{"id":6524,"date":"2012-03-08T10:45:40","date_gmt":"2012-03-08T15:45:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=6524"},"modified":"2012-06-20T14:47:06","modified_gmt":"2012-06-20T19:47:06","slug":"cronica-de-infiernos-mujeres-y-esperanzas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/cronica-de-infiernos-mujeres-y-esperanzas\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica de infiernos, mujeres y esperanzas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/honduras_prison_fire_10.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-6525\" title=\"honduras_prison_fire_10\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/honduras_prison_fire_10-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" \/><\/a><strong>Por Jessica Isla<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cOh vosotros los que entr\u00e1is, abandonad toda esperanza\u201d<br \/>\nInfierno, Canto III, sentencia 9<br \/>\nLa Divina Comedia<\/em><\/p>\n<p>Todos tenemos ideas diversas del infierno. Sin embargo, creo que muchos, al haber sido nacidos y criados en una cultura judeo-cristiana occidental compartimos esa idea religiosa, m\u00edtica y fant\u00e1stica de un lago de fuego que abrasa a cientos, miles o millones de personas condenadas por pecados innombrables. Hasta all\u00ed la fantas\u00eda.<\/p>\n<p>La realidad lleg\u00f3 ese 14 de febrero, d\u00eda en que, parad\u00f3jicamente se celebra al amor y la amistad, en una fiesta que poco tiene que ver con las fiestas romanas que dieron origen a la fecha. Ese d\u00eda el infierno se hizo realidad en el presidio de la ciudad de Comayagua, absurdamente nombrada \u201cgranja penal\u201d, como si all\u00ed se cultivaran penas, prisioneros o prisiones.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda y los subsiguientes pudimos observar por medio de la televisi\u00f3n y de videos, tanto la agon\u00eda sufrida por los internos, como los cuerpos calcinados de los que intentaron huir de las llamas. Me record\u00f3 los documentales que miraba de peque\u00f1a sobre la ciudad de Pompeya devorada por la inmensidad de la explosi\u00f3n del Vesubio, mientras contemplaba asombrada como esa realidad que miraba tan antigua se hab\u00eda instalado en nuestro presente.<\/p>\n<p>\u201cH\u00e1gase justicia aunque el mundo perezca\u201d era el lema escrito en la entrada del penal, lo cual nos hace preguntarnos \u00bfqu\u00e9 tipo de justicia ten\u00edan en mente los que colocaron este texto en el portal de la c\u00e1rcel?<\/p>\n<p>Hac\u00eda unas pocas semanas que las premios N\u00f3bel de la Paz Jody Williams y Rigoberta Mench\u00fa hab\u00edan visitado el pa\u00eds y en una rueda de prensa otorgada a rotativos nacionales, Jody Williams hab\u00eda afirmado que \u201cno hay justicia en este pa\u00eds, donde tambi\u00e9n prevalece la impunidad completa\u2026la polic\u00eda es corrupta y no da seguridad a la gente a la que amenaza, golpea y viola sus derechos humanos\u201d.<\/p>\n<p>Nada pudo ser m\u00e1s cierto que esa aseveraci\u00f3n de frente a la masacre que cobr\u00f3 la vida de 360 personas, entre ellas tres mujeres que se encontraban de visita donde sus familiares. Ese peque\u00f1o mundo, pereci\u00f3 sin justicia. Muchos de los que all\u00ed estaban presos todav\u00eda no ten\u00edan condena y algunos estaban all\u00ed acusados de haberse robado un pedazo de alambre, como un trabajador agr\u00edcola confinado junto a sus hijos de 19 y 21 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Luego estaban los familiares, la mayor\u00eda mujeres, transidas de dolor, subi\u00e9ndose por las cercas y enfrentando a la polic\u00eda con tal que les dijeran que hab\u00eda sido de la suerte de sus hijos, compa\u00f1eros de vida, hermanos o padres. Todas con historias diferentes, pero parecidas. Algunas con la esperanza de que sus familiares se hubieran fugado, que no estuvieran all\u00ed. La mayor\u00eda invocando a un dios que parec\u00eda estar ausente. Sin respuestas.<\/p>\n<p>Esto es lo que pude escribir al respecto ese d\u00eda que llegu\u00e9, por motivo de trabajo a Comayagua. Luego me desplac\u00e9 hasta el centro penal siniestrado con la intenci\u00f3n de obtener algunos testimonios para poder despu\u00e9s elaborar una nota, pero no pude. A medida que me acercaba al lugar pude sentir los inicios de un leve dolor de cabeza que se instalaba en medio de mi frente, la nariz tapada y mi impotencia frente a ese cuadro desgarrador. Una madre inconsolable gritaba: \u00bfqu\u00e9 voy a hacer sin mi hijo? Ay Dios, que voy a hacer\u2026mientras me relataba entre sollozos la infancia de ese hijo perdido, lo que hac\u00eda en la escuela, como le gustaba ayudarla en la cocina, cosa mal vista en ese tiempo, pero que ella agradec\u00eda por haber sido madre soltera y haberle tocado criar sola y sin ayuda, cinco hijos. Me cont\u00f3 como hab\u00eda sido acusado de un delito que no se hab\u00eda probado y como a ella le tocaba llegar desde una aldea hasta la cabecera departamental de Comayagua, a dejarle comida, ropa limpia, noticias de su gente.<\/p>\n<p>-Yo ya present\u00eda que algo malo iba a pasar, ten\u00eda varias noches so\u00f1ando cosas feas, que no entend\u00eda y&#8211;me dijo mientras se limpiaba el llanto de la cara&#8211;una de madre sabe, una de madre presiente y \u00bfc\u00f3mo le hace una para que le crean? Una solo tiene esta cosa en el pecho que es como opresi\u00f3n, que una siente que se desmaya, que le falta el aire. No puede hacer nada, solo encomendarse a Dios y esperar que me lo entreguen luego para ir a enterrarlo a mi pueblo, para que pueda descansar.<\/p>\n<p>Y mientras ella cerraba su historia, yo pod\u00eda imaginarme a su hijo peque\u00f1o, a su hijo creciendo, a ese hijo que ya no estaba all\u00ed, siendo devorado por un mar de fuego. Pens\u00e9 en la futilidad de mis esfuerzos al no poder ofrecerle nada, ni consuelo, ni alivio, ni soluciones prontas. Solo esperar.<\/p>\n<p>-No hab\u00eda nadie para abrir los portones-, me coment\u00f3 otro familiar. \u2013Los dejaron quem\u00e1ndose, sin hacer nada, ellos suplicaban, ped\u00edan y no les hicieron caso. Los dejaron morir.<\/p>\n<p>Pens\u00e9 entonces que esa era una de las muchas historias repetidas. Hombres j\u00f3venes, sumidos en la pobreza y en la marginalidad, sin derecho a juicio, condenados por un sistema estatal ineficiente, donde unos cuantos poderosos deciden sobre la vida y la muerte en este pa\u00eds donde somos si acaso, meras estad\u00edsticas: \u201cHonduras es uno de los pa\u00edses m\u00e1s pobres de Am\u00e9rica Latina, junto a Hait\u00ed\u201d, \u201cHonduras es uno de los pa\u00edses donde se reportan m\u00e1s violaciones de derechos humanos\u201d, \u201cHonduras tiene uno de los \u00edndices de violencia m\u00e1s altos del continente\u201d, esos son los titulares que por un rato captan la atenci\u00f3n del mundo y luego, como si se pasara jab\u00f3n y agua por las conciencias del mundo, se olvida. Nadie quiere saber de la sangre, la suciedad y la tragedia humana que se hace imposible describir, ni siquiera con palabras. No hay palabras para los gritos, las ausencias y el dolor, que sin embargo siguen estando all\u00ed tercos y omnipresentes ante los ojos del mundo, que elige ver para otro lado.<\/p>\n<p>Sal\u00ed de mi encuentro casi huyendo, no quer\u00eda ser part\u00edcipe del dolor, ni de la muerte porque ya bastante hemos tenido de ellas desde el Golpe de Estado del 2009. No quer\u00eda revivir ni mis fantasmas, ni mis recuerdos, pero la imagen del infierno se pod\u00eda sentir por donde fuera. Lamentablemente no podemos huir del horror porque este se instala, pernicioso, dentro de ti. Y sin embargo, aqu\u00ed me encuentro reescribiendo esta columna desde mis miedos y mis dolores. La escribo porque espero que alguien o muchos la lean y sepan que nuestras memorias siguen aqu\u00ed, con nosotras, con este pueblo dolorido, para que nos puedan acompa\u00f1ar en nuestra b\u00fasqueda de justicia. Para sentir que nuestra Honduras no est\u00e1 sola.<\/p>\n<p>Al salir de Comayagua me encontr\u00e9 a una compa\u00f1era feminista que llevaba su brazo en cabestrillo, vendado. Al preguntarle que le hab\u00eda pasado, me coment\u00f3,<br \/>\n-Me quebr\u00e9 sacando gente del penal, en una de esas, cuando estaba subida en los portones me ca\u00ed y ni modo, pero all\u00ed es cuando nos toca ser solidarias, d\u00edgame usted si no es as\u00ed.<\/p>\n<p>Me toc\u00f3 darle la raz\u00f3n y pensar en los cientos de mujeres que ese d\u00eda del incendio se volcaron a brincar los portones del centro penal o la barrera inquebrantable que formaron para meterse por sobre la polic\u00eda a medicina forense a reclamar los cuerpos de sus seres queridos. Estas mujeres huyen del infierno porque por mucho que nos lo instalen, \u00e9ste no puede atraparnos, no puede con la fuerza que sobrepasa a nuestras conciencias y nos obliga a vivir.<\/p>\n<p>Es por eso, que este 8 de marzo, compa\u00f1eras feministas har\u00e1n un homenaje a la memoria de los ca\u00eddos en Comayagua, protestar\u00e1n, har\u00e1n poes\u00eda y m\u00fasica. Hablar\u00e1n de c\u00f3mo la lucha y el dolor de todo un pueblo, es parte de nuestra lucha feminista. Hablar\u00e1n de un luto compartido y recordar\u00e1n que estamos vivas y en resistencia frente al horror, porque lo nuestro es construir puentes y levantar sonrisas, acompa\u00f1ar, criar y cuidar la vida.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed estamos y aqu\u00ed seguimos.<\/p>\n<p><em><strong>Jessica Isla<\/strong>, hondure\u00f1a, es periodista, autora y miembro de Feministas en Resistencia. Ella es columnista del <a href=\"www.americas.org\/es\" target=\"_blank\">Programa de las Am\u00e9ricas<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ese d\u00eda y los subsiguientes pudimos observar por medio de la televisi\u00f3n y de videos, tanto la agon\u00eda sufrida por los internos, como los cuerpos calcinados de los que intentaron huir de las llamas. 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