{"id":651,"date":"2008-06-17T14:04:04","date_gmt":"2008-06-17T14:04:04","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=651"},"modified":"2008-06-17T20:31:58","modified_gmt":"2008-06-17T20:31:58","slug":"5305","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/5305\/","title":{"rendered":"Cuando m&aacute;s es menos: las limitaciones del impacto de la inversi&oacute;n extranjera en Am&eacute;rica Latina"},"content":{"rendered":"<p><b>De acuerdo con un informe del Grupo de Trabajo sobre Desarrollo y Medio Ambiente en las Am&eacute;ricas, una evaluaci&oacute;n exhaustiva del impacto de la liberalizaci&oacute;n de los reg&iacute;menes que regulan la inversi&oacute;n extranjera y otras reformas relativas en Am&eacute;rica Latina demuestra que, con algunas excepciones, la inversi&oacute;n extranjera directa (IED) ha resultado francamente insuficiente para estimular un crecimiento econ&oacute;mico con bases amplias y firmes y para lograr mayores niveles de protecci&oacute;n ecol&oacute;gica en la regi&oacute;n. El informe recomienda que se implementen pol&iacute;ticas nacionales y regionales destinadas a mejorar las capacidades de las empresas nacionales y a equilibrar los costos y beneficios que se derivan de los flujos de IED en la regi&oacute;n. Tambi&eacute;n recomienda prestar mucha m&aacute;s atenci&oacute;n a asegurar que las estrategias nacionales de desarrollo no se vean amenazadas por las reglas que regulan los flujos de inversi&oacute;n extranjera. <\/b><\/p>\n<p>El informe, titulado &quot;Globalizaci&oacute;n, Inversi&oacute;n Extranjera, y Desarrollo Sustentable: Lecciones de las Am&eacute;ricas,&quot; es producto de una serie de estudios llevados a cabo por economistas especializados en desarrollo y en medio ambiente provenientes de Estados Unidos, M&eacute;xico, Brasil, Argentina, Chile y Costa Rica. Con base en estudios detallados de distintos pa&iacute;ses (Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, M&eacute;xico, Uruguay y Venezuela), el Grupo de Trabajo examin&oacute; c&oacute;mo la inversi&oacute;n extranjera directa afect&oacute; el crecimiento econ&oacute;mico, la pol&iacute;tica ambiental y la econom&iacute;a pol&iacute;tica de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. <\/p>\n<p>A principios de la d&eacute;cada de 1990, los pa&iacute;ses latinoamericanos comenzaron a liberalizar los reg&iacute;menes de regulaci&oacute;n de la inversi&oacute;n extranjera. Ya sea de manera unilateral o a trav&eacute;s de acuerdos regionales de comercio e inversi&oacute;n, las reformas t&iacute;picamente involucraban la eliminaci&oacute;n de requerimientos para su desempe&ntilde;o (como por ejemplo, la obligaci&oacute;n de que las firmas extranjeras compraran cierta cantidad de insumos en el mercado local o exportaran un determinado porcentaje de su producci&oacute;n), y limitaban la capacidad de los pa&iacute;ses de requerir asociaciones entre empresas extranjeras y nacionales o la instalaci&oacute;n de plantas de investigaci&oacute;n o desarrollo, entre otras cosas. M&aacute;s a&uacute;n, estas reformas alteraron la naturaleza misma de los mecanismos para la soluci&oacute;n de controversias en cuanto de la inversi&oacute;n extranjera. Mientras que la soluci&oacute;n de controversias en los acuerdos comerciales se apoyaba tradicionalmente en el mecanismo de que los estados deben solucionar sus disputas entre s&iacute;, los nuevos acuerdos comerciales y de inversi&oacute;n estipulan reg&iacute;menes de soluci&oacute;n de controversias del tipo &quot;inversor-estado&quot;, en donde las empresas extranjeras pueden demandar directamente a un gobierno nacional o local sin la aprobaci&oacute;n del gobierno del pa&iacute;s al que pertenecen. <\/p>\n<p>Estas pol&iacute;ticas han sido promovidas por Estados Unidos, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, y muchos gobiernos latinoamericanos las han aplicado con entusiasmo. Se materializaron en el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (TLCAN) de 1994 entre Estados Unidos, Canad&aacute; y M&eacute;xico, y se transformaron en el modelo para acuerdos bilaterales y regionales posteriores, entre ellos los acuerdos entre Estados Unidos y Chile, entre Estados Unidos, la Rep&uacute;blica Dominicana y Centroam&eacute;rica, el acuerdo entre Estados Unidos y Per&uacute;, y un sinn&uacute;mero de acuerdos bilaterales de inversi&oacute;n. Por supuesto, la liberalizaci&oacute;n de los reg&iacute;menes de inversi&oacute;n extranjera no ha sido un fen&oacute;meno aislado sino que form&oacute; parte del esfuerzo reformista m&aacute;s amplio conocido como el &quot;Consenso de Washington.&quot; El conjunto de reformas consist&iacute;a en un paquete de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas destinadas a promover el desarrollo a trav&eacute;s de la apertura de las econom&iacute;as a las fuerzas del mercado. Como parte de este proceso y en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, los gobiernos de Am&eacute;rica Latina redujeron sus aranceles y subsidios, eliminaron las barreras a la inversi&oacute;n extranjera, restauraron la disciplina fiscal y disminuyeron el gasto p&uacute;blico y, en general, redujeron el papel que desempe&ntilde;aba el estado en todos los aspectos de la econom&iacute;a. <\/p>\n<p>La promesa era que, aplicando estas pol&iacute;ticas, la IED por parte de empresas trasnacionales (ETNs) fluir&iacute;a y ser&iacute;a una fuente de crecimiento econ&oacute;mico en los pa&iacute;ses que la recibieran. Adem&aacute;s de aumentar la productividad y el empleo, la esperanza era que la IED atraer&iacute;a transferencias masivas de conocimientos que estructurar&iacute;an las habilidades y capacidades tecnol&oacute;gicas de las empresas locales, promoviendo as&iacute; un crecimiento generalizado de la econom&iacute;a. Tambi&eacute;n se esperaba que las ETNs trajeran consigo una profusi&oacute;n de tecnolog&iacute;as ecol&oacute;gicas que mitigar&iacute;an los impactos ecol&oacute;gicos locales de la transformaci&oacute;n industrial. <\/p>\n<p>Recientemente estas pol&iacute;ticas y acuerdos han despertado preocupaci&oacute;n, en parte por lo decepcionante de los resultados observados. Por ejemplo, el crecimiento econ&oacute;mico per c&aacute;pita en la regi&oacute;n fue menor en el per&iacute;odo de las reformas (menos del 2% desde 1990) que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del per&iacute;odo de sustituci&oacute;n de importaciones. Una de las principales conclusiones de este informe es que estos bajos niveles de crecimiento econ&oacute;mico resultan en parte del hecho de que la IED fracas&oacute; en lograr mayor inversi&oacute;n total en Am&eacute;rica Latina. <\/p>\n<p>Los resultados m&aacute;s importantes del informe son, en s&iacute;ntesis, los siguientes: <\/p>\n<ol>\n<li>La IED se concentr&oacute; en un pu&ntilde;ado de pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. En efecto, Brasil, M&eacute;xico, Argentina, Chile y Venezuela recibieron m&aacute;s del 80% de la IED en la regi&oacute;n. <\/li>\n<li>Las grandes empresas extranjeras en M&eacute;xico y el Caribe se concentraron en funcionar como plataformas de exportaci&oacute;n a EEUU, mientras que las localizadas en Am&eacute;rica del Sur tendieron a servir a los mercados internos de la regi&oacute;n. <\/li>\n<li>La IED fue atra&iacute;da por los determinantes tradicionales de la inversi&oacute;n, no necesariamente porque un pa&iacute;s hubiese celebrado un acuerdo regional o bilateral de inversi&oacute;n, o bien por su capacidad de facilitar a las empresas extranjeras un <i>&quot;para&iacute;so&quot;<\/i> donde derramar su contaminaci&oacute;n. <\/li>\n<li>Al materializarse la IED, las empresas extranjeras en general tuvieron mayores niveles de productividad y pagaron salarios m&aacute;s elevados, tendiendo tambi&eacute;n a aumentar el comercio exterior en la regi&oacute;n. Sin embargo, <\/li>\n<li>La IED fue insuficiente para generar transferencias de tecnolog&iacute;a ni v&iacute;nculos con la tecnolog&iacute;a local que ayudara a los pa&iacute;ses a desarrollarse, y en muchos casos de plano elimin&oacute; a las empresas locales con las que estaban compitiendo, desplazando as&iacute; a la inversi&oacute;n nacional. <\/li>\n<li>El desempe&ntilde;o ecol&oacute;gico de las compa&ntilde;&iacute;as extranjeras fue disparejo: en ocasiones result&oacute; superior al de las empresas nacionales, y en otras result&oacute; ser igual o peor que el de &eacute;stas. <\/li>\n<\/ol>\n<p>En sus estudios, el Grupo de Trabajo tambi&eacute;n document&oacute; y analiz&oacute; la experiencia de la IED por sectores y pa&iacute;ses espec&iacute;ficos: <\/p>\n<ul>\n<li>En Brasil, Argentina y M&eacute;xico (los tres pa&iacute;ses receptores de la mayor parte de la IED en la regi&oacute;n) y en Costa Rica, se encontr&oacute; que: <\/li>\n<ul>\n<li>Las compa&ntilde;&iacute;as extranjeras tienen niveles de productividad y salarios m&aacute;s altos que las compa&ntilde;&iacute;as nacionales, <\/li>\n<li>Sin embargo, los mecanismos de vinculaci&oacute;n con las firmas nacionales y con la econom&iacute;a local son d&eacute;biles, especialmente en M&eacute;xico y en Costa Rica, <\/li>\n<li>Si bien las empresas extranjeras pueden haber importado las tecnolog&iacute;as generadas en su empresa matriz, no contribuyeron a aumentar la inversi&oacute;n en investigaci&oacute;n y desarrollo de las econom&iacute;as locales. <\/li>\n<\/ul>\n<li>En Brasil, M&eacute;xico, Chile y Argentina: <\/li>\n<ul>\n<li>Pr&aacute;cticamente todas las compa&ntilde;&iacute;as extranjeras transfirieron sistemas de administraci&oacute;n ambiental a los pa&iacute;ses receptores. Sin embargo: <\/li>\n<li>No se tiene la seguridad de que estas compa&ntilde;&iacute;as, en la pr&aacute;ctica, estuvieran cumpliendo con las normas ecol&oacute;gicas locales. En Brasil existen pocos indicios de que las compa&ntilde;&iacute;as extranjeras cumplieran con dichas normas en mayor medida que las empresas nacionales <\/li>\n<li>Hay pocos indicios de que las empresas extranjeras est&eacute;n teniendo efectos positivos sobre las cadenas productivas nacionales en t&eacute;rminos ecol&oacute;gicos (considerando sobre todo que muchos de los eslabones nacionales de las cadenas productivas desaparecieron como resultado de la IED), y <\/li>\n<li>En algunos casos, como el del sector forestal en Chile, las compa&ntilde;&iacute;as extranjeras que exportan con una certificaci&oacute;n de <i>&quot;pr&aacute;cticas comerciales justas&quot;(&quot;fair trade&quot;)<\/i> estaban efectivamente &quot;elevando&quot; los est&aacute;ndares ambientales. <\/li>\n<li>En otros, como el del sector de productos electr&oacute;nico en M&eacute;xico, las exportaciones de compa&ntilde;&iacute;as extranjeras no intentan alcanzar los altos niveles de calidad existentes en Europa, ya que su mayor mercado de exportaci&oacute;n, Estados Unidos, no exige esos niveles. <\/li>\n<\/ul>\n<li>En Venezuela, Bolivia, Ecuador y Uruguay <\/li>\n<ul>\n<li>Un acuerdo bilateral de inversiones de Uruguay restringi&oacute; el conjunto de pol&iacute;ticas disponibles para solucionar un conflicto que involucraba una inversi&oacute;n extranjera y posibles problemas de contaminaci&oacute;n trasnacional con Argentina; <\/li>\n<li>Al mismo tiempo, sin embargo, acuerdos bilaterales de inversi&oacute;n propuestos para Bolivia, Ecuador y Venezuela fueron rechazados por los gobiernos que pudieron renegociar los t&eacute;rminos de sus contratos con empresas extranjeras del sector de hidrocarburos. <\/li>\n<\/ul>\n<\/ul>\n<h3>Nuevas rutas para la IED y hacia el desarrollo sustentable <\/h3>\n<p>En coincidencia con la literatura m&aacute;s amplia en la materia, el Grupo de Trabajo encontr&oacute; que la inversi&oacute;n que lleg&oacute; a Latinoam&eacute;rica como resultado de la liberalizaci&oacute;n de los reg&iacute;menes de inversi&oacute;n extranjera ha producido, en el mejor de los casos, un &eacute;xito limitado. <\/p>\n<p>Por tanto no es sorprendente constatar que pr&aacute;cticamente todos los nuevos gobiernos electos en Am&eacute;rica Latina est&aacute;n reconsiderando el papel que la IED debe desempe&ntilde;ar en sus econom&iacute;as. Mientras algunos pa&iacute;ses apenas comienzan a debatir el tema, otros han ido mucho m&aacute;s lejos y han nacionalizado empresas extranjeras. Sin embargo, la mayor&iacute;a de los gobiernos est&aacute;n buscando una pol&iacute;tica m&aacute;s equilibrada. Conclusi&oacute;n inevitable de este informe es la necesidad de nuevas pol&iacute;ticas. Con base en las investigaciones anteriormente descritas, creemos poder derivar tres lecciones como principios para poner en pr&aacute;ctica pol&iacute;ticas en este &aacute;mbito: <\/p>\n<ol>\n<li><b>La IED no es un fin, sino un medio para alcanzar un desarrollo sustentable. Solamente atraer la IED no basta para generar un crecimiento econ&oacute;mico sustentable conservando al mismo tiempo el medio ambiente. <\/b>El informe demuestra que incluso en los pa&iacute;ses que recibieron el grueso de la inversi&oacute;n en la regi&oacute;n (Brasil, M&eacute;xico y Argentina), la IED no gener&oacute; el derrame de beneficios ni el crecimiento econ&oacute;mico sustentable que se esperaban. La IED, entonces, debe ser concebida como parte integral de una estrategia de desarrollo destinada a mejorar los est&aacute;ndares de vida de la poblaci&oacute;n de un pa&iacute;s causando el m&iacute;nimo da&ntilde;o posible al ambiente. <\/li>\n<li><b>Las pol&iacute;ticas de IED deben aplicarse emparejadas con importantes pol&iacute;ticas nacionales dirigidas a aumentar la capacidad de las compa&ntilde;&iacute;as nacionales y proporcionar niveles elevados de protecci&oacute;n ecol&oacute;gica. <\/b> Hay numerosas pol&iacute;ticas espec&iacute;ficas para cada pa&iacute;s que se est&aacute;n aplicando o sobre las que se debate en cuanto a maneras en que naciones de Latinoam&eacute;rica o el Caribe pueden superar fallas del mercado, problemas de acceso a cr&eacute;ditos y desaf&iacute;os de competitividad que enfrentan las empresas nacionales. En este sentido el aprendizaje de la experiencia asi&aacute;tica puede ser muy &uacute;til, ya que muchos pa&iacute;ses de aquella regi&oacute;n pusieron en pr&aacute;ctica pol&iacute;ticas industriales concentradas en vincular a las compa&ntilde;&iacute;as nacionales con las extranjeras, a fin de que las compa&ntilde;&iacute;as nacionales adquirieran competitividad a nivel internacional. <\/li>\n<li><b>Los tratados internacionales, sea a trav&eacute;s de la OMC o a nivel de acuerdos regionales o bilaterales de comercio e inversiones, deben dejar a los pa&iacute;ses en desarrollo el &quot;espacio de pol&iacute;ticas&quot; para seguir las pol&iacute;ticas internas necesarias para fomentar el desarrollo sustentable mediante la IED. <\/b>El r&eacute;gimen emergente de normas de inversi&oacute;n internacionales restringe la capacidad de los pa&iacute;ses en desarrollo para implementar algunos de los instrumentos pol&iacute;ticos que han servido para aprovechar al m&aacute;ximo la aportaci&oacute;n de la IED al desarrollo en Asia y otros lugares del mundo. Cuando act&uacute;an en conjunto bajo los auspicios de la OMC, los pa&iacute;ses en desarrollo han logrado bloquear, en gran medida, propuestas que constre&ntilde;ir&iacute;an todav&iacute;a m&aacute;s este &quot;espacio de creaci&oacute;n de pol&iacute;ticas&quot;. Sin embargo, la desaceleraci&oacute;n de las negociaciones para el comercio global ha conducido a una proliferaci&oacute;n de acuerdos comerciales y\/o de inversi&oacute;n regionales o bilaterales entre pa&iacute;ses desarrollados y pa&iacute;ses en desarrollo, donde estos &uacute;ltimos tienen una capacidad de negociaci&oacute;n mucho menor y terminan aceptando un menor &quot;espacio de creaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de pol&iacute;ticas&quot;, a cambio del acceso a mercados importantes. Los estudios que constituyen este informe hacen &eacute;nfasis en los costos econ&oacute;micos, sociales y ambientales de este modelo. Esperamos que tambi&eacute;n revelen algunas de las formas en las que las pol&iacute;ticas nacionales y los acuerdos internacionales pueden transformarse a fin de alcanzar de mejor manera los objetivos m&aacute;s amplios del desarrollo. <\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De acuerdo con un informe del Grupo de Trabajo sobre Desarrollo y Medio Ambiente en las Am&eacute;ricas, una evaluaci&oacute;n exhaustiva del impacto de la liberalizaci&oacute;n de los reg&iacute;menes que regulan la inversi&oacute;n extranjera y otras reformas relativas en Am&eacute;rica Latina demuestra que, con algunas excepciones, la inversi&oacute;n extranjera directa (IED) ha resultado francamente insuficiente para [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":108,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-651","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/651","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/108"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=651"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/651\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=651"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=651"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=651"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=651"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}