{"id":4926,"date":"2011-06-16T11:57:25","date_gmt":"2011-06-16T16:57:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=4926"},"modified":"2016-01-03T10:22:12","modified_gmt":"2016-01-03T15:22:12","slug":"vivir-con-dignidad-es-construir-un-mundo-nuevo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/vivir-con-dignidad-es-construir-un-mundo-nuevo\/","title":{"rendered":"Vivir con dignidad es construir un mundo nuevo"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/UST-Mendoza.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-4928\" title=\"UST-Mendoza\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/UST-Mendoza-300x150.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"150\" \/><\/a>&#x201C;Mi pap\u00e1 se instal\u00f3 aqu\u00ed en 1944&#x201D;, dice Pablo Sarmiento con voz serena y gestos suaves, mirando las ruinas de su vivienda derribada por topadoras mec\u00e1nicas de una empresa multinacional. Llegaron sin previo aviso el 24 de mayo, no hubo \u00f3rdenes judiciales ni autorizaciones firmadas. Rodearon las viviendas con cercas de alambre para demarcar la propiedad del nuevo &#x201C;inversor&#x201D;. Pablo mira la estepa al pie de la precordillera andina, donde llueven entre 80 y 100 mm. anuales, y acompa\u00f1a el silencio que s\u00f3lo interrumpen los camiones sobre la ruta 40 .<\/strong><\/p>\n<p>Pablo es uno de los siete hijos de Jos\u00e9 Celestino Sarmiento que continu\u00f3 el oficio de puestero de su padre. Ten\u00eda unos 200 animales en esas tierras fiscales secas, sin agua y con pastos ralos, donde construyeron viviendas, galpones para el forraje, perforaron 174 metros para encontrar agua que los animales beben en piletones. Como Pablo y sus hijos quieren quedarse en el lugar que ocupan ya casi 70 a\u00f1os, quisieron presentar una denuncia que la polic\u00eda se neg\u00f3 a recibir, pero supieron que la empresa los quiere llevar a juicio por &#x201C;usurpadores&#x201D; .<\/p>\n<p>Los puesteros son peque\u00f1os campesinos que practican ganader\u00eda trashumante, van rotando los animales por distintos campos seg\u00fan la disponibilidad de pasturas y agua. Esa forma de trabajo les impone trasladarse entre distintos &#x201C;puestos&#x201D; para cuidar a los animales, cabras y vacas, pero a veces tambi\u00e9n porcinos y aves. &#x201C;Me demoro unos 20 d\u00edas para arrear mis 200 animales porque andan desparramados&#x201D;, explica Pablo.<\/p>\n<p>Esas tierras fiscales son consideradas desde tiempos remotos como tierras comunitarias para el pastoreo, por su escas\u00edsima productividad. &#x201C;A veces pasan siete y ocho meses sin llover, se seca todo, hasta los algarrobos se secan. Los alambrados empezaron a avanzar hace cuatro a\u00f1os, compran, alambran y plantan olivos&#x201D;. Pablo explica que los nuevos &#x201C;propietarios&#x201D; compraron a personas que hicieron manejos dudosos ante la justicia para justificar la posesi\u00f3n de una tierra que nunca tuvo due\u00f1os.<\/p>\n<p>&#x201C;Do\u00f1a Carmen&#x201D; es el nombre del emprendimiento empresarial de la espa\u00f1ola Argenceres, entre las provincias de Mendoza y San Juan, con m\u00e1s de 38.000 hect\u00e1reas. La empresa describe los cultivos de olivos que ya ocupan m\u00e1s de 2.000 hect\u00e1reas: &#x201C;Todo el riego es autom\u00e1tico, presurizado por goteo y doble lateral, alimentado desde pozos propios que garantizan agua de calidad y un cultivo moderno y sostenible&#x201D;. Agrega que &#x201C;debido a su gran extensi\u00f3n, condiciones clim\u00e1ticas perfectas y calidad de la tierra, Do\u00f1a Carmen comandar\u00e1 el crecimiento de Argenceres en los pr\u00f3ximos a\u00f1os&#x201D; .<\/p>\n<p>Sobre los propietarios, la propia empresa reconoce su participaci\u00f3n en actividades especulativas y su car\u00e1cter de grupo inversor: &#x201C;La sociedad matriz de Argenceres es Inversora Portichol, importante grupo empresarial espa\u00f1ol que abarca sectores tan diversos como el sector inmobiliario, los materiales constructivos, la moda, la biotecnolog\u00eda o la investigaci\u00f3n gen\u00e9tica&#x201D; .<\/p>\n<p>Pablo y los dem\u00e1s puesteros, as\u00ed como los campesinos sin tierra de Mendoza, saben que enfrentan enemigos poderosos: las multinacionales del agronegocio aliadas con los grupos econ\u00f3micos locales protegidos por el Estado provincial. Pablo pertenece a la Uni\u00f3n de Trabajadores Rurales Sin Tierra (UST), con quienes instalaron una carpa para resistir el tiempo que sea necesario, que tiene su local m\u00e1s cercano en Jocol\u00ed, a 25 kil\u00f3metros del puesto atacado por la empresa.<\/p>\n<p>El diario La Naci\u00f3n consult\u00f3 al responsable del Programa Arraigo de Puesteros de la Direcci\u00f3n de Ordenamiento y Desarrollo Urbano de Mendoza, Leonardo Miranda, quien asegur\u00f3 que la familia Sarmiento tiene la posesi\u00f3n del campo desde 1944. &#x201C;En el medio, los t\u00edtulos fueron pasando por muchas manos, pero la posesi\u00f3n efectiva siempre fue de los Sarmiento&#x201D; . Por lo tanto, seg\u00fan la autoridad estatal, la familia tiene derecho a permanecer all\u00ed.<\/p>\n<p>Dice m\u00e1s: la familia figura en el registro de marcas y se\u00f1ales que los autoriza a vender sus animales, han sido registrados en los diferentes censos agropecuarios, y est\u00e1n inscriptos en el Registro \u00danico de Puesteros. &#x201C;Por lo tanto no hay manera de que se pueda configurar el delito de usurpaci\u00f3n&#x201D;, dice Miranda. Sin embargo, ninguna ley es garant\u00eda en un pa\u00eds, y una provincia, donde las grandes empresas vienen vulnerando toda legislaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Producci\u00f3n y organizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Jocol\u00ed es un peque\u00f1o pueblo del departamento de Lavalle, fronterizo con la provincia de San Juan. Calles de tierra rojiza y casas bajas, un clima de austeridad marcado por la escasez de agua, que domina toda la regi\u00f3n. Llegamos hasta una serie de construcciones de ladrillo donde nos recibe un grupo numeroso, Manuel, Carolina, Facundo, Lena, Marta, Gonzalo y algunos m\u00e1s que van saliendo de los diversos espacios que conforman la regional de la UST. Luego de las presentaciones de rigor, comienzan a mostrarnos las instalaciones.<\/p>\n<p>Al frente, una sala con computadoras para los miembros del movimiento y sus familias. Al lado, otra sala con la radio comunitaria inaugurada hace menos de un a\u00f1o. Caminamos y aparece un gran vivero del que salen plantines para las huertas y tierras comunitarias conquistadas por el movimiento. Al fondo una bodega donde prensan uvas y envasan el vino &#x201C;Campesino&#x201D;. A un costado la f\u00e1brica procesadora de frutas y hortalizas de la que salen salsas de tomate, mermeladas y una amplia variedad de productos con los que el movimiento muestra que resistir y producir son tan necesarios como posibles. Al centro, la &#x201C;Escuela Campesina&#x201D;, un espacio del que se sienten orgullosos.<\/p>\n<p>El movimiento tiene ya diez a\u00f1os. Naci\u00f3 en diciembre de 2002, en medio de manifestaciones ante la municipalidad de Lavalle convocadas por colectivos de la zona que exig\u00edan que las fincas abandonadas por las quiebras que provoc\u00f3 la crisis fueron entregadas a los desocupados para su subsistencia. Pero el municipio traslad\u00f3 la informaci\u00f3n de los campesinos a los empresarios para facilitarles nuevos negocios. &#x201C;Ah\u00ed comprendimos que no podemos esperar nada del Estado&#x201D;, comenta un miembro de la UST.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n <a href=\"http:\/\/www.nbso.ca\/\">nbso online casino reviews<\/a>  ya cuenta con 700 familias. Est\u00e1n divididos en cinco regionales en las que funcionan 30 grupos de base. Jocol\u00ed, por ejemplo, es una de las regionales, quiz\u00e1 la m\u00e1s importante con 200 familias y siete grupos de base. &#x201C;Un grupo de base es un grupo de familias en un territorio definido que tienen identidad y se re\u00fanen peri\u00f3dicamente para definir tareas&#x201D;, explica Facundo, ingeniero agr\u00f3nomo que vino a vivir a este rinc\u00f3n \u00e1rido al norte de Mendoza.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la organizaci\u00f3n territorial (las regionales) el movimiento cuenta con cinco \u00e1reas: producci\u00f3n y distribuci\u00f3n, formaci\u00f3n y educaci\u00f3n, salud, comunicaci\u00f3n y territorio. Adem\u00e1s tienen grupos de g\u00e9nero y de ni\u00f1os, con los que hacen campamentos, talleres de juego y m\u00fasica. El \u00e1rea de producci\u00f3n, en la que centramos el debate y las preguntas, implica la formaci\u00f3n de una cadena productiva horizontal que comienza en el vivero y termina en las ferias y las redes de comercio justo que llegan hasta la mesa de los consumidores que, esperan los miembros de la UST, sean cada vez m\u00e1s concientes de lo que consumen.<\/p>\n<p>Un grupo de cuatro personas se encarga del vivero. De ah\u00ed salen plantines de tomate, mel\u00f3n, sand\u00eda, hortalizas y flores, explica Carolina. Compran semillas y las cultivan hasta que pueden ser trasplantadas. A partir de ese momento hay varias modalidades: se pueden vender a compa\u00f1eros del movimiento, entregarlas a una familia a cambio de una parte de la producci\u00f3n final que se destina al movimiento, hasta formas mixtas que combinan remuneraci\u00f3n con trueque y las m\u00e1s variadas formas de cooperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#x201C;Pongamos el ejemplo de la cadena del tomate&#x201D;, dice Lena. &#x201C;Los plantines van a las tierras comunitarias del movimiento donde unas 20 familias los cultivan, pero tambi\u00e9n pueden entregarse a otras regionales. Luego el tomate llega a la f\u00e1brica, ah\u00ed son siete compa\u00f1eras que los procesan y hacen salsa o tomate entero en conserva. Lo mismo con las mermeladas. Adem\u00e1s hay un almac\u00e9n andante que lleva los productos a domicilio&#x201D;.<\/p>\n<p>Pero los modos de trabajo se superponen y diversifican casi al infinito. Hay familias que tienen alguna tierra que a veces comparten con otras familias del movimiento. Otros combinan el trabajo en la tierra con empleos precarios como alba\u00f1iles. Las familias que tienen vides llevan uvas a la bodega y pagan con vino, una modalidad muy extendida tambi\u00e9n con otros productos. &#x201C;La cultura campesina es muy variada en cuanto a las m\u00e1s diversas formas de intercambio y cooperaci\u00f3n y forma parte del movimiento&#x201D;. En otros casos el movimiento adelanta insumos como gasoil y lo devuelven con parte de la cosecha.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n total es considerable. Unas 30 mil botellas de tomate al a\u00f1o, en salsa o tomate entero, vinos, dulces, mermeladas, miel, pollos, huevos, alimentos balanceados para animales, pasturas. Est\u00e1n organizando una feria campesina en Lavalle, permanente porque suelen realizar varias ventas espor\u00e1dicas al a\u00f1o, &#x201C;porque la agricultura que hacemos es para el consumo local, no para exportar&#x201D;, dice Lena. &#x201C;En realidad lo que hacemos son los productos tradicionales de la familia campesina que no utiliza conservantes&#x201D;.<\/p>\n<p>La cultura campesina consiste en producir en primavera y verano y guardar para el invierno cuando no hay producci\u00f3n, por eso buena parte de la producci\u00f3n se procesa como conservas. En realidad, el movimiento funciona como caja de resonancia de la cultura campesina, o por lo menos de aquellos aspectos no opresivos ya que se combate el machismo y las actitudes abusivas.<\/p>\n<p><strong>Tierra, agua y pobreza<\/strong><\/p>\n<p>Manuel explica que uno de los objetivos de la UST consiste en &#x201C;la formaci\u00f3n de las familias del campo, para que puedan defender sus tierras, y para eso hacemos talleres en que se aborda lo jur\u00eddico para poder enfrentar los desalojos. Los empresarios compran tierra con puesteros y gente adentro, y luego los consideran usurpadores. El puestero no tienen papeles pero tienen la posesi\u00f3n que heredaron de sus abuelos que se instalaron hace d\u00e9cadas&#x201D;.<\/p>\n<p>M\u00e1s sutil es el proceso de apropiaci\u00f3n del agua, sin la cual no hay producci\u00f3n. &#x201C;El proceso de apropiaci\u00f3n del agua consisti\u00f3 en derivar los r\u00edos a las fincas de la oligarqu\u00eda&#x201D;, explica Manota. &#x201C;S\u00f3lo el 3% del territorio de la provincia tiene riego, son las tierras m\u00e1s ricas porque desviaron los r\u00edos. El otro 97% se conoce como &#x201C;secano&#x201D; y se lo asocia a la idea de &#x201C;desierto&#x201D;, no hay fincas sino campos. De ese 97%, m\u00e1s de la mitad son campesinos usando comunitariamente su territorio&#x201D;.<\/p>\n<p>Sobre esas tierras comunes avanzan los capitales internacionales. El precio que pagan por la tierra es rid\u00edculo, comparado con lo que se paga en los pa\u00edses del Norte. &#x201C;Una hect\u00e1rea comprada legalmente vale 10 mil pesos (2.500 d\u00f3lares), pero llegan a pagar 500 y hasta cien pesos (125 hasta 25 d\u00f3lares) fraguando t\u00edtulos. El conflicto con la empresa espa\u00f1ola es con un capital especulativo, y como pagan muy poco por la tierra les queda mucho dinero para invertir. Han hecho perforaciones ilegales para regar los olivos que dejan al resto sin agua&#x201D;, explican.<\/p>\n<p>Con las tecnolog\u00edas actuales, no necesitan comprar tierras con derecho a riego, siempre m\u00e1s caras, sino apenas monte seco que irrigan con pozos muy profundos, de hasta 300 metros, y gran despliegue de maquinaria. Manuel asegura que el 60% de las fincas de la zona est\u00e1n abandonadas porque el modelo productivo entr\u00f3 en crisis y quebraron muchos productores. &#x201C;Dejan de cultivar pero la factura del agua sigue llegando hasta que la deuda es mayor que el valor de la finca, y ah\u00ed empiezan los manejos de estudios de abogac\u00eda e intermediarios que fraguan t\u00edtulos de propiedad&#x201D;<\/p>\n<p>Lena agrega que muchos &#x201C;inversores&#x201D; reciben subsidios del Estado sin siquiera estudios de impacto ambiental. Existe toda una red de corrupci\u00f3n que llev\u00f3 a la existencia de varios t\u00edtulos superpuestos sobre una misma tierra fiscal, que se armaban en Buenos Aires. &#x201C;El recurso limitante y el que va a generar el valor de la tierra es el agua, por eso se la apropian&#x201D;. Es la corrupci\u00f3n la que ha permitido hacer saltar una de las leyes sagradas del mercado: aumenta la demanda de tierra pero baja su precio.<\/p>\n<p>Hay un proceso de concentraci\u00f3n de la tierra, dice Facundo: &#x201C;Un tercio de la poblaci\u00f3n de Mendoza es rural y el 80% de ese tercio no tiene tierras&#x201D;. Los habitantes de Jocol\u00ed que no tienen tierra, trabajan de lunes a s\u00e1bado de ocho a doce horas en fincas ajenas para subsistir.<\/p>\n<p><strong>Encuentro por la dignidad<\/strong><\/p>\n<p>Jacqueline trabaja cuatro horas diarias en el vivero y recibe un jornal. A veces compran cajas de tomates que los elaboran para autoconsumo familiar, pero hay otras modalidades de trabajo para llevarse parte de los alimentos que producen. Cada grupo de base se autogestiona y cada miembro elige en qu\u00e9 \u00e1rea le gusta trabajar. Eligen delegados a las asambleas que se realizan cada tres meses y participan en las reuniones quincenales en cada regional. La UST es parte de V\u00eda Campesina y se inspira en algunos principios del MST de Brasil.<\/p>\n<p>&#x201C;Lo que hubo en 2002 fue un encuentro entre grupos campesinos y los que vinieron de agronom\u00eda, a partir de problematizar un punto que estaba casi prohibido que es la tierra y el agua&#x201D;, dice Manuel. En la facultad de Agronom\u00eda existe una agrupaci\u00f3n estudiantil, &#x201C;Mart\u00edn Fierro&#x201D;, cuyos miembros trabaron relaciones con los campesinos. Cuando terminaron los estudios, varios agr\u00f3nomos decidieron ir a vivir como campesinos a Lavalle, y a\u00f1o tras a\u00f1o se fueron sumando abogados, trabajadores sociales y m\u00e1s agr\u00f3nomos. La uni\u00f3n de ambas vertientes hizo posible que naciera la UST.<\/p>\n<p>Facundo 31 a\u00f1os, y Lena, 34, dejaron la ciudad y viven en Jocol\u00ed desde hace diez a\u00f1os. Cada uno construy\u00f3 su familia, tienen hijos, trabajan la tierra y dedican mucho tiempo a la UST. &#x201C;Me cri\u00e9 en el campo as\u00ed que no tengo nostalgia de la ciudad&#x201D;, asegura Facundo. &#x201C;Adem\u00e1s de la opci\u00f3n por construir la organizaci\u00f3n campesina como grupo que estuvimos en la militancia estudiantil, armamos una opci\u00f3n de trascender la cuesti\u00f3n individual mediante una econom\u00eda colectiva&#x201D;.<\/p>\n<p>Los agr\u00f3nomos comprometidos con los campesinos no pueden trabajar en empresas privadas y han sido expulsados de instituciones, y decidieron compartir los ingresos de los trabajos formales y precarios que consiguen, para poder seguir dedicando todo el tiempo a la lucha por la tierra. Sigue Facundo: &#x201C;Trabajamos la tierra, producimos huevos, pollos, algo de cabras pero eso no alcanza, por eso hacemos esa econom\u00eda comunitaria entre nosotros&#x201D;.<\/p>\n<p>&#x201C;En estos diez a\u00f1os aprend\u00ed a valorar los v\u00ednculos entre las personas desde otro lado. Hay muchas necesidades que son de mentira, el derroche de agua por ejemplo, el consumo. Las relaciones de solidaridad y cooperaci\u00f3n que en la ciudad est\u00e1n muy restringidas al c\u00edrculo familiar aqu\u00ed son lo m\u00e1s com\u00fan&#x201D;, aclara la voz de Lena. &#x201C;El cambio m\u00e1s importante entre la gente es la autoestima, descubren que pueden hacer cosas sin depender de un pol\u00edtico ni de un puntero, sobre todo las mujeres&#x201D;. &#x201C;En los conflictos de tierras las mujeres est\u00e1n en primera fila, pero cuando se discute est\u00e1n los hombres&#x201D;, tercia Facundo.<\/p>\n<p>Casi al atardecer y rodeados por una nube de polvo, pasamos frente a un campo de alfalfa, intensamente verde. La cultiva una familia que se queda con una parte y entrega otra al movimiento, al que compensa de ese modo por el alquiler del campo. &#x201C;Promovemos los diversos sistemas de intercambio no monetario, como el trueque, porque es un modo de fortalecer los lazos familiares. Tambi\u00e9n hacemos jornadas de trabajo colectivo, minga, con muy buena respuesta&#x201D;.<\/p>\n<p>La maquinaria de la bodega y la f\u00e1brica, la serigraf\u00eda, los tres tractores, la segadora, la enfardadora, y otras maquinas peque\u00f1as, las consiguieron con subsidios del Estado y con fondos de la cooperaci\u00f3n internacional. Un desaf\u00edo que pasa por relacionarse con instituciones poderosas pero a la vez mantener sus principios organizativos: horizontalidad, autonom\u00eda, igualdad pese a las diferencias, para construir una nueva sociedad.<\/p>\n<p><em>Ra\u00fal Zibechi es analista internacional del semanario <\/em>Brecha de Montevideo<em>, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de Am\u00e9rica Latina, y asesor a varios grupos sociales. Escribe cada mes para el <a href=\"https:\/\/www.americas.org\/es\">Programa de las Am\u00e9ricas<\/a>.<\/em><\/p>\n<p><strong>Recursos<\/strong><\/p>\n<p>Argenceres (empresa espa\u00f1ola-argentina): www.argenceres.com<\/p>\n<p>&#x201C;Grito Cuyano&#x201D;, peri\u00f3dico de UST, abril de 2010 y enero de 2011.<\/p>\n<p>MDZ Online (diario digital de Mendoza): www.mdzol.com<\/p>\n<p>Movimiento Nacional Campesino Ind\u00edgena: www.mnci.org<\/p>\n<p>Uni\u00f3n de Trabajadores Rurales Sin Tierra (UST): www.ust-mnci.blogspot.com<\/p>\n<p>Ra\u00fal Zibechi, entrevista colectiva a miembros de la UST, Jocol\u00ed, 4 de junio de 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las principales desventajas que enfrentan los sectores populares para construir  un mundo nuevo, es que es muy dif\u00edcil imaginarlo. Por eso la experiencia de la Uni\u00f3n de Trabajadores Sin Tierra-Mendoza, que resiste y va poniendo en pie iniciativas productivas, muestra un camino: crear, aqu\u00ed y ahora, retazos de mundos &#x201C;otros&#x201D; que pueden inspirar a otros abajos a seguir el mismo camino.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4912],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-4926","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-movimientos-sociales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4926","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4926"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4926\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18171,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4926\/revisions\/18171"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4926"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4926"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4926"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=4926"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}