{"id":50325,"date":"2018-11-22T16:23:12","date_gmt":"2018-11-22T21:23:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=50325\/"},"modified":"2018-11-29T16:28:02","modified_gmt":"2018-11-29T21:28:02","slug":"la-ultra-derecha-en-brasil-lecturas-para-una-renovacion-de-las-izquierdas-latinoamericanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/la-ultra-derecha-en-brasil-lecturas-para-una-renovacion-de-las-izquierdas-latinoamericanas\/","title":{"rendered":"La ultra derecha en Brasil: lecturas para una renovaci\u00f3n de las izquierdas latinoamericanas"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-50057\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/bolsonaro-e1542736080739.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"196\" \/>El triunfo en la elecci\u00f3n presidencial de Brasil del candidato de la extrema derecha, Jair Bolsonaro, est\u00e1 teniendo profundos impactos en los dem\u00e1s pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina. Ese cambio sustancial tiene como contracara la ca\u00edda del gobierno del Partido de los Trabajadores. Por esas razones se vuelve necesario analizar esos fen\u00f3menos, y en especial a las izquierdas les toca asumir el reto de aprender de ellos, para no repetir tanto esa ca\u00edda de las opciones de cambio como la apertura al triunfo de la extrema derecha.<\/p>\n<p>Este art\u00edculo aporta algunas reflexiones en ese sentido. No repetimos ni la informaci\u00f3n circulante de estos d\u00edas ni las explicaciones simplistas de lo que sucedi\u00f3 dentro de Brasil, sean aquellas que ven un complot del imperialismo coaligado con las fuerzas m\u00e1s conservadora del Brasil, las de que culpan de todo al Partido de los Trabajadores, o los que consideran ingenuamente que el triunfo de Bolsonaro fue simplemente el resultado de la propaganda. Nuestro objetivo es, en cambio, promover una reflexi\u00f3n en los dem\u00e1s pa\u00edses latinoamericanos, y que sea \u00fatil para identificar lecciones que promuevan una renovaci\u00f3n de las izquierdas e impidan fen\u00f3menos similares a Bolsonaro en los pa\u00edses vecinos.<\/p>\n<p><strong>Progresismos e izquierdas: son diferentes<\/strong><\/p>\n<p>En toda Latinoam\u00e9rica, diversos grupos pol\u00edticos conservadores realizan un activo entrevero de hechos para desacreditar cualquier opci\u00f3n hacia la izquierda. Mezclaron severas crisis democr\u00e1ticas \u2013no solo econ\u00f3micas- como en Venezuela y Nicaragua con la crisis del gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil. Insistieron en que las opciones de la izquierda son imposibles, est\u00e1n fatalmente te\u00f1idas de corrupci\u00f3n y hasta sangre, y as\u00ed sucesivamente.<\/p>\n<p>Pero justamente la crisis brasile\u00f1a muestra la urgencia de insistir en que los progresismos son distintos a las izquierdas. Progresismos como los del PT brasile\u00f1o se diferenciaron de las izquierdas que le dieron origen. Nunca ocultaron ese cambio sino que lo presentaban como un atributo. Por lo tanto, una primera lecci\u00f3n crucial es que izquierdas y progresismos no son lo mismo.<\/p>\n<p><strong>Humildad para entender los humores del pueblo<\/strong><\/p>\n<p>El gobierno de Lula da Silva repetidamente se present\u00f3 como ejemplo de las llamadas \u201cnuevas izquierdas\u201d en toda Am\u00e9rica Latina y el mundo. M\u00faltiples grupos en distintos pa\u00edses lo tomaron como ejemplo, y en especial en el norte global. Es m\u00e1s, se insist\u00eda en que la mayor\u00eda del \u201cpueblo\u201d adher\u00eda a la izquierda, explicando as\u00ed victorias electorales como las de Dilma Rousseff. Sin embargo, en un proceso relativamente veloz, aunque plagado de abusos jur\u00eddicos por parte de grupos conservadores y corruptos, el PT perdi\u00f3 el control del gobierno. Rousseff fue removida de su cargo, y termin\u00f3 de presidente un\u00a0pol\u00edtico de derecha poco conocido y corrupto, Michel Temer, pero quien era a su vez parte de la coalici\u00f3n del PT.<\/p>\n<p>El cambio se acent\u00fao dram\u00e1ticamente con el triunfo de Bolsonaro. En ello se evidencia que la sociedad brasile\u00f1a es mucho m\u00e1s conservadora de lo pensado, y que aquel mismo \u201cpueblo\u201d que antes aplaud\u00eda al progresismo, ahora muchos rechazan al PT, y muchos otros festejan a un candidato con discursos de tono fascista. Aqu\u00ed nace otra lecci\u00f3n: hay que ser cautos al usar categor\u00edas como \u201cpueblo\u201d, y ser humildes al aseverar cu\u00e1les son los pensamientos o sensibilidades prevalecientes.<\/p>\n<p><strong>Derechas sin disimulos y progresismos disimulando ser izquierda<\/strong><\/p>\n<p>Seguidamente se evidencia otro aprendizaje: los riesgos de un programa recostado sobre sectores o ideas conservadoras para ganar elecciones. Nos referimos a las posturas que entienden que primero se debe \u201cganar\u201d las elecciones, y luego, desde el palacio de gobierno, se \u201ccambiar\u00e1\u201d al Estado y a la sociedad. Esa t\u00e1ctica ocurri\u00f3 con el PT como fueron, por ejemplo, su coalici\u00f3n pol\u00edtica con el PMDB (Partido Movimiento Democr\u00e1tico Brasile\u00f1o) de centroderecha para lograr \u201cgobernabilidad\u201d, a la adhesi\u00f3n al desarrollismo extractivista. Este es justamente uno de los aspectos que caracterizan al progresismo y lo diferencian de las izquierdas.<\/p>\n<p>En Brasil se cay\u00f3 en una situaci\u00f3n donde el progresismo gobernante aparentaba ser una izquierda, mientras que la nueva derecha nada disimula ni oculta. Bolsonaro critica abiertamente a negros o ind\u00edgenas, es homof\u00f3bico y mis\u00f3gino, ironiza con fusilar a militantes de izquierda o defiende la tortura y la dictadura.<\/p>\n<p><strong>Desarrollo nada nuevo sino senil<\/strong><\/p>\n<p>El camino de Lula y Dilma fue el \u201cnuevo desarrollismo\u201d, cuya base son las exportaciones primarias ampliando las fronteras de apropiaci\u00f3n de recursos naturales y la captaci\u00f3n de inversi\u00f3n extranjera. Una l\u00f3gica repetida en todos los pa\u00edses gobernados por el progresismo, desde Argentina a Venezuela.<\/p>\n<p>En efecto, Brasil se convirti\u00f3 en el mayor extractivista minero y agropecuaria del continente, y con ello acept\u00f3 una inserci\u00f3n subordinada en el comercio global y una acci\u00f3n limitada del Estado en sectores como la industria. Todo esto es justamente el contrario de las aspiraciones de la izquierda, la que siempre aspir\u00f3 a que nuestros pa\u00edses abandonaran esa dependencia de proveer materias primas. Ese extractivismo adem\u00e1s contribuy\u00f3 al rentismo, alent\u00f3 el clientelismo, el autoritarismo y la corrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las limitaciones de tales estrategias se disimularon en Brasil, como en otros pa\u00edses sudamericanos, con los jugosos excedentes de la fase de altos precios de las materias primas. Aunque se publicit\u00f3 la asistencia social, el grueso de la bonanza se centr\u00f3 en otras \u00e1reas: subsidios y asistencias a sectores extractivos, apoyo a algunas grandes corporaciones (las llamadas campe\u00f5es nacionales). Todo esto explica que ese \u201cnuevo desarrollismo\u201d fuese apoyado tanto por trabajadores, que disfrutaban de cr\u00e9ditos accesibles, como por la elite empresarial que consegu\u00eda dinero estatal para internacionalizarse. As\u00ed Lula era aplaudido, por razones distintas, tanto en barrios pobres como en el Foro Econ\u00f3mico de Davos.<\/p>\n<p>La ca\u00edda de los precios internacionales de las materias primas mostr\u00f3 que las ayudas mensuales que se otorgaban en Brasil a los sectores m\u00e1s pobres sin duda son\u00a0importantes, pero no aseguran superar realmente la pobreza. No se enfrentaron las desigualdades estructurales, persisti\u00f3 la excesiva concentraci\u00f3n de la riqueza, y parte del financiamiento a las corporaciones se perdi\u00f3 en redes de corrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>A su vez, la insistencia progresista en el crecimiento econ\u00f3mico como fundamento del desarrollo reforz\u00f3 un mito aprovechado por Bolsonaro, present\u00e1ndose como el mejor mediador para alcanzar esa meta. En cambio, las izquierdas deben, en el siglo XXI, atreverse a poner en discusi\u00f3n ese reduccionismo.<\/p>\n<p>El aprendizaje est\u00e1 en reconocer que en Brasil como en el resto de la Latinoam\u00e9rica hay una incapacidad para transformar la esencia de sus estrategias de desarrollo. Se profundiz\u00f3 la dependencia en las materias primas, con China como nuevo referente, con graves efectos en la desindustrializaci\u00f3n y fragilidad econ\u00f3mica y financiera. Incluso, el \u201cnuevo desarrollismo\u201d vislumbrado por el progresismo no es \u201cnuevo\u201d, es tan viejo como las colonias durante las cuales naci\u00f3 el extractivismo.<\/p>\n<p>Las izquierdas en el resto del continente deben asumir que las alternativas al desarrollo sigue siendo una cuesti\u00f3n clave. Se podr\u00e1 tener un discurso radical, pero si las pr\u00e1cticas de desarrollo repiten los viejos estilos, se quiera o no, se caer\u00e1 en pol\u00edticas p\u00fablicas convencionales, y es esa convencionalidad lo que caracteriza a los progresismos y permite diferenciarlos de las izquierdas.<\/p>\n<p><strong>Clientelismo versus justicia social<\/strong><\/p>\n<p>El \u201cnuevo desarrollismo\u201d impone pr\u00e1cticas concretas o se usan instrumentos econ\u00f3micos, sociales y pol\u00edticos que no son neutros, y m\u00e1s bien son contrarios a la esencia de la izquierda. Posiblemente los ejemplos m\u00e1s conocidos est\u00e1n en la ampliaci\u00f3n de los monocultivos o de la miner\u00eda. De esos modos se deterioran los derechos y la democracia. Las pol\u00edticas sociales clientelares pueden paliar algunas aristas de esa problem\u00e1tica, pero no construyen ciudadan\u00edas s\u00f3lidas desde donde reclamar derechos.<\/p>\n<p>En Brasil, el PT aprovech\u00f3 distintas circunstancias para reducir la pobreza y alcanzar otras mejoras (como incrementos en el salario m\u00ednimo, formalizaci\u00f3n del empleo, salud, etc.), todo lo cual debe aplaudirse. Pero, mucho de ese esfuerzo descans\u00f3 en el asistencialismo y la mercantilizaci\u00f3n de la sociedad y de la Naturaleza. La bancarizaci\u00f3n y el cr\u00e9dito explotaron, y el consumismo se acent\u00fao, confundi\u00e9ndolo con mejoras en la calidad de vida. El progresismo aqu\u00ed olvid\u00f3 aquel principio de la izquierda de desmercantilizar la vida, justamente una de sus reacciones contra el neoliberalismo prevaleciente en el siglo pasado.<\/p>\n<p>La idea de justicia en Brasil se redujo a enfatizar ciertas formas de redistribuci\u00f3n econ\u00f3mica, mientras que los derechos de ciudadanos y de diversas comunidades, sobre todo ind\u00edgenas, siguen en fragilidad. No puede obviarse que Brasil, por ejemplo, lidera los indicadores mundiales en asesinatos de quienes defienden la Naturaleza (seg\u00fan Global Witness).<\/p>\n<p>Las izquierdas no deber\u00edan entramparse en esos reduccionismos. Es hora de aceptar que la justicia social implica mucho m\u00e1s que redistribuir, as\u00ed como que la calidad de vida rebasa al crecimiento econ\u00f3mico. Una izquierda renovada jam\u00e1s deber\u00e1 tolerar el debilitamiento y menos a\u00fan la criminalizaci\u00f3n de los movimientos ciudadanos o\u00a0sociales. Al contrario, una verdadera izquierda debe promover y fortalecer la organizaci\u00f3n popular aut\u00f3noma el marco de los derechos humanos y de la Naturaleza. Y en todo momento y en todo lugar (sea en Colombia o Per\u00fa como en Venezuela o Nicaragua) debe defender dichos derechos, m\u00e1s a\u00fan desde el gobierno, a\u00fan si ello le significa perder una elecci\u00f3n, ya que es su \u00fanica garant\u00eda no s\u00f3lo de su esencia democr\u00e1tica sino de retornar al gobierno.<\/p>\n<p><strong>Ruralidades conservadoras<\/strong><\/p>\n<p>Las cuestiones alrededor de las ruralidades y las estrategias de desarrollo agr\u00edcola, ganadero y forestal tambi\u00e9n dejan lecciones. Sin duda Bolsonaro llega a la presidencia apoyado, entre otros, por un ruralismo ultraconservador que festeja sus discursos contra ind\u00edgenas, campesinos y los sin tierra, y que incluso reclama el uso de la violencia armada.<\/p>\n<p>El problema es que esa \u201cbancada ruralista\u201d que hoy apoya a Bolsonaro ya estaba en el gobierno, en tanto Dilma Rousseff coloc\u00f3 a una de sus l\u00edderes en su gabinete (K\u00e1tia Abreu). Este ejemplo debe alertar a la izquierda, pues distintos actores conservadores y ultraconservadores aprovechan de los progresismos para enquistarse en esos gobiernos. Son progresismos que les dan lugar bajo discursos de pluralidad y gobernabilidad y necesidad de estabilidad y apoyos electorales.<\/p>\n<p>El retroceso del progresismo tambi\u00e9n responde a su incapacidad en promover una real reforma agraria o en transformar la esencia del desarrollo agr\u00edcola. Recordemos que bajo el primer gobierno de Lula da Silva se difundi\u00f3 la soja transg\u00e9nica y se multiplicaron los monocultivos y la agroindustria de exportaci\u00f3n, sin cobijar de igual forma a los peque\u00f1os y medianos agricultores. Otras administraciones progresistas, en especial las de Argentina y Uruguay, apostaron al mismo tipo de agricultura.<\/p>\n<p>En suma, los progresismos no exploraron alternativas para el mundo rural, insistiendo en el simplismo de apoyar los monocultivos de exportaci\u00f3n, sostener al empresariado del campo, y si hay dinero, dar asistencias financieras a campesinos. Las izquierdas deben proponer una nueva ruralidad, abordando en serio no solo la tenencia de la tierra, sino los usos que se le dan, el papel de proveedores de alimentos sobre todo para el propio pa\u00eds y luego para el comercio global.<\/p>\n<p><strong>Radicalizar la democracia<\/strong><\/p>\n<p>La debacle pol\u00edtica brasile\u00f1a nos recuerda la crucial tarea de radicalizar la democracia, una de las metas del empuje de izquierda de a\u00f1os atr\u00e1s y que precisamente el progresismo abandon\u00f3. Aquella inclu\u00eda, por ejemplo, hacer efectiva la participaci\u00f3n ciudadana en la pol\u00edtica y mejorar la institucionalidad partidaria.<\/p>\n<p>Sin embargo, el PT concentr\u00f3 el poder en el gobierno federal, y cay\u00f3 en pr\u00e1cticas como usar los sobornos a los legisladores (expresado en el esc\u00e1ndalo de las \u201cmensualidades\u201d en el primer gobierno); persisti\u00f3 el verticalismo partidario (por ejemplo, con Lula eligiendo a su \u201csucesora\u201d); poco a poco se desmontaron experimentos vigorosos (como los presupuestos participativos); y se desplegaron enormes redes de corrupci\u00f3n con la obra p\u00fablica. El caudillismo partidario se repiti\u00f3 en otros progresismos, como se observ\u00f3 con Rafael Correa en Ecuador o con Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner en Argentina.<\/p>\n<p>Es claro que una renovaci\u00f3n de las izquierdas debe comprender esa din\u00e1mica, y no puede renunciar a democratizar tanto la sociedad como sus propias estructuras y pr\u00e1cticas partidarias. Si no lo hace, facilita el surgimiento de oportunistas. Las estructuras pol\u00edticas de izquierda deben, de una vez por todas, ser dignas representantes de sus bases y no meros trampolines desde los que ascienden figuras individuales aspirantes a caudillos.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, las izquierdas deben renovarse asumiendo la (auto)cr\u00edtica, cueste lo que cueste, para aprender, desaprender y reaprender de las experiencias recientes. Se mantienen conocidos desaf\u00edos y se suman nuevas urgencias. La izquierda latinoamericana debe avanzar en alternativas al desarrollo, debe ser ambientalista en tanto busca una convivencia arm\u00f3nica con la Naturaleza y feminista para enfrentar el patriarcado, persistir en el compromiso socialista para remontar la inequidad social y decolonial para superar el racismo, la exclusi\u00f3n y la marginaci\u00f3n. Y, sobre todo, debe ser anticapitalista y antisist\u00e9mica. Todo esto demanda siempre m\u00e1s democracia, nunca menos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Alberto Acosta fue presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador y candidato a la presidencia por la Unidad Plurinacional de las Izquierdas.<\/em><\/p>\n<p><em>Eduardo Gudynas es investigador en el Centro Latino Americano de Ecolog\u00eda Social en Uruguay.<\/em><\/p>\n<p><em>El texto resume distintas ideas publicadas en diferentes versiones en Voces (Uruguay), P\u00e1gina Siete (Bolivia), Wayka (Per\u00fa), Plan V (Ecuador) y Desde Abajo (Colombia).<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El triunfo en la elecci\u00f3n presidencial de Brasil del candidato de la extrema derecha, Jair Bolsonaro, est\u00e1 teniendo profundos impactos en los dem\u00e1s pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina. Ese cambio sustancial tiene como contracara la ca\u00edda del gobierno del Partido de los Trabajadores. 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