{"id":5905,"date":"2011-12-27T17:46:10","date_gmt":"2011-12-27T22:46:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=5905"},"modified":"2012-06-20T15:19:31","modified_gmt":"2012-06-20T20:19:31","slug":"chile-otra-educacion-es-posible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/chile-otra-educacion-es-posible\/","title":{"rendered":"Chile: Otra educaci\u00f3n es posible"},"content":{"rendered":"<p>Por Ra\u00fal Zibechi<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/images2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-5906\" title=\"images\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/images2-300x129.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"129\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Los estudiantes chilenos no s\u00f3lo cuestionan la educaci\u00f3n que reciben, por mercantil y elitista, porque reproduce y profundiza las desigualdades, sino que en los centros de estudios ocupados ponen en pr\u00e1ctica la educaci\u00f3n con la que sue\u00f1an y por la que llevan a\u00f1os luchando.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cSi los trabajadores pueden autogestionar una f\u00e1brica, nosotros podemos autogestionar el liceo\u201d, dispara la sonrisa permanente de Crist\u00f3bal, 17 a\u00f1os, alumno del Liceo Luis Galecio Corvera A-90, en la comuna San Miguel de Santiago. El liceo fue ocupado al igual que otros 200 en la ciudad, pero el 26 de setiembre decidieron seguir el ejemplo de los trabajadores de Cer\u00e1micas Zan\u00f3n, la f\u00e1brica de Neuqu\u00e9n (Argentina) que fue ocupada por sus obreros y puesta a funcionar hace ya diez a\u00f1os .<\/p>\n<p>\u201cEn esos momentos las cosas estaban complicadas porque la ocupaci\u00f3n se ven\u00eda debilitando\u201d, reflexiona Crist\u00f3bal. \u201cTen\u00edamos claro que no alcanzaba con criticar la educaci\u00f3n que recibimos y que hab\u00eda que hacer otra cosa, pero no sab\u00edamos por d\u00f3nde. Hasta que nos enteramos que hab\u00eda una charla de los obreros de Zan\u00f3n en la Universidad de Chile, fuimos a escucharlos y cuando volvimos empezamos la autogesti\u00f3n del liceo\u201d.<\/p>\n<p>Con la autogesti\u00f3n comenzaron a volver la mayor parte de los estudiantes, se sumaron una parte de los profesores y contaron con el apoyo entusiasta de muchos padres. \u201cCuando veo que mis hijos se levantan sin necesidad de despertarlos para venir al liceo, que vienen con entusiasmo, comprend\u00ed que estaban haciendo algo importante, que se resume en una educaci\u00f3n diferente\u201d, dice una madre en la cancha de baloncesto donde cae pesado el sol de noviembre.<\/p>\n<p>Los trabajadores no docentes se ampararon en una resoluci\u00f3n del sindicato que los autoriza a no ir a trabajar si no funciona la direcci\u00f3n del centro. \u201cLos sindicatos no trabajan si no hay patr\u00f3n\u201d, ironiza Crist\u00f3bal provocando carcajadas en el patio. En pocos meses los estudiantes secundarios aprendieron m\u00e1s que en a\u00f1os de mon\u00f3tonas clases, toman la iniciativa en los estudios, proponen temas, acuden con puntualidad y se alegran de no tener que enfundarse el uniforme de \u201cping\u00fcino\u201d que les impone el Estado.<\/p>\n<p>El conflicto estudiantil fue un sacud\u00f3n tremendo para la sociedad chilena. Nada volver\u00e1 a ser como antes. Una realidad que reflejan incluso las encuestas. El diario La Naci\u00f3n formul\u00f3 la pregunta \u201cQu\u00e9 fue lo mejor del a\u00f1o 2011?\u201d. El 63% respondieron \u201cla movilizaci\u00f3n ambiental y estudiantil\u201d, frente a s\u00f3lo el 17% que optaron por \u201cla campa\u00f1a de la U\u201d, el equipo de f\u00fatbol Universidad de Chile que gan\u00f3 la copa sudamericana a fines de noviembre. Apenas el 3% dijeron que lo m\u00e1s importante fue el Premio Cervantes otorgado al escritor Nicanor Parra .<\/p>\n<p>Los m\u00e1s destacados intelectuales chilenos coinciden con la apreciaci\u00f3n hecha por el director de Le Monde Diplomatique, V\u00edctor Hugo de la Fuente: \u201cLos estudiantes chilenos, en cinco meses de masivas movilizaciones, le cambiaron la cara al pa\u00eds\u201d . El Manifiesto de Historiadores va incluso m\u00e1s lejos: sostiene que \u201cestamos ante un movimiento de car\u00e1cter revolucionario-antineoliberal\u201d, que se est\u00e1 recuperando la pol\u00edtica para la sociedad civil y re-anudando la \u201chebra rota de nuestra historia\u201d interrumpida por el golpe de Estado en 1973 .<\/p>\n<p>Una sociedad en movimiento<\/p>\n<p>Desde las masivas movilizaciones de la d\u00e9cada de 1980 contra la dictadura de Augusto Pinochet, Chile no conoc\u00eda una oleada tan vasta de acciones colectivas. El a\u00f1o comenz\u00f3 con una masiva y maciza resistencia en el sur, en torno a la ciudad de Punta Arenas, contra el aumento de los precios del gas. El movimiento fue tan fuerte que el gobierno debi\u00f3 negociar con la Asamblea Ciudadana de Magallanes y dar marcha atr\u00e1s en los aumentos.<\/p>\n<p>En mayo m\u00e1s de treinta mil personas se manifestaron en Santiago contra el proyecto Hidro Ays\u00e9n que busca construir cinco mega represas en la Patagonia, con el apoyo tanto del gobierno como de la oposici\u00f3n, sin consultas a la poblaci\u00f3n. Nunca antes una acci\u00f3n de car\u00e1cter ambientalista hab\u00eda reunido tanta gente, lo que anunciaba que algo ya estaba cambiando.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s hubo protestas de los damnificados por el terremoto de 2010, la mayor parte a\u00fan no tienen vivienda y pasaron su segundo invierno en condiciones de alta precariedad. La poblaci\u00f3n destaca que las carreteras por donde circulan las mercanc\u00edas fueron reparadas, pero no as\u00ed las viviendas de los sectores populares.<\/p>\n<p>Las acciones estudiantiles se iniciaron a fines de abril. El 30 de junio, 200 mil estudiantes marcharon por la Alameda. A partir de ese momento fueron decenas de marchas. \u201cUn sentimiento de fiesta animaba a los j\u00f3venes\u201d, seg\u00fan el historiador Mario Garc\u00e9s. No hab\u00eda banderas de partidos, ni consignas uniformes, pero sobre todo \u201cno \u00edbamos a ning\u00fan lugar sagrado del Estado\u201d, ni al parlamento ni a la casa de gobierno como acostumbran hacer los sindicatos y partidos .<\/p>\n<p>En las semanas siguientes los estudiantes, sobre todo los secundarios, se tomaron el canal de TV Chilevisi\u00f3n en protesta por la forma como los medios trataron las movilizaciones. Tambi\u00e9n ocuparon sedes de partidos pol\u00edticos, la ultraderechista UDI (oficialista) y la del opositor Partido Socialista.<\/p>\n<p>El momento m\u00e1s importante fue el 4 de agosto. La represi\u00f3n policial fue muy fuerte y se detuvo a 874 estudiantes. La poblaci\u00f3n de todo el pa\u00eds se solidariz\u00f3 con masivos caceroleos y marchas espont\u00e1neas en las principales ciudades convirtiendo la jornada en una \u201cprotesta nacional\u201d como las que hubo contra Pinochet. La popularidad del presidente Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era cay\u00f3 al 22% a fines de setiembre .<\/p>\n<p>Pero lo que m\u00e1s revela la profundidad del movimiento fue lo sucedido la noche del 4 de agosto en los barrios. Camila Silva, del colectivo de \u201cpedagog\u00eda militante\u201d Diatriba, vive en La Florida, un barrio de clase media baja. \u201cEn el primer caceroleo salimos con mi compa\u00f1ero y a la hora ya hab\u00eda cien personas. En el siguiente, los j\u00f3venes del centro cultural sacaron las bater\u00edas y la guitarra el\u00e9ctrica, vinieron las barras bravas con las banderas del Colo Colo y grupos con las banderas mapuche, algo que solo sucede cuando se gana en el f\u00fatbol\u201d .<\/p>\n<p>Camila destaca la alegr\u00eda de la poblaci\u00f3n, la espont\u00e1nea organizaci\u00f3n de los vecinos, sobre todo de las mujeres. \u201cEsa organizaci\u00f3n es como una comunidad y todo eso despierta la memoria. La gente gritaba \u201cY va a caer\u201d que era lo mismo que se gritaba contra Pinochet en las protestas. Se bailaba hasta las dos o tres de la ma\u00f1ana, en cada esquina hab\u00eda un grupo, en todo el barrio, en muchos barrios de Santiago\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa izquierda crey\u00f3 que la represi\u00f3n hab\u00eda conseguido destruir el v\u00ednculo social. En cierto momento esas relaciones se vuelven invisibles pero cuando sucede algo muy fuerte, resurgen porque hay una memoria latente y la gente se vuelve a ayudar. Con el terremoto sucedi\u00f3 algo parecido\u201d, agrega Cristian Olivares, estudiante que integra el colectivo Diatriba .<\/p>\n<p>Mujeres y hombres de poblaciones perif\u00e9ricas que no marchaban desde 1989, cuando \u201cregres\u00f3\u201d la democracia, volvieron a las calles y lo hicieren como suelen hacerlo los de m\u00e1s abajo: cantando, bailando, compartiendo bebida y haciendo que fiesta y protesta sean una misma cosa. En los hechos, es un vasto movimiento contra la desigualdad social, en un pa\u00eds que seg\u00fan el PNUD est\u00e1 entre los quince m\u00e1s desiguales del mundo.<\/p>\n<p>Educaci\u00f3n para la desigualdad<\/p>\n<p>Desde las reformas neoliberales aplicadas por el r\u00e9gimen de Pinochet, la educaci\u00f3n se convirti\u00f3 en una mercanc\u00eda. El 75% del sistema educativo es financiado por los aportes de los estudiantes y sus familias y s\u00f3lo el 25% proviene del Estado. El 70% de los estudiantes deben endeudarse a trav\u00e9s de cr\u00e9ditos universitarios para poder completar sus estudios .<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n est\u00e1 fuertemente segmentada. Seg\u00fan Garc\u00e9s, hay una educaci\u00f3n para ricos, otra para clases medias y otra para pobres. En el secundario, el 7% acuden a la privada que tiene un costo de 300 a 500 d\u00f3lares mensuales. Los sectores medios asisten al sistema subvencionado o semiprivado que alberga al 50% de los estudiantes, pagan muy poco (desde 40 d\u00f3lares mensuales) y el financiamiento es compartido con el Estado. Los m\u00e1s pobres, el 40%, acuden a la \u201cmunicipal\u201d que tiene muy pocos recursos .<\/p>\n<p>El sector semiprivado est\u00e1 dominado por un conjunto de peque\u00f1os empresarios que lucran con las subvenciones estatales. Est\u00e1n autorizados a tener hasta 45 alumnos por aula, mientras los privados no pueden tener m\u00e1s de 35. El 40% de los que egresan de los colegios municipales o semiprivados no comprenden lo que leen y el 70% no alcanzan los puntajes para el ingreso a la universidad .<\/p>\n<p>En la educaci\u00f3n universitaria las diferencias sociales se traducen en endeudamiento ya que no existe acceso gratuito ni universal a la universidad. Adem\u00e1s de las universidades estatales, que tambi\u00e9n son pagas, hay 60 privadas ya que el sistema fue desregulado durante la dictadura militar (1973-1980). El costo de las carreras oscila entre 150 d\u00f3lares mensuales para las ciencias sociales y 1.200 para ingenier\u00eda o medicina. La \u00fanica forma de poder estudiar es contratando un cr\u00e9dito en el sistema financiero, o sea endeud\u00e1ndose.<\/p>\n<p>Frente a esta situaci\u00f3n, los estudiantes secundarios proponen la reestatizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n y la nacionalizaci\u00f3n de las riquezas naturales para financiar la educaci\u00f3n . Un antecedente es la empresa estatal de cobre, Codelco, que no fue privatizada por Pinochet y una parte de sus ingresos financian a las fuerzas armadas a trav\u00e9s de la Ley Reservada del Cobre. No resulta extra\u00f1o que el movimiento de los estudiantes-endeudados sea apoyado por las clases medias, incluso en los barrios acomodados de Santiago .<\/p>\n<p>Autogesti\u00f3n liceal<\/p>\n<p>A media hora del centro de Santiago, la comuna de San Miguel muestra todas las variedades de clases medias: desde las que viven en altos edificios al borde las avenidas hasta las que habitan vetustas casitas precarias. De lo que fue una de las mayores comunas de la ciudad, se fueron desgajando los barrios m\u00e1s pobres (como La Victoria) con la intenci\u00f3n de trasmutarla en coto de clases medias. Sin embargo, sigue siendo un espacio plagado de contrastes sociales.<\/p>\n<p>El colegio A-90 comenz\u00f3 el a\u00f1o con 179 alumnos, pero tuvo una matr\u00edcula de cuatro mil una d\u00e9cada atr\u00e1s. Los alumnos fueron desertando hacia los liceos subvencionados que tienen fama de brindar una mejor educaci\u00f3n, extremo que desmienten las evaluaciones. El alcalde socialista de la comuna, Julio Palestro, es uno de los mayores impulsores de la educaci\u00f3n privada. En 2009 cerr\u00f3 la escuela p\u00fablica que ten\u00eda dos mil alumnos.<\/p>\n<p>Reunidos en asamblea en el gimnasio, los j\u00f3venes explican que el colegio est\u00e1 ubicado en el puesto catorce en materia de \u201criesgo escolar\u201d. Preguntados por el significado, se sonr\u00eden: \u201cSe refieren al riesgo que tenemos de llegar a ser delincuentes\u201d. La mayor parte de los padres trabajan por poco m\u00e1s del salario m\u00ednimo (180 mil pesos, unos 350 d\u00f3lares), buena parte como obreros de la construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 por eso, la disciplina es la obsesi\u00f3n de las direcciones escolares. \u201cEst\u00e1bamos como encerrados, esto era pr\u00e1cticamente una c\u00e1rcel\u201d, dice Yergo, alumno de tercer a\u00f1o. Camilo, de segundo, se siente feliz sin uniforme: \u201cEs como una doctrina militar, todos pelito cortito, corbatita, camisa adentro, no hagan esto, no hagan lo otro, y uno tiene que ser como es nom\u00e1s expresarse libremente, si uno viene aqu\u00ed a educarse no a militarizarse\u201d .<\/p>\n<p>\u201cEl centro de la autogesti\u00f3n es la asamblea\u201d, explica Crist\u00f3bal. \u201cParticipan todos los alumnos y a veces es abierta a los profesores. Tenemos vigilancia y la comida se hace aqu\u00ed con funcionarios voluntarios. Los profesores educan pero adem\u00e1s son autoeducados por los alumnos. Al principio empezamos las clases curso por curso pero luego vimos que esa parcelaci\u00f3n no es la forma real de aprender, y juntamos a todos los de cada materia. Unos le explican a otros y la educaci\u00f3n se vuelve cooperativa. Eso cambia la forma de relacionarse con la materia y con el liceo\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed como los trabajadores de una f\u00e1brica recuperada modifican la organizaci\u00f3n del trabajo, los liceales autogestionados cambiaron las \u201cmallas curriculares\u201d. Los alumnos, dice Crist\u00f3bal, necesit\u00e1bamos conocer nuestros derechos para lo que implementaron clases para el estudio de la Constituci\u00f3n. \u201cFilosof\u00eda, por ejemplo, se presta para el an\u00e1lisis de las movilizaciones y lo que sucede en el mundo, y tambi\u00e9n en eso entra Lenguaje y ah\u00ed empezamos a ver que los alumnos trabajan mejor, con m\u00e1s inter\u00e9s\u201d.<\/p>\n<p>Juan Francisco, profesor de Filosof\u00eda, coincide con su alumno. \u201cTodas las discusiones que ha abierto el movimiento requieren reflexionar sobre la estructura del poder en Chile\u201d, por eso en sus clases analizan la Constituci\u00f3n. Para muchas actividades utilizan el formato de talleres ya que fomentan la participaci\u00f3n. Las asambleas semanales fueron incorporadas a la curr\u00edcula.<\/p>\n<p>Las relaciones entre estudiantes y docentes tuvieron un vuelco mayor. Descongelada la distancia jer\u00e1rquica, aparecen relaciones de compa\u00f1erismo y cooperaci\u00f3n. En las aulas se sientan en c\u00edrculo, el docente es alguien que los ayuda pero no se coloca por encima. Eliana Lemus, profesora de biolog\u00eda, f\u00edsica y qu\u00edmica, la decana del liceo, asegura que la disciplina es mucho mayor que antes, quiz\u00e1 porque no es impuesta ya que nace del deseo de estar juntos y compartir esta experiencia.<\/p>\n<p>Uno de los hechos m\u00e1s notables es que el movimiento estudiantil est\u00e1 fomentando la organizaci\u00f3n social en los barrios. En el A-90 la asociaci\u00f3n de padres (a los que llaman \u201capoderados\u201d), apoya la ocupaci\u00f3n y la autogesti\u00f3n. En San Miguel, al calor de los cacerolazos han impulsado la formaci\u00f3n de \u201casambleas territoriales\u201d donde acuden los vecinos para debatir los problemas del barrio pero tambi\u00e9n los problemas m\u00e1s generales como la educaci\u00f3n. Dicen que se han formado en muchos barrios de Santiago y que acuden hasta 200 vecinos.<\/p>\n<p>No todo ha sido positivo. Varios docentes aseguran que sus compa\u00f1eros que no concuerdan con la toma de liceos y la autogesti\u00f3n los han amenazado y golpeado. El alcalde socialista, ferviente enemigo del movimiento, golpe\u00f3 a Crist\u00f3bal Espinoza, alumno y vocero del liceo A-90.<\/p>\n<p>Futuro de los sin futuro<\/p>\n<p>El movimiento estudiantil de 2011 es el tercero que vive Chile en la \u00faltima d\u00e9cada. En el a\u00f1o 2000 los estudiantes secundarios salieron a las calles con demandas sobre el transporte en un movimiento que se denomin\u00f3 \u201cmochilazo\u201d. En 2006 se produjeron grandes manifestaciones y tomas de liceos, provocaron la renuncia del ministro de Educaci\u00f3n y consiguieron que se modificara parcialmente la ley de educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La \u201crevoluci\u00f3n pinguina\u201d, por el uniforme que utilizan, fue el primer movimiento exitoso en democracia. Fue tan masivo como renovador ya que las decisiones se tomaron en asambleas donde predominaba la horizontalidad, la deliberaci\u00f3n y la participaci\u00f3n directa. Para Mario Garc\u00e9s, \u201cel movimiento de los secundarios del 2006 fue cooptado y m\u00e1s bien atrapado en los pasillos de La Moneda (casa de gobierno) y en los intersticios institucionales\u201d . La presidenta Michelle Bachelet cre\u00f3 una comisi\u00f3n expertos con escasa participaci\u00f3n estudiantil que redact\u00f3 una nueva ley que sin embargo no elimin\u00f3 el lucro del sistema educativo.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n, el movimiento no es s\u00f3lo estudiantil ni est\u00e1 focalizado en la educaci\u00f3n, aunque esa es la excusa que lo convoca. Chile atraviesa una crisis de legitimidad de un sistema pol\u00edtico heredero de la dictadura, que no puede atender las demandas sociales. Como apunta el Manifiesto de Historiadores, la sociedad vuelve a deliberar, cuestiona el verticalismo y la representaci\u00f3n y pone en pie \u201cformas de democracia directa y descentralizada\u201d.<\/p>\n<p>Esta \u201cpol\u00edtica en la calle\u201d pasa por la apropiaci\u00f3n del espacio p\u00fablico y muestra una \u201cvocaci\u00f3n de poder\u201d que pone en cuesti\u00f3n la forma comos e proces\u00f3 la transici\u00f3n a la democracia, una transici\u00f3n \u201cenajenada a los movimientos sociales\u201d, seg\u00fan Garc\u00e9s. No s\u00f3lo vuelven a las calles, sino que hacen pol\u00edtica de otro modo, profundizando y extendiendo a nuevos sectores la cultura pol\u00edtica desde abajo que mostr\u00f3 el movimiento en 2006.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, las nuevas pr\u00e1cticas forman nuevas personas. Marcela Moya, profesora de ingl\u00e9s del A-90, destaca \u201cla soltura que tienen los muchachos para hablar en p\u00fablico, la autodisciplina\u201d. Una evoluci\u00f3n personal que no es individual, sino colectiva y pol\u00edtica, y que anticipa cambios m\u00e1s profundos que los visibles: \u201cEste movimiento ha potenciado a individuos que yo s\u00e9 que el d\u00eda de ma\u00f1ana van a ser actores sociales comprometidos absolutamente porque ellos mismos se lo han impuesto\u201d .<\/p>\n<p>Recursos<\/p>\n<p>Diatriba, revista de pedagog\u00eda militante, No. 1, noviembre de 2011.<\/p>\n<p>Entrevistas a estudiantes del liceo A-90, Santiago, 30 de noviembre de 2011.<\/p>\n<p>Entrevista al Colectivo Diatriba, Santiago, 30 1 de diciembre de 2011.<\/p>\n<p>Mario Garc\u00e9s, \u201cEl movimiento estudiantil y la crisis de legitimidad de la pol\u00edtica chilena\u201d, LOM, Santiago, julio de 2011.<\/p>\n<p>\u201cOtro Chile es posible\u201d, Le Monde Diplomatique, Santiago, 2011.<\/p>\n<p>\u201cTrazas de utop\u00eda. La experiencia autogestionaria de cuatro liceos chilenos durante 2011\u201d, OPECH\/Colectivo Diatriba\/Quimant\u00fa, Santiago, 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los estudiantes chilenos no s\u00f3lo cuestionan la educaci\u00f3n que reciben, por mercantil y elitista, porque reproduce y profundiza las desigualdades, sino que en los centros de estudios ocupados ponen en pr\u00e1ctica la educaci\u00f3n con la que sue\u00f1an y por la que llevan a\u00f1os luchando.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-5905","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5905","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5905"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5905\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5905"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5905"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5905"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=5905"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}