{"id":64121,"date":"2024-04-01T08:52:53","date_gmt":"2024-04-01T13:52:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=64121"},"modified":"2024-04-09T12:52:17","modified_gmt":"2024-04-09T17:52:17","slug":"la-lucha-unida-legado-de-las-trabajadoras-del-hogar-en-america-latina-y-el-caribe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/la-lucha-unida-legado-de-las-trabajadoras-del-hogar-en-america-latina-y-el-caribe\/","title":{"rendered":"La lucha unida, legado de las trabajadoras del hogar en Am\u00e9rica Latina y el Caribe"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1200\" height=\"675\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Trabajadoras-del-hogar.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-64125\" style=\"width:665px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Trabajadoras-del-hogar.jpeg 1200w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Trabajadoras-del-hogar-768x432.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:42px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Las trabajadoras del hogar han enfrentado la desigualdad, la explotaci\u00f3n y el aislamiento. Sin embargo, se han unido en una lucha por el reconocimiento y la dignidad laboral.<\/p>\n\n\n\n<p>Por: Blanca Ju\u00e1rez<\/p>\n\n\n\n<p>Por unos d\u00edas dejaron aquellas casas ajenas, que limpiaban a cambio de un escaso pago y muchos desprecios, y cruzaron las fronteras. El 30 de marzo de 1988, entrando el oto\u00f1o en el sur, trabajadoras del hogar de 11 pa\u00edses crearon una organizaci\u00f3n regional. La primera en el mundo. Hoy, trabajadoras de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Guatemala, M\u00e9xico, Paraguay, Per\u00fa, Uruguay, Costa Rica, Ecuador, Rep\u00fablica Dominicana y Venezuela constituyen <em>La Confederaci\u00f3n Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar <\/em>(Conlactraho), as\u00ed nombraron a la uni\u00f3n de asociaciones y sindicatos esparcidos por Am\u00e9rica Latinaa en los que desde hac\u00eda a\u00f1os luchaban por el reconocimiento y la dignificaci\u00f3n de su empleo. Nunca m\u00e1s caminar\u00edan solas.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las actividades que fueron definidas como prioritarias desde el inicio de la Conlactraho fue la capacitaci\u00f3n sobre sus derechos y la incidencia pol\u00edtica para mejorar sus condiciones de vida, seg\u00fan Elsa Cheney (1930\u20132000), antrop\u00f3loga feminista estadounidense, profesora universitaria de la Universidad de Iowa, quien desempe\u00f1\u00f3 un papel fundamental para la creaci\u00f3n de la confederaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Actualmente, la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (OIT) estima que en Am\u00e9rica Latina y el Caribe hay m\u00e1s de 14.8 millones de personas en el trabajo del hogar remunerado. Esa cantidad representa el 20 por ciento del total de la poblaci\u00f3n dedicada a dicha actividad a nivel global.<\/p>\n\n\n\n<p>Resabio de la esclavitud y la colonizaci\u00f3n, las mujeres que se dedican a este trabajo siguen siendo en su mayor\u00eda racializadas, empobrecidas y migrantes internas o internacionales. \u00c9ste es quiz\u00e1 el trabajo m\u00e1s feminizado, pues en la regi\u00f3n nueve de cada 10 personas que laboran limpiando casas y cuidando de personas y animales son mujeres, seg\u00fan ese mismo organismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os 90, A\u00edda Moreno Valenzuela (Chile, 1947-2021), trabajadora del hogar y l\u00edder social, le dijo a Elsa Cheney: \u201cLas condiciones de trabajo en el sector de los servicios dom\u00e9sticos son similares en todos nuestros pa\u00edses, es decir, una suerte de semiesclavitud modernizada\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La realidad que se\u00f1alaba Moreno hace m\u00e1s de 30 a\u00f1os, y que todav\u00eda prevalece, fue la que llev\u00f3 a las trabajadoras del hogar de la regi\u00f3n a unirse. \u201cEnfrent\u00e1bamos condiciones muy similares en cuanto a la discriminaci\u00f3n cultural y en el sistema jur\u00eddico. Los pocos cambios que se hab\u00edan hecho eran insuficientes, por eso ten\u00edamos que hablar por nosotras mismas\u201d, dice Marcelina Bautista a Mira: feminismos y democracias.<\/p>\n\n\n\n<p>Marcelina Bautista fund\u00f3 en el a\u00f1o 2000, en la ciudad de M\u00e9xico, el Centro Nacional para la Capacitaci\u00f3n Profesional y Liderazgo de las Empleadas del Hogar (Caceh). Su activismo fue clave para la creaci\u00f3n del Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (Sinactraho) en 2015 y para la aprobaci\u00f3n de una serie de reformas legales en favor de las trabajadoras de este sector en 2019 y 2022.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La Conlactraho, se\u00f1ala Bautista, fue creada para \u201cimpulsar, desarrollar, fortalecer y reivindicar la lucha y mejorar las condiciones de vida del sector\u201d. Y si bien las organizaciones afiliadas a esta confederaci\u00f3n han logrado grandes avances en sus pa\u00edses, apenas el 9.8 por ciento de las trabajadoras del hogar de Am\u00e9rica Latina y el Caribe cuenta con la cobertura total de seguridad social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, siguen experimentando maltratos y, en el confinamiento de la pandemia de covid-19, muchas quedaron incomunicadas. El pago justo de salario sigue siendo una lucha, por ejemplo, en M\u00e9xico, seg\u00fan la Red de Mujeres Empleadas del Hogar de Guerrero, los salarios que pagan muchas familias no rebasan los 100 pesos diarios (cerca de 6 d\u00f3lares).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la mayor\u00eda de los pa\u00edses, no se les ha reconocido el derecho a la seguridad social o las prestaciones. Siguen experimentando maltratos y, en el confinamiento de la pandemia de Covid-19, muchas quedaron incomunicadas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa sociedad no valora este trabajo porque no considera que sea productivo o que contribuya al desarrollo de la naci\u00f3n (\u2026) Lo que no se reconoce es que las trabajadoras del hogar ofrecen un servicio que permite que otros produzcan bienes y servicios, mismos que la sociedad considera importantes\u201d, le dijo A\u00edda Moreno a Elsa Cheney, quien recogi\u00f3 su testimonio en la publicaci\u00f3n <em>Ni<\/em> <em>\u201cmuchacha\u201d ni \u201ccriada\u201d: las trabajadoras del hogar y su lucha por organizarse<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Las organizaciones y sindicatos que se han podido formar en diversas latitudes se han acompa\u00f1ado y fortalecido entre s\u00ed para avanzar en el reconocimiento de sus derechos laborales y por la dignificaci\u00f3n de esta actividad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del aislamiento a la uni\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los retos m\u00e1s significativos que han enfrentado para organizarse es el aislamiento. Su centro laboral no es una f\u00e1brica, donde la congregaci\u00f3n facilita las charlas sobre sus problemas y el intercambio de estrategias para resolverlos, o una oficina u otros espacios colectivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Su centro laboral es un hogar ajeno. Casas particulares resguardadas constitucionalmente, aunque la protecci\u00f3n es para la familia residente, no para ellas. En esos espacios seguros para muchas personas, ellas est\u00e1n expuestas a diversas formas de violencia, desde la econ\u00f3mica hasta la sexual.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a ello y a que sus horarios y lugares de empleo no coinciden, fueron logrando cierta uni\u00f3n. \u00c9sta ocurri\u00f3 a diferentes tiempos y de diversas maneras:<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan ha documentado la investigadora Mary Goldsmith, muchas organizaciones \u201cfueron impulsadas por sectores de izquierda de la Iglesia cat\u00f3lica, sobre todo por la Juventud Obrera Cristiana (JOC): tales fueron los casos de Brasil, Colombia, Chile y Per\u00fa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La JOC, un movimiento iniciado por el sacerdote Joseph Cardijn en B\u00e9lgica en 1925 para brindar educaci\u00f3n y propiciar la defensa de derechos laborales, tambi\u00e9n lleg\u00f3 a M\u00e9xico y le brind\u00f3 a Marcelina Bautista el apoyo para comenzar a organizar a sus compa\u00f1eras trabajadoras del hogar.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, tal vez previo incluso al desaf\u00edo del aislamiento, existe otra barrera para la organizaci\u00f3n en cualquier sector obrero: la propia identificaci\u00f3n como trabajador o trabajadora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cM\u00e1s triste a\u00fan es la mentalidad de las propias trabajadoras del hogar, quienes se sienten inferiores a las personas que hacen otros tipos de trabajo\u201d, se\u00f1al\u00f3 A\u00edda Moreno a Elsa Cheney.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo no sab\u00eda que mi trabajo ten\u00eda derechos, que yo misma ten\u00eda derechos. Me acuerdo que en la primera casa donde estuve, la se\u00f1ora me dec\u00eda \u2018la sirvienta\u2019, y yo as\u00ed lo acept\u00e9 porque no sab\u00eda. As\u00ed me dec\u00eda su familia y la gente que iba a verla\u201d, recuerda Sara Alonso, trabajadora del hogar en la ciudad de M\u00e9xico de 62 a\u00f1os de edad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda de descanso, cuenta, vio a Marcelina Bautista en una entrevista en la televisi\u00f3n. \u201cDec\u00eda que somos trabajadoras y yo lo cre\u00ed porque, claro, hacer esto cuesta trabajo\u201d. Aunque Sara Alonso no se ha acercado a Caceh o al Sinatraho, ahora ella se nombra trabajadora, 45 a\u00f1os despu\u00e9s de haber laborado en esta actividad, pues comenz\u00f3 a los 17 a\u00f1os de edad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Tambi\u00e9n A\u00edda Moreno comenz\u00f3 a trabajar en una casa particular siendo a\u00fan adolescente. Durante la dictadura militar chilena, resisti\u00f3 desde la organizaci\u00f3n obrera y lider\u00f3 diferentes organizaciones de empleadas del hogar. Ella fue tambi\u00e9n la primera secretaria general de la Conlactraho en 1988.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, la creaci\u00f3n de la confederaci\u00f3n&nbsp; naci\u00f3 con el lema: \u201cNo basta tener derechos, hay que tener conciencia para defenderlos\u201d. Pero no es f\u00e1cil cuando por siglos se ha despreciado este trabajo y a quienes lo realizan. O quiz\u00e1 precisamente se rechaza por <em>quienes<\/em> lo realizan.<\/p>\n\n\n\n<p>El menosprecio ha sido social, econ\u00f3mico y jur\u00eddico. En muchos pa\u00edses, como Brasil, se les prohib\u00eda sindicalizarse. En M\u00e9xico, hasta apenas 2019, la ley laboral permit\u00eda que tuvieran jornadas de 12 horas diarias.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn ciertos pa\u00edses, las autoridades civiles las hostigan. Por ejemplo, un caso reciente fue que las mujeres que asist\u00edan al 11 Congreso de la Conlactraho fueron interrogadas por la polic\u00eda y durante varios meses tuvieron que cambiar su lugar de reuni\u00f3n, de un parque p\u00fablico a otro\u201d, apunta Elsa Cheney en <em>Ni \u201cmuchacha\u201d ni \u201ccriada\u201d: las trabajadoras del hogar y su lucha por organizarse<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Este relato de Elsa Cheney nos traslada a los escenarios de sus reuniones: parques p\u00fablicos. Les faltaban, y a\u00fan les faltan, los medios econ\u00f3micos para alquilar un sal\u00f3n de convenciones en alg\u00fan hotel, acceder a centros exclusivos o erigir una sede oficial, recursos con los que s\u00ed cuentan muchas otras agrupaciones sindicales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Victorias regionales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Conlactraho \u201cha participado en encuentros de la ONU, del movimiento feminista, de centrales obreras y organizaciones civiles\u201d, posicion\u00e1ndose en agendas pol\u00edticas internacionales, se\u00f1ala la profesora de la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana (UAM), Mary Goldsmith, en su reporte<a href=\"https:\/\/journals.openedition.org\/alhim\/2202#ftn23\"> <em>Disputando fronteras: la movilizaci\u00f3n de las trabajadoras del hogar en Am\u00e9rica Latina<\/em><\/a>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hallar respaldo, incluso en los movimientos feministas, fue un desaf\u00edo. Hasta la fecha, dec\u00eda Elsa Cheney en 1998, \u201cexiste poco contacto con los grupos feministas, casi todos los cuales mantienen su distancia respecto al movimiento de empleadas dom\u00e9sticas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras A\u00edda Moreno dec\u00eda en 1993: \u201cNosotras nunca hablamos del hecho de que esas otras personas \u2014profesionales, empleados de gobierno, empresarios y, s\u00ed, incluso militantes de los movimientos feministas\u2014 no podr\u00edan realizar sus actividades si nosotras no estuvi\u00e9ramos en sus casas, cuidando a sus hijos y llevando a cabo las tareas dom\u00e9sticas esenciales que permiten que sus hogares funcionen adecuadamente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero gracias a esa movilizaci\u00f3n internacional, en la que la Conlactraho sum\u00f3 aliadas a su causa, los sindicatos y organizaciones lograron cambios legislativos primero en Brasil, Chile, Costa Rica y Per\u00fa. En M\u00e9xico rompieron el cerco hasta 2019, cuando una reforma a la Ley Federal del Trabajo, les reconoci\u00f3 por primera vez derechos laborales b\u00e1sicos.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese mismo a\u00f1o, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) inici\u00f3 un programa piloto para incorporarlas al sistema de seguridad social, en respuesta a una orden de la Suprema Corte de Justicia de la Naci\u00f3n (SCJN) de 2018. A partir del a\u00f1o 2022, se estableci\u00f3 la obligaci\u00f3n para las personas empleadoras de inscribir a las trabajadoras del hogar en el IMSS.<\/p>\n\n\n\n<p>En el a\u00f1o 2011, lograron que la OIT adoptara el Convenio 189 sobre el trabajo decente para las trabajadoras y trabajadores dom\u00e9sticos (C189). Hasta el a\u00f1o 2024, ha sido ratificado por 36 pa\u00edses y falta que 160 m\u00e1s lo hagan. La traves\u00eda por el reconocimiento pleno de sus derechos y la posibilidad real de ejercerlos todav\u00eda es larga. En sus pocos tiempos libres, entre las jornadas de trabajo dom\u00e9stico remunerado y el no remunerado, las trabajadoras se siguen reuniendo para discutir sus necesidades y sus estrategias.<\/p>\n\n\n\n<p>En febrero pasado llevaron a cabo el foro virtual <em>Intercambio de experiencias de trabajo del hogar y seguridad social<\/em>. En los pr\u00f3ximos d\u00edas, la Conlatraho dar\u00e1 a conocer los resultados de un estudio sobre racismo y discriminaci\u00f3n contra las empleadas del hogar en la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los avances que han logrado podemos mencionar la Ley 26.844 en Argentina. Fue promulgada en 2013 y les reconoce sus derechos a la seguridad social, el aguinaldo, vacaciones, licencias por enfermedad e indemnizaci\u00f3n por despido, entre otros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En Bolivia, la lucha de la Federaci\u00f3n Nacional de Trabajadoras Asalariadas del Hogar de Bolivia (Fenatrahob) logr\u00f3 que en 2003 se creara en aquel pa\u00eds la Ley 2450 de Regulaci\u00f3n del Trabajo Asalariado del Hogar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y \u201cdespu\u00e9s de m\u00e1s de 18 a\u00f1os de gestiones permanentes, las trabajadoras del hogar de Bolivia, cuentan con un seguro de salud que las proteger\u00e1 a ellas y sus familiares hasta tercer grado de parentesco\u201d, inform\u00f3 el Ministerio del Trabajo en un comunicado en septiembre de 2021.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En Brasil, la edad m\u00ednima permitida para laborar en esta ocupaci\u00f3n es de 18 a\u00f1os, a diferencia de otros pa\u00edses donde pueden trabajar desde los 15 a\u00f1os. El pago de al menos el salario m\u00ednimo, jornada laboral semanal m\u00e1xima de 44 horas, aguinaldo y vacaciones est\u00e1n reconocidos. Sin embargo, carecen de seguridad social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, las trabajadoras del hogar en Per\u00fa lograron ser incorporadas al sistema obligatorio de pensiones desde el a\u00f1o 2020. En Colombia consiguieron la seguridad social desde 2013.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico, las reformas legales para hacer obligatoria la seguridad social de las trabajadoras del hogar concluy\u00f3 en 2022. Previamente, en 2019, el Congreso modific\u00f3 la Ley Federal del Trabajo para reconocer su derecho a una jornada m\u00e1xima de 8 horas, con un descanso semanal de d\u00eda y medio, vacaciones y salario digno, entre otras condiciones b\u00e1sicas.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las trabajadoras del hogar han enfrentado la desigualdad, la explotaci\u00f3n y el aislamiento. 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