{"id":4423,"date":"2011-05-02T22:26:50","date_gmt":"2011-05-03T03:26:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=4423"},"modified":"2011-05-02T22:26:50","modified_gmt":"2011-05-03T03:26:50","slug":"el-fin-de-la-solidaridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/el-fin-de-la-solidaridad\/","title":{"rendered":"El fin de la solidaridad"},"content":{"rendered":"<p><em><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/anti-militarization.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-4424\" title=\"anti-militarization\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/anti-militarization-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Nota del Editor: A continuaci\u00f3n se encuentra un discurso pronunciado el 9 de abril por la Directora del Programa de las Am\u00e9ricas Laura Carlsen en la Conferencia de la Coalici\u00f3n de Solidaridad con Am\u00e9rica Latina\/School of the Americas Watch de este a\u00f1o.<\/em><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>Al laborar, viajar y compartir con nuestras familias y amistades transfronterizas, aprendemos a transitar entre lenguas, culturas y contextos en aras de algo profundamente humano: la voluntad de afirmar la vida ante la violencia y la brutalidad. Por eso es que cada vez m\u00e1s, como analistas pol\u00edticos y activistas trabajamos a la par de artistas, actores, m\u00fasicos, bailarines y payasos: los que pintan nuestra rabia e indignaci\u00f3n a todo color y le brindan alegr\u00eda a los actos sencillos de resistencia, para mantener la esperanza y los movimientos vivos<\/strong><strong>. <\/strong><\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n tenemos que entender la naturaleza de las amenazas a nuestras vidas y felicidad. En una conferencia sobre el militarismo y Am\u00e9rica Latina el asunto de primer orden tiene que ser la guerra contra las drogas.<\/p>\n<p>La guerra contra las drogas se ha convertido en el principal veh\u00edculo de militarizaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina. Es un veh\u00edculo financiado e impulsado por el gobierno de EE.UU. y alimentado por una combinaci\u00f3n de moralidad falsa, hipocres\u00eda y mucho miedo fr\u00edo y duro. La llamada &#x201C;guerra contra las drogas&#x201D; es en realidad una guerra contra el pueblo, especialmente j\u00f3venes, mujeres, pueblos ind\u00edgenas y disidentes. La guerra contra las drogas se ha convertido en la principal v\u00eda del Pent\u00e1gono para ocupar y controlar pa\u00edses a expensas de sociedades enteras y muchas, muchas vidas.<\/p>\n<p>La militarizaci\u00f3n en nombre de la guerra contra las drogas est\u00e1 ocurriendo m\u00e1s r\u00e1pidamente y m\u00e1s cabalmente de lo que la mayor\u00eda de nosotros probablemente anticipamos durante la administraci\u00f3n Obama. El acuerdo para establecer bases en Colombia, luego suspendido, envi\u00f3 una de las primeras se\u00f1ales de la estrategia. Y hemos visto la pr\u00f3rroga indefinida de la Iniciativa M\u00e9rida en M\u00e9xico y Am\u00e9rica Central, e incluso, por desgracia, barcos de guerra enviados a Costa Rica, una naci\u00f3n con una historia de paz y sin ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>Pongo \u00e9nfasis en la lucha contra las drogas porque vivo en M\u00e9xico y me he centrado durante a\u00f1os en esto. Creo, sin embargo, que a medida que trabajamos en todas las materias de las que hemos hablado durante estos \u00faltimos d\u00edas, nos recordamos de la importancia de no construir zanjas estrechas para cada problema, de no permitirnos sentir que cada causa compite con la siguiente, y de no exasperarnos cuando nos piden que nos preocupemos por todo. Tenemos que preocuparnos por todo debido a la forma en que todas estas formas de militarizaci\u00f3n se unen en un sistema de apoyo violento para un modelo econ\u00f3mico violento. Tenemos que entender c\u00f3mo encaja todo junto y c\u00f3mo afecta nuestras propias vidas y las ajenas. Hemos visto c\u00f3mo, incluso a veces sobre todo, los que est\u00e1n m\u00e1s desesperadamente inmiscuidos en sus propias luchas hallan claves e inspiraci\u00f3n de otros.<\/p>\n<p>Son los propios movimientos populares en Am\u00e9rica Latina que est\u00e1n demostrando el camino para nosotros hacer eso. Durante la \u00faltima d\u00e9cada, Am\u00e9rica Latina se ha transformado profundamente. No solamente por la elecci\u00f3n de gobiernos progresistas o de centro izquierda, aunque eso s\u00ed es importante, importante para lo que se ha hecho para la vida de los pobres, importante para la libre determinaci\u00f3n, e importante para liberarse de la hegemon\u00eda de EE.UU. en la regi\u00f3n y crear un mundo m\u00e1s multipolar.<\/p>\n<p>M\u00e1s importante, sin embargo, son los movimientos de base que los llevaron al poder y los mantienen en el poder. Tambi\u00e9n son importantes los movimientos de resistencia de base que se est\u00e1n enfrentando a los gobiernos represivos y autoritarios de la regi\u00f3n, como el Frente Popular en Honduras, el movimiento de No M\u00e1s Sangre en M\u00e9xico, y los haitianos que han hablado aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Estos hombres y mujeres, j\u00f3venes y viejos, est\u00e1n en la vanguardia de la batalla por una nueva forma de vivir en sociedad y en el mundo. Los movimientos ind\u00edgenas como los zapatistas que pusieron en primer plano los conceptos de la autonom\u00eda y el poder como algo de adentro, no de arriba; la CONAIE y los movimientos de Ecuador con la idea del Buen Vivir y los derechos de la naturaleza, ahora en la Constituci\u00f3n; las feministas hondure\u00f1as que insisten en que sus demandas formen parte de la resistencia de los movimientos: encabezan el camino hacia imaginar y luchar por nuevas filosof\u00edas civilizadoras y abarcadoras.<\/p>\n<p>Sus movimientos desaf\u00edan c\u00f3mo pensamos acerca de nuestro mundo y nuestra relaci\u00f3n con \u00e9ste, y aportan nuevos conceptos y pr\u00e1cticas que potencialmente nos pueden salvar de las m\u00faltiples crisis que enfrentamos: la posibilidad real del colapso econ\u00f3mico, ambiental y social. Si bien en el pasado hemos colaborado en solidaridad para cambiar la pol\u00edtica de EE.UU. hacia una regi\u00f3n en crisis, hoy en d\u00eda trabajamos juntos para cambiar las pol\u00edticas que han llevado al mundo a la crisis.<\/p>\n<p>Ya no miramos a Am\u00e9rica Latina para salvarla; miramos a Am\u00e9rica Latina para ayudarnos a salvarnos a nosotros mismos.<\/p>\n<p>Esto cambia por completo la forma en que pensamos acerca de la solidaridad. No se trata de nosotros ayudarlos a ellos. Se trata de unir fuerzas para ayudarnos a todos. Se trata de vincular vidas y mentes para concebir de alternativas que sustenten la vida y para hacer espacio para nosotros mismos construirlas, creando espacios f\u00edsicos y espacios pol\u00edticos en este sistema global que todo lo incluye.<\/p>\n<p>Sigue siendo cierto, especialmente en los pa\u00edses que est\u00e1n sufriendo la peor parte de la represi\u00f3n, que necesitan nuestra ayuda. Como nos dijo Perla de la Rosa, para lugares como Ciudad Ju\u00e1rez, en las garras de un miedo que no es inducido solamente por los medios de comunicaci\u00f3n, sino que est\u00e1 radicado en la violencia de la vida cotidiana, nosotros tenemos un espacio para actuar que ellos no tienen.<\/p>\n<p>O las mujeres defensoras de los derechos humanos en M\u00e9xico y Am\u00e9rica Central. La mayor\u00eda de nosotros contamos con protecciones que ellas carecen, y su exposici\u00f3n al riesgo debe ser nuestro momento para apoyarlas. Tambi\u00e9n tenemos la responsabilidad de actuar porque el gobierno de EE.UU. apoya activamente a los reg\u00edmenes que las acechan, y porque sufren las consecuencias de la agresi\u00f3n militar y la resistencia doblemente.<\/p>\n<p>Pero sobre todo, la solidaridad es de inter\u00e9s propio en estos d\u00edas. Es la conservaci\u00f3n propia, pero no en el sentido individualista impulsado por el neoliberalismo. Una de las grandes lecciones de la experiencia de Am\u00e9rica Latina, y especialmente del movimiento ind\u00edgena, es la manera de entender el &#x201C;yo&#x201D; en un colectivo. Cuando lo hacemos, la conservaci\u00f3n propia, tanto f\u00edsica como espiritual o como prefieran llamarla, es un esfuerzo transfronterizo e incluso planetario.<\/p>\n<p>Esto redefine la &#x201C;solidaridad&#x201D;, la idea de apoyar a otros movimientos, como <em>el desarrollo de alianzas estrat\u00e9gicas.<\/em> O enfrentamos esto juntos o no lo enfrentamos.<\/p>\n<p>La globalizaci\u00f3n, este sistema devorador y deshumanizante, verdaderamente nos ha hecho un gran favor en este sentido. No tenemos que convencer a la gente de que estamos interconectados. No tenemos que presentar argumentos para convencer a nadie de que lo que sucede en otros pa\u00edses nos afecta.<\/p>\n<p>Los trabajadores saben c\u00f3mo las empresas emplean a trabajadores mal pagados en otros pa\u00edses para afectarlos. Los agricultores saben c\u00f3mo las importaciones y exportaciones mundiales distorsionan sus mercados y desplazan a los peque\u00f1os agricultores en todas partes. Nuestras comunidades est\u00e1n compuestas en gran medida de personas obligadas a migrar por conflictos o por apropiaciones de tierras generadas por un sistema econ\u00f3mico que crece siempre tomando m\u00e1s y dejando menos.<\/p>\n<p>Considerar la solidaridad como una serie de alianzas estrat\u00e9gicas tambi\u00e9n nos brinda una gran oportunidad para deshacernos de los vestigios de paternalismo en nuestros movimientos. Hay todav\u00eda demasiado a menudo una actitud centrada en Washington, incluso entre los progresistas, de ayudar a los pa\u00edses y los pueblos con sus problemas al mismo tiempo en que estamos caus\u00e1ndolos.<\/p>\n<p>Promueve un enfoque en que supuestamente eliminamos la paja del ojo de los vecinos mientras se ignora la viga en el propio, dejando a todos ciegos.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, la guerra contra las drogas es un ejemplo cl\u00e1sico. La Iniciativa M\u00e9rida provee fondos para que los intereses estadounidenses entrenen a fuerzas de seguridad, proporcionen tecnolog\u00eda de inteligencia y b\u00e9lica, asesoren en cuanto a la reforma de los sistemas judiciales y penales y la promoci\u00f3n de los derechos humanos, todo en M\u00e9xico. Lo mejor que podr\u00edamos hacer en EE.UU. ser\u00eda reducir la demanda que provee de fondos a los c\u00e1rteles a trav\u00e9s programas de salud y legalizaci\u00f3n, detener la corrupci\u00f3n y el lavado de dinero aqu\u00ed, y, sobre todo, poner fin a la guerra contra las drogas que ha desencadenado la violencia.<\/p>\n<p>La guerra contra las drogas es un modelo dise\u00f1ado para reprimir a las poblaciones y militarizar a otros pa\u00edses. No se puede mejorar; tiene que ser reemplazado. Es por eso que tenemos que poner FIN a la Iniciativa M\u00e9rida.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, es una idea zapatista que se\u00f1ala el camino para pasar de un modelo de solidaridad a un modelo de alianzas estrat\u00e9gicas. Dijeron no solamente nos apoyen, no nos copien: creen el zapatismo en sus propias comunidades. Por ejemplo, si comenz\u00e1ramos a vivir seg\u00fan los principios del Buen Vivir en la econom\u00eda consumidora m\u00e1s voraz del mundo, los mercados de las transnacionales se reducir\u00edan y la presi\u00f3n sobre los recursos naturales en los pa\u00edses pobres disminuir\u00eda. Si vivi\u00e9ramos como si la naturaleza tuviese derechos; si incorpor\u00e1ramos a nuestra vida cotidiana la idea de que la desigualdad es un mal social y no un fracaso moral individual; si construy\u00e9ramos nuevas comunidades; si en vez de debatir diferentes formas de intervenci\u00f3n, simplemente demand\u00e1ramos que nuestros gobiernos cumplieran con el juramento hipocr\u00e1tico de &#x201C;NO HACER DA\u00d1O&#x201D;, imag\u00ednense el impacto en el resto del mundo.<\/p>\n<p>Hay mucho esp\u00edritu en esta sala. Hay mucha experiencia y conocimientos y convicci\u00f3n. Somos organizaciones religiosas, organizaciones estudiantiles, organizaciones de mujeres, somos grupos locales y si nos esforzamos podr\u00edamos convertirnos en un nuevo tipo de organizaci\u00f3n que a\u00fan no hemos imaginado.<\/p>\n<p>Tenemos que darnos cuenta sin embargo de que nuestra fuerza no est\u00e1 en esta sala. Nos empe\u00f1amos al reunirnos de esta manera y aprendemos unos de los otros, pero nuestra fuerza para lograr el cambio real tiene que ser desarrollada de vuelta en nuestras comunidades.<\/p>\n<p>Hemos estado hablando acerca de c\u00f3mo hacerlo, sobre todo en relaci\u00f3n a temas espec\u00edficos. Han surgido una gran cantidad de buenas ideas. Pero cambiar el concepto de solidaridad a uno de construir alianzas estrat\u00e9gicas en contra de un sistema mundial realmente es un cambio fundamental. \u00bfQu\u00e9 pasa si en vez de preguntar, &#x2018;\u00bfc\u00f3mo podemos comunicarles a la base nuestros asuntos?&#x2019; preguntamos: &#x2018;\u00bfc\u00f3mo podemos darle una mano a las personas que est\u00e1n tratando de lograr el cambio, la justicia, satisfacer necesidades b\u00e1sicas en nuestro pa\u00eds y en el extranjero?&#x2019;<\/p>\n<p>Creo que a veces usamos m\u00e9todos tan de arriba hacia abajo como los procesos que criticamos, en la forma de definir programas y de relacionarnos con nuestras comunidades. Hemos mejorado mucho en escuchar a nuestras contrapartes en Am\u00e9rica Latina, pero a\u00fan estamos atr\u00e1s en escuchar a nuestras propias comunidades, especialmente las pobres, la comunidad LGBT, los inmigrantes, los latinos y los afroamericanos.<\/p>\n<p>Cuando hablamos sobre la creaci\u00f3n de alianzas globales, estos sectores son actores cr\u00edticos, y est\u00e1n en el extremo receptor de campa\u00f1as intensas gubernamentales y de los medios de aislar, dividir y fomentar el odio. A veces nos apoyamos en ellos para las movilizaciones, especialmente las mujeres, pero no siempre estamos presentes en sus luchas por la vivienda y batallas para la educaci\u00f3n p\u00fablica en nuestras propias comunidades debido a la forma en que nuestra visi\u00f3n pol\u00edtica se ha fragmentado en asuntos individuales.<\/p>\n<p>No podemos sentarnos y decir, &#x201C;Estoy haciendo lo correcto, y si el resto de ustedes no se apuntan es porque est\u00e1n enajenados&#x201D;.<\/p>\n<p>No, es porque no estamos haciendo nuestra labor correctamente. Ese tipo de autocomplacencia condena a nuestros movimientos para el cambio a los remansos de la rectitud moral y la ineficacia absoluta. Debemos dedicarnos a incluir a todos en estas nuevas alianzas globales. Esto significa ver c\u00f3mo nuestros problemas, nacionales y extranjeros, est\u00e1n conectados. Tomar como punto de partida las necesidades de los excluidos, los explotados y los reprimidos. Hacer visibles las mujeres y, a\u00fan m\u00e1s importante, la integraci\u00f3n de la igualdad de g\u00e9nero plenamente en una agenda de justicia global.<\/p>\n<p>Hemos estado hablando sobre el militarismo como algo aparte de la pol\u00edtica interna. Si alguna vez hubo un momento en que tuvimos la oportunidad de esclarecer los v\u00ednculos entre una econom\u00eda de guerra y una econom\u00eda en contra de la gente pobre, es este. \u00bfQui\u00e9n est\u00e1 construyendo los puentes entre estos temas? \u00bfQui\u00e9n se est\u00e1 alzando para decir que la elecci\u00f3n entre la seguridad y alimentarse es falsa, que la verdadera cuesti\u00f3n es <em>qui\u00e9n <\/em>estar\u00e1 a salvo y <em>qui\u00e9n<\/em> se alimentar\u00e1 (y qui\u00e9n ser\u00e1 asesinado y qui\u00e9n morir\u00e1 de hambre) si esta marcha hacia el desastre sigue?<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, cuando digo que la solidaridad debe dar paso a las alianzas estrat\u00e9gicas, no es que quiera negar el papel de la empat\u00eda. En absoluto. S\u00e9 que en gran medida es la empat\u00eda profunda que tienen ustedes que mantiene vivo este movimiento y que le da el impulso para cruzar fronteras.<\/p>\n<p>En enero se realiz\u00f3 una manifestaci\u00f3n binacional entre El Paso, Texas y Ciudad Ju\u00e1rez, Chihuahua. Le pregunt\u00e9 a la organizadora de los estudiantes en el lado de El Paso si estaba preocupada por &#x201C;el desbordamiento de violencia&#x201D; de M\u00e9xico. Ella dijo lo que yo esperaba, que no hab\u00eda pruebas de violencia indirecta, que El Paso tiene una de las tasas m\u00e1s bajas de homicidios en el pa\u00eds, y que la frase se hab\u00eda convertido en una frase repetida de los medios de comunicaci\u00f3n para promover la militarizaci\u00f3n de la frontera suroeste.<\/p>\n<p>Luego dijo algo que me sorprendi\u00f3. Dijo, pero <em>s\u00ed<\/em> hay violencia que se ha desbordado. Estas son nuestras familias y amigos en Ju\u00e1rez que viven con miedo y sangre vertida. En muchos sentidos, somos una ciudad dividida por una frontera.<\/p>\n<p>&#x201C;La violencia se nos derrama en los corazones&#x201D;.<\/p>\n<p>Las conexiones humanas entre nosotros, la &#x2018;violencia que se nos derrama en los corazones&#x2019;, esta uni\u00f3n necesaria entre la alianza estrat\u00e9gica y la empat\u00eda, esta es la esencia y la fuerza de nuestro trabajo para rechazar la militarizaci\u00f3n en el hemisferio.<\/p>\n<p>La solidaridad puede estar muerta, pero algo mucho m\u00e1s profundo puede nacer de ella. El reconocimiento de la naturaleza sin fronteras de las amenazas que enfrentamos y, tambi\u00e9n, de nuestra humanidad.<\/p>\n<p><em>Laura Carlsen es Directora del Programa de las Am\u00e9ricas del Center for International Policy en la Ciudad de M\u00e9xico, <\/em><em>www.americas.org<\/em><em>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este discurso pronunciado en la Conferencia de la Coalici\u00f3n de Solidaridad con Am\u00e9rica Latina\/School of the Americas Watch de este a\u00f1o, Directora del Programa de las Am\u00e9ricas Laura Carlsen traza el reto que la guerra contra las drogas y la militarizaci\u00f3n plantean a los movimientos de justicia en el hemisferio, pero tambi\u00e9n resalta resistencia exitosa, estrategias emergentes y las lecciones que tienen para los movimientos sociales en el siglo XXI.  <\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4912],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-4423","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-movimientos-sociales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4423","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4423"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4423\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4423"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4423"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4423"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=4423"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}