{"id":44855,"date":"2018-10-03T19:59:36","date_gmt":"2018-10-04T00:59:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=44855\/"},"modified":"2018-11-27T22:23:15","modified_gmt":"2018-11-28T03:23:15","slug":"50-anos-de-la-masacre-de-tlatelolco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/50-anos-de-la-masacre-de-tlatelolco\/","title":{"rendered":"50 a\u00f1os de la masacre de Tlatelolco"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-44867\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/tlatelolco-8-e1538671962196.jpg\" alt=\"\" width=\"361\" height=\"240\" \/><\/p>\n<p><strong><em>Fotos de Daniel Orozco.\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Este 2 de octubre del 2018, m\u00e1s de 90 mil personas, seg\u00fan las autoridades, marcharon para recordar la masacre de Tlatelolco. Reunidos en la plaza de las Tres Culturas, los contingentes empezaron su recorrido hacia el Z\u00f3calo capitalino a las 4 de la tarde.<\/p>\n<p>A los 50 a\u00f1os de este evento definitorio de la historia mexicana contempor\u00e1nea, las demandas del 1968 siguen vigentes y el Estado mexicano a\u00fan no ha aclarado lo que pas\u00f3 este d\u00eda y no ha castigado a los responsables. La Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas lamenta, de nuevo este a\u00f1o, \u201c<em>la ausencia de una adecuada investigaci\u00f3n<\/em>\u201d (Comunicado de prensa de la ONU DH del 1er de octubre de 2018).<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-44861 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/tlatelolco-2--e1538672381376.jpg\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"434\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sigue impune la masacre, sin embargo, \u201c<em>\u00a12 de Octubre No Se Olvida!<\/em>\u201d. Este a\u00f1o, medio siglo despu\u00e9s, sobresal\u00eda la presencia de muchos j\u00f3venes estudiantes, y la uni\u00f3n de varias generaciones para pedir, nuevamente, Justicia. Justicia para las v\u00edctimas de la masacre de Tlatelolco. Justicia para los cuarenta y tres normalistas de Ayotzinapa.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-44862 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/tlatelolco-3--e1538672074667.jpg\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"434\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c<em>Recuerdo, recordamos.<\/em><\/p>\n<p><em>Esta es nuestra manera de ayudar a que amanezca<\/em><\/p>\n<p><em>sobre tantas conciencias mancilladas,<\/em><\/p>\n<p><em>sobre un texto iracundo, sobre una reja abierta,<\/em><\/p>\n<p><em>sobre el rostro amparado tras la m\u00e1scara.<\/em><\/p>\n<p><em>Recuerdo, recordemos, Hasta que la justicia se siente entre nosotros<\/em>.\u201d<\/p>\n<p>El poema de Rosario Castellanos lo ley\u00f3 Karina Gidi al empezar el mitin mientras segu\u00eda llegando el r\u00edo de manifestantes al Z\u00f3calo.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-44864\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/tlatelolco-5--e1538672180605.jpg\" alt=\"\" width=\"434\" height=\"650\" \/><\/p>\n<p>Lo que pas\u00f3 el 2 de octubre de 1968 fue la expresi\u00f3n de la violencia del Estado, de su bruta respuesta represiva frente a las demandas democratizadoras de su juventud. Este d\u00eda, el Estado mexicano orden\u00f3 reprimir, disparando de manera directa a las y los estudiantes. Muchos\u2014a\u00fan no se sabe cuantos\u2014murieron; otros fueron heridos, golpeados, detenidos. En esta masacre, el \u201c<em>actor principal<\/em>\u201d fue el ej\u00e9rcito, nos recuerda el Doctor Rodolfo Gami\u00f1o Mu\u00f1oz. Y no hay justicia<\/p>\n<p>Existen muchos v\u00ednculos entre la masacre de Tlaletolco y la desapareci\u00f3n de los 43 normalistas de Ayotzinapa. En los dos casos, \u00a1fue el Estado! como se escribi\u00f3 en letras gigantes en una de las primeras manifestaciones para exigir su presentaci\u00f3n con vida. La violencia dirigida por un Estado criminal y su ej\u00e9rcito en contra de su juventud.<\/p>\n<p>Este 2 de octubre marcharon los padres de los normalistas y tambi\u00e9n levantaron su voz en el Z\u00f3calo. En el homenaje a las v\u00edctimas de Tlatelolco y de silencio y oscuridad por parte del Estado exigieron la no repetici\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre el dolor y la rabia tambi\u00e9n se notaba la esperanza de un cambio.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-44860 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/tlatelolco-1-e1538672232390.jpg\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"434\" \/><\/p>\n<p>Si el 68 es el hecho emblem\u00e1tico de la tragedia en M\u00e9xico, el movimiento del 1968 es sin\u00f3nimo de la lucha por la libertad. Lo dijo Felix Hern\u00e1ndez Gamundi, en un discurso que sonaba como una promesa. Porque desde entonces \u201c<em>fue creciendo el af\u00e1n de libertad<\/em>\u201d, \u201c<em>floreci\u00f3 el periodismo<\/em>\u201d, \u201c<em>se fortaleci\u00f3 la academia<\/em>\u201d, todo esto al servicio de \u201c<em>un proyecto de construcci\u00f3n de un nuevo pa\u00eds<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Jan Jarab, representante de ONU en Derechos Humanos, recalca, \u201cl<em>a causa de los derechos humanos en M\u00e9xico no se puede explicar sin el amanecer de indignaci\u00f3n y creatividad de hace cinco d\u00e9cadas. En una parte considerable, los \u00e1mbitos de libertad que hoy se respiran en el pa\u00eds son legatarios del movimiento estudiantil de 1968<\/em>\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-44865 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/tlatelolco-6--e1538672283600.jpg\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"434\" \/><\/p>\n<p>Acabando su discurso Felix Hern\u00e1ndez Gamundi llam\u00f3 a todos a unirse.<\/p>\n<p>\u201c<em>Una sola generaci\u00f3n no puede con este pa\u00eds<\/em>\u201d, y exhorta a rescatar la experiencia de este movimiento que \u201c<em>no dej\u00f3 de luchar a lo largo de medio siglo reclamando justicia<\/em>\u201d por la v\u00eda pac\u00edfica. Tambi\u00e9n dice que es necesario rescatar \u201c<em>nuestros sue\u00f1os y nuestras posibilidades para vivir felices<\/em>\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-44866 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/tlatelolco-7--e1538672330928.jpg\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"434\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La oportunidad aqu\u00ed est\u00e1, dice, de transformar el pa\u00eds en un pa\u00eds \u201c<em>libre, democr\u00e1tico y justo\u201d<\/em> y a esto se dedica el movimiento iniciado en el 68.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Fotos de Daniel Orozco.\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A los 50 a\u00f1os de este evento definitorio de la historia mexicana contempor\u00e1nea, las demandas del 1968 siguen vigentes y el Estado mexicano a\u00fan no ha aclarado lo que pas\u00f3 este d\u00eda y no ha castigado a los responsables. <\/p>\n","protected":false},"author":464,"featured_media":44860,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884,4916,4912],"tags":[4923,4958],"coauthors":[5127],"class_list":["post-44855","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","category-derechos-humanos","category-movimientos-sociales","tag-america-del-norte","tag-mexico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44855","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/464"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44855"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44855\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":44987,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44855\/revisions\/44987"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/44860"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44855"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44855"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44855"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=44855"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}