{"id":51214,"date":"2019-03-13T18:18:17","date_gmt":"2019-03-13T23:18:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=51214\/"},"modified":"2019-03-27T14:39:19","modified_gmt":"2019-03-27T19:39:19","slug":"desapariciones-de-mujeres-aumentan-en-la-guerra-sin-sentido-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/desapariciones-de-mujeres-aumentan-en-la-guerra-sin-sentido-de-mexico\/","title":{"rendered":"Desapariciones de mujeres aumentan en la guerra sin sentido de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-51202\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/6d789f99352797d18eff2f0bf1e691c1_L-e1552361465792.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"246\" \/>Fueron primero los cuerpos lo que alert\u00f3 a la sociedad sobre la desaparici\u00f3n masiva de mujeres j\u00f3venes en M\u00e9xico. Enterrados en el desierto, con signos de tortura sexual, los cuerpos desechados de las mujeres se convirtieron en la imagen macabra de las polvorientas ciudades fronterizas, y en la caracter\u00edstica definitoria de Ciudad Ju\u00e1rez, la metr\u00f3polis al otro lado de la ciudad El Paso.<\/p>\n<p>Los cuerpos fueron noticia, mientras era demasiado f\u00e1cil ignorar las s\u00faplicas desesperadas de las familias que ped\u00edan informaci\u00f3n sobre sus hijas desaparecidas. Los funcionarios gubernamentales y los medios de comunicaci\u00f3n los ignoraban de manera rutinaria, pero cuando los cuerpos fueron descubiertos y las defensoras de los derechos de las mujeres y las familias exig\u00edan respuestas, el mundo comenz\u00f3 a tomar nota.<\/p>\n<p>M\u00e1s de veinticinco a\u00f1os desde que salieron a la luz los feminicidios de Ju\u00e1rez, hoy en todo M\u00e9xico las mujeres son desaparecidas y asesinadas a diario: los expertos calculan que nueve mujeres al d\u00eda son asesinadas. La violencia contra las mujeres es mucho peor de lo que era a principios de los noventa. E incluso mientras sigue subiendo la tasa de homicidios, la desaparici\u00f3n se ha convertido en un fen\u00f3meno cada vez m\u00e1s com\u00fan.<\/p>\n<p>Cuando se informa de un feminicidio y se identifica el cuerpo, el crimen pasa a formar parte de la numeralia de la muerte patriarcal. La familia comienza los rituales de duelo y, en muchos casos, se inicia el calvario de buscar una justicia dif\u00edcil de alcanzar en un sistema donde m\u00e1s del 90% de los cr\u00edmenes quedan impunes.<\/p>\n<p>Pero ausencia normalmente no llegan a los titulares, a menos que la v\u00edctima provenga de una familia rica y poderosa. La desaparici\u00f3n es un crimen invisible para el p\u00fablico en general. En los \u00faltimos a\u00f1os, se ha vuelto m\u00e1s com\u00fan como modus operandi entre el crimen organizado y las autoridades corruptas. El gobierno informa que actualmente hay m\u00e1s de 9,000 mujeres desaparecidas en el registro nacional de personas desaparecidas y esa cifra probablemente sea mucho mayor debido a la falta de informes. La mayor\u00eda son muy j\u00f3venes: el 29,4% tiene entre 14 y 17 a\u00f1os, en contraste con los hombres que est\u00e1n m\u00e1s dispersos en el rango de edad y generalmente mayores&#8211;desapariciones de hombres se concentran en el rango de 25 a 29 a\u00f1os.<\/p>\n<p>El total de desapariciones reportadas en el pa\u00eds asciende a 40,180, seg\u00fan cifras oficiales, lo que hace que las desapariciones de mujeres sean aproximadamente una cuarta parte del total. Como en cualquier guerra, los hombres constituyen el grueso de los combatientes y las v\u00edctimas. La guerra contra las drogas de M\u00e9xico ha sido una guerra mortal, aunque no convencional, desde su lanzamiento por el entonces presidente\u00a0Felipe Calder\u00f3n en diciembre de 2006. Se intensific\u00f3 a partir de 2008 con el respaldo del gobierno de los Estados Unidos a trav\u00e9s del paquete de ayuda, la Iniciativa M\u00e9rida. Desde entonces, la violencia en muchas formas y la violaci\u00f3n de los derechos humanos se han disparado.<\/p>\n<p>A pesar de no ser la mayor\u00eda en n\u00famero, las formas espec\u00edficas de desaparici\u00f3n de las mujeres tienen un impacto espec\u00edfico en las comunidades y en las vidas de las mujeres. Las mujeres, especialmente las mujeres j\u00f3venes, son m\u00e1s a menudo desaparecidas en contextos civiles &#8220;seguros&#8221;, como en los patios escolares, caminando por las calles o en parques p\u00fablicos. Recientemente ha habido una serie de informes de intentos de secuestros de mujeres en el metro. Esto inculca el mensaje de que las mujeres est\u00e1n en riesgo en todo momento, en todos los contextos. Impone el reino del terror del que depende el patriarcado.<\/p>\n<p>Las formas de desaparici\u00f3n forzada de mujeres tambi\u00e9n reflejan verdades feas sobre la sociedad mexicana contempor\u00e1nea y las poderosas normas patriarcales que hacen posible que las mujeres desaparezcan sin una respuesta social, sin consecuencias y con fines que tienen todo que ver con su g\u00e9nero.<\/p>\n<p>La hija de Carolina Hern\u00e1ndez, Beatriz Rocha, no regres\u00f3 de la prepa el 9 de agosto de 2013. Como cualquier madre lo har\u00eda, Hern\u00e1ndez se asust\u00f3 e inmediatamente inform\u00f3 que su hija hab\u00eda desaparecido. Las autoridades no respondieron, as\u00ed que ella, desesperada, inici\u00f3 su propia investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez encontr\u00f3 pistas sobre la repentina desaparici\u00f3n de su hija. En el tel\u00e9fono celular de Beatriz, un regalo del presunto traficante, y en Facebook, descubri\u00f3 conversaciones con un hombre extra\u00f1o que le dec\u00eda que la amaba, que la llevar\u00eda a Europa y que prometi\u00f3 todo tipo de regalos. \u201cEncontr\u00e9 al hombre que la enganch\u00f3 a trav\u00e9s de Facebook. \u00c9l le regal\u00f3 un smartphone. \u00c9l le dio todo, de hecho la hizo enamorarse de \u00e9l&#8221;, relata.<\/p>\n<p>&#8220;Lo que est\u00e1 pasando es muy serio. Destruye familias. Cambia tu vida, de un minuto a otro, hasta que no sabes c\u00f3mo vas a continuar&#8221;, dijo Carolina Hern\u00e1ndez. Pero ella s\u00ed ha continuado, para convertirse en una vocera, educadora y organizadora contra la trata de personas a nivel nacional.<\/p>\n<p>La trata de personas es solo una de las muchas razones por las cuales las mujeres desaparecen. Las razones y los m\u00e9todos est\u00e1n cambiando en el contexto de la guerra de M\u00e9xico. Elvira Madrid, l\u00edder de la organizaci\u00f3n nacional de trabajadoras sexuales de M\u00e9xico, advierte que no todas las desapariciones se deben a la trata. Ella se\u00f1ala que muchas veces las mujeres son secuestradas o atra\u00eddas a los c\u00e1rteles, violadas y asesinadas. Otras son v\u00edctimas de asesinos en serie, algunas son migrantes separadas de sus familias, algunas desaparecen y son asesinadas para enviar amenazas a la sociedad y hacer cumplir ciertos comportamientos. Algunas son castigadas por hablar o defender derechos. Los movimientos de las familias de los desaparecidos se han\u00a0dedicado a la b\u00fasqueda de restos aun cuando conservan la esperanza de encontrar seres queridos vivos.<\/p>\n<p>No hay un mapa de los m\u00faltiples motivos y modus operandi del delito de desaparici\u00f3n forzada de mujeres porque hay muy pocas investigaciones confiables. Y en una sociedad machista donde las vidas de las mujeres, y especialmente las de las mujeres pobres o ind\u00edgenas, tienen poco valor, las normas sociales fomentan el olvido y la normalizaci\u00f3n de los delitos de violencia contra las mujeres. Las autoridades entierran el tema de la desaparici\u00f3n, junto con los cad\u00e1veres ocultos en paisajes por todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p>M\u00e9xico tiene una &#8220;alerta \u00e1mbar&#8221; para rastrear a las personas desaparecidas y una alerta de g\u00e9nero que se activa cuando se registra una gran cantidad de delitos de violencia contra las mujeres. Traen m\u00e1s atenci\u00f3n p\u00fablica al problema, pero han hecho poco para resolver los casos.<\/p>\n<p>Sobre todo, son las madres las que resuelven los casos. La gran mayor\u00eda de las personas que buscan seres queridos son mujeres, en muchas organizaciones m\u00e1s del 80%. Abandonan sus vidas normales, de por si destruidas por la desaparici\u00f3n, para dedicarse a la b\u00fasqueda. Han organizado decenas de colectivos locales y varias organizaciones nacionales para buscar, presionar a las autoridades, abordar causas y cambiar leyes.<\/p>\n<p>Cuando una mujer desaparece por primera vez, se le dice a la familia de la v\u00edctima que espere, que su hija probablemente &#8220;se fue con su novio&#8221; o &#8220;estuvo involucrada en algo&#8221; (como si mereciera lo que recibi\u00f3). Se sientan durante horas en las fiscal\u00edas y les dicen que no ha habido ning\u00fan progreso en su caso. Ellas presionan por cambios en las leyes s\u00f3lo para ver las leyes violadas por las mismas personas cuyo trabajo es hacerlas cumplir.<\/p>\n<p>El nuevo gobierno de Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador ha sido hasta ahora m\u00e1s sensible al problema que los anteriores, pero est\u00e1 lejos de hacer mella en los casos existentes y mucho menos prevenir la desaparici\u00f3n. Los expedientes de casos de mujeres reportadas como desaparecidas y los cuerpos no identificados en las morgues y las tumbas clandestinas lo m\u00e1s probable jam\u00e1s ser\u00e1n reunidos. Los funcionarios del gobierno muestran, en el mejor de los casos, indiferencia y desprecio, o en muchos casos complicidad, cuando se trata de realizar el trabajo forense necesario para identificar a las v\u00edctimas y llevarlas a casa para sus familias que sufren la incertidumbre de la desaparici\u00f3n.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico, los cuerpos de las mujeres son el medio para marcar el territorio en una guerra que, en una frase muy repetida, ha convertido al pa\u00eds en un cementerio clandestino. Se entierran los cuerpos de las mujeres secretamente en laderas remotas, su cuerpos son explotados por sexo y trabajo, utilizados para se\u00f1alar la dominaci\u00f3n de las fuerzas de seguridad o los grupos delincuenciales o sus parejas violentas, asesinados para sembrar el miedo en sus comunidades o convertidos en moneda de cambio en actos brutales de provocaci\u00f3n y venganza entre los c\u00e1rteles. No hay una distinci\u00f3n real entre la violencia patriarcal de las fuerzas armadas y la violencia patriarcal del crimen\u00a0organizado. Alma G\u00f3mez, del Centro por los Derechos Humanos de las Mujeres en Chihuahua, uno de los estados de m\u00e1s peligrosos para las mujeres de M\u00e9xico, declar\u00f3: \u201cLas mujeres son las v\u00edctimas invisibles. Siempre estamos en riesgo en esta ocupaci\u00f3n militar y policial. Somos el bot\u00edn de la guerra en una guerra que no pedimos y no queremos &#8220;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fueron primero los cuerpos lo que alert\u00f3 a la sociedad sobre la desaparici\u00f3n masiva de mujeres j\u00f3venes en M\u00e9xico. 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