarse.  Reconociendo este hecho b\u00e1sico, en 1999 consejos laborales y coaliciones de base por los derechos humanos en todo el pa\u00eds se aliaron para preparar y llevar una resoluci\u00f3n a la convenci\u00f3n de la AFL-CIO en Los \u00c1ngeles; en ella se pidi\u00f3 terminar con las sanciones a los patrones, la implantaci\u00f3n de un nuevo programa de amnist\u00eda para legalizar a los trabajadores que ya viv\u00edan en E.U. y poner fin al programa de aplicaci\u00f3n de la legislaci\u00f3n inmigratoria, dirigida contra los trabajadores, de la administraci\u00f3n de aquel entonces. En la convenci\u00f3n, los dirigentes sindicales de la naci\u00f3n se pronunciaron a favor de un cambio de pol\u00edtica inmigratoria.<\/p>\n<p>Los sindicatos de E.U. representan hoy alrededor de 12 por ciento de la fuerza laboral. Tienen que organizar 400,000 trabajadores al a\u00f1o s\u00f3lo para conservar el mismo lugar. Si desean subir s\u00f3lo un punto porcentual, de 12 a 13 por ciento, tendr\u00e1n que organizar 800,000 trabajadores al a\u00f1o. La realidad es que en los \u00faltimos a\u00f1os el porcentaje aumenta levemente, pero lo m\u00e1s frecuente es que baje. El porcentaje de trabajadores organizados ha estado declinando desde la d\u00e9cada de 1950. Cuando la densidad sindical baja, los salarios se reducen y el poder pol\u00edtico para retar a las grandes corporaciones y poderosas instituciones de nuestra sociedad disminuye tambi\u00e9n. Una baja membres\u00eda sindical equivale a carencia de seguro m\u00e9dico universal; la ecuaci\u00f3n no es dif\u00edcil de entender.<\/p>\n<p>No obstante que esta declinaci\u00f3n se viene dando en general, es claro que los inmigrantes han estado luchando para organizarse. En California, casi todas las iniciativas sindicales en los \u00faltimos diez a\u00f1os han tenido su base al menos en parte entre los inmigrantes, incluyendo no s\u00f3lo campa\u00f1as emprendidas por sindicatos, sino tambi\u00e9n muchas huelgas espont\u00e1neas y proyectos de organizaci\u00f3n que los mismos trabajadores inmigrantes han iniciado.<\/p>\n<p>Este repunte tiene en parte causas demogr\u00e1ficas. La fuerza laboral est\u00e1 cambiando en muchas industrias. Los trabajadores inmigrantes componen un porcentaje creciente de la fuerza laboral en la estructura de servicios, asistencia m\u00e9dica, manufacturas, alimentos procesados, construcci\u00f3n y hoteler\u00eda (hoteles y restaurantes) Algunas industrias siempre han tenido una mano de obra casi totalmente inmigrante, como la agr\u00edcola, electr\u00f3nica, la del vestido entre otras.<\/p>\n<p>Son industrias estructuradas sobre la explotaci\u00f3n, y la tasa de explotaci\u00f3n se est\u00e1 elevando. En la industria del vestido en Los \u00c1ngeles, por ejemplo, el nivel del salario ajustado a la inflaci\u00f3n ha ca\u00eddo cada a\u00f1o desde 1986, cuando se aprob\u00f3 la reforma inmigratoria, mientras que los empleos eran trasladados al exterior. Lo mismo ocurri\u00f3 en la construcci\u00f3n residencial, en la cual se perdi\u00f3 la representaci\u00f3n sindical durante los 1950s, hasta que miles de montadores de muros secos y estructuras se mantuvieron en huelga durante un a\u00f1o en 1992 y la tendencia comenz\u00f3 a invertirse.<\/p>\n<p>Los cambios demogr\u00e1ficos y aumento en la explotaci\u00f3n no s\u00f3lo ocurren en Los \u00c1ngeles y California, sino de manera general, e incluso en estados que hist\u00f3ricamente no han recibido mucha inmigraci\u00f3n latina o asi\u00e1tica.<\/p>\n<p>Si bien los inmigrantes son explotados, no son v\u00edctimas. Al mismo tiempo que la AFL-CIO debat\u00eda su cambio de postura en Los \u00c1ngeles, un grupo de obreros par\u00f3 el trabajo en una planta empacadora de carne en St. Paul, Minnesota, se sentaron a lo largo de la l\u00ednea y enviaron una delegaci\u00f3n al centro, en esa misma calle, del sindicato United Food and Commercial Workers (Trabajadores Unidos del Comercio y la Industria Alimentaria), para informarles que estaban en huelga y listos para afiliarse.<\/p>\n<p>En la colosal manifestaci\u00f3n de inmigrantes que sigui\u00f3 a la convenci\u00f3n en Los \u00c1ngeles, una trabajadora atestigu\u00f3 que su patr\u00f3n, un hotel de Palm Springs, despidi\u00f3 a los trabajadores cuando empezaron a formar un sindicato. Entonces las camareras se declararon en huelga contra el hotel durante tres meses. Cuando la Junta Nacional de Relaciones Laborales ordenaron al hotel reinstalar a los trabajadores, y el hotel se neg\u00f3 a recontratar a quienes no tuvieran documentos, la huelga continu\u00f3 durante otro mes hasta que todos hab\u00edan sido recontratados.<\/p>\n<p>Los inmigrantes no son los \u00fanicos trabajadores con una historia de lucha: otros grupos de trabajadores tambi\u00e9n son pro sindicatos, y defienden valientemente sus derechos. Pero entre los inmigrantes existe un historial de auto organizaci\u00f3n, de acciones iniciadas por los obreros y de apoyo comunitario hacia ellos. Los inmigrantes indocumentados no son una amenaza, sino una fuente de fortaleza para el movimiento laboral. A muchos obreros inmigrantes no se les tiene que decir qu\u00e9 son los sindicatos, o ni siquiera, en muchos casos, c\u00f3mo organizarse, a pesar de que puedan no estar familiarizados con las leyes y derechos laborales de Estados Unidos. Tienen algo que ofrecer al movimiento laboral aparte de nada m\u00e1s una oportunidad de crecer.<\/p>\n<p>En las Filipinas, por ejemplo, los obreros montan tiendas de campa\u00f1a y viven a la puerta de la planta cuando se declaran en huelga, y no hay acoso policial que pueda alejarlos. Ese tipo de militancia ayud\u00f3 a los filipinos a organizar sindicatos en las aisladas plantas enlatadoras de pescado de Alaska y en los campos californianos y del noroeste desde los 1930s hasta los 1950s. La gran huelga de la uva en 1965, que marc\u00f3 el nacimiento de United Farm Workers, la emprendi\u00f3 esa generaci\u00f3n de activistas obreros filipinos.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico y El Salvador, a pesar de hostigamientos y en ocasiones represiones sangrientas, la ley todav\u00eda proh\u00edbe a las empresas funcionar y contratar rompehuelgas durante una huelga legal (aunque el gobierno conservador de M\u00e9xico se esfuerza todo lo posible por eliminar ese derecho mediante reformas). Esa experiencia casi siempre ense\u00f1a a los obreros de estos pa\u00edses a esperar m\u00e1s de sus derechos laborales, y esa expectativa es positiva para los sindicatos y comunidades estadounidenses. Ayuda a los obreros a elevar sus miras, a no seguir dando por sentadas las interrupciones de huelgas y tratarlas como situaciones normales. Estas expectativas culturales otorgan un valor mayor a los derechos laborales que a los relacionados con la propiedad privada: una expectativa que beneficiar\u00eda a la totalidad de los trabajadores estadounidenses.<\/p>\n<p>Aunque esos huelguistas de Cal Spas pueden haber sospechado del sindicato en un principio, su expectativa sobre su derecho a declararse en huelga era de hecho mucho mayor que la de casi todos los obreros estadounidenses. Muchos organizadores sindicales han aprendido a apelar a expectativas similares para poder convencer a trabajadores inmigrantes de que empiecen a organizarse.<\/p>\n<p>Las comunidades inmigrantes suelen apoyar decididamente las luchas de la clase obrera, y los mismos obreros tienen una tradici\u00f3n de apoyo mutuo. Las huelgas en al barrio a menudo se vuelven luchas de toda la comunidad contra un patr\u00f3n importante.<\/p>\n<p>El contacto exitoso con los trabajadores inmigrantes, depende de una alianza estrat\u00e9gica entre sindicatos y comunidades inmigrantes. Organizar no es tan simple como llegar a la entrada de una planta con tarjetas de afiliaci\u00f3n y volantes y afiliar a los trabajadores. Es una lucha a largo plazo que exige una organizaci\u00f3n real entre los mismos trabajadores, un plan de combate al patr\u00f3n que verdaderamente modifique las condiciones en el centro de trabajo, y un esfuerzo sostenido para crear verdadero apoyo comunitario y verdaderas alianzas, de la manera en que los cap\u00edtulos de Jobs with Justice (Empleos con Justicia) organizan sus Juntas de Derechos Obreros.<\/p>\n<p>Muchas comunidades de inmigrantes ya est\u00e1n bien organizadas. Entre mexicanos y filipinos son muy comunes asociaciones de personas de la misma ciudad o pueblo en el pa\u00eds de origen. En la huelga de obreros de la construcci\u00f3n de 1992 en el sur de California, los alba\u00f1iles, muchos de ellos provenientes de unos cuantos pueblos en el centro de M\u00e9xico, pararon la construcci\u00f3n residencial desde Santa B\u00e1rbara hasta la frontera con M\u00e9xico, encontraron lugares para vivir y alimentaci\u00f3n para todos ellos a partir de sus relaciones en esos pueblos y con familiares. Las representaciones de su ciudad desempe\u00f1aron asimismo un gran papel en organizar colosales manifestaciones por los derechos de inmigrantes, desde la de cien mil personas de 1995 contra la Propuesta 187 en California hasta las manifestaciones de un mill\u00f3n de personas de 2006.<\/p>\n<p>Las coaliciones de derechos de inmigrantes son aliados naturales del movimiento obrero porque algunos de los derechos m\u00e1s fundamentales que se les niegan a los inmigrantes son sus derechos como trabajadores.<\/p>\n<h4>Del economismo a la igualdad de derechos<\/h4>\n<p>Siempre han existido dos maneras de pensar sobre los inmigrantes en el movimiento obrero de E.U. Siguiendo un estrecho economismo, a menudo los sindicatos han buscado restringir la oferta de mano de obra, mir\u00e1ndose como un club para unos pocos privilegiados. En \u00e9pocas en que el economismo ha predominado, como ocurri\u00f3 durante la Guerra Fr\u00eda, los sindicatos defend\u00edan los intereses de sus propios miembros mientras manten\u00edan barreras de racismo, sexismo y actitud anti inmigrante para excluir a otros trabajadores y sus problemas e intereses.<\/p>\n<p>En 1999 la AFL-CIO dio un paso enorme hacia una visi\u00f3n muy diferente, una que concibe a los sindicatos como movimientos sociales que buscan organizar a todos. La nueva postura de la AFL-CIO signific\u00f3 que los obreros pod\u00edan luchar por los intereses de los trabajadores como clase; todos los trabajadores incluyendo los indocumentados. Al desafiar el poder corporativo con una visi\u00f3n mucho m\u00e1s amplia de justicia social, esta postura anunci\u00f3 que la mano de obra se propon\u00eda luchar contra el racismo y la histeria anti inmigrante.<\/p>\n<p>La resoluci\u00f3n de 1999 convoc\u00f3 a los sindicatos a oponerse a las sanciones contra los patrones, las cuales en la realidad estaban dirigidas contra los obreros, no contra los patrones. Cuando el trabajo se convierte en ilegal, los patrones tienen un arma importante con la cual combatir cualquier esfuerzo por organizar sindicatos o luchar por mejores condiciones. Este cambio de posici\u00f3n implica derechos iguales para todos los trabajadores. M\u00e1s todav\u00eda, desafi\u00f3 la justificaci\u00f3n para la imposici\u00f3n de sanciones: la de que si los trabajadores migrantes no pueden trabajar, abandonar\u00e1n el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Al exigir la abolici\u00f3n de sanciones, los sindicatos rechazaron tambi\u00e9n esa exclusi\u00f3n racista y en cambio determinaron que luchar\u00edan por el derecho de los trabajadores migrantes a permanecer en el pa\u00eds, y su derecho a trabajar para sostener a sus familias.<\/p>\n<p>El movimiento laboral no debe renunciar a esta postura. La resoluci\u00f3n de 1999 se gan\u00f3 como resultado de trece a\u00f1os de lucha, durante los cuales los sindicatos se fueron convenciendo de que defender a los indocumentados era una clave para su propia sobrevivencia. Esta defensa se convirti\u00f3 en el n\u00facleo de una alianza cada vez m\u00e1s fuerte entre el movimiento laboral y las comunidades inmigrantes, una que no debe sacrificarse en aras de hacer tratos pol\u00edticos en Washington.<\/p>\n<p>Asimismo, la AFL-CIO emiti\u00f3 un llamado a una nueva amnist\u00eda en la cual los trabajadores indocumentados estar\u00edan en posibilidades de solicitar su legalizaci\u00f3n. Los obreros que adquieren intereses en la comunidad tambi\u00e9n se interesan en organizarse para lograr mejores condiciones. Por otro lado, cuando los inmigrantes son vulnerables, su estatus de segunda clase se usa no s\u00f3lo contra ellos, sino contra otros trabajadores tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, la pol\u00edtica de E.U. y de las empresas ha sido considerar la ley de inmigraci\u00f3n como un medio para regular la oferta de mano de obra, bajar los salarios y disminuir las prestaciones laborales. Actualmente existen muchas categor\u00edas de visado que utilizan los patrones para traer trabajadores a Estados nidos como obreros contratados, con ese prop\u00f3sito; existen programas para trabajadores con capacitaci\u00f3n t\u00e9cnica y trabajadores de la salud, granjeros, operarios de la industria del vestido, entre otros.<\/p>\n<p>Cuando los trabajadores se manifiestan por mejores condiciones u organizan un sindicato, son f\u00e1cilmente despedidos, sean inmigrantes o no. Pero cuando se despide a trabajadores hu\u00e9spedes o contratados, no solamente pierden su empleo sino su posibilidad de quedarse en el pa\u00eds. Ello otorga al patr\u00f3n el poder efectivo tanto de despedir como de deportar, lo que pone a las personas en dichos programas en situaci\u00f3n tan vulnerable como desesperada. Permitir a estos obreros encontrar un nuevo patr\u00f3n es muy poca protecci\u00f3n si se les deporta una vez que han quedado desempleados durante cualquier tiempo.<\/p>\n<p>Una de las razones por la que los patrones quieren nuevos programas, o la expansi\u00f3n de los existentes, es este aumento de vulnerabilidad. Otra raz\u00f3n es la capacidad que da a los patrones para poner unos trabajadores en contra de otros, en competencia por los empleos. En las plantas de alta tecnolog\u00eda, por ejemplo, la industria electr\u00f3nica tiene una larga historia de discriminaci\u00f3n contra los ingenieros afroamericanos y casi no los contrata. Los trabajadores de color han estado golpeando la puerta para conseguir empleos, pero en lugar de emplearlos y subir los salarios para competir por la mano de obra nacional, empresas como Microsoft introducen obreros de otros pa\u00edses como obreros dependientes, tanto como decir siervos atados a un contrato.<\/p>\n<p>Todos estos programas de visa basados en un patr\u00f3n y una industria se fundamentan en la idea de que las leyes de inmigraci\u00f3n deben usarse para abastecer de trabajadores a los patrones. Estas propuestas eliminan cualquier posibilidad de reforma migratoria aut\u00e9ntica y significativa, sobre todo desde que se hizo necesario un mayor cumplimiento de estas leyes para asegurar que estos obreros no salgan de estas situaciones de alta explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, esto es lo que viene: El elemento b\u00e1sico de la reforma migratoria en el que el presidente Obama y el presidente mexicano Calder\u00f3n est\u00e1n de acuerdo es un programa de trabajadores temporales. Para Calder\u00f3n, un programa de empleos por contrato le permitir\u00e1 decir que ha abierto la puerta hacia Estados Unidos, que los mexicanos ya no tienen que atravesar el desierto y arriesgarse a morir si quieren trabajar. Los \u00faltimos tres presidentes de Estados Unidos han apoyado programas de trabajadores hu\u00e9sped porque es lo que desean los patrones empresariales.<\/p>\n<p>Para los trabajadores y sindicatos a ambos lados de la frontera es importante decidir qu\u00e9 tipo de sistema migratorio proteger\u00eda sus derechos y niveles de vida, en lugar de limitarse a aceptar las propuestas que les hacen los empleadores y los pol\u00edticos conservadores. Cuando examinan las propuestas migratorias salidas del Congreso, deben plantear algunas preguntas b\u00e1sicas a fin de resolver cu\u00e1les propuestas vale la pena apoyar y cu\u00e1les propuestas deben derrotar. Son preguntas como \u00e9stas:<\/p>\n<p>\u00bfDeben todos los trabajadores tener el derecho a organizarse, y por tanto, se opondr\u00e1n los sindicatos a cualquier propuesta de ley migratoria que socave ese derecho? La meta de la pol\u00edtica de inmigraci\u00f3n \u00bfdebe ser crear comunidades estables, conde los trabajadores puedan adquirir poder pol\u00edtico? \u00bfDebe fomentarse la unidad e igualdad entre los trabajadores, los blancos y los de color, los inmigrantes y los nacionales? Y \u00bfdeben imponerse restricciones a tratados comerciales y reformas econ\u00f3micas, porque desplazan a las comunidades y obligan a la gente a emigrar en busca de trabajo?<\/p>\n<p>El sector laboral debe decidir qu\u00e9 respuestas dar a estas preguntas y despu\u00e9s luchar por lo que los trabajadores verdaderamente quieren y necesitan.<\/p>\n<h4>\u00bfQu\u00e9 es lo que Queremos?<\/h4>\n<p>El presidente de la AFL-CIO Richard Trumka afirma: &#x201C;Necesitamos asegurarnos de que todo trabajador en Estados Unidos, documentado o indocumentado, est\u00e9 protegido por nuestras leyes laborales.&#x201D; Asimismo, dice que necesitamos una reforma migratoria que &#x201C;otorgue a los inmigrantes la seguridad de ser parte de nuestro pa\u00eds desde el primer d\u00eda, en posibilidad de hacer valer sus derechos legales, incluyendo el de organizarse, sin temor a represalias.&#x201D;<\/p>\n<p>Pero no todas las reformas propuestas alcanzar\u00e1n esa meta. De hecho, las presentadas en el Congreso de E.U. durante los \u00faltimos cinco a\u00f1os van en direcci\u00f3n contraria. Recientemente el Consejo de Relaciones Extranjeras propuso dos objetivos para la pol\u00edtica inmigratoria de Estados Unidos. &#x201C;Debemos reformar el sistema legal de inmigraci\u00f3n&#x201D;, defendi\u00f3, &#x201C;para que funcione con m\u00e1s eficiencia, responda con m\u00e1s precisi\u00f3n a las necesidades del mercado de trabajo y eleve la competitividad de Estados Unidos.&#x201D; Lo anterior pide esencialmente aprovechar la migraci\u00f3n para abastecer de mano de obra a los patrones empresariales a salarios competitivos, es decir bajos. &#x201C;Debemos restaurar la integridad de las leyes de inmigraci\u00f3n&#x201D;, continu\u00f3 el Consejo&#x201D; a trav\u00e9s de un r\u00e9gimen de aplicaci\u00f3n que disuada resueltamente tanto a patrones como a empleados de funcionar fuera de ese sistema legal.&#x201D; Esto es tanto como aparejar un r\u00e9gimen de ejecuci\u00f3n de la ley como el actual, con sus redadas y sus despidos, a ese sistema de abastecimiento de mano de obra.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos diez a\u00f1os, las deportaciones se han elevado a 400,000 por a\u00f1o, las m\u00e1s altas en la historia de Estados Unidos. El a\u00f1o pasado se detuvo (un eufemismo por &#x201C;se encarcel\u00f3&#x201D;) a m\u00e1s de 350,000 inmigrantes indocumentados. Miles est\u00e1n siendo despedidos de sus empleos. El marco del Consejo de Relaciones Extranjeras esencialmente considera esto como un aspecto permanente de la vida en E.U.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica de inmigraci\u00f3n fundada en el suministro de mano de obra para los patrones siempre conduce a dos resultados: El desplazamiento de comunidades en el extranjero se vuelve una pol\u00edtica de la que no se habla, porque se la necesita para producir trabajadores. Y la desigualdad en los pa\u00edses a donde estos trabajadores viajan se convierte en pol\u00edtica oficial.<\/p>\n<p>Estados Unidos se enfrenta a una elecci\u00f3n de rumbo: Una agenda empresarial de la migraci\u00f3n administrar\u00eda el flujo de personas mediante nuevos programas de trabajadores hu\u00e9sped e infracciones m\u00e1s altas para quienes traten de migrar y trabajar fuera de este sistema.<\/p>\n<p>Algunas propuestas tambi\u00e9n contienen una &#x201C;legalizaci\u00f3n incompleta&#x201D; para los indocumentados, que adem\u00e1s descalificar\u00eda a la mayor\u00eda de los candidatos o los tendr\u00eda esperando visas durante a\u00f1os.<\/p>\n<p>La historia nos revela que una mejor direcci\u00f3n no s\u00f3lo es posible, sino que se la alcanz\u00f3 en parte durante el movimiento por los derechos civiles. En 1964, h\u00e9roes del movimiento chicano como Bert Corona, Ernesto Galarza, C\u00e9sar Ch\u00e1vez y Dolores Huerta obligaron al Congreso a poner fin al programa de braceros. Al a\u00f1o siguiente, mexicanos y filipinos se declararon en huelga en los campos de Coachella y Delano, y naci\u00f3 United Farm Workers. Ese mismo a\u00f1o, 1965, esos dirigentes, junto con muchos otros, regresaron al Congreso y ganaron una ley que hizo de la unidad familiar el criterio para la migraci\u00f3n en lugar del de satisfacer las necesidades de mano de obra de los negocios y empresas. El movimiento de los derechos civiles gan\u00f3 el sistema de preferencia de la familia y todav\u00eda m\u00e1s: la idea de que la migraci\u00f3n deb\u00eda utilizarse para fortalecer familias y comunidades, no regalarle un subsidio de bajos salarios a las corporaciones.<\/p>\n<p>Esa lucha no ha terminado.<\/p>\n<p>Necesitamos la legalizaci\u00f3n, para que 12 millones de personas puedan obtener r\u00e1pidamente derechos y tarjetas de residencia (&#x201C;green cards&#x201D;). Necesitamos librarnos de las leyes que hacen de trabajar un delito, as\u00ed como de los centros de detenci\u00f3n operados por particulares que se usan para aplicar esas mismas leyes.<\/p>\n<p>Tenemos que asegurarnos que quienes deciden en Washington, D.C. no hundan familias de M\u00e9xico, El Salvador o Colombia en la miseria, ni obliguen a una nueva generaci\u00f3n de trabajadores a dejar sus hogares para encontrar empleos en f\u00e1bricas de muebles y lavander\u00edas, edificios de oficinas y plantas empacadoras, construcciones, o s\u00f3lo en los jardines o cuidando a los infantes de los ricos. Las familias de los pa\u00edses en donde la gente es desplazada por las pol\u00edticas neoliberales y de mercados libres tienen el derecho a sobrevivir, el derecho a no emigrar. Para convertir ese derecho en realidad, necesitan empleos y granjas productivas, buenas escuelas y servicios de salud en su lugar de origen.<\/p>\n<p>La solidaridad es la clave para ganar todos esos derechos. Tenemos una gran ventaja en este mundo cada vez m\u00e1s globalizado. M\u00e1s de doscientos millones de personas, casi todas ellas obreros y campesinos, forman parte de una gran corriente migratoria, una corriente humana que enlaza a los pa\u00edses desarrollados y en desarrollo del mundo entero. \u00bfQu\u00e9 veh\u00edculo para la solidaridad hay m\u00e1s natural que los mismos trabajadores? \u00bfQui\u00e9n conoce m\u00e1s acerca de las condiciones de trabajo en ambos hemisferios que alguien que ha trabajado en cada uno de ellos? \u00bfQui\u00e9n puede percibir m\u00e1s claramente el funcionamiento de la econom\u00eda global, y qui\u00e9n tiene un mayor inter\u00e9s en juego que ellos en transformarlo?<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n puede ayudarnos a transformar nuestros sindicatos, que son organizaciones abrumadoramente nativistas, y acostumbradas a funcionar dentro de las fronteras nacionales,  en organizaciones aut\u00e9nticamente globales, uniendo a los trabajadores a trav\u00e9s de las fronteras?<\/p>\n<p>Organizar a trabajadores inmigrantes no se trata de apiadarse de los oprimidos. Exige de nosotros comprender qu\u00e9 es necesario para la supervivencia de nuestras comunidades, de nuestro movimiento laboral. Si queremos estructurar poder pol\u00edtico, debemos incorporar a los trabajadores migrantes, luchar por sus derechos y empleos, y crear un movimiento por la justicia social que nos pertenezca a todos, documentados e indocumentados por igual.<\/p>\n<p><em>David Bacon es un escritor y fotoperiodista de California. Su \u00faltimo libro es <span style=\"text-decoration: underline;\">Gente Ilegal: C\u00f3mo la Globalizaci\u00f3n Crea la Migraci\u00f3n y Criminaliza a los Inmigrantes<\/span>. Es colaborador del Programa de las Am\u00e9ricas en <a href=\"https:\/\/www.americas.org\/es\/\" target=\"_blank\">www.americas.org<\/a>. El presente art\u00edculo se public\u00f3 originalmente en el n\u00famero de octubre de Monthly Review.<\/em><\/p>\n<p><em>Redacci\u00f3n: Laura Carlsen<\/em><\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n<\/em>: <em>Mar\u00eda Soledad Cervantes Ram\u00edrez<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En esta ofensiva por mayores utilidades, las corporaciones cuentan con las leyes de inmigraci\u00f3n estadounidenses. Aunque los medios de comunicaci\u00f3n presenten siempre estas leyes como un instrumento para controlar las fronteras y evitar su cruce por cualquier gente, siempre han servido una funci\u00f3n mucho m\u00e1s importante: Durante los \u00faltimos cien a\u00f1os, estas leyes han sido el medio para regular la oferta, y por ende el precio, de la mano de obra inmigrante.<\/p>\n<p>Organizar a trabajadores inmigrantes no se trata de apiadarse de los oprimidos. Exige de nosotros comprender qu\u00e9 es necesario para la supervivencia de nuestras comunidades, de nuestro movimiento laboral. Si queremos estructurar poder pol\u00edtico, debemos incorporar a los trabajadores migrantes, luchar por sus derechos y empleos, y crear un movimiento por la justicia social que nos pertenezca a todos, documentados e indocumentados por igual.<\/p>\n","protected":false},"author":53,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884,4918,4919,4912],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-3606","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-democracia","category-feminismos","category-migracion","category-movimientos-sociales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3606","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/53"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3606"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3606\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3606"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3606"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3606"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=3606"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}