{"id":5716,"date":"2011-11-19T23:33:39","date_gmt":"2011-11-20T04:33:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=5716"},"modified":"2012-06-21T13:25:41","modified_gmt":"2012-06-21T18:25:41","slug":"la-ciudad-ultrajada-los-impactos-de-la-violencia-en-ciudad-juarez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/la-ciudad-ultrajada-los-impactos-de-la-violencia-en-ciudad-juarez\/","title":{"rendered":"La Ciudad Ultrajada: Los impactos de la violencia en Ciudad Ju\u00e1rez"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Oscar Enr\u00edquez<a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/Ciudad+Juarez_106047778_2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-5717\" title=\"Ciudad+Juarez_106047778_2\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/Ciudad+Juarez_106047778_2-300x205.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"205\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p>Ciudad Ju\u00e1rez se ha convertido en el escaparate m\u00e1s obsceno y burdo de la violencia. Estamos viviendo una de las mayores crisis de su historia. Hace pocos a\u00f1os todav\u00eda era una ciudad alegre, llena de m\u00fasica, de bares nocturnos, de casinos y de turistas americanos. La ciudad del placer y de la diversi\u00f3n, de intensos flujos migratorios, del pleno empleo, una ciudad pluricultural, bipartidista y si, tambi\u00e9n violenta.<\/p>\n<p>Hoy es una ciudad triste, atemorizada, enrejada por dentro y por fuera, con profundos vacios, desesperanzada, postrada por el crimen organizado y por la incapacidad de las autoridades para ofrecerle seguridad humana y ciudadana.<\/p>\n<p><strong>I. Parte de la guerra<\/strong><\/p>\n<p>Desde este profundo dolor y en medio de una guerra declarada por el gobierno mexicano al cr\u00edmen organizado, compartimos nuestra parte de esta guerra que no es nuestra. Desde la perspectiva de la paz y los derechos humanos, Ciudad Ju\u00e1rez es una ciudad profundamente herida y ultrajada.<\/p>\n<p><em><strong>Ultrajada por las ejecuciones violentas <\/strong><\/em><\/p>\n<p>El signo mas estremecedor y que nos habla de la profundidad del agravio es el n\u00famero de sus cr\u00edmenes. Iniciada la violencia, el 2008 termina el a\u00f1o con 1,608 asesinatos violentos. El 2009, aun con el patrullaje cotidiano de soldados y federales, termina con 2,658 ejecuciones en las calles de la ciudad. El 2010, se incrementa a 3,111 homicidios dolosos y en lo que va del presente a\u00f1o al 12 de octubre van 1,663. El 70% de los asesinados son j\u00f3venes entre los 18 y 25 a\u00f1os. En lo que va de octubre, van 65 ejecuciones por comandos armados<\/p>\n<p>El asesinato es la plena negaci\u00f3n del derecho a la vida. La dignidad humana no cuenta y se rompe el equilibrio de la familia y el tejido social. Una de las consecuencias m\u00e1s graves es el dolor y la angustia de los seres queridos. \u00bfC\u00f3mo medir y cuantificar, en t\u00e9rminos sociales, el impacto psicol\u00f3gico sufrido por mas de nueve mil familias? \u00a0Durante 47 meses esta ciudad no ha dejado de sangrar. Es un viacrucis que parece interminable.<\/p>\n<p><em><strong>Ultrajada por los secuestros y las extorsiones <\/strong><\/em><\/p>\n<p>Los secuestros y las extorsiones son incontables. La gente, ante estos delitos, tiene miedo a la denuncia. Temen las amenazas y las represalias del crimen organizado, pero tambi\u00e9n dudan de la complicidad de los federales, y de los pol\u00edticos en estos delitos. Hay relatos e historias de su participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las extorsiones son un c\u00e1ncer que se ha expandido por toda la ciudad. Han afectado a bares y centros nocturnos, a comerciantes seleccionados por calles o por la gu\u00eda telef\u00f3nica, a yonkeros, mecanicos, escuelas, funerarias , tienditas de barrios, vendedores ambulantes, mercados. El dilema es o cierran o pagan cuota.<\/p>\n<p>La consecuencia de la extorsi\u00f3n es el miedo y la angustia. Se pierden patrimonio y empleo. Hay familias que quedan a la intemperie, al abrigo de la acogida de familiares o amigos. \u00bfC\u00f3mo restituir la paz y la seguridad a las v\u00edctimas del secuestro y de la extorsi\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo extirpar este c\u00e1ncer de la ciudad.<\/p>\n<p><em><strong>Ultrajada por los robos, amenazas y asesinatos <\/strong><\/em><\/p>\n<p>Por los robos cotidianos y violentos de autom\u00f3viles. Por los 230,000 juarenses que han abandonado la ciudad por el miedo y la inseguridad. Por las muertes y amenazas que han sufrido los defensores y defensoras de los derechos humanos. Son emblem\u00e1ticos los asesinatos de Josefina Reyes y de Marisela Escobedo.<\/p>\n<p><em><strong>Ultrajada por los feminicidios <\/strong><\/em><\/p>\n<p>La etapa de 1993 a 2003 es llamada la d\u00e9cada tr\u00e1gica en Ciudad Ju\u00e1rez por el n\u00famero y la crueldad de asesinatos a mujeres. Fueron diez a\u00f1os de feminicidios y mas de 400 mujeres asesinadas. En los \u00faltimos cuatro a\u00f1os se han incrementado los feminicidios. En 2008 se reconocieron oficialmente 87 asesinatos de mujeres. En 2009, 164. En 2010, 304 y hasta el mes de septiembre del 2011, 184 feminicidios.<\/p>\n<p>El Gobierno se niega a aceptar que haya feminicidios y atribuye esas muertes a ajustes de cuentas entre el narcotr\u00e1fico, o a asesinatos producto de la violencia intrafamiliar, evitando as\u00ed su responsabilidad de investigar, pero sobre todo, de terminar con ellos.<\/p>\n<p>La queja mas amarga de las familias de mujeres asesinadas es la irresponsabilidad, la negligencia y el cinismo de las autoridades. No s\u00f3lo no investigan, sino que criminalizan a las v\u00edctimas.<\/p>\n<p><em><strong>Ultrajada por las desapariciones forzadas <\/strong><\/em><\/p>\n<p>Este crimen se ha extendido por todo el norte de la rep\u00fablica. Hay cientos de personas desaparecidas. En el Edo de Chihuahua, se registran 200 desapariciones forzadas y 107 en lo que va del presente a\u00f1o (<em>fuente: Justicia para Nuestra Hijas<\/em>). La desaparici\u00f3n forzada es una herida siempre abierta.<\/p>\n<p>Dos casos emblem\u00e1ticos: En el 2008 el ej\u00e9rcito levanta y desaparece a los hermanos: Jos\u00e9 Luis y Carlos Guzman Z\u00fa\u00f1iga. Hay una recomendaci\u00f3n de la Comisi\u00f3n Nacional de Derechos Humanos (CNDH) contra la Secretaria de Defensa Nacional por este caso. Otro caso: la desaparici\u00f3n forzada de Nitza Paola, Rocio y Jos\u00e9 Angel Alvarado. Los levant\u00f3 el Ej\u00e9rcito en el Ejido Benito Ju\u00e1rez, en diciembre de 2009, y a la fecha no sabemos nada de ellos. El caso a nivel de medidas cautelares seencuentra en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo entender que en un estado de derecho desaparezcan seres humanos y nadie d\u00e9 raz\u00f3n de ello? El dolor de las v\u00edctimas es inconcebible. La omisi\u00f3n y culpabilidad del Estado es evidente, sobre todo por su negligencia y su irresponsabiidad de no investigar.<\/p>\n<p><em><strong>Ultrajada por las acciones del gobierno <\/strong><\/em><\/p>\n<p>En el contexto de un rompimiento oficial de acuerdos entre el gobierno mexicano y el crimen organizado (que anteriormente exist\u00eda), se inicia la confrontaci\u00f3n en Cd. Ju\u00e1rez a partir del 2008.<\/p>\n<p>Hay preguntas con diversas hip\u00f3tesis subyacentes. \u00bfSe trata en verdad de una confrontaci\u00f3n entre los c\u00e1rteles por el control de las rutas para el tr\u00e1fico de droga? \u00bfHay una ocupaci\u00f3n militar para ensayar una pol\u00edtica de seguridad en la frontera, que responde a intereses de Estados Unidos y a la necesidad de legitimarse de Felipe Calder\u00f3n? \u00bfSe trata de una guerra entre dos bandos que permea ya a todos los sectores&#8211;econ\u00f3mico, pol\u00edtico y militar?<\/p>\n<p>Ante la violencia desatada, los tres niveles de gobierno reaccionan con la l\u00f3gica de la fuerza, sin tomar en cuenta a la poblaci\u00f3n civil que desde entonces vivimos entre fuego cruzado. En esta guerra no existe ni la justicia, ni los derechos humanos. En una estrategia militarista y abuso de poder, mandan a miles de militares y federales a enfrentar el cr\u00edmen organizado. La experiencia de Ju\u00e1rez es que los operativos no han logrado contener la violencia. El ej\u00e9rcito y los federales participan cotidianamente en violaciones a los derechos humanos: allanamientos de morada, detenciones ilegales, extorsiones, desapariciones forzadas, tortura, etc., etc.<\/p>\n<p><strong>II. Ra\u00edces de las violencias <\/strong><\/p>\n<p><em><strong>Ultrajada por el poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico<\/strong><\/em><\/p>\n<p>La violencia extrema que vivimos no surgi\u00f3 por generaci\u00f3n espontanea, ni fue que los malos nos invadieron a los buenos (como infantilmente subyace en el discurso el gobierno federal). Tiene ra\u00edces profundas, diversas y complejas que se van entrelazando y cada vez la van haciendo m\u00e1s intrincada.<strong><\/strong><\/p>\n<p>Sobre la encrucijada que vivimos en Ciudad Ju\u00e1rez se ha escrito y hablado mucho, hay muchos an\u00e1lisis, hip\u00f3tesis, teor\u00edas, por mencionar algunos factores:<\/p>\n<ul>\n<li>El ser frontera con los Estados Unidos.<\/li>\n<li>El fortalecimiento de las organizaciones criminales y su capacidad para penetrar y corromper las estructuras policiacas en todos sus niveles.<\/li>\n<li>El proceso de globalizaci\u00f3n a trav\u00e9s de la industria maquiladora con su perversa estrategia de atracci\u00f3n-repulsion, que gener\u00f3 empleo y poblaci\u00f3n. La poblaci\u00f3n se duplic\u00f3 en veinte a\u00f1os. Las autoridades no estaban preparadas para acoger a los inmigrantes y no generaron condiciones adecuadas para brindarles vivienda, salud, transporte, servicios p\u00fablicos, educaci\u00f3n, cultura y esparcimiento&#8211;requeridas para una vida digna. El profundo rezago social presagiaba tensiones en el corto plazo. Se gestaba poco a poco, por el desarraigo cultural propio del migrante y por la din\u00e1mica social excluyente, un creciente deterioro del tejido social. Las condiciones laborales deterioraron progresivamente la estructura familiar: divorcios, madres solteras, descuido de los hijos, deserci\u00f3n escolar, creaci\u00f3n de pandillas, consumo de drogas.<\/li>\n<li>Instauraci\u00f3n sin la preparaci\u00f3n y capacitaci\u00f3n debida del nuevo sistema de justicia penal y el sometimiento del poder judicial al ejecutivo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Ciertamente estos elementos, en un contexto de impunidad y corrupci\u00f3n, explican de alg\u00fan modo la din\u00e1mica de la violencia detonada por la confrontaci\u00f3n de los c\u00e1rteles y por la estrategia b\u00e9lica del gobierno. Pero definitivamente no se trata de un tablero de blancos y negros (mensaje subyacente en los medios de comunicaci\u00f3n).<\/p>\n<p><strong>Algunas consecuencias de la guerra <\/strong><\/p>\n<p>En Chihuahua, hemos aprendido a vivir y desarrollarnos en la adversidad del desierto. Hoy en medio de la traves\u00eda del dolor y la violencia encontramos signos de vida y esperanza. La vida sigue a contracorriente de la violencia y del dolor y hemos aprendido a valorar la vida cotidiana como una expresi\u00f3n de resistencia y dignidad: ir al trabajo, llenar las escuelas, ocupar los centros comerciales, celebrar las alegr\u00edas familiares, colectivos de j\u00f3venes que expresan su rabia y esperanzas en el arte y la m\u00fasica; se impulsan y articulan procesos, di\u00e1logos y acciones ciudadanas, innumerables testimonios de lucha, resistencias, solidaridad,movilizaciones\u2026<\/p>\n<p>A pesar de todo, la vida sigue y se vive intensamente en nuestro querido juaritos.<\/p>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>Creemos que es urgente la reconstrucci\u00f3n del tejido social, de la confianza y la dignidad, para poder desatar un proceso colectivo de construcci\u00f3n de paz desde sus causas profundas, desde la paz estructural y cultural, que es lo \u00fanico que pondr\u00e1 fin a la violencia directa.<\/p>\n<p>Ante los asesinatos y las desapariciones, hay que resaltar exigencias muy concretas: la de ponerles nombres a todas las muertes y escuchar a todas las v\u00edctimas. Y el gran reto es de lograr su participaci\u00f3n para que sean las v\u00edctimas las que exijan todos sus derechos.<\/p>\n<p>La paz es obra de la justicia y ser\u00e1 construida solo con la condici\u00f3n de que en primer lugar se garantice la necesidad primera, la de la vida y la dignidad.<\/p>\n<p>Ante el Estado militar y policiaco que se ha instalado en el norte del pa\u00eds y especialmente en Ciudad Ju\u00e1rez, creemos que es fundamental exigir la desmilitarizaci\u00f3n y oponernos a la Ley de Seguridad Nacional. Por la experiencia vivida en Cd. Ju\u00e1rez, pedimos que se detenga esta guerra in\u00fatil y absurda.<\/p>\n<p><em>Oscar Enr\u00edquez es el director del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, en Ciudad Ju\u00e1rez. Una versi\u00f3n de este texto fue presentado en el encuentro BASTA! en la Universidad de Texas, El Paso el 13 de octubre de 2011 y publicado por el Programa de las Am\u00e9ricas <a href=\"..\/es\">www.americas.org\/es<\/a> <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ciudad Ju\u00e1rez se ha convertido en el escaparate m\u00e1s obsceno y burdo de la violencia. 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