{"id":4374,"date":"2011-04-21T21:13:57","date_gmt":"2011-04-22T02:13:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=4374"},"modified":"2011-04-21T21:13:57","modified_gmt":"2011-04-22T02:13:57","slug":"por-que-la-guerra-contra-las-drogas-en-mexico-no-puede-ganarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/por-que-la-guerra-contra-las-drogas-en-mexico-no-puede-ganarse\/","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 la Guerra contra las Drogas en M\u00e9xico no puede ganarse"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"text-decoration: underline;\"> <\/span><\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/juarezfuneral.jpg\" alt=\"\" width=\"340\" height=\"261\" \/><strong>En Ciudad Ju\u00e1rez, Chihuahua, un estudiante que protesta a favor de la paz es baleado por la Polic\u00eda Federal. Fotos de sus intestinos saliendo de su vientre roto circulan en Internet, consternando a la ciudad m\u00e1s sangrienta del mundo.<\/strong><\/p>\n<p>En Matamoros, Tamaulipas, las escuelas cierran luego que sus autoridades reciben amenazas de bombas.\u00a0 Los peri\u00f3dicos t\u00edmidamente informan que las amenazas &#x201C;podr\u00edan estar relacionadas&#x201D; con la venganza del Cartel del Golfo por el asesinato de uno de sus l\u00edderes, Tony Tormenta, en una operaci\u00f3n militar d\u00edas antes. El Presidente Obama llama al Presidente Calder\u00f3n para felicitarlo por abatir al se\u00f1or de la droga.\u00a0 Las autoridades mexicanas predicen una nueva ola de violencia en el estado, a medida que los Zetas avanzan para disputar el control del debilitado Cartel del Golfo.<\/p>\n<p>Ya sea que se mida por el aumento en la seguridad p\u00fablica, por una reducci\u00f3n en el abastecimiento de drogas al mercado de Estados Unidos, o por el desmantelamiento de organizaciones que trafican drogas, la guerra contra las drogas est\u00e1 fracasando.<\/p>\n<p>Ya van cuatro a\u00f1os desde que el Presidente Felipe Calder\u00f3n anunci\u00f3 la ofensiva\u00a0 envi\u00f3 decenas de miles de soldados a las calles.\u00a0 Los resultados son un record de 37.000 homicidios relacionados con la droga hasta ahora y miles de quejas por abusos a los derechos humanos por parte de la polic\u00eda y las fuerzas armadas.<\/p>\n<p>El arresto de cabecillas de las drogas y figuras menores han despertado guerras territoriales violentas, sin ning\u00fan efecto notable en los flujos de il\u00edcitos. El asesinato de pol\u00edticos, amenazas a civiles e interrupci\u00f3n de la vida diaria han hecho crecer la espiral descendente.<\/p>\n<p>Nada de esto deber\u00eda resultar sorprendente.\u00a0\u00a0 Aunque la Secretaria de Estado Hillary Clinton ha exhibido el Plan Colombia como modelo para M\u00e9xico, la guerra contra las drogas tampoco result\u00f3 all\u00ed.\u00a0 Una d\u00e9cada completa y 7 billones de d\u00f3lares luego que comenz\u00f3 el Plan Colombia, la producci\u00f3n regional de droga permanece estable y grupos paramilitares m\u00e1s peque\u00e7os han reemplazado a los grandes carteles como traficantes.\u00a0 Algunos cr\u00edmenes violentos, tales como secuestros, han disminuido, pero la corrupci\u00f3n se ha profundizado con cantidad de representantes del Congreso bajo investigaci\u00f3n, juicios y sentencias por sus relaciones con paramilitares.<\/p>\n<p>La militarizaci\u00f3n, con una combinaci\u00f3n de su raz\u00f3n de ser en la guerra a las drogas y la contra-insurgencia han dejado a Colombia con el peor record en derechos humanos del hemisferio.\u00a0 Se han afectado las relaciones dilom\u00e1ticas, ya que muchas naciones vecinas ven en la presencia militar de Estados Unidos y su involucramiento en la guerra a las drogas de Colombia como una amenaza a la auto-determinaci\u00f3n de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>A pesar de estos resultados, la administraci\u00f3n Obama ha anunciado planes para extender indifinidamente la Iniciativa de M\u00e9rida, dise\u00f1ada por la administraci\u00f3n Bush para durar tres a\u00f1os y costar 1.3 billones de d\u00f3lares.\u00a0 La Administraci\u00f3n ha solicitado 282 millones de d\u00f3lares para M\u00e9xico bajo esta Iniciativa en el presupuesto para el 2012.\u00a0 El problema es que a la guerra contra las drogas no le faltan fondos, sino que no puede ganarse.<\/p>\n<p>Mientras exista un mercado lucrativo, los carteles encontrar\u00e1n la forma de servirlo.<\/p>\n<p>Eliminar operativos e incluso l\u00edderes de alto nivel simplemente diversifica y redistribuye el negocio.\u00a0 Los carteles tienen a\u00f1os de experiencia construyendo estructuras flexibles, con nuevos l\u00edderes o pandillas rivales reemplazando a otras desplazadas o debilitadas.\u00a0 En los niveles inferiores, reclutan de una fuente inagotable de j\u00f3venes con pocas perspectivas en su vida, que han adoptadeo el lema: &#x201C;Mejor morir j\u00f3venes y ricos, que viejos y pobres&#x201D;.<\/p>\n<p>Si la guerra contra las drogas no puede ganarse, \u00bfsignifica esto que debemos resignarnos al poder sin freno de los carteles de la droga?<\/p>\n<p>No. La otra tragedia de la guerra contra las drogas es que excluye estrategias m\u00e1s efectivas, apareciendo como la \u00fanica opci\u00f3n. Mientras el gobierno de Estados Unidos gasta millones de d\u00f3lares de sus contribuyentes para pagar firmas privadas estadounidenses de seguridad y defensa para &#x201C;arreglar&#x201D; M\u00e9xico, no ha hecho casi nada para enfrentar las partes del crimen ortanizado que existen dentro de sus fronteras &#x2013;demanda, transporte y distribuci\u00f3n, oficiales corruptos, tr\u00e1fico de armas y lavado de dinero.<\/p>\n<p>Repensar la guerra contra las drogas no es sin\u00f3nimo de rendirse. He aqu\u00ed unos pocos elementos de una estrategia alternativa:<\/p>\n<p><strong>Seguir el dinero.<\/strong> En vez de tiroteos callejeros, podr\u00eda hacerse mucho m\u00e1s en ambos pa\u00edses para atacar las estructuras financieras de las organizaciones criminales.\u00a0 Billones de d\u00f3lares son lavados en instituciones y negocios financieros importantes.\u00a0 Si somos serios sobre querer debilitar al crimen organizado, es hora de ser serios para detener los flujos financieros il\u00edcitos &#x2013; a\u00fan cuando se afecten intereses poderosos.<\/p>\n<p><strong>Aumentar los fondos para la prevenci\u00f3n y tratamiento del labuso de drogas.<\/strong> Encarar el uso ilegal de drogas como un problema de salud es una estrategia ganadora. La educaci\u00f3n ense\u00f1a a la gente joven los costos de la adicci\u00f3n y el abuso, y el tratamiento y programas de reduccion de da\u00f1os pueden mejorar vidas y reducir costos a la sociedad, as\u00ed como reducir la deanda de sustancias il\u00edcitas.<\/p>\n<p><strong>Terminar con la prohibi\u00f3n, comenzando por la marihuana.<\/strong> Sin los billones de d\u00f3lares de ganancias que proporciona la marihuana, los carteles de la droga tienen menos recursos para reclutar j\u00f3venes, comprar armas y corromper pol\u00edticos.<\/p>\n<p><strong>Dar a las comunicades un rol, adem\u00e1s del de &#x201C;v\u00edctimas&#x201D;.<\/strong> A medida que fondos mexicanos y ayuda de Estados Unidos han sido destinados a la guerra contra las drogas, los programas sociales en M\u00e9xico han sido severamente recortados.\u00a0 Esto es exactamente retroceder. Las comunidades fuertes\u00a0 &#8211; con empleos abundantes, oportunidades educativas y cobertura de necesidades y servicios b\u00e1sicos- son m\u00e1s capaces de resistir lal infiltraci\u00f3n del crimen organizado.<\/p>\n<p>A la estrategia de la guerra contra las drogas le faltan hitos o cualquier an\u00e1lisis real de las causas de ra\u00edz de la violencia.\u00a0 Cada d\u00eda se hunde m\u00e1s en un profundo agujero. Ese agujero se ha convertido en una tumba masiva para miles de mexicanos, principalmente j\u00f3venes.<\/p>\n<p>La Administraci\u00f3n Obama ha anunciado planes para intensificar la guerra contra las drogas en M\u00e9xico y extender el modelo a naciones de Centro Am\u00e9rica y el Caribe. El Congreso parece deseoso de aprobarlos. Esto introducir\u00eda una nueva era de relaciones conducidas por los militares con nuestros vecinos latino-americanos y desatar\u00eda conflictos violentos en esos pa\u00edses, como lo ha hecho en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Si esto ocurre, historias de horror como las de Ciudad Juarez y Matamoros tristemente se convertir\u00e1n en la norma m\u00e1s que en la excepci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Laura Carlsen es Directora del Programa de las Am\u00e9ricas del Center for International Policy en la Ciudad de M\u00e9xico, <\/em><em>www.americas.org<\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p><em>Traducido por Maria Etchart.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya sea que se mida por el aumento en la seguridad p\u00fablica, por una reducci\u00f3n en el abastecimiento de drogas al mercado de Estados Unidos, o por el desmantelamiento de organizaciones que trafican drogas, la guerra contra las drogas est\u00e1 fracasando.<\/p>\n<p>Ya van cuatro a\u00f1os desde que el Presidente Felipe Calder\u00f3n anunci\u00f3 la ofensiva  envi\u00f3 decenas de miles de soldados a las calles.  Los resultados son un record de 37.000 homicidios relacionados con la droga hasta ahora y miles de quejas por abusos a los derechos humanos por parte de la polic\u00eda y las fuerzas armadas.<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-4374","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4374","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4374"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4374\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4374"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4374"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4374"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=4374"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}