{"id":582,"date":"2006-01-07T14:04:23","date_gmt":"2006-01-07T14:04:23","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=582"},"modified":"2006-01-17T14:30:40","modified_gmt":"2006-01-17T14:30:40","slug":"3027","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/3027\/","title":{"rendered":"Cr"},"content":{"rendered":"<p><b>Tras su sexta reuni&oacute;n ministerial, la OMC &ldquo;regres&oacute; a casa cojeando pero a&uacute;n en pie&rdquo;. El organismo multilateral se salv&oacute; de un tercer fracaso al <\/b><b>hilo<\/b><b>, el cual hubiera evidenciado su incapacidad para conciliar la agenda de liberalizaci&oacute;n con su mandato de desarrollo. En este texto se ofrece un balance de los resultados y una narraci&oacute;n de la <\/b><b>resistencia<\/b><b> en las calles.<\/b><\/p>\n<p><b> Del<\/b><b> 13 al 18 de diciembre <\/b>miles de personas convergieron en Hong Kong para la reuni&oacute;n ministerial de la Organizaci&oacute;n Mundial de Comercio (OMC). En el Centro de Convenciones, protegido por l&iacute;neas policiacas y vallas improvisadas, se reunieron los delegados gubernamentales. Los ministros de los pa&iacute;ses desarrollados llevaron una agenda de apertura forzada para sus productos y sus inversionistas. Los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo llegaron a defender principalmente los intereses de sus elites empresariales que buscan un nicho en la econom&iacute;a globalizada. <\/p>\n<p>Al lado congregaron las Organizaciones No Gubernamentales de todo el mundo que analizaron y monitorearon las negociaciones y tuvieron acceso al edificio principal. En algunos pa&iacute;ses, sus cr&iacute;ticas y alternativas han logrado tener influencia en las delegaciones oficiales, y a veces sus protestas y declaraciones son recogidas por los medios. A trav&eacute;s de contactos afuera de la reuni&oacute;n oficial, difunden informaci&oacute;n de lo que sucede dentro a los activistas en las calles. A pesar de ello, las negociaciones entre los representantes gubernamentales se desarrollan a puerta cerrada, en un toma y daca en el cual el poder y la riqueza desiguales entre los pa&iacute;ses juegan papeles estelares a la hora de acordar las cuestiones sustantivas. <\/p>\n<h3> El abanico de la resistencia <\/h3>\n<p>Afuera de la sede oficial la historia es otra. All&iacute; se juntaron grandes contingentes de campesinos y pescadores de Corea del Sur, Tailandia, Filipinas, Jap&oacute;n, Taiw&aacute;n e Indonesia, adem&aacute;s de otros pa&iacute;ses, incluyendo una peque&ntilde;a delegaci&oacute;n de M&eacute;xico. Junto con ellos marcharon sindicalistas, mujeres, migrantes y miembros de ONG que acompa&ntilde;an a los movimientos. En el centro del Parque Victoria, donde las organizaciones altermundistas hab&iacute;an puesto sus carpas para informaci&oacute;n y seminarios, y donde se reunieron para sus movilizaciones, estaba un altar y una foto enorme de Lee Kyeong-Hae, el agricultor coreano que se inmol&oacute; en las movilizaciones contra la OMC en Canc&uacute;n en el 2003. La consigna de los campesinos es contundente: &iexcl;Abajo con la OMC! <\/p>\n<p>Las delegaciones oficiales llegaron a Hong Kong sin acuerdos y con grandes discrepancias. Se ve&iacute;a remota la posibilidad de alcanzar acuerdos sustanciales. La OMC ya llevaba dos fracasos rotundos, cuando las negociaciones colapsaron sin acuerdos en Seattle (1999) y Canc&uacute;n (2003). El tercero hubiera llevado a una crisis institucional innegable. Sin embargo, en el &uacute;ltimo momento el Grupo de los 20 bajo el liderazgo de Brasil y la India firm&oacute; un acuerdo para la eliminaci&oacute;n de los subsidios a la exportaci&oacute;n de productos agr&iacute;colas para el a&ntilde;o 2013. Un acuerdo risible, dado que la demanda expresada al entrar a las negociaciones &shy;seg&uacute;n ellos irreductible&shy; fue la eliminaci&oacute;n para el a&ntilde;o 2010, y aun as&iacute; dejaba afuera la mayor&iacute;a de las exigencias m&aacute;s importantes de los peque&ntilde;os productores rurales, sobre todo el asunto de controlar el acceso a sus mercados de productos estrat&eacute;gicos. <\/p>\n<p>Cuando se deshizo el nudo gordiano de la agricultura con la espada de la Uni&oacute;n Europea y Estados Unidos, el G-20 empez&oacute; su <i>lobby<\/i> para presionar que se aceptaran los textos sobre servicios y acceso a mercados para productos no agr&iacute;colas, textos que responden a los intereses de los pa&iacute;ses ricos. Los &uacute;nicos pa&iacute;ses que protestaron oficialmente contra la declaraci&oacute;n final fueron Venezuela y Cuba, y no qued&oacute; claro c&oacute;mo el texto iba a reflejar sus puntos. Sin fijarse un calendario ni avances concretos para los otros temas la sexta ministerial de la OMC &quot;regres&oacute; a casa cojeando pero a&uacute;n en pie.&quot; <\/p>\n<p>De esta manera, la organizaci&oacute;n se salv&oacute; de un tercer fracaso que hubiera hecho evidente su incapacidad para conciliar la agenda de liberalizaci&oacute;n con su mandato de desarrollo. <\/p>\n<p>Esta fue la mala noticia para los movimientos sociales, que sostienen que la salvaci&oacute;n del proceso de la OMC es una condena para miles de campesinos en todo el mundo. Mientras siga adelante la agenda de liberalizaci&oacute;n comercial y privatizaci&oacute;n en el campo, los peque&ntilde;os productores sufrir&aacute;n la p&eacute;rdida constante de sus trabajos, sus tierras y su cultura. Los pa&iacute;ses, en consecuencia, seguir&aacute;n sufriendo la erosi&oacute;n de la soberan&iacute;a alimentaria y nacional. As&iacute; lo ha dicho V&iacute;a Campesina Internacional, organizaci&oacute;n social que encabez&oacute; la marcha m&aacute;s militante de la jornada contra la OMC en Hong Kong, y que exige la salida de la agricultura del organismo multilateral. Nadie apuesta al caos, sino a una profunda reflexi&oacute;n &shy;acompa&ntilde;ada por estudios serios&shy; sobre el impacto de la liberalizaci&oacute;n comercial en los pobres de todos los pa&iacute;ses y en el desarrollo. Sin esto, seguir de frente en la liberalizaci&oacute;n comercial desenfrenada es un acto irresponsable que arrastra las vidas de la gente m&aacute;s vulnerable y marginada del planeta. <\/p>\n<h3> La resistencia en las calles <\/h3>\n<p>El 17 de diciembre se realiz&oacute; la marcha campesina en Hong Kong. Una jornada de resistencia y represi&oacute;n que refleja c&oacute;mo se van marcando l&iacute;neas en la lucha entre dos paradigmas del futuro: de un lado, la defensa de la soberan&iacute;a y del modelo campesino de agricultura; del otro, de la globalizaci&oacute;n impuesta desde arriba por las grandes corporaciones. <\/p>\n<p>Al comenzar la movilizaci&oacute;n, como siempre, sus participantes parecer no tener prisa. En el Parque Victoria, que es donde est&aacute;n los puestos y el escenario donde los altermundistas realizaban sus actos culturales, los contingentes de campesinos y pescadores se forman, esperan y escuchan discursos en por lo menos cinco idiomas. A pesar del retraso, los manifestantes son muy formales. No s&oacute;lo se identifican por sus banderas sino que la mayor&iacute;a tiene gorras o chalecos, una especie de uniforme para marcar pertenencia. Se forman en filas aun sentados en el pasto y comparten comida preparada por sus bases de apoyo. En esta marcha, si no perteneces a una organizaci&oacute;n, y has adquirido cierta disciplina, no tienes lugar. <\/p>\n<p>Alberto G&oacute;mez, de la UNORCA, est&aacute; all&iacute; junto con tres representantes de la organizaci&oacute;n del estado de Guerrero. UNORCA es miembro de V&iacute;a Campesina Internacional, que organiza esta marcha y forma la descubierta. El franc&eacute;s Jos&eacute; Bov&eacute;, Rafael Alegr&iacute;a, de Honduras, Nico Verhagen y dirigentes de varios pa&iacute;ses asi&aacute;ticos desfilan tras las banderas verdes. <\/p>\n<p>A unas diez cuadras de la salida del Parque encontramos las primeras barricadas de metal que ha puesto la polic&iacute;a de Hong Kong. De repente empiezan los primeros choques. Los polic&iacute;as han bloqueado las calles con rejas de metal para que la marcha no se acerque al Centro de Convenciones donde los delegados juegan su futuro enclaustrados y en secreto. La consigna de la marcha es llegar al centro y hacer escuchar su voz. Se trata de llegar lo m&aacute;s cerca posible de donde se toman las decisiones. <\/p>\n<p>La V&iacute;a Campesina forma una l&iacute;nea en la descubierta. Los brazos de sus integrantes y los palos de las banderas se convierten en una especie de puerta para controlar qui&eacute;n puede pasar y qui&eacute;n no a la batalla callejera contra los polic&iacute;as. &Uacute;nicamente dejan pasar a los coreanos que se van contra las barricadas, con insistencia pero sin golpear a personas. Utilizan sus piernas y brazos contra los escudos policiacos. Sus movimientos parecen una coreograf&iacute;a perfectamente bien ensayada y muestran el alto nivel de entrenamiento que tienen. Los gendarmes les lanzan un spray de pimienta, naranja y pegajosa que quema la piel. Los afectados regresan a la marcha con caras rojas de sufrimiento y son lavados por sus compa&ntilde;eros. <\/p>\n<p>En eso logran tumbar varias barricadas y la marcha avanza, topando con la polic&iacute;a, peleando, organizando la retirada y buscando nuevas rutas. Hay s&oacute;lo una o dos personas heridas. La mayor&iacute;a est&aacute;n afectadas por los gases lacrim&oacute;genos, el spray y agua de alta presi&oacute;n que las fuerzas del orden avientan para retomar el control del terreno. <\/p>\n<p>De repente se desata una guerra callejera por el control de las calles entre el Centro de Convenciones. La marcha y los coreanos van abriendo espacios poco a poco y el contingente r&aacute;pidamente avanza para ocupar y mantener el terreno ganado. V&iacute;a Campesina sigue formando la primera l&iacute;nea y los coreanos cruzan por debajo para enfrentarse con la polic&iacute;a. Est&aacute;n extremadamente bien organizados &shy;tienen hasta comisionados para recoger la basura. Todas las cosas que parec&iacute;an servir para la tramoya cuando empez&oacute; la marcha &shy;unas placas de madera con caritas y consignas pintadas, chalecos salvavidas que estrenaron el primer d&iacute;a cuando se lanzaron al agua, cadenas para representar la esclavitud del r&eacute;gimen comercial&shy; resultaron tener un uso pr&aacute;ctico en las batallas callejeras. Las placas de madera con caritas pintadas se convierten en escudos, los chalecos identifican a los l&iacute;deres y protegen contra golpes. Cuando se cansan unos o les toca el gas, entran los relevos. <\/p>\n<p>Logramos subirnos a un puente que pasa por arriba de la carretera y que lleva al Centro de Convenciones. Ya es de noche; son como las seis y media de la tarde. Los coreanos forman una barrera y s&oacute;lo dejan pasar a sus compa&ntilde;eros, hombres y mujeres, para ir contra la polic&iacute;a. Sus tambores avisan cuando hay enfrentamiento y siguen con sus ritmos ominosos durante la batalla para dar fuerza a sus guerreros. El ambiente es muy tenso. La l&iacute;nea de enfrentamiento ese traslada abajo del puente y de repente se oye el grito de la victoria que quiere decir que han roto la l&iacute;nea de contenci&oacute;n. En eso, se escucha una explosi&oacute;n y aparece una nube de gas. Es la &uacute;ltima cosa que vemos porque lo que sigue es la ceguera colectiva. Inmediatamente todos los que est&aacute;n en el &aacute;rea empiezan a correr, sin ver. Dicen los peri&oacute;dicos del d&iacute;a siguiente que echaron m&aacute;s de 20 latas de gas lacrim&oacute;geno en el mismo lugar casi al mismo tiempo. Es fuert&iacute;simo. Los ojos lloran y arden, pero mucho peor es el efecto en los pulmones. No puedes respirar, cada inhalaci&oacute;n es como inhalar fuego, no sabes si volver&aacute;s a tener aire. <\/p>\n<p>Despu&eacute;s, viene un rato que parece interminable. El aire que entra es un poco mas fr&iacute;o, baja el ardor. Las primeras bocanadas de aire fresco raspan en el pecho pero son como bendici&oacute;n. Mucha gente vomita y tose pero lentamente empieza a recuperarse. <\/p>\n<h3> El regreso <\/h3>\n<p>La polic&iacute;a ha retomado la mitad del puente. Forman una l&iacute;nea detr&aacute;s de sus escudos, traen las m&aacute;scaras puestas. Parece que han ganado en una maniobra maestra. &iquest;Qui&eacute;n volver&iacute;a a enfrentar algo as&iacute;? Pues, todos. La marcha se recompone y regresa al puente. <\/p>\n<p>Pero aqu&iacute; no hay avance y se abre otro frente en otra calle. Todos corren por all&aacute;. Se acaba a las ocho treinta de la noche en una calle ancha cerca del Centro. Nos sentamos all&iacute; a esperar una noche larga, a dar discursos y platicar. Sin embargo, a las nueve la polic&iacute;a otra vez comienza a avanzar. Toman el puente arriba de nosotros y dos l&iacute;neas de polic&iacute;as con todo el equipo antimotines empiezan a apretarnos en medio. Echan gas pero no tan fuerte. No nos movemos. Ya hay informaci&oacute;n que los que quedan van a la c&aacute;rcel. Se toma la decisi&oacute;n de qui&eacute;n va y qui&eacute;n se queda afuera. Son los coreanos, unos 900, juntos con algunos miembros de otras organizaciones asi&aacute;ticas detenidos. Inseguros, inciertos, los gendarmes finalmente permiten que salgan los dem&aacute;s. <\/p>\n<p>La prensa insiste en retratar a los coreanos en particular como &quot;violentos&quot;. No fue as&iacute;. La &quot;violencia&quot; se limitaba a empujones, algunos con palos de bamb&uacute; y algunas botellas de pl&aacute;stico que se aventaron. La polic&iacute;a respondi&oacute; con gases sin aviso y golpes con palos aunque tampoco fue una respuesta sangrienta. <\/p>\n<p>La cultura oriental, la desesperaci&oacute;n de los campesinos, la disciplina casi militar y la fuerza de los n&uacute;meros se combinan de tal manera que cuando ves a los coreanos en acci&oacute;n te hace sentir que has llegado a la m&eacute;dula de la resistencia. Es sentir que esta gente, sin ser agresiva, est&aacute; dispuesta a llegar a las &uacute;ltimas consecuencias, sabe por qu&eacute; y para qu&eacute; lucha, y sabe c&oacute;mo hacerlo. No es ira, es una convicci&oacute;n y compromiso tan hondos que van mas all&aacute; de cualquier otra cosa que he visto. Dos d&iacute;as antes hicieron una marcha que consiste en dar tres pasos y arrodillarte en posici&oacute;n de oraci&oacute;n. F&iacute;sicamente es muy duro, y as&iacute; avanzaron kil&oacute;metros. El sacrificio no es exclusivo de los coreanos. Tambi&eacute;n lo hizo Alberto G&oacute;mez y tiene las rodillas ensangrentadas para comprobarlo. <\/p>\n<p>Mientras tanto los delegados oficiales no llegan a un acuerdo. Deciden seguir en sesi&oacute;n hasta la madrugada. Se ve que va a ser una larga noche para todos. Pero algunos est&aacute;n en un edificio de lujo, mientras otros est&aacute;n en la c&aacute;rcel, y otros m&aacute;s en la calle junto con un viento fr&iacute;o que viene de la Bah&iacute;a de Hong Kong. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras su sexta reuni&oacute;n ministerial, la OMC &ldquo;regres&oacute; a casa cojeando pero a&uacute;n en pie&rdquo;. El organismo multilateral se salv&oacute; de un tercer fracaso al hilo, el cual hubiera evidenciado su incapacidad para conciliar la agenda de liberalizaci&oacute;n con su mandato de desarrollo. 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