{"id":51117,"date":"2019-02-27T12:28:26","date_gmt":"2019-02-27T17:28:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=51117\/"},"modified":"2019-03-14T18:14:15","modified_gmt":"2019-03-14T23:14:15","slug":"la-militarizacion-de-la-gestion-ambiental-de-los-extractivismos-sudamericanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/la-militarizacion-de-la-gestion-ambiental-de-los-extractivismos-sudamericanos\/","title":{"rendered":"La militarizaci\u00f3n de la gesti\u00f3n ambiental de los extractivismos sudamericanos"},"content":{"rendered":"<p><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-51123\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/ejercito_colombia-300x225-e1551288448298.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/>En Am\u00e9rica del Sur est\u00e1 en marcha un lento aunque persistente avance de la militarizaci\u00f3n de la gesti\u00f3n ambiental y territorial. El nuevo empuje que est\u00e1 afectando a varios pa\u00edses se debe sobre todo a los intereses en controlar los extractivismos, y entre ellos en especial la miner\u00eda de oro.<\/em><\/p>\n<p>En este art\u00edculo se repasan los hechos m\u00e1s recientes que ocurren sobre todo en Colombia, Brasil y Venezuela, y se los complementa con observaciones para otros pa\u00edses. Se hace evidente que en esto participan tanto gobiernos conservadores como progresistas, y la disputa esencial no se encuentra tanto en evitar los impactos ambientales y sociales, como en controlar los excedentes econ\u00f3micos.<\/p>\n<p><strong>Colombia: gesti\u00f3n ambiental como pol\u00edtica de seguridad<\/strong><\/p>\n<p>En estos d\u00edas, Colombia ofrece el ejemplo m\u00e1s relevante. All\u00ed, el actual presidente, Iv\u00e1n Duque present\u00f3 el Plan Nacional de Desarrollo que guiar\u00e1 su gesti\u00f3n, con la novedad de incluir la gesti\u00f3n ambiental dentro de las pol\u00edticas de seguridad y defensa nacional (1). Temas como biodiversidad y agua aparecen ahora junto a objetivos como defender las fronteras y la soberan\u00eda territorial.<\/p>\n<p>Como consecuencia se militariza la gesti\u00f3n ambiental. Para ese fin se crea una fuerza de \u201c<em>Protecci\u00f3n Integral Ambiental<\/em>\u201d conformada por militares y polic\u00edas, que podr\u00e1 coordinar con fiscales y autoridades ambientales. El Ministerio del Ambiente se suma al Consejo de Seguridad Nacional, las cuestiones ambientales deber\u00e1n ser incorporadas en la Estrategia de Seguridad Nacional y posiblemente en la Estrategia Nacional de Inteligencia.<\/p>\n<p>Desde esta mirada basada en la \u201c<em>seguridad<\/em>\u201d, la naturaleza es presentada como un \u201c<em>activo<\/em>\u201d. Este no es un concepto neutro, ya que proviene del \u00e1mbito empresarial y fortalece una fragmentaci\u00f3n de la naturaleza que prioriza el valor econ\u00f3mico de los recursos. Se proponen instrumentos de ordenamiento territorial a gran escala, las llamadas \u201c<em>Zonas Estrat\u00e9gicas de Intervenci\u00f3n Integral<\/em>\u201d, con objetivos tanto en la seguridad como en el ambiente, de mediana duraci\u00f3n (5 a\u00f1os), y que servir\u00edan para transitar hacia las explotaciones \u201c<em>legales<\/em>\u201d de los recursos naturales.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>Desde esta mirada basada en la \u201cseguridad\u201d, la naturaleza es presentada como un \u201cactivo\u201d. Este no es un concepto neutro, ya que proviene del \u00e1mbito empresarial y fortalece una fragmentaci\u00f3n de la naturaleza que prioriza el valor econ\u00f3mico de los recursos<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p>El gobierno colombiano no oculta que toma estas medidas para controlar la explotaci\u00f3n ilegal de recursos naturales, tales como maderas y minerales, y en especial el oro. Admite una situaci\u00f3n que no deja de impresionar: en ese pa\u00eds el 86% del oro extra\u00eddo proviene de pr\u00e1cticas ilegales. Adem\u00e1s, el 44% de los municipios del pa\u00eds hacen alguna miner\u00eda ilegal sea en oro como en carb\u00f3n u otros productos.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n se repite en varios pa\u00edses sudamericanos, especialmente Bolivia y Per\u00fa, donde se est\u00e1 expandiendo vertiginosamente la miner\u00eda de oro aluvial al pie de sierras o en selvas tropicales. Es una actividad de muy alto impacto ambiental (especialmente por deforestaci\u00f3n y contaminaci\u00f3n con mercurio) pero inmersa en negativos efectos sociales (desde el tr\u00e1fico de ni\u00f1as y adolescentes hasta el comercio ilegal de insumos y minerales) (2). De alguna manera,\u00a0Colombia muestra un estado todav\u00eda m\u00e1s avanzado de esta problem\u00e1tica, donde la miner\u00eda ilegal se volvi\u00f3 tan generalizada que dej\u00f3 en la marginalidad a las pr\u00e1cticas formales legales.<\/p>\n<p>De todos modos, el plan de desarrollo colombiano no busca detener ese tipo de miner\u00eda, sino que desea controlarlo y transformarlo en emprendimientos formales. Su objetivo es que el Estado determine cu\u00e1les empresas y bajo cu\u00e1les condiciones explotar\u00e1n, por ejemplo, el oro, y en poder obtener una parte de los excedentes econ\u00f3micos que eso produce.<\/p>\n<p><strong>Venezuela: una zona minera militar<\/strong><\/p>\n<p>Otro ejemplo extremo se encuentra en Venezuela, donde Nicol\u00e1s Maduro se volc\u00f3 a liberalizar la explotaci\u00f3n minera en el llamado Arco Minero del Orinoco como uno m\u00e1s de sus intentos desesperados por superar la crisis del pa\u00eds (3). Es una zona de m\u00e1s de 100 mil km2, con yacimientos de oro, diamantes y colt\u00e1n entre otros minerales. All\u00ed cre\u00f3 una \u201c<em>Zona Econ\u00f3mica Militar<\/em>\u201d, donde las fuerzas armadas est\u00e1n encargadas de controlar y encaminar la explotaci\u00f3n minera.<\/p>\n<p>En los hechos en la regi\u00f3n se vive una disputa por el oro, con distintas denuncias sobre la participaci\u00f3n de los militares tanto en las empresas formales como en las redes ilegales, inmersa en la destrucci\u00f3n ambiental y la violencia. Los grupos locales denuncian que se violan sus derechos, aumenta la deforestaci\u00f3n y otros impactos ambientales, y que la miner\u00eda de oro se est\u00e1 diseminando m\u00e1s all\u00e1 de esa zona hacia otros territorios amaz\u00f3nicos (3).<\/p>\n<p><strong>Brasil: el empuje militarista de Bolsonaro<\/strong><\/p>\n<p>En Brasil, el nuevo gobierno de Jair Bolsonaro tambi\u00e9n est\u00e1 dando los primeros pasos hacia una mayor presencia militar en el control de recursos naturales y territorios, especialmente en la Amazonia. Se mezclan muy distintos componentes con ciertas dosis de fantas\u00edas reaccionarias. Bolsonaro promueve la liberalizaci\u00f3n en el porte de armas y considerar como \u201cterrorismo\u201d las ocupaciones de tierras rurales, hay d\u00edas que reclama que los ind\u00edgenas deben ser \u201c<em>soldados<\/em>\u201d pero en otros d\u00edas postula convertirlos en \u201c<em>empresarios<\/em>\u201d en el uso de sus territorios, y m\u00e1s frecuentemente, los margina como obst\u00e1culos al progreso.<\/p>\n<figure id=\"attachment_51119\" aria-describedby=\"caption-attachment-51119\" style=\"width: 350px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-51119\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/CorredorAAA1-e1551286411593.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"252\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-51119\" class=\"wp-caption-text\">Representaci\u00f3n esquem\u00e1tica de la disposici\u00f3n del plan del corredor biol\u00f3gico Andes \u2013 Amazonia \u2013 Atl\u00e1ntico.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Mezcla eso con denuncias de complots internacionales para apropiarse de la Amazonia. En especial cuestion\u00f3 la iniciativa del \u201c<em>corredor AAA<\/em>\u201d (o triple A), que agrupa \u00e1reas protegidas y territorios ind\u00edgenas que se extienden de un lado a otro del continente, desde Per\u00fa (en el norte amaz\u00f3nico) y Ecuador, a lo largo de la zona norte de Brasil y regiones adyacentes de Colombia, Venezuela y las Guayanas (4). Bolsonaro la critica tambi\u00e9n por considerar que esto opera en forma an\u00e1loga a la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos ind\u00edgenas. En todo esto no est\u00e1 solo, ya que hay mandos militares que le apoyan (5).<\/p>\n<figure id=\"attachment_51118\" aria-describedby=\"caption-attachment-51118\" style=\"width: 349px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-51118\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/ArcoMineroCN1-e1551286267442.jpg\" alt=\"\" width=\"349\" height=\"251\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-51118\" class=\"wp-caption-text\">Representaci\u00f3n esquem\u00e1tico del Arco Minero del Orinoco en Venezuela (azul) y del programa \u201cCaja Norte\u201d en la frontera amaz\u00f3nica norte de Brasil (rojo).<\/figcaption><\/figure>\n<p>Es posible que esto explique las intenciones del gobierno Bolsonaro de resucitar el viejo programa militar de la \u201c<em>Caja Norte<\/em>\u201d del Amazonas, que incluye todos los territorios brasile\u00f1os al norte del r\u00edo Amazonas a lo largo de aproximadamente 6,500 km de fronteras con Per\u00fa, Colombia, Venezuela, Suriname, Guyana y la Guayana Francesa. Esa iniciativa fue lanzada en 1985, con el prop\u00f3sito de asegurar la defensa nacional de lo que identificaban como reservas naturales estrat\u00e9gicas, y estaba en manos del Ministerio de Defensa.<\/p>\n<p><strong>Militarizaci\u00f3n en otros pa\u00edses sudamericanos<\/strong><\/p>\n<p>Entre los dem\u00e1s pa\u00edses, se debe comenzar por destacar la situaci\u00f3n en Per\u00fa, donde regularmente se lanzan intervenciones policiales o militares para lidiar con la protesta ciudadana. El mecanismo al cual acude el gobierno es la declaraci\u00f3n del estado de emergencia, y el m\u00e1s reciente ocurri\u00f3 el 15 de febrero de 2019 en las zonas de miner\u00eda de oro en la zona de amortiguamiento de una reserva en la Amazonia del sur del pa\u00eds. Se ha indicado que all\u00ed la\u00a0miner\u00eda ilegal de oro ha desencadenado la deforestaci\u00f3n de 11 mil hect\u00e1reas de selva. En estas operaciones participan 1,272 agentes de polic\u00eda, 300 miembros de las fuerzas armadas, peritos en explosivos, y 70 delegados de la fiscal\u00eda, con actuaci\u00f3n por tierra, en los r\u00edos y por aire, y que estar\u00e1n all\u00ed por unos dos a\u00f1os (6). Esto deja en claro la enorme escala de estas intervenciones.<\/p>\n<p>Acciones policiales y a veces militares ocurren en varios otros pa\u00edses. Se las han reportado por ejemplo en Argentina en especial en controlar los campos de fracking del sur del pa\u00eds, en Bolivia donde han dado protecci\u00f3n al ingreso de empresas petroleras a territorios ind\u00edgenas, en Chile con el despliegue de la polic\u00eda militarizada en las zonas mapuches del sur del pa\u00eds o en reprimir a los grupos locales que resisten el llamado \u201c<em>robo<\/em>\u201d del agua, o en Ecuador, donde han asegurado la protecci\u00f3n de nuevos emprendimientos mineros.<\/p>\n<p>En varios de estos casos, la polic\u00eda o los militares brindan funciones de seguridad o protecci\u00f3n a las empresas y sus infraestructuras. Desde este flanco, el caso extremo es Per\u00fa donde se formaliz\u00f3 que las empresas mineras y petroleras contratan directamente a la polic\u00eda para que le brinde servicios de \u201c<em>protecci\u00f3n<\/em>\u201d y de \u201c<em>neutralizaci\u00f3n<\/em>\u201d de amenazas. En ese pa\u00eds han tenido lugar 138 acuerdos de \u201c<em>prestaci\u00f3n de servicios policiales extraordinarios<\/em>\u201d entre 1995 y 2018 (29 de esos convenios contin\u00faan vigentes) (7).<\/p>\n<p>En algunos otros casos adem\u00e1s han actuado agentes que han espiado a los l\u00edderes locales, como ocurri\u00f3 con el proyecto X de la Gendarmer\u00eda de Argentina o m\u00e1s recientemente con el espionaje a las autoridades de la iglesia en Brasil por sus apoyos a los reclamos que nacen desde la Amazonia.<\/p>\n<p><strong>Tendencias emergentes<\/strong><\/p>\n<p>Es posible adelantar algunas conclusiones sobre esta derivada militar y policial sobre los extractivismos. La primera es no olvidar que la militarizaci\u00f3n de la gesti\u00f3n ambiental no es nueva, y por ejemplo en Brasil se arrastra desde los gobiernos militares desde mediados del siglo XX, aunque en aquella \u00e9poca estaba enfocada en asegurar una presencia territorial en una Amazonia que muchos consideraban un \u201c<em>desierto<\/em>\u201d verde. Pero en la actualidad se est\u00e1 acentuando y es m\u00e1s evidente en varios pa\u00edses.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>Esto [la militarizaci\u00f3n] discurre tanto bajo gobiernos conservadores como progresistas\u2026 Esto indica que enfrentamos ante una problem\u00e1tica m\u00e1s profunda que involucra las ra\u00edces en las concepciones contempor\u00e1neas del desarrollo y de la naturaleza.<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p>El segundo aspecto es que esto discurre tanto bajo gobiernos conservadores como progresistas. No deja de ser impactante las similitudes entre, por un lado, Colombia, y por otro lado, Venezuela. M\u00e1s all\u00e1 de las ret\u00f3ricas y de la participaci\u00f3n del Estado, se repiten los extractivismos, con todos sus impactos. Esto indica que enfrentamos una problem\u00e1tica m\u00e1s profunda que involucra las ra\u00edces en las concepciones contempor\u00e1neas del desarrollo y de la naturaleza.<\/p>\n<p>Un tercer asunto es que la disputa no est\u00e1 realmente centrada en c\u00f3mo proteger la naturaleza, sino en c\u00f3mo regular la miner\u00eda para controlarla y obtener parte de sus excedentes econ\u00f3micos. Por ejemplo, es claro que en Colombia el Estado busca desplazar y reemplazar a los grupos ilegales como \u00e1rbitros y organizadores de la miner\u00eda de oro. De este modo se refuerza una mercantilizan del ambiente. La contracara es invisibilizar o excluir otros entendimientos de la naturaleza como pueden ser aquellos basados en sus valores ecol\u00f3gicos, est\u00e9ticos, religiosos, hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, se legitima a militares y polic\u00edas como actores en la gesti\u00f3n ambiental. Este es un cambio sustantivo en los fines que se esperan de ellos, y casos como el de Colombia pueden desembocar en ver a generales hablando sobre el manejo de \u00e1reas protegidas y territorios ind\u00edgenas. La comunidad de ec\u00f3logos, bi\u00f3logos y otros cient\u00edficos queda una vez m\u00e1s relegada. A su vez, la excusa de la seguridad sirve para anular los procedimientos de informaci\u00f3n y participaci\u00f3n ciudadana.<\/p>\n<p>Un quinto aspecto es reconocer y comprender que esta militarizaci\u00f3n puede tener muchos apoyos locales, especialmente all\u00ed donde hay una alta incidencia de violencia criminal. Sin duda habr\u00e1 muchos que celebrar\u00e1n la llegada de los soldados y polic\u00edas. Pero el paso del tiempo muestra que la presencia militar en muchas ocasiones termina alimentando m\u00e1s violencia, y es precisamente Colombia la que ofrece muchos ejemplos de ello. Las comunidades locales, especialmente campesinos e ind\u00edgenas, quedan atrapadas entre los militares y polic\u00edas por un lado, y los grupos ilegales y criminales por el otro.<\/p>\n<p>Como sexto punto, la diseminaci\u00f3n de esta l\u00f3gica de la seguridad obliga a considerar posibles tensiones entre pa\u00edses. Es posible que esto est\u00e9 comenzando a ocurrir en las regiones Amaz\u00f3nicas del norte. En efecto, all\u00ed la propuesta de corredor biol\u00f3gico AAA, afecta al Arco Minero del Orinoco dentro de Venezuela y adem\u00e1s se superpone al plan militar Caja Norte de la frontera brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>Finalmente, es evidente que este tipo de estrategias no podr\u00e1 detener los impactos sociales y ambientales de buena parte de los extractivismos. Los generales no controlan ni el precio del mercado ni la demanda externa, y se vuelve imposible colocar a un soldado o un polic\u00eda en cada r\u00edo amaz\u00f3nico o en cada cerro. Entretanto se gastan enormes recursos financieros que podr\u00edan ser aprovechados en sostener reconversiones productivas en las zonas que m\u00e1s lo necesitan.<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de todo esto, lo que hoy se observa en Colombia y otros pa\u00edses vecinos, parece apuntar a que la tozudez una vez m\u00e1s prevalecer\u00e1, para insistir en medidas ambientales y territoriales que ya sabemos que son inefectivas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>(1) Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022, Departamento Nacional de Planeaci\u00f3n, Bobot\u00e1, 2019.<\/p>\n<p>2. Las rutas del oro ilegal: estudios de caso en cinco pa\u00edses amaz\u00f3nicos, Sociedad Peruana Derecho Ambiental, Lima, 2015, en: <a href=\"https:\/\/spda.org.pe\/wpfb-file\/larutadeloro-completo-final-doblecara-pdf\/\">https:\/\/spda.org.pe\/wpfb-file\/larutadeloro-completo-final-doblecara-pdf\/<\/a><\/p>\n<p>3. Ver, por ejemplo, Una mirada estructural del megaproyecto Arco Minero del Orinoco, M. Vitti, en Revista SIC, 27 junio 2018, <a href=\"http:\/\/revistasic.gumilla.org\/2018\/una-mirada-estructural-del-megaproyecto-arco-minero-del-orinoco-i\/\">http:\/\/revistasic.gumilla.org\/2018\/una-mirada-estructural-del-megaproyecto-arco-minero-del-orinoco-i\/<\/a><\/p>\n<p>Explotaci\u00f3n, deforestaci\u00f3n y muerte en el Arco Minero de Venezuela, Mongabay Latam, 14 febrero 2018, en: <a href=\"https:\/\/es.mongabay.com\/2018\/02\/arco-minero-de-venezuela\/\">https:\/\/es.mongabay.com\/2018\/02\/arco-minero-de-venezuela\/<\/a><\/p>\n<p>(4) Triplo A: o controverso corredor ecol\u00f3gico que ligaria os Andes ao Atl\u00e2ntico, F. Ort\u00edz, 23 octubre 2017, (o)eco, <a href=\"https:\/\/www.oeco.org.br\/reportagens\/triplo-a-o-controverso-corredor-ecologico-que-ligaria-os-andes-ao-atlantico\/\">https:\/\/www.oeco.org.br\/reportagens\/triplo-a-o-controverso-corredor-ecologico-que-ligaria-os-andes-ao-atlantico\/<\/a><\/p>\n<p>(5) El que fuera comandante en jefe del ej\u00e9rcito, Eduardo Villas Boas, en su cuenta de twitter califica al corredor como una \u201c<em>cuesti\u00f3n de soberan\u00eda<\/em>\u201d reclamando analizar los \u201c<em>riesgos<\/em>\u201d. Este general antes dirigi\u00f3 el comando militar de la Amazonia &#8211; <a href=\"https:\/\/twitter.com\/Gen_VillasBoas\/status\/1042435900448354304\">https:\/\/twitter.com\/Gen_VillasBoas\/status\/1042435900448354304<\/a><\/p>\n<p>Jair Bolsonaro, en 2015, en su Facebook, lo calificaba como \u201c<em>nueva amenaza a la soberan\u00eda brasile\u00f1a en la Amazonia<\/em>\u201d, realizada con el \u201c<em>pretexto<\/em>\u201d de enfrentar el cambio clim\u00e1tico, y que siguiendo el ejemplo de la \u201c<em>autodeterminaci\u00f3n de los pueblos ind\u00edgenas<\/em>\u201d terminar\u00eda en una \u201c<em>amputaci\u00f3n<\/em>\u201d territorial.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/pg\/jairmessias.bolsonaro\">https:\/\/www.facebook.com\/pg\/jairmessias.bolsonaro<\/a><\/p>\n<p>(6) Madre de Dios: inician megaoperativo contra miner\u00eda ilegal, CooperAcci\u00f3n, Lima, 19 febrero 2019, <a href=\"http:\/\/cooperaccion.org.pe\/madre-de-dios-inician-megaoperativo-contra-mineria-ilegal\/\">http:\/\/cooperaccion.org.pe\/madre-de-dios-inician-megaoperativo-contra-mineria-ilegal\/<\/a><\/p>\n<p>(7) ER, IDL y CDDHH. 2019. Convenios entre la Polic\u00eda Nacional y las empresas extractivas en el Per\u00fa. EarthRights Internacional (ER), Instituto de Defensa Legal (IDL) y Coordinadora de Derechos Humanos (CDDHH), Lima.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Eduardo Gudynas<\/strong> es analista en el Centro Latino Americano de Ecolog\u00eda Social (CLAES). Su libro m\u00e1s reciente es \u201cCorrupci\u00f3n y Extractivismos\u201d con ediciones en Chile, Per\u00fa y Bolivia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Am\u00e9rica del Sur est\u00e1 en marcha un lento aunque persistente avance de la militarizaci\u00f3n de la gesti\u00f3n ambiental y territorial. 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