{"id":65597,"date":"2025-07-21T16:28:35","date_gmt":"2025-07-21T21:28:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=65597"},"modified":"2025-07-21T16:28:37","modified_gmt":"2025-07-21T21:28:37","slug":"la-ultima-marcha-del-padre-marcelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/la-ultima-marcha-del-padre-marcelo\/","title":{"rendered":"La \u00faltima marcha del padre Marcelo"},"content":{"rendered":"\n<p>Justo antes de las 8:00 a.m. del domingo 20 de octubre de 2024, los feligreses sal\u00edan de la iglesia cat\u00f3lica de Cuxtitali, un barrio situado a las afueras de la ciudad de San Crist\u00f3bal de las Casas, en Los Altos de Chiapas, el estado m\u00e1s sure\u00f1o y m\u00e1s pobre de M\u00e9xico. La misa acababa de terminar y los feligreses abrieron sus paraguas y se abrigaron con sus chales al salir a la fr\u00eda lluvia matinal. Al otro lado de la plaza, el sacerdote jesuita de cincuenta a\u00f1os de la parroquia, Marcelo P\u00e9rez, se apresuraba hacia su Ford blanco, aparcado en una calle adyacente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"720\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/968383_orig.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-65607\" style=\"width:536px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/968383_orig.jpg 960w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/968383_orig-768x576.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><sup><em>Ubicaci\u00f3n del barrio de Cuxtitali en San Crist\u00f3bal de las Casas, Chiapas<\/em><\/sup><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Una vez en el coche, el padre Marcelo llam\u00f3 a una asistente de la parroquia que viv\u00eda cerca con su familia para avisarle que se dirig\u00eda a otra iglesia y que la recoger\u00eda de camino. Mientras hablaban por tel\u00e9fono, ella oy\u00f3 el estallido de un disparo, un grito y luego un grito resignado: \u00abAy, ay\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Las im\u00e1genes de las c\u00e1maras de vigilancia muestran como el Ford avanza lentamente por la calle antes de chocar suavemente con un coche aparcado. La asistente, que me pidi\u00f3 que no revelara su nombre, recuerda haber agarrado a su padre y haberse subido a un taxi. En cinco minutos llegaron al coche del padre Marcelo. Estaba rodeado por una veintena de feligreses, pero no hab\u00eda polic\u00eda. Le dijeron que el tirador llevaba una sudadera con capucha y una gorra deportiva, pero no pudieron verle la cara. Iba a pie, con un c\u00f3mplice en una motocicleta esperando para llevarlo. Hab\u00eda agujeros de bala en la ventanilla del conductor y, dentro, el padre Marcelo estaba muerto.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/WhatsApp-Image-2025-07-20-at-21.13.33.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-65602\" style=\"width:443px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/WhatsApp-Image-2025-07-20-at-21.13.33.jpeg 800w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/WhatsApp-Image-2025-07-20-at-21.13.33-768x432.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><sup>Padre Marcelo<\/sup><\/em> <em><sup>P\u00e9rez<\/sup><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas, el padre Marcelo hab\u00eda luchado por los derechos de los ind\u00edgenas pobres de Chiapas. Hasta el 40% de la poblaci\u00f3n del estado es ind\u00edgena (predominantemente maya), y el padre Marcelo era del pueblo tzotzil, descendientes directos de los mayas que habitaban la regi\u00f3n antes de la conquista espa\u00f1ola. Chiapas es una regi\u00f3n extremadamente empobrecida; un tercio de su poblaci\u00f3n trabaja en peque\u00f1as parcelas de ma\u00edz y frijol, una forma tradicional de agricultura que tiene un significado espiritual para los mayas, pero que no ha proporcionado un sustento suficiente durante d\u00e9cadas. Durante a\u00f1os, los agricultores ind\u00edgenas complementaban sus ingresos con la migraci\u00f3n estacional a las plantaciones de az\u00facar, las fincas de caf\u00e9 y los ranchos ganaderos, pero muchas de esas explotaciones han cerrado. Ahora, dos tercios de los habitantes de Chiapas viven en la pobreza, casi la mitad en la pobreza extrema. El salario medio diario de un ind\u00edgena en el estado es equivalente a menos de cinco d\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n<p>El asesinato es una pr\u00e1ctica generalizada en todo M\u00e9xico, en gran parte debido a los c\u00e1rteles de la droga que se han infiltrado en todos los aspectos de la vida. Seg\u00fan Amnist\u00eda Internacional, m\u00e1s de 450,000 personas han sido asesinadas en el pa\u00eds desde 2007,&nbsp; con m\u00e1s de 100,000 desapariciones. En Chiapas, la violencia ha aumentado vertiginosamente desde 2021, cuando hombres armados del C\u00e1rtel Jalisco Nueva Generaci\u00f3n (CJNG) asesinaron a El Junior, hijo del l\u00edder local del c\u00e1rtel de Sinaloa. En los diez meses previos a la muerte del padre Marcelo, aumentaron las desapariciones y los desplazamientos, y la tasa de homicidios se increment\u00f3 en m\u00e1s del 60 % con respecto al a\u00f1o anterior. Teniendo en cuenta esta escalada, no es de extra\u00f1ar que m\u00e1s de 500,000 habitantes de Chiapas \u2013el 9% de la poblaci\u00f3n\u2013 hayan emigrado a Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00daltimamente, el c\u00e1rtel de Jalisco ha intentado hacerse con el lucrativo negocio de Sinaloa en la frontera entre Chiapas y Guatemala, luchando con granadas propulsadas por cohetes, drones y camiones blindados conocidos como &#8220;narco-tanques&#8221;. Pueblos enteros han sido abandonados durante semanas: el pasado mes de julio, casi seiscientos habitantes de Amatenango de la Frontera huyeron a Guatemala. Y la infiltraci\u00f3n de los c\u00e1rteles parece haber vuelto al ej\u00e9rcito mexicano cada vez m\u00e1s nervioso y violento. En octubre, despu\u00e9s de que un cami\u00f3n de contrabando se negara a obedecer las \u00f3rdenes de un pelot\u00f3n del ej\u00e9rcito, los soldados abrieron fuego y mataron o mutilaron a diecis\u00e9is personas. La mayor\u00eda eran migrantes desesperados procedentes de Egipto, Nepal, Pakist\u00e1n y Cuba.<\/p>\n\n\n\n<p>Un fiscal especial de la Fiscal\u00eda General especul\u00f3 que no hay un solo municipio en Chiapas que no est\u00e9 dominado por los c\u00e1rteles; de hecho, su infiltraci\u00f3n es tan extensa que se ha vuelto imposible de medir. En Chiapas, los dos centros de resistencia son los zapatistas \u2014los insurgentes revolucionarios que mantienen sus propios sistemas de salud y educaci\u00f3n y aspiran a la autosuficiencia agr\u00edcola\u2014 y los mayas conocidos como el pueblo creyente. Marcelo era un l\u00edder vocal en la comunidad; su asesinato ha asestado un duro golpe a su capacidad para desafiar a los c\u00e1rteles.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"631\" height=\"353\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-21-134024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-65609\" style=\"width:485px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><sup>Samuel Ruiz, obispo de Chiapas<\/sup><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El pueblo creyente est\u00e1 afiliado a la Di\u00f3cesis Cat\u00f3lica Romana de San Crist\u00f3bal de las Casas, que tiene una historia de activismo social que se remonta a 1960, cuando Samuel Ruiz Garc\u00eda se convirti\u00f3 en obispo. Ruiz comenz\u00f3 su mandato como conservador, pero cuando la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n se extendi\u00f3 por la Iglesia latinoamericana en la d\u00e9cada de 1960, adopt\u00f3 una \u00abopci\u00f3n preferencial por los pobres\u00bb y centr\u00f3 su ministerio en los mayas empobrecidos de su di\u00f3cesis. Ruiz aprendi\u00f3 cuatro lenguas mayas. Luch\u00f3 contra pr\u00e1cticas racistas, como la prohibici\u00f3n de que los ind\u00edgenas caminaran por las aceras durante el d\u00eda o por cualquier lugar de la ciudad por la noche, e incorpor\u00f3 gradualmente a las misas locales una serie de pr\u00e1cticas ind\u00edgenas que el Vaticano finalmente aprob\u00f3 en 2024.<\/p>\n\n\n\n<p>Ruiz se jubil\u00f3 en 2000. Nadie en Chiapas recogi\u00f3 su legado con m\u00e1s fuerza que el padre Marcelo. Al igual que Ruiz, ten\u00eda un talento innato para la mediaci\u00f3n. A lo largo de d\u00e9cadas, se convirti\u00f3 en un activista clave en defensa de los derechos de los ind\u00edgenas en la regi\u00f3n. La influencia de Marcelo fue a\u00fan m\u00e1s profunda porque fue el primer sacerdote nativo de lengua tzotzil en una regi\u00f3n azotada por el racismo contra los ind\u00edgenas.<\/p>\n\n\n\n<p>Debido a sus valientes posturas, el padre Marcelo estuvo en constante conflicto con las autoridades. Era bien conocido por su desconfianza hacia la polic\u00eda. Sab\u00eda que no estaba a salvo de la violencia: lo golpearon en la calle, le aflojaron las ruedas del coche y una vez le conectaron el cable de arranque al dep\u00f3sito de gasolina. En el momento de su muerte, hab\u00eda una recompensa de un mill\u00f3n de pesos por su cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de todo ello, durante m\u00e1s de una d\u00e9cada, desde su nombramiento en 2011 como p\u00e1rroco de la localidad chiapaneco de Simojovel, encabez\u00f3 marchas por la paz que parec\u00edan crecer constantemente. En septiembre de 2024, encabez\u00f3 una marcha de 30,000 personas hacia Tuxtla Guti\u00e9rrez, la capital del estado, durante la cual inst\u00f3 a la reci\u00e9n elegida presidenta de M\u00e9xico, Claudia Sheinbaum, y al gobernador entrante de Chiapas, Eduardo Ram\u00edrez Aguilar, a que se tomaran en serio los problemas del estado. De lo contrario, dijo, \u00abpodr\u00eda estallar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1280\" height=\"960\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Marcha_Chiapas_vs_violencia4.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-65611\" style=\"width:480px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Marcha_Chiapas_vs_violencia4.jpeg 1280w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Marcha_Chiapas_vs_violencia4-768x576.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><sup>Marcha por la paz en septiembre de 2024, Chiapas<\/sup><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En las \u00faltimas tres d\u00e9cadas, 80 sacerdotes han sido asesinados en M\u00e9xico, m\u00e1s que en cualquier otro lugar del mundo. El padre Marcelo no era el sacerdote m\u00e1s famoso del pa\u00eds, pero su reputaci\u00f3n como intr\u00e9pido opositor a la ola de ilegalidad que azota Chiapas era inigualable. Tras su asesinato, aumentaron los ataques contra el personal de la Iglesia y los activistas de derechos humanos. Existe un temor generalizado de que, en ausencia del padre Marcelo, los c\u00e1rteles est\u00e9n mejor posicionados que nunca para dominar los gobiernos locales e infligir violencia al pueblo de Chiapas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al norte de San Crist\u00f3bal se extiende la regi\u00f3n de Los Altos, con monta\u00f1as onduladas y recortadas cubiertas de maizales y peque\u00f1os bosques que descienden hacia el norte y el este, hacia la selva tropical, la llanura costera de Tabasco y el golfo. El padre Marcelo naci\u00f3 en Los Altos en 1974, en el peque\u00f1o pueblo de Chichelalh\u00f3. Era un ni\u00f1o t\u00edmido con un tartamudeo pronunciado que creci\u00f3 trabajando la tierra en la finca de ma\u00edz y frijoles de sus padres.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSab\u00eda lo que era que te miraran por encima del hombro\u201d, me cont\u00f3 un antrop\u00f3logo que lo conoc\u00eda. Janet Schwartz, una historiadora del arte estadounidense que abri\u00f3 una tienda de ropa en San Crist\u00f3bal a principios de la d\u00e9cada de 1980, recuerda al joven Marcelo y a su madre entrando con retales de tela para vender. \u201cIba descalzo\u201d, recuerda Schwartz, \u201cy era terriblemente t\u00edmido\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A los quince a\u00f1os se fue al seminario, donde, seg\u00fan un compa\u00f1ero sacerdote, aprendi\u00f3 por primera vez no solo el espa\u00f1ol, sino tambi\u00e9n \u201clas categor\u00edas de pensamiento occidental\u201d. En 2002, poco despu\u00e9s de terminar el seminario, el padre Marcelo fue nombrado p\u00e1rroco de Chenalh\u00f3, un municipio de habla tzotzil cerca de Chichelalh\u00f3. Era un cargo importante porque, entre otras razones, Chenalh\u00f3 hab\u00eda sido escenario de uno de los acontecimientos decisivos que siguieron al levantamiento zapatista de enero de 1994.<\/p>\n\n\n\n<p>Este levantamiento de doce d\u00edas tom\u00f3 por sorpresa a M\u00e9xico. Comenz\u00f3 el d\u00eda en que entr\u00f3 en vigor el Tratado de Libre Comercio de Am\u00e9rica del Norte, un acuerdo que los zapatistas predijeron acertadamente que paralizar\u00eda la econom\u00eda local basada en el ma\u00edz. Dado que el levantamiento fue llevado a cabo en gran parte por y para la poblaci\u00f3n ind\u00edgena de Chiapas, los m\u00e1s pobres entre los pobres, goz\u00f3 de una enorme popularidad entre la poblaci\u00f3n mexicana. Pero las fuerzas de seguridad mexicanas se mostraron profundamente hostiles. M\u00e1s tarde, ese mismo a\u00f1o, incluso mientras el Gobierno y los zapatistas negociaban p\u00fablicamente un acuerdo de paz, el ej\u00e9rcito, con el conocimiento del Gobierno, instituy\u00f3 un programa secreto, el Plan Chiapas, para entrenar y equipar a escuadrones paramilitares con el fin de desatar la violencia no solo contra los zapatistas, sino contra cualquier comunidad del pueblo creyente que apoyara sus ideales progresistas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"718\" height=\"458\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/acteal.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-65615\" style=\"width:501px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><sup>Lucha por la justicia de la masacre en Acteal<\/sup><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El 22 de diciembre de 1997, en la aldea de Acteal, en Chenalh\u00f3, un grupo de cat\u00f3licos del pueblo creyente, pertenecientes a una organizaci\u00f3n pacifista de la sociedad civil conocida como Las Abejas, se vio envuelto en la violencia de uno de estos grupos paramilitares financiados en secreto por el Gobierno. Las Abejas se hab\u00edan refugiado en una peque\u00f1a capilla y sus alrededores, lo suficientemente cerca de la violencia como para o\u00edr los disparos y ver el humo que se elevaba de las aldeas cercanas. Pensaban que, como eran religiosos y no hab\u00edan hecho nada malo, Dios los proteger\u00eda. Pero cuando los paramilitares, liderados por un grupo conocido como M\u00e1scara Roja, llegaron a la capilla, se lanzaron a una matanza fren\u00e9tica y ejecutaron a cuarenta y cinco Abejas, en su mayor\u00eda mujeres y ni\u00f1os. (El n\u00famero de v\u00edctimas se cuenta a veces como cuarenta y nueve, incluyendo cuatro fetos arrancados del vientre de sus madres con machetes).<\/p>\n\n\n\n<p>El Gobierno mexicano intent\u00f3 inicialmente desestimar la masacre como \u201cviolencia intercomunitaria\u201d, pero los horribles detalles, incluido el intento del ej\u00e9rcito de destruir las pruebas a la ma\u00f1ana siguiente, provocaron la indignaci\u00f3n internacional. Los miembros de bajo rango de M\u00e1scara Roja fueron finalmente enviados a prisi\u00f3n, pero varios de ellos fueron puestos en libertad en 2009 tras cumplir condenas relativamente cortas. El Gobierno tard\u00f3 veintitr\u00e9s a\u00f1os en admitir su propia implicaci\u00f3n. Cuando finalmente lo hizo, en una rueda de prensa celebrada por la Secretar\u00eda de Gobernaci\u00f3n en 2020, el Gobierno ofreci\u00f3 a las Abejas reparaciones, entre ellas nuevas carreteras, becas y mejoras en las infraestructuras el\u00e9ctricas y de agua. Algunos las rechazaron, argumentando que el Gobierno se hab\u00eda negado a procesar a los autores intelectuales de la masacre. El expresidente Zedillo Ponce de Le\u00f3n, presunto uno de los principales impulsores de la contrainsurgencia clandestina, encabezaba la lista.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, los ataques regulares contra las comunidades ind\u00edgenas continuaron durante tanto tiempo que, finalmente, los hijos de los miembros de M\u00e1scara Roja y otros escuadrones paramilitares se convirtieron en lo que se conoce como neoparamilitares. Estos hombres armados no trabajan para el Gobierno, sino para los c\u00e1rteles. En 2020, Sim\u00f3n Pedro P\u00e9rez L\u00f3pez, un miembro muy respetado de la junta directiva de Las Abejas, declar\u00f3 a un periodista: \u201cVemos con nuestros propios ojos que los hijos de quienes mataron a nuestras familias se est\u00e1n uniendo ahora a las filas de nuevos grupos paramilitares y acosan a las comunidades ind\u00edgenas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El padre Marcelo estudi\u00f3 en el Seminario de Santa Mar\u00eda de Guadalupe, en Tuxtla Guti\u00e9rrez, una instituci\u00f3n con reputaci\u00f3n de conservadora desde el punto de vista teol\u00f3gico. Pero cuando lleg\u00f3 a Chenalh\u00f3, la historia de violencia en Acteal le impact\u00f3 de inmediato. \u201cActeal me ilumin\u00f3\u201d, declar\u00f3 a un periodista uruguayo en 2022: &#8220;Ten\u00eda miedo, pero ve\u00eda que la gente de Acteal era libre&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>La activista ind\u00edgena Guadalupe V\u00e1zquez Luna destac\u00f3 lo significativo que fue para los lugare\u00f1os escuchar por primera vez una misa oficiada por un hablante nativo de tzotzil. \u201cNo es lo mismo cuando la gente traduce\u201d, me dijo. \u201cFue hermoso, fue muy importante\u201d. V\u00e1zquez Luna hab\u00eda sobrevivido a la masacre de Acteal. Su padre, catequista, recibi\u00f3 un disparo en la cabeza. Su madre tambi\u00e9n fue asesinada; mientras V\u00e1zquez Luna yac\u00eda junto a ella fuera de la capilla, sinti\u00f3 c\u00f3mo la bala entraba en el cuerpo de su madre.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, a pesar de la importancia de su liderazgo en Chenalh\u00f3, el padre Marcelo se enfrentaba a un grave problema. A pesar de la notoriedad de la masacre de Acteal, el Gobierno continuaba con su programa de guerra de baja intensidad contra los zapatistas y las comunidades del pueblo creyente. En 2002, miles de lugare\u00f1os hab\u00edan sido expulsados de sus tierras, muchos de ellos obligados a huir a las monta\u00f1as. Algunos recurrieron a l\u00e1minas de pl\u00e1stico como refugio. Muchos sufr\u00edan malnutrici\u00f3n. Mientras el padre Marcelo trabajaba para organizar la ayuda a los desplazados, comenz\u00f3 a recibir amenazas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio, el padre Marcelo se mostr\u00f3 reacio a desafiar a la autoridad, pero, seg\u00fan me cont\u00f3 Jos\u00e9 Alfredo Jim\u00e9nez P\u00e9rez, miembro tzotzil de Las Abejas, la tradici\u00f3n de activismo no violento de la organizaci\u00f3n lo transform\u00f3. \u201cDenunciaba el abuso del alcohol y las drogas\u201d, dijo un periodista que lo conoc\u00eda bien. \u201cDenunciaba a los narcos con regularidad, de forma m\u00e1s directa que los obispos\u201d. En palabras de Luz Rodr\u00edguez, asistente parroquial en Chenalh\u00f3, pas\u00f3 de ser un \u201cconejito\u201d a un \u201cle\u00f3n\u201d. La represalia no se hizo esperar. Despu\u00e9s de hacer campa\u00f1a contra un plan del Gobierno que habr\u00eda reasentado por la fuerza a los ind\u00edgenas desplazados en una nueva aldea modelo, la casa parroquial fue incendiada. M\u00e1s tarde, dos hombres lo golpearon en la calle.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2011, temiendo por la vida del padre Marcelo, la di\u00f3cesis de San Crist\u00f3bal lo traslad\u00f3 a Simojovel, a unos 50 kil\u00f3metros al norte, un centro de extracci\u00f3n de \u00e1mbar controlado por la familia G\u00f3mez Dom\u00ednguez. Como muchas familias dominantes a lo largo de la historia de Chiapas, son mestizas, es decir, no ind\u00edgenas. En Simojovel, reanud\u00f3 r\u00e1pidamente su activismo y ayud\u00f3 a formar la organizaci\u00f3n medioambiental y de derechos humanos Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio. \u201cLas autoridades tienen nuestras demandas en sus manos\u201d, declar\u00f3 el grupo a \u00c1ngeles Mariscal, del medio online Chiapas Paralelo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"720\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Modevite10anos-42.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-65618\" style=\"width:496px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Modevite10anos-42.jpg 1080w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Modevite10anos-42-768x512.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><sup>Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio (MODEVITE)<\/sup><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Basta de asesinatos, basta de prostituci\u00f3n, basta de narcotr\u00e1fico, basta de pol\u00edticos narcos, basta de tr\u00e1fico de armas, basta de tr\u00e1fico de personas. Exigimos agua limpia, un hospital digno para nuestros enfermos y mejores condiciones en las carreteras.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenz\u00f3 a encabezar marchas de protesta. Dos mil personas participaron en la primera, en marzo de 2014, y cuatro mil en la segunda, en junio de ese mismo a\u00f1o. En octubre, las filas de los manifestantes hab\u00edan aumentado a 15 000 personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan la prensa, fue la familia G\u00f3mez Dom\u00ednguez la que puso un precio de un mill\u00f3n de pesos por la cabeza del padre Marcelo. Tambi\u00e9n amenazaron con \u201chacer como en Acteal\u201d, es decir, quemar la iglesia del padre Marcelo en Simojovel y a todos los que estuvieran dentro. Mientras tanto, Marcelo manten\u00eda informado al gobierno estatal de sus actividades. En un momento dado, le ofrecieron un coche blindado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y luego estaba la situaci\u00f3n en Pantelh\u00f3, un ejemplo paradigm\u00e1tico del dominio municipal de los c\u00e1rteles en la regi\u00f3n. Pantelh\u00f3 llevaba mucho tiempo controlada por otra familia mestiza, conocida como Los Herrera. Seg\u00fan Luis Hern\u00e1ndez Navarro, editor de opini\u00f3n del diario La Jornada de Ciudad de M\u00e9xico, los negocios de Los Herrera incluyen \u201cel tr\u00e1fico de drogas, migrantes y armas, as\u00ed como el robo de coches\u201d. Una persona relacionada con las fuerzas del orden de Chiapas me dijo que Los Herrera estaban aliados con el c\u00e1rtel de Jalisco, aunque es dif\u00edcil confirmar esos v\u00ednculos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que est\u00e1 claro sobre Los Herrera es que son extraordinariamente violentos. Seg\u00fan se dice, reclutaban pistoleros profesionales de Campeche, Veracruz y Sinaloa. La revista mexicana Proceso describi\u00f3 al patriarca de la familia, Austreberto Herrera, como un hombre que \u201clo resolv\u00eda todo a tiros\u201d. Actualmente se encuentra en prisi\u00f3n por asesinar a dos familiares que se burlaron de su hijo, Dayl\u00ed Herrera de los Santos, por su labio leporino. El propio Dayl\u00ed est\u00e1 en prisi\u00f3n bajo sospecha de haber ordenado el asesinato del fiscal de Chiapas Gregorio P\u00e9rez G\u00f3mez, que hab\u00eda sido designado para investigar la violencia en Pantelh\u00f3; P\u00e9rez G\u00f3mez fue asesinado a tiros por sicarios que circulaban en motocicleta en las calles de San Crist\u00f3bal en agosto de 2021. Seg\u00fan la di\u00f3cesis de San Crist\u00f3bal, unos doscientos habitantes del pueblo han sido asesinados durante los veinte a\u00f1os de reinado del terror de los Herrera.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"533\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/PANTELHO.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-65620\" style=\"width:433px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/PANTELHO.jpg 800w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/PANTELHO-768x512.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de los habitantes de Pantelh\u00f3 son ind\u00edgenas pobres, muchos de ellos afiliados a Las Abejas o a los zapatistas. Toda la poblaci\u00f3n del pueblo vive por debajo del umbral de la pobreza y m\u00e1s de la mitad en condiciones de pobreza extrema. Son en gran parte los ind\u00edgenas pobres los que han sido v\u00edctimas de la violencia de Herrera.<\/p>\n\n\n\n<p>En junio de 2021, un grupo de residentes de Pantelh\u00f3 solicit\u00f3 a las autoridades estatales que hicieran algo al respecto y pidi\u00f3 ayuda a Sim\u00f3n Pedro P\u00e9rez L\u00f3pez, miembro de la junta directiva de Las Abejas. P\u00e9rez L\u00f3pez redact\u00f3 una carta en la que documentaba una serie de asesinatos recientes en Pantelh\u00f3 y la entreg\u00f3 discretamente a las autoridades del estado de Chiapas. Sin embargo, la noticia se filtr\u00f3 y los sicarios encontraron a P\u00e9rez L\u00f3pez en el mercado de Simojovel con su hijo peque\u00f1o. Ejecutaron a P\u00e9rez L\u00f3pez de un disparo en la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese asesinato puede haber sido un paso demasiado lejos para Los Herrera. Para los ind\u00edgenas pobres de la regi\u00f3n, y para el pueblo creyente en particular, P\u00e9rez L\u00f3pez era un importante l\u00edder moral. A principios de julio, dos d\u00edas despu\u00e9s del asesinato de P\u00e9rez L\u00f3pez, decenas de hombres fuertemente armados y encapuchados ocuparon el centro de Pantelh\u00f3. Se identificaron como El Machete, una organizaci\u00f3n de autodefensa que representaba a las aldeas de Pantelh\u00f3. En una declaraci\u00f3n a la prensa, dijeron que no tolerar\u00edan m\u00e1s a los narcotraficantes, los sicarios ni los narcopol\u00edticos. Quer\u00edan poner fin a las invasiones de tierras, las confiscaciones de propiedades comunales, la impunidad de los criminales y la represi\u00f3n de los ind\u00edgenas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres semanas despu\u00e9s, El Machete regres\u00f3 a Pantelh\u00f3 para detener a veintiuna personas a las que acusaban de ser los sicarios de Herrera, entre ellas cinco miembros de la familia Herrera. Quemaron sus casas, esposaron a los acusados a un quiosco en medio de la plaza del pueblo y explicaron que, dado que las autoridades de Chiapas se hab\u00edan negado a proteger a los habitantes de Pantelh\u00f3, lo har\u00edan ellos mismos. El Machete carg\u00f3 a los cautivos en camionetas y los llev\u00f3 a la aldea cercana de San Jos\u00e9 Buenavista Tercero, donde fueron sometidos a un interrogatorio p\u00fablico. Tres personas del grupo fueron declaradas inocentes o liberadas. Los otros dieciocho, incluidos los cinco Herrera, desaparecieron.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/P4P53KP6WZF35POWG5BF7J7P2Y.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-65622\" style=\"width:428px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/P4P53KP6WZF35POWG5BF7J7P2Y.jpeg 1024w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/P4P53KP6WZF35POWG5BF7J7P2Y-768x576.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Cuando, tras las desapariciones, El Machete compareci\u00f3 ante la prensa, el padre Marcelo apareci\u00f3 con ellos. Siempre hab\u00eda aconsejado soluciones no violentas y, para muchos espectadores, su presencia significaba su deseo de mediar en las diferencias de la regi\u00f3n. En un momento dado, un periodista pregunt\u00f3 a un portavoz de El Machete por los desaparecidos, y el padre Marcelo se mostr\u00f3 visiblemente angustiado. Esas im\u00e1genes bastaron a Los Herrera para convencer a la Fiscal\u00eda General de Chiapas de que dictara una orden de detenci\u00f3n contra el padre Marcelo. Pero la Fiscal\u00eda nunca ejecut\u00f3 la orden, posiblemente porque conoc\u00eda la defensa de la no violencia por parte del padre Marcelo, o quiz\u00e1 porque \u00e9l no hab\u00eda estado presente en el interrogatorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s de las desapariciones, los Herrera formaron su propia unidad de autodefensa, llamada Ej\u00e9rcito Civil Ind\u00edgena, y contraatacaron, dejando el centro de Pantelh\u00f3 como un pueblo fantasma, con los edificios municipales acribillados por los impactos de bala. Desde entonces, la violencia se ha extendido a la vecina Chenalh\u00f3. Decenas de personas han sido asesinadas y otras 3.400 han sido desplazadas.<\/p>\n\n\n\n<p>En junio de 2024, debido a este recrudecimiento de la violencia, el Gobierno mexicano pospuso las elecciones municipales de Pantelh\u00f3. Lo volvi\u00f3 a hacer en agosto. Pero el 30 de septiembre, en las \u00faltimas horas antes de que terminara el mandato de todos los legisladores de Chiapas, un peque\u00f1o grupo de representantes nombr\u00f3 unilateralmente a una lista de Los Herrera para encabezar un Gobierno provisional de Pantelh\u00f3. Esa decisi\u00f3n ha sido impugnada en un tribunal federal y se han convocado nuevas elecciones. Pero el gobierno interino lleg\u00f3 al poder justo a tiempo para hacerse con el control del presupuesto de 18 millones de pesos a principios de octubre.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres a\u00f1os antes, preocupada por la seguridad de Marcelo, la di\u00f3cesis lo hab\u00eda trasladado de nuevo a San Crist\u00f3bal. Fue nombrado p\u00e1rroco de Guadalupe, que incluye la iglesia de Cuxtitali, y se convirti\u00f3 en el responsable de la pastoral social de la di\u00f3cesis de San Crist\u00f3bal. El tama\u00f1o de sus manifestaciones sigui\u00f3 creciendo, culminando en la marcha por la paz de 30,000 personas en septiembre, que por primera vez incluy\u00f3 a las otras dos di\u00f3cesis de Chiapas.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de sus \u00e9xitos en San Crist\u00f3bal y del r\u00e1pido crecimiento de su movimiento, seg\u00fan todos los indicios, el padre Marcelo segu\u00eda obsesionado por no haber podido detener la escalada de violencia en Pantelh\u00f3 y sus alrededores. Tras las elecciones de finales de septiembre, el gobernador entrante utiliz\u00f3 brevemente al padre Marcelo como mediador y, seg\u00fan fuentes de seguridad, lo apart\u00f3 de repente. Tras a\u00f1os de amenazas contra su vida, en 2016 la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos (una rama de la Organizaci\u00f3n de los Estados Americanos) orden\u00f3 a M\u00e9xico, Estado miembro, que le proporcionara seguridad, pero \u00e9l antepuso sus principios a su vida y rechaz\u00f3 los guardaespaldas. \u201cVa contra el Evangelio que alguien muera para que yo viva\u201d, declar\u00f3 a un periodista. Poco despu\u00e9s fue asesinado.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuesti\u00f3n de d\u00edas, las autoridades de Chiapas detuvieron al presunto autor del asesinato, un peque\u00f1o narcotraficante conocido como El Kalimba o El Rey de Cristal. Fue recluido en El Amate, una prisi\u00f3n de m\u00e1xima seguridad de Chiapas. Pero a finales de noviembre, un reportero de radio de Chiapas se\u00f1al\u00f3 que El Kalimba y un coche lleno de sus familiares hab\u00edan sido secuestrados por desconocidos mientras circulaban por las afueras de la prisi\u00f3n. Las autoridades no dieron ninguna explicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El Kalimba fue detenido de nuevo por la polic\u00eda municipal de San Crist\u00f3bal en marzo. Tras el asesinato del padre Marcelo, la presidenta Sheinbaum prometi\u00f3 una investigaci\u00f3n federal sin impunidad. (Seg\u00fan el centro de estudios M\u00e9xico Eval\u00faa, m\u00e1s del 93 % de los delitos investigados en M\u00e9xico quedan impunes). Sin embargo, tras nueve meses, el caso parece estancado y es probable que la impunidad siga reinando.<\/p>\n\n\n<div class=\"free align wp-block-bicb-carousel\" id='bicbCarousel-1' data-attributes='{&quot;carousels&quot;:[{&quot;image&quot;:{&quot;id&quot;:65628,&quot;url&quot;:&quot;https:\\\/\\\/www.americas.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/07\\\/marcelo-2.jpg&quot;,&quot;alt&quot;:&quot;&quot;,&quot;title&quot;:&quot;marcelo 2&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;},&quot;action&quot;:&quot;none&quot;,&quot;link&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;Green Grass Field&quot;},{&quot;image&quot;:{&quot;id&quot;:65626,&quot;url&quot;:&quot;https:\\\/\\\/www.americas.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/07\\\/marcelo-1.jpg&quot;,&quot;alt&quot;:&quot;&quot;,&quot;title&quot;:&quot;marcelo 1&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;},&quot;action&quot;:&quot;none&quot;,&quot;link&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;Wheat Plants&quot;}],&quot;carouselOptions&quot;:{&quot;columns&quot;:{&quot;desktop&quot;:2,&quot;tablet&quot;:2,&quot;mobile&quot;:1},&quot;columnGap&quot;:30,&quot;isLoop&quot;:true,&quot;allowTouchMove&quot;:false,&quot;speed&quot;:1.5,&quot;autoplayOptions&quot;:{&quot;enabled&quot;:true,&quot;delay&quot;:1.5,&quot;disableOnInteraction&quot;:false,&quot;reverseDirection&quot;:false,&quot;pauseOnMouseEnter&quot;:false,&quot;stopOnLastSlide&quot;:false},&quot;freeMode&quot;:{&quot;enabled&quot;:false,&quot;sticky&quot;:false},&quot;effect&quot;:&quot;slide&quot;,&quot;mousewheel&quot;:{&quot;enabled&quot;:false},&quot;pagination&quot;:{&quot;inTablet&quot;:true,&quot;inMobile&quot;:true,&quot;clickable&quot;:true,&quot;dynamicBullets&quot;:false,&quot;border&quot;:[]},&quot;navigation&quot;:{&quot;inTablet&quot;:true,&quot;inMobile&quot;:true}},&quot;align&quot;:&quot;&quot;,&quot;layout&quot;:&quot;&quot;,&quot;width&quot;:{&quot;desktop&quot;:&quot;100%&quot;,&quot;tablet&quot;:&quot;100%&quot;,&quot;mobile&quot;:&quot;100%&quot;},&quot;height&quot;:{&quot;desktop&quot;:&quot;&quot;,&quot;tablet&quot;:&quot;&quot;,&quot;mobile&quot;:&quot;&quot;},&quot;elements&quot;:{&quot;linkNewTab&quot;:false,&quot;linkOn&quot;:&quot;image&quot;},&quot;alignment&quot;:&quot;center&quot;,&quot;background&quot;:{&quot;color&quot;:&quot;#0000&quot;},&quot;padding&quot;:{&quot;vertical&quot;:&quot;30px&quot;,&quot;horizontal&quot;:&quot;10px&quot;},&quot;isPage&quot;:true,&quot;pageSize&quot;:&quot;12px&quot;,&quot;pageColor&quot;:&quot;#146ef5&quot;,&quot;isPrevNext&quot;:true,&quot;prevNextSize&quot;:&quot;25px&quot;,&quot;prevNextColor&quot;:&quot;#fff&quot;,&quot;image&quot;:{&quot;width&quot;:&quot;100%&quot;},&quot;caption&quot;:{&quot;display&quot;:&quot;none&quot;,&quot;position&quot;:&quot;onImage&quot;,&quot;verticalAlign&quot;:&quot;bottom&quot;,&quot;typo&quot;:{&quot;fontSize&quot;:{&quot;desktop&quot;:16,&quot;tablet&quot;:15,&quot;mobile&quot;:15}},&quot;textAlign&quot;:&quot;left&quot;,&quot;colors&quot;:{&quot;color&quot;:&quot;#fff&quot;,&quot;bg&quot;:&quot;#0000&quot;},&quot;overlay&quot;:{&quot;type&quot;:&quot;gradient&quot;,&quot;gradient&quot;:&quot;linear-gradient(0deg, #000 0%, #0000 50%, #0000 100%)&quot;},&quot;padding&quot;:{&quot;top&quot;:&quot;5px&quot;,&quot;right&quot;:&quot;8px&quot;,&quot;bottom&quot;:&quot;5px&quot;,&quot;left&quot;:&quot;8px&quot;}}}'><\/div>\n\n\n<p>La muerte del padre Marcelo muestra a los habitantes de Chiapas lo cerca que est\u00e1n del abismo pol\u00edtico. Antes de la reelecci\u00f3n de Donald Trump, el precio habitual para ser introducido ilegalmente en Estados Unidos era de 15,000 d\u00f3lares, seg\u00fan me cont\u00f3 un experto en inmigraci\u00f3n de una universidad mexicana. Para un ind\u00edgena, reunir esa cantidad de dinero no solo implica pedir prestado a familiares, sino tambi\u00e9n solicitar pr\u00e9stamos con intereses usureros y poner como garant\u00eda tierras, casas, coches y cualquier otra cosa. Los que logran llegar a Estados Unidos pueden enviar a sus familias sumas de dinero inimaginables. El a\u00f1o pasado, cerca de 1000 millones de d\u00f3lares llegaron a San Crist\u00f3bal desde Estados Unidos, lo que la convirti\u00f3 en la ciudad mexicana con m\u00e1s remesas.<\/p>\n\n\n\n<p>La promesa de Trump de deportar a millones de migrantes indocumentados a M\u00e9xico es profundamente desestabilizadora. A finales de abril, m\u00e1s de 3,500 personas ya hab\u00edan sido abandonadas en un aeropuerto de Tapachula por aviones operados por GlobalX Airlines, el mismo misterioso servicio ch\u00e1rter que en marzo traslad\u00f3 a inmigrantes venezolanos a El Salvador, incluso despu\u00e9s de que un juez dictara una orden judicial contra las deportaciones. Si miles de migrantes m\u00e1s se ven obligados a regresar a Chiapas, me dijo Gabriela Couti\u00f1o, corresponsal de Proceso en Chiapas, ser\u00eda catastr\u00f3fico. \u201cLa mayor\u00eda de las comunidades de Chiapas apenas cuentan con servicios b\u00e1sicos para la poblaci\u00f3n actual, y mucho menos con puestos de trabajo o garant\u00edas laborales\u201d, afirm\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSi, adem\u00e1s, los migrantes que entran en M\u00e9xico por el sur, a trav\u00e9s de la frontera con Guatemala, ya no fueran solo de paso, sino que se vieran obligados a quedarse, se producir\u00eda una tormenta perfecta&#8230; Tendr\u00edan que unirse a los c\u00e1rteles para sobrevivir.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Durante d\u00e9cadas, el padre Marcelo fue quiz\u00e1s el disidente pol\u00edtico m\u00e1s abierto de una de las regiones m\u00e1s conflictivas de M\u00e9xico. Cuando presionaba para encontrar soluciones, pod\u00eda llegar a mostrarse desafiante. En privado, sin embargo, era temeroso. Seg\u00fan el periodista Pablo Ferri, en las semanas previas a su asesinato, llam\u00f3 a sus amigos m\u00e1s cercanos y llor\u00f3. Su asistente en la Iglesia de Guadalupe me cont\u00f3 que escuchaba obsesivamente una balada titulada \u201cEl martes me fusilan\u201d, sobre un cat\u00f3lico asesinado por su fe. \u201cMatar\u00e1n mi cuerpo in\u00fatil\u201d, dice la canci\u00f3n, \u201cpero nunca, nunca, mi alma\u201d.<br><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1200\" height=\"677\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/mrcelo-a.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-65624\" style=\"width:676px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/mrcelo-a.webp 1200w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/mrcelo-a-768x433.webp 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><sup>Padre Marcelo<\/sup><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><br><br><strong>&#8220;Padre Marcelo\u2019s Last March&#8221;\u00a0<\/strong><em>The New York Review of Books<\/em>,\u00a0July 24. Copyright \u00a9 2025\u00a0<strong><a href=\"https:\/\/www.nybooks.com\/contributors\/peter-canby\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>Peter Canby<\/strong><\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong> &nbsp;<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Justo antes de las 8:00 a.m. del domingo 20 de octubre de 2024, los feligreses sal\u00edan de la iglesia cat\u00f3lica de Cuxtitali, un barrio situado a las afueras de la ciudad de San Crist\u00f3bal de las Casas, en Los Altos de Chiapas, el estado m\u00e1s sure\u00f1o y m\u00e1s pobre de M\u00e9xico. 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