{"id":6003,"date":"2012-01-12T00:51:37","date_gmt":"2012-01-12T05:51:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=6003"},"modified":"2012-02-02T19:03:44","modified_gmt":"2012-02-03T00:03:44","slug":"agrotoxicos-los-condenados-rompen-el-silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/agrotoxicos-los-condenados-rompen-el-silencio\/","title":{"rendered":"Agrot\u00f3xicos: Los condenados rompen el silencio"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/crop-duster.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/crop-duster-300x187.jpg\" alt=\"\" title=\"crop duster\" width=\"300\" height=\"187\" class=\"alignright size-medium wp-image-6004\" \/><\/a><em>Pese a la gravedad de los da\u00f1os que provocan las fumigaciones con agrot\u00f3xicos en todo el Cono Sur de Sudam\u00e9rica, llama la atenci\u00f3n el escaso debate, la peque\u00f1a cantidad de denuncias y la dificultad para poner en pie movimientos destinados a regular, y eventualmente eliminar, ciertas pr\u00e1cticas como las fumigaciones a\u00e9reas, prohibidas en otros pa\u00edses. <\/em><\/p>\n<p><strong>Ra\u00fal Zibechi<\/strong><\/p>\n<p>&#x201C;Mi se\u00f1ora se lav\u00f3 la cara con agua de lluvia al d\u00eda siguiente que fumigaron un campo que est\u00e1 a tres kil\u00f3metros y le empezaron a salir erupciones en los brazos y el cuerpo. Fue un a\u00f1o atr\u00e1s. Ahora est\u00e1 muy afectada, le diagnosticaron lupus y le est\u00e1n haciendo quimioterapia&#x201D;. Jorge M\u00e9rola, productor rural en Villa del Carmen, en el centro de la regi\u00f3n sojera del Uruguay, desgrana sus palabras desde un fondo de dolor f\u00e1cil de entender, pero casi imposible de trasmitir. <\/p>\n<p>Un m\u00e9dico de la zona le explic\u00f3 que las manchas en la piel se deben a los &#x201C;agrot\u00f3xicos&#x201D; que vierten las avionetas que sobrevuelan los cultivos. &#x201C;Se me murieron seis terneros, todos con los mismos s\u00edntomas. Quedan r\u00edgidos, sin movilidad muscular, con las mand\u00edbulas trabadas. A otros vecinos les pas\u00f3 lo mismo&#x201D;, explica, haciendo largos silencios.<\/p>\n<p>Cuando el periodista le pregunta porqu\u00e9 no denunci\u00f3 lo que le sucedi\u00f3 a su esposa, muestra su abismal incredubilidad en las autoridades: &#x201C;No quise denunciar al ministerio de Ganader\u00eda porque un tiempo atr\u00e1s hubo una mortandad de peces en el r\u00edo Yi, y la respuesta fue que se deb\u00eda a falta de ox\u00edgeno en el agua. Con ese tipo de respuestas no quise ir a denunciar&#x201D;. <\/p>\n<p>El testimonio de M\u00e9rola es uno de los tantos que tapizan el video Efectos Colaterales, un documental creado por Redes Amigos de la Tierra Uruguay y Programa Uruguay Sustentable. Efectos Colaterales fue encabezado por los periodistas Ignacio Cirio y Edgardo Matiolli, y ser\u00e1 presentando a comienzos de febrero pero que desde fines de diciembre puede verse la p\u00e1gina web de Radio Mundo Real (<a href=\"http:\/\/www.radiomundoreal.fm\/es\" target=\"_blank\"><a href=\"http:\/\/www.radiomundoreal.fm\/es\">http:\/\/www.radiomundoreal.fm\/es<\/a><\/a>). Es el primer trabajo gr\u00e1fico que presenta pruebas de afecciones graves en personas por las fumigaciones. <\/p>\n<p><strong>Romper el silencio<\/strong><\/p>\n<p>Todos los productores entrevistados por Cirio muestran clara conciencia sobre los cambios productivos que est\u00e1n sucediendo en su zona, la introducci\u00f3n de cultivos como la soja y la fumigaci\u00f3n con agrot\u00f3xicos, la multiplicaci\u00f3n de monocultivos al punto que &#x201C;te vas viendo encerrado&#x201D;, como dice Isabel Olivo, de la Red Grupo de Mujeres Rurales. Sin embargo, pese a ser una persona activa en una organizaci\u00f3n social, Olivo reconoce que &#x201C;uno se siente sin armas para luchar contra esto&#x201D;. <\/p>\n<p>El caso de M\u00e9rola no hace m\u00e1s que testimoniar la soledad de los afectados por las fumigaciones, que puede resumirse en distancia y ausencia del Estado y complicidad de actores como el cuerpo m\u00e9dico que podr\u00edan jugar un papel activo. Pese a la gravedad de lo que le sucedi\u00f3 a su esposa, hubo apenas una entrevista en una radio de Sarand\u00ed del Yi, que fue recogida por Cirio y se convirti\u00f3 en el comienzo de su investigaci\u00f3n. De alg\u00fan modo su recorrida fue un desaf\u00edo al silencio. <\/p>\n<p> &#x201C;Los afectados no ven al Estado como garante de sus derechos&#x201D;, asegura luego de recorrer cientos de kil\u00f3metros por alguno de los departamentos m\u00e1s afectados por fumigaciones como Florida, Flores, Durazno, Paysand\u00fa y Salto. <\/p>\n<p>&#x201C;La maestra Elsa G\u00f3mez, de una escuela fumigada dos veces seguidas, hizo la denuncia y cuando la entrevistaron funcionarios de Salud P\u00fablica le exigieron pruebas que vincularan los problemas en la salud con los agrot\u00f3xicos. El Estado no los protege pero les exige&#x201D;, concluye Cirio. G\u00f3mez es maestra en peque\u00f1a localidad en el departamento de Durazno, y relata en Efectos Colaterales c\u00f3mo las avionetas fumigaban, en 2009, a escasos metros de la escuela durante varios d\u00edas sin que nadie mostrara, al menos p\u00fablicamente, mayor inquietud.<\/p>\n<p>&#x201C;Hay muchas cosas que la gente no se anima a decir, porque son vecinos, porque se precisan, pero conozco casos que han quedado tapados y veo que salen a fumigar con las mochilas rotas&#x201D;, dice Luis Ferreira quien fue presidente de la comisi\u00f3n de la escuela de Merinos, en el departamento de Paysand\u00fa. Su hijo, como otros ni\u00f1os, presentan afecciones estomacales con v\u00f3mitos cuando las avionetas fumigan a menos de cien metros del centro escolar.<\/p>\n<p>Entre los entrevistados por Cirio figuran apicultores que han visto desaparecer sus colmenas, peque\u00f1os ganaderos y chacareros, vecinos de pueblos y enfermeras, y maestras que descubren las consecuencias de los agrot\u00f3xicos en los cuerpos de sus alumnos. No entrevist\u00f3 m\u00e9dicos. Consultado sobre el silencio de quienes saben y conocen las causas, reflexiona: &#x201C;Las empresas hacen beneficencia con las escuelas, clubes sociales y policl\u00ednicas. Los m\u00e9dicos no dicen nada&#x201D;.<\/p>\n<p>En varias ocasiones el equipo que hizo Efectos Colaterales tuvo problemas cuando conductores de &#x201C;mosquitos&#x201D; (veh\u00edculos para la fumigaci\u00f3n terrestre) vieron que los filmaban. Algunos se bajaron del veh\u00edculo y quisieron saber de qu\u00e9 se trataba. &#x201C;Tienen \u00f3rdenes de no dejarse filmar&#x201D;, concluy\u00f3 Cirio. <\/p>\n<p>Pese a las dificultades, encontr\u00f3 que la poblaci\u00f3n rural y de peque\u00f1as ciudades tiene conciencia de estar ante un problema creciente, entre otras cosas &#x201C;porque se informan, viajan, conocen y, por eso, reclaman del Estado un estudio a fondo de la situaci\u00f3n&#x201D;. Onelia Dom\u00ednguez, auxiliar de enfermer\u00eda en el pueblo Rinc\u00f3n de Valent\u00edn, cree que los trabajadores no exigen condiciones adecuadas de trabajo por temor a perder el empleo, pero coincide con Cirio en que &#x201C;jam\u00e1s nadie ha venido a investigar&#x201D;. <\/p>\n<p><strong>Vencer la soledad<\/strong><\/p>\n<p>Aunque la ausencia del Estado, y de la Universidad, son las principales responsables del silencio de los afectados , habr\u00eda que agregar la escasa capacidad de los afectados para hacerse escuchar. En marzo de 2011 el Ministerio de Ganader\u00eda, Agricultura y Pesca de Uruguay prohibi\u00f3 las aplicaciones a\u00e9reas a menos de 500 metros de los centros escolares y las terrestres a menos de 300 metros &#x201C;para disminuir el riesgo de exposici\u00f3n de sustancias intr\u00ednsecamente peligrosas&#x201D;. <\/p>\n<p>Sin embargo, para que las normas se cumplan alguien debe controlar o denunciar. Isabel C\u00e1rcamo, de la Red de Acci\u00f3n en Plaguicidas (RAP-AL) dijo que &#x201C;hemos tenido la experiencia de trabajar con comunidades fumigadas que ven muy dif\u00edcil denunciar los impactos de las fumigaciones, ya sea  por  tener un  familiar trabajando en las aplicaciones, por ser la fuente de trabajo o por vivir en pueblos peque\u00f1os donde todos se conocen e incluso hasta la empresa &#x201C;ayuda&#x201D; a la comunidad&#x201D;.<\/p>\n<p>Es el mismo problema que detect\u00f3 el antrop\u00f3logo Carlos Santos. Los apicultores, por ejemplo, &#x201C;se ven enfrentados al dilema de no denunciar la mortandad de abejas para no ser expulsados del lugar donde les han  permitido instalar sus colmenas o perder el lugar donde se encuentran&#x201D;, porque al hacer la denuncia perjudica al propietario que a la vez arrienda el campo para cultivar soja<\/p>\n<p>La doctora Mar\u00eda Elena Curbelo destac\u00f3 que en la zona de Bella Uni\u00f3n, ciudad agroindustrial donde trabaja hace 16 a\u00f1os, se fumigan plantaciones de arroz y ca\u00f1a de az\u00facar. Ha constatado malformaciones cong\u00e9nitas en reci\u00e9n nacidos, afecciones respiratorias en invierno y tambi\u00e9n en verano. <\/p>\n<p>En la zona constat\u00f3 varios casos de leucemia en ni\u00f1os. Sin embargo, reconoci\u00f3 que &#x201C;aunque se fumigaba hasta el borde del pueblo, un sector de la poblaci\u00f3n quer\u00eda hacer denuncias pero los trabajadores prefer\u00edan no poner en riesgo sus puestos de trabajo y optaron por el silencio&#x201D;.<\/p>\n<p>Pero hay m\u00e1s. La mayor parte de las personas afectadas por las fumigaciones viven en peque\u00f1os pueblos, donde todos se conocen y en los cuales pervive una cultura de esperar: del caudillo, del estanciero, ahora del empresario, o del Estado. En el caso de Uruguay, se trata de peque\u00f1os pueblos que oscilan entre los 400 y dos mil habitantes. <\/p>\n<p>La poblaci\u00f3n rural viene cayendo sistem\u00e1ticamente en toda la regi\u00f3n. Quiz\u00e1 el caso m\u00e1s alarmante sea el de Uruguay donde s\u00f3lo el 5% vive en el campo. La franja et\u00e1rea de 50 a 65 a\u00f1os representa el 42 por ciento de esa poblaci\u00f3n. No es dif\u00edcil concluir que es una poblaci\u00f3n en lenta extinci\u00f3n. Falta decir que en ese proceso el modelo productivo, y sus secuelas en la salud, fomenta la emigraci\u00f3n al tornar inh\u00f3spita la vida rural. <\/p>\n<p>&#x201C;El ministerio de Salud P\u00fablica no consigue m\u00e9dicos decididos a radicarse en esos lugares. En esas condiciones, como se\u00f1ala Cirio, &#x201C;hay conciencia de la gravedad pero apenas esfuerzos aislados con pocas herramientas organizativas y gremiales&#x201D;. <\/p>\n<p>C\u00e1rcamo denuncia que el silencio sobre los efectos de los agrot\u00f3xicos es interesado: &#x201C;No existe inter\u00e9s pol\u00edtico. Si lo hubiera habr\u00eda que cuestionar el supuesto pa\u00eds productivo y los biocombustibles, entre otros. El tema solo ser\u00e1 expuesto cuando sea una decisi\u00f3n pol\u00edtica. Un ejemplo es la campa\u00f1a que se ha realizado contra el tabaco, pero nada se dice de los impactos que produce la ingesta diaria de agrot\u00f3xicos a trav\u00e9s de los alimentos y del agua. Y lo peor es que fumar se puede elegir, pero comer y  beber agua no&#x201D;. <\/p>\n<p><strong>Brasil, campe\u00f3n mundial en agrot\u00f3xicos<\/strong><\/p>\n<p>Seg\u00fan un reciente informe del Movimiento Sin Tierra (MST), la sociedad brasile\u00f1a est\u00e1 cada d\u00eda m\u00e1s atenta ante los problemas causados en la salud y la alimentaci\u00f3n por la contaminaci\u00f3n con agrot\u00f3xicos. &#x201C;Los venenos son uno de los ejes que sustentan el modelo de producci\u00f3n del agronegocio&#x201D;, que definen como una producci\u00f3n volcada al exterior que expulsa familias del campo.<\/p>\n<p>Desde 2008 Brasil ocupa el primer lugar en el ranking mundial de utilizaci\u00f3n de agrot\u00f3xicos aunque no es el principal productor agr\u00edcola. Se trata de mil millones de litros volcados en los cultivos, pr\u00e1ctica de la que tampoco escapa el propio MST. En 2010 se cre\u00f3 la campa\u00f1a nacional contra los agrot\u00f3xicos en la que participan entidades oficiales como el Instituto Nacional del C\u00e1ncer (INCA), Fiocruz y la Agencia de Vigilancia Sanitaria (ANVISA). <\/p>\n<p>Los especialistas no dudan en relacionar los agrot\u00f3xicos con el c\u00e1ncer. Seg\u00fan el INCA, en el los pr\u00f3ximos dos a\u00f1os un mill\u00f3n de brasile\u00f1os recibir\u00e1n diagn\u00f3sticos de c\u00e1ncer y s\u00f3lo seis de cada diez afectados conseguir\u00e1n recuperarse. Adem\u00e1s habr\u00e1 consecuencias sobre millones de personas que sufren todos los a\u00f1os diversas afecciones. En una reciente conferencia en Rio de Janeiro, Jo\u00e2o Pedro St\u00e9dile, coordinador del MST, denunci\u00f3 que en los asentamientos del movimiento &#x201C;hay casos de c\u00e1ncer de mama en ni\u00f1as de 13 y 14 a\u00f1os&#x201D; (Carta Maior, 20 de diciembre). <\/p>\n<p>El informe Derechos Humanos en Brasil 2011, divulgado en diciembre por la Red Social de Justicia y Derechos Humanos, se\u00f1ala que todos los a\u00f1os 5.600 personas son intoxicadas con agrot\u00f3xicos aunque s\u00f3lo la mitad de los casos son denunciados. En base a informes del Ministerio de Salud, concluye que todos los a\u00f1os se producen 2.300 &#x201C;tentativas de suicidio&#x201D; con agrot\u00f3xicos, siendo la regi\u00f3n del Sur, una de las vitrinas del agronegocio, donde esa modalidad explica el 75 por ciento de las muertas. La sorpresiva revelaci\u00f3n llev\u00f3 a varios cient\u00edficos a realizar trabajos de campo.<\/p>\n<p>Un estudio publicado en Revista Brasileira de Sa\u00fade Ocupacional del Ministerio de Trabajo, revela la conexi\u00f3n entre suicidios y utilizaci\u00f3n masiva de agrot\u00f3xicos, ya que los organofosforados, entre otros, producen trastornos ps\u00edquicos. &#x201C;Evidencias cient\u00edficas muestran que la exposici\u00f3n a los pesticidas puede provocar da\u00f1os en la salud, muchas veces irreversibles, como neuropat\u00eda tard\u00eda por sobre exposici\u00f3n a organofosforados. La exposici\u00f3n tambi\u00e9n est\u00e1 asociada a una larga lista de s\u00edntomas, as\u00ed como d\u00e9ficits significativos de la performance neurocomportamental y anormalidades en el funcionamiento del sistema nervioso&#x201D;.<\/p>\n<p>La revista de la Asociaci\u00f3n de Pos Graduados en Salud Colectiva public\u00f3 tambi\u00e9n estudios de caso, en base a una encuesta entre 102 trabajadores rurales de Nova Friburgo, que le permiten concluir que existe una correlaci\u00f3n directa entre disturbios emocionales y ps\u00edquicos y la exposici\u00f3n a agrot\u00f3xicos.<\/p>\n<p><strong>Argentina: M\u00e9dicos de Pueblos Fumigados<\/strong><\/p>\n<p>En la campa\u00f1a agr\u00edcola de 1990 los campos argentinos fueron rociados con 35 millones de libros de plaguicidas. En 2010 fueron m\u00e1s de 300 millones de litros de los diversos venenos que consume el agronegocio. La cifra crece todos los a\u00f1os. En 1996, cuando se comenzaron las fumigaciones con glifosato, se utilizaban dos litros por hect\u00e1rea. En 2010 ya se utilizan m\u00e1s de diez litros y hay campos que son fumigados con cerca de veinte litros por hect\u00e1rea. <\/p>\n<p>Esos datos formaron parte del 1er. Encuentro Nacional de M\u00e9dicos de Pueblos Fumigados, realizado en agosto de 2010 en C\u00f3rdoba, Argentina, convocado por la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba a trav\u00e9s de las c\u00e1tedras de Medicina I y Pediatr\u00eda. Al evento asistieron 160 m\u00e9dicos de diez provincias y decenas de pueblos. <\/p>\n<p>Uno de los resultados del encuentro fue la creaci\u00f3n de la Red Universitaria de Ambiente y Salud que ha venido dando seguimiento a la problem\u00e1tica sanitaria generada por los agrot\u00f3xicos.<\/p>\n<p>&#x201C;Los m\u00e9dicos destacaron que ellos atienden, en general, desde hace m\u00e1s de 25 a\u00f1os a las mismas poblaciones, pero lo que encuentran en los \u00faltimos a\u00f1os es absolutamente inusual y lo vinculan directamente a las fumigaciones sistem\u00e1ticas con plaguicidas&#x201D;, reza el informe final del evento. Rodolfo P\u00e1ramo, m\u00e9dico pediatra y neonat\u00f3logo del hospital de Malabrigo, norte de Santa Fe, mostr\u00f3 su alarma al encontrar doce casos de neonatos con malformaciones sobre 200 nacimientos anuales en 2006. <\/p>\n<p>El Servicio de Neonatolog\u00eda del Hospital Perrando de Resistencia, Chaco, hizo su propia estad\u00edstica: en 1997 hubo 19,5 malformaciones cada 10 mil nacidos vivos; en 2008, trep\u00f3 a 85,3. Cuatro veces m\u00e1s. En el mismo per\u00edodo, la superficie sembrada con soja en la provincia se multiplic\u00f3 por cuatro. <\/p>\n<p>Hubo decenas de testimonios, ponencias y relatorios. El informe final se\u00f1ala: &#x201C;Es importante destacar que son escasos los informes epidemiol\u00f3gicos oficiales; seg\u00fan lo que manifiestan los propios m\u00e9dicos, s\u00f3lo cuentan con los datos de sus observaciones, ya que en general los estamentos de Salud P\u00fablica han evitado verificar las voces de alarma de los equipos de salud como las denuncias de las poblaciones&#x201D;. El informe de Chaco, rese\u00f1ado arriba, es &#x201C;uno de los \u00fanicos generados por un \u00e1rea p\u00fablica con participaci\u00f3n interjurisdiccional&#x201D;.<\/p>\n<p>Medardo \u00c1vila V\u00e1zquez, coordinador de la red de m\u00e9dicos, asegur\u00f3 que pese a las evidencias cient\u00edficas presentadas las autoridades nacionales y las sanitarias se niegan a aceptar la realidad, y en particular los cambios en las patolog\u00edas que presenta la poblaci\u00f3n rural. <\/p>\n<p>Por eso opt\u00f3 por trabajar junto a grupos como Madres de Ituzaing\u00f3, un barrio de C\u00f3rdoba rodeado de soja donde 300 de sus cinco mil habitantes tienen c\u00e1ncer, o el Colectivo Paren de Fumigar, que optaron por la protesta para no seguir muriendo en silencio. Este grupo asegura que &#x201C;no hay fumigaci\u00f3n controlable ni segura&#x201D;, por lo que deben suprimirse.<\/p>\n<p>El caso de Ituzaing\u00f3 muestra que sin organizaci\u00f3n y protesta no podr\u00e1n conseguir nada, porque las fumigaciones afectan a los m\u00e1s pobres. En 2002 las Madres ya denunciaron &#x201C;endosulf\u00e1n y metales pesados en tanques domiciliarios de agua&#x201D;, sus hijos siguieron muriendo de leucemia y malformaciones. <\/p>\n<p>Los datos que aporta \u00c1vila no deber\u00edan permitir que nadie duerma tranquilo: &#x201C;Existen casi 12 millones de personas fumigadas en el pa\u00eds. En esas zonas, la tasa de malformaciones es cuatro veces mayor a la de las ciudades. En los pueblos, como en Barrio Ituzaing\u00f3, la primera causa de muerte es el c\u00e1ncer con el 33% de los decesos, mientras que en las grandes ciudades la primera causa son los problemas cardiovasculares con el 27%, y reci\u00e9n la segunda el c\u00e1ncer con el 19 por ciento&#x201D;.<\/p>\n<p><em><strong>Ra\u00fal Zibechi<\/strong> es analista internacional del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de Am\u00e9rica Latina, y asesor a varios grupos sociales. Escribe el &#x201C;Informe Mensual de Zibechi&#x201D; para el Programa de las Am\u00e9ricas. <a href=\"www.americas.org\/es\/\" target=\"_blank\"><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/es\/\" target=\"_blank\">www.americas.org\/es\/<\/a><\/a><\/em><\/p>\n<p>Recursos<\/p>\n<p>Carlos Santos, &#x201C;\u00bfQue protegen las \u00e1reas protegidas?&#x201D;, Montevideo, Trilce, 2011.<br \/>\nCi\u00eancia &#038; Sa\u00fade Coletiva,  vol.12, N\u00ba 1, Rio de Janeiro, enero-marzo de 2007.<br \/>\nFacultad de Ciencias M\u00e9dicas-Universidad nacional de C\u00f3rdoba, Informe 1\u00ba Encuentro Nacional de M\u00e9dicos de Pueblos Fumigados, C\u00f3rdoba, 2010.<br \/>\nIgnacio Cirio, Efectos Colaterales, Radio Mundo Real (www.radiomundoreal.fm\/rmr).<br \/>\nMeyer, T. F.; Reswende, I.L.C.; Abre, J. C.; &#x201C;Incid\u00eancia de suicidios e uso de agrot\u00f3xivos por trabalhadores rurais em Luz (MG), Brasil&#x201D;, Revista Brasileira de Sa\u00fade Ocupacional, S\u00e2o Paulo, N\u00ba 116, Vo. 32, pp. 24-30, 2007.<br \/>\nMST, &#x201C;Balan\u00e7o do ano velho e perspectivas para 2012&#x201D;, en www.mst.org.br<br \/>\nRed Social de Justicia y Derechos Humanos, &#x201C;Derechos Humanos en Brasil 2011&#x201D;, Brasilia, 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pese a la gravedad de los da\u00f1os que provocan las fumigaciones con agrot\u00f3xicos en todo el Cono Sur de Sudam\u00e9rica, llama la atenci\u00f3n el escaso debate, la peque\u00f1a cantidad de denuncias y la dificultad para poner en pie movimientos destinados a regular, y eventualmente eliminar, ciertas pr\u00e1cticas como las fumigaciones a\u00e9reas, prohibidas en otros pa\u00edses. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-6003","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6003","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6003"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6003\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6003"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6003"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6003"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=6003"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}