{"id":58148,"date":"2022-08-29T17:56:02","date_gmt":"2022-08-29T22:56:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=58148"},"modified":"2022-08-29T17:56:02","modified_gmt":"2022-08-29T22:56:02","slug":"agosto-de-muerte-y-miedo-agosto-de-vida-y-rebeldia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/agosto-de-muerte-y-miedo-agosto-de-vida-y-rebeldia\/","title":{"rendered":"AGOSTO DE MUERTE Y MIEDO; AGOSTO DE VIDA Y REBELDIA"},"content":{"rendered":"<p style=\"font-weight: 400;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-58150\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Caracol-Zapatista.jpeg\" alt=\"\" width=\"9921\" height=\"7441\" \/>En el principio de este agosto aparecieron, ominosos, varios signos de muerte,\u00a0 desde el norte global. \u00a0A contrapunto, desde el sur global, brotan signos de vida, rebeld\u00eda y esperanza.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Adem\u00e1s de la guerra de Ucrania, ya casi hecha costumbre, por desgracia, est\u00e1 la guerra cr\u00f3nica emprendida por el estado de Israel contra la Naci\u00f3n Palestina. El pasado fin de semana \u00a0un ataque del ej\u00e9rcito israel\u00ed a posiciones del Yihad Isl\u00e1mico en la franja de Gaza provoc\u00f3 por lo menos 44 personas palestinas muertas, entre ellas, 15 ni\u00f1as y ni\u00f1os. Esta masacre se suma a los frecuentes asesinatos y abusos de las fuerzas hebreas contra la poblaci\u00f3n civil palestina. La mediaci\u00f3n de Egipto ha logrado que se pacte una tregua entre Israel y el Yihad Isl\u00e1mico, pero no habr\u00e1 paz en esta zona mientras no haya justicia para el pueblo palestino y se ponga un alto eficaz a los afanes expansionistas de Israel. La comunidad internacional ya no puede permanecer callada ante los miles de v\u00edctimas de esta a\u00f1eja e injusta guerra. No solo en Ucrania mueren las y los inocentes.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La muerte asoma tambi\u00e9n en el accionar del imperio norteamericano ante el ascenso irresistible del poder\u00edo econ\u00f3mico, pol\u00edtico y militar de China. La provocaci\u00f3n abierta que constituy\u00f3 la visita de Nancy Pelosi a Taiwan y, en general la pol\u00edtica de cercar al gigante asi\u00e1tico para complicarle su salida al oc\u00e9ano, nos ponen en peligro de una guerra nuclear de la que todos saldr\u00edamos perdedores. Todo esto lo ha venido exponiendo con lucidez Noam Chomsky y ha ido a la ra\u00edz de la belicosidad del e<em>stablishment <\/em>norteamericano: el miedo, el temor racista ante el fortalecimiento del \u201cpeligro amarillo\u201d a nivel global. Tambi\u00e9n es el temor de los Estados Unidos, del Reino Unido y sus aliados atl\u00e1nticos a perder su hegemon\u00eda, lo que est\u00e1 detr\u00e1s de la expansi\u00f3n de la OTAN para cercar a la Rusia de Putin. As\u00ed se lleve al planeta al borde de la cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En las ant\u00edpodas de los poderes del norte global, poderes de muerte, se han dejado ver tambi\u00e9n los signos de la vida: la que se manifiesta en la toma de posesi\u00f3n de Gustavo Petro, primer presidente progresista de Colombia y en la celebraci\u00f3n del 19 aniversario de los Caracoles Zapatistas en Chiapas.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Gustavo Petro surge de una guerrilla sui generis, el M-19, cuyas t\u00e1cticas creativas y para construir una pronta paz con justicia evocan las del EZLN. Depone las armas para participar pol\u00edticamente y uno de sus dirigentes llega a la Presidencia del pa\u00eds, luego de una revoluci\u00f3n c\u00edvica contra el r\u00e9gimen de privilegios, contra una guerra interna de m\u00e1s de seis d\u00e9cadas contra la guerrilla, contra los paramilitares, contra las drogas, contra todos. Desde abajo, desde el apoyo masivo del pueblo colombiano, desde los anhelos de paz y de justicia, Petro proclama que su pa\u00eds ser\u00e1 un pa\u00eds de la vida y no de la muerte. Tiende la mano al di\u00e1logo con la gente en armas, propone una estrategia para terminar con la nixoniana <em>guerra contra las drogas<\/em> que ha costado la vida a cientos de miles de personas de Latinoam\u00e9rica y a cerca de 70 mil estadounidenses que perecen cada a\u00f1o intoxicados por enervantes. Desde la enorme biodiversidad de su pa\u00eds lanza una campa\u00f1a para rescatar la vida y luchar contra el cambio clim\u00e1tico. Llama a la unidad luego de d\u00e9cadas de divisi\u00f3n ahondada por los pol\u00edticos y m\u00e1s que nada por la pobreza. Saluda a la pluralidad y a la diferencia escogiendo como su vicepresidenta a Francia M\u00e1rquez, afrodescendiente, feminista, que le da otra vuelta de tuerca a la vida buena y la convierte en la \u201cvida sabrosa\u201d en medio de colorido, cumbias y vallenatos. No se trata de las iniciativas u ocurrencias de Petro y de Francia: es el contundente mandato del pueblo colombiano luego de d\u00e9cadas de movimientos, luchas y urnas.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Estos d\u00edas tambi\u00e9n se celebra en la rebeld\u00eda y en la fiesta el aniversario 19 de los Caracoles Zapatistas. Experiencia de autonom\u00eda y resistencia iniciada el 9 de agosto de 2003 por cinco comunidades zapatistas. Se han montado exposiciones, bailes, fiestas, cantos, talleres. No s\u00f3lo en la selva chiapaneca, por todo el pa\u00eds y en diversas partes del mundo, las y los de abajo celebran casi dos d\u00e9cadas de construcci\u00f3n cotidiana de otro mundo posible, sin ogros filantr\u00f3picos ni Estados sofocantes, con el trabajo y los sue\u00f1os y la m\u00edstica de todas las personas haciendo por todos lados cosas peque\u00f1as que miran hacia un mundo nuevo, vivo, grande, para todas y para todos. Los caracoles del EZLN, esa Naci\u00f3n, ese mundo, construido desde abajo, con la solidaridad de las y los desde abajos, autogestionariamente, se han convertido en el faro innegable de la esperanza sembrada desde el sur global.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Este principio de agosto nos ha mostrado dos f\u00f3rmulas que se enfrentan: la del miedo-cerco-aniquilaci\u00f3n que conduce irremisiblemente a la muerte, protagonizada por los grandes poderes del norte global. Y la de la rebeld\u00eda-autonom\u00eda-confianza-solidaridad-diferencia, que es un continuo crear y recrear de la vida, puesta en marcha desde abajo.<\/p>\n<p><em><strong>V\u00edctor M. Quintana<\/strong> es asesor al Frente Democr\u00e1tico Campesino de Chihuahua e investigador\/profesor en la Universidad Aut\u00f3noma de Ciudad Ju\u00e1rez y colaborador con el <a href=\"https:\/\/www.americas.org\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Programa de las Am\u00e9ricas<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el principio de este agosto aparecieron, ominosos, varios signos de muerte,\u00a0 desde el norte global. \u00a0A contrapunto, desde el sur global, brotan signos de vida, rebeld\u00eda y esperanza.<\/p>\n","protected":false},"author":281,"featured_media":58150,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884,4912],"tags":[8372,5643,8373,8371,8370,8344],"coauthors":[5465],"class_list":["post-58148","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","category-movimientos-sociales","tag-china","tag-colombia","tag-ezln","tag-israel","tag-palestina","tag-ucrania"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58148","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/281"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=58148"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58148\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":58153,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58148\/revisions\/58153"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/58150"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=58148"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=58148"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=58148"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=58148"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}