{"id":43864,"date":"2018-09-25T20:45:33","date_gmt":"2018-09-26T01:45:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=43864\/"},"modified":"2018-10-19T09:25:24","modified_gmt":"2018-10-19T14:25:24","slug":"damian-en-el-laberinto-de-la-justicia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/damian-en-el-laberinto-de-la-justicia\/","title":{"rendered":"Dam\u00edan en el laberinto de la justicia"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-43903\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Ayotzinapa-960x500-e1537926185867.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"182\" \/>Cuando Dami\u00e1n Arnulfo Marcos recibi\u00f3 el aviso sinti\u00f3 que las piernas le temblaban; apenas pudo caminar para llegar a la cocina donde Dominga preparaba el caf\u00e9 para los visitantes. No le dio tiempo de llevar las j\u00edcaras de caf\u00e9 a los informantes. Un nudo en la garganta le impidi\u00f3 hablar con su esposa.<\/p>\n<p>Desde ese 28 de septiembre, Dami\u00e1n no ha podido dormir bien ni comer como antes. Lo \u00fanico que espera es encontrar a su hijo Felipe, detenido-desaparecido por la polic\u00eda de Iguala.<\/p>\n<p>Horas antes de recibir la noticia, la familia Arnulfo Rosas ten\u00eda planes de ir a los elotes al d\u00eda siguiente para preparar unos tamales y tortillas de elote, para celebrar el d\u00eda de San Miguel Arc\u00e1ngel.<\/p>\n<p>En cuanto se despidieron de los emisarios, Felipe y Dominga revisaron sus ahorros: ni uno ni otro ten\u00eda lo suficiente. Dominga revis\u00f3 entre sus morrales y encontr\u00f3 un billete de quinientos pesos que\u00a0Felipe le hab\u00eda dejado cuando se vino el 15 de agosto.<\/p>\n<p>\u2013<em>Kivi kixi ta s\u00e9\u2019e ndik\u00f6 ra lo\u2019o xu\u2019un, vasa ni tin yu va tyi k\u00f6 mi ni \u00f1\u00fc\u2019u yu va<\/em> (Cuando vino mi hijo me dej\u00f3 un poco de dinero; no lo\u00a0gast\u00e9 porque no hab\u00eda por qu\u00e9 gastarlo) \u2013me explica Dominga en una pl\u00e1tica en su casa cuando regres\u00f3 a velar el d\u00eda de los muertos.<\/p>\n<p>Dami\u00e1n y Dominga bajaron de Rancho Ocoapa al d\u00eda siguiente. Dami\u00e1n abandon\u00f3 su parcela de ma\u00edz y frijol y se encamin\u00f3 a Ayotzinapa. Sin conocer el lugar, viaj\u00f3 durante cuatro horas, acompa\u00f1ado de su esposa y una persona que le sirvi\u00f3 de gu\u00eda. Ese d\u00eda gast\u00f3 mil pesos, entre ellos los quinientos pesos que Felipe le hab\u00eda dejado a su mam\u00e1 cuando se fue a estudiar para maestro rural. Dami\u00e1n consigui\u00f3 prestado otros quinientos pesos.<\/p>\n<p>Desde ese d\u00eda ha recorrido entre el ocotal de la sierra de Ayutla de los Libres, para llegar a donde su hijo estudiaba para maestro rural biling\u00fce, adem\u00e1s de caminar en pasillos de universidades del pa\u00eds y protestar frente a los campos militares, para que el Estado les regrese con vida a su hijo.<\/p>\n<p>Lo primero que supo de boca de los emisarios fue que a su hijo lo detuvo la polic\u00eda municipal el 26 y 27 de septiembre en Iguala, cuando realizaba actividades de colecta para costear el viaje a la marcha nacional de 2 de octubre, junto con 42 de sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>\u2013<em>\u00bfC\u00f3mo te enteraste de la desaparici\u00f3n de Felipe?<\/em> \u2013pregunt\u00f3 a Dami\u00e1n.<\/p>\n<p>\u2013<em>Nos dijeron que estaba en\u00a0la c\u00e1rcel, pero cuando llegamos a Ayutla nos dieron otra raz\u00f3n: que la polic\u00eda lo desapareci\u00f3. De ah\u00ed conseguimos m\u00e1s dinero para pagar a una persona que nos acompa\u00f1ara, porque no conocemos el camino.<\/em><\/p>\n<p>Agrega: \u201c<em>Cuando llegamos a la escuela vimos a muchos pap\u00e1s llorando; yo no sab\u00eda qu\u00e9 pasaba porque no hablo como ellos; hasta que una paisana nos dijo que Felipe no aparec\u00eda y sus compa\u00f1eros tambi\u00e9n estaba desaparecidos. Los dem\u00e1s lloraban porque no sab\u00edan si sus hijos estaban detenidos o muertos<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Con la desaparici\u00f3n de Felipe, Dami\u00e1n vive en la Escuela Normal Rural <em>Ra\u00fal Isidro Burgos<\/em>de Ayotzinapa. Desde que lleg\u00f3 el 29 de septiembre solo ha regresado a Rancho Ocoapa para no olvidar el canto de las aves y olor a ocote.<\/p>\n<p>En noviembre de 2014 estuvo en Ayutla para marchar en contra de la militarizaci\u00f3n de la regi\u00f3n, luego a Tecoanapa. De su casa s\u00f3lo sabe lo que le cuentan su esposa y su hija Librada, que ahora camina con \u00e9l en busca de su hermano desaparecido hace 47 meses.<\/p>\n<p>Antes, don Dami\u00e1n nunca hubiera imaginado que en poco tiempo tendr\u00edan que vivir en esta Normal al lado de 42 padres y madres de familia que comparten el mismo dolor y desesperaci\u00f3n por no saber sobre el paradero de sus hijos desde la madrugada del 27 de septiembre.<\/p>\n<p>Cuando Dami\u00e1n lleg\u00f3 a la Normal de Ayotzinapa era monoling\u00fce, ten\u00eda dificultades para comunicarse en espa\u00f1ol. S\u00f3lo sab\u00eda comprar lo necesario para no morirse de hambre; cuando llora lo hace en silencio porque los dem\u00e1s no comprenden su dolor. Ahora aprendi\u00f3 gritar a los cuatro vientos: Justicia, justicia.<\/p>\n<p>En menos de dos a\u00f1os ha sufrido el asesinato de su hijo Victoriano y ahora la desaparici\u00f3n de Felipe lo ha dejado en la soledad y la indolencia de un gobierno corrupto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde ese 28 de septiembre, Dami\u00e1n no ha podido dormir bien ni comer como antes. Lo \u00fanico que espera es encontrar a su hijo Felipe, detenido-desaparecido por la polic\u00eda de Iguala. 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