{"id":6854,"date":"2012-05-19T12:12:40","date_gmt":"2012-05-19T17:12:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=6854"},"modified":"2012-05-19T12:12:40","modified_gmt":"2012-05-19T17:12:40","slug":"genocidio-guatemalteco-a-juicio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/genocidio-guatemalteco-a-juicio\/","title":{"rendered":"Genocidio Guatemalteco a Juicio"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/montt.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/montt-300x187.jpg\" alt=\"\" title=\"montt\" width=\"300\" height=\"187\" class=\"alignright size-medium wp-image-6858\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/montt-300x187.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/montt.jpg 620w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><strong>Por Laura Carlsen<\/strong><\/p>\n<p><strong>Guatemala<\/strong>. La noticia de que el general Efra\u00edn R\u00edos Montt hab\u00eda sido acusado de cr\u00edmenes de guerra nos alcanz\u00f3 mientras empac\u00e1bamos para la Ciudad de Guatemala, despu\u00e9s de algunos d\u00edas aterradores recogiendo testimonios sobre la violencia contra mujeres en Honduras.<\/p>\n<p>Cuando la decisi\u00f3n fue emitida, el 26 de enero, yo me encontraba en una misi\u00f3n de investigaci\u00f3n de hechos organizada por la \u201cIniciativa de Mujeres Premio Nobel\u201d y \u201cS\u00f3lo Asociados\u201d para investigar la creciente violencia de g\u00e9nero en M\u00e9xico y Am\u00e9rica Central. Las tasas de feminicidios se han disparado en los \u00faltimos a\u00f1os y la militarizaci\u00f3n -a causa de la guerra contra las drogas patrocinada por Estados Unidos- ha levantado el fantasma del retorno a un pasado autoritario que muchos asumieron que nunca podr\u00eda repetirse.<\/p>\n<p>Ese pasado se hizo presente en la capital del pa\u00eds el d\u00eda que llegamos. Las v\u00edctimas y activistas de derechos humanos llenaron la sala del tribunal mientras el juez escuchaba los argumentos de la fiscal\u00eda y la defensa, y una c\u00e1mara de video transmit\u00eda el procedimiento a una gran multitud en las calles. Acompa\u00f1ados de fotos de sus seres queridos asesinados en las masacres, hombres y mujeres aplaudieron la decisi\u00f3n de traer finalmente al dictador de ochenta y cinco a\u00f1os de edad \u2013 y treinta en cr\u00edmenes- a la sala del tribunal.<\/p>\n<p>El viaje a la justicia se remonta a tres d\u00e9cadas, a principios de los ochenta, cuando Guatemala vivi\u00f3 la m\u00e1s sangrienta represi\u00f3n de sus 36 a\u00f1os de conflicto armado. Bajo el gobierno de R\u00edos Montt en 1982-83, los soldados -muchos de ellos entrenados y equipados por los Estados Unidos de Am\u00e9rica (EUA)- aplicaron una pol\u00edtica de \u201ctierra arrasada\u201d para aniquilar pueblos ind\u00edgenas en las tierras altas de los mayas, que consideraban podr\u00edan ayudar a los guerrilleros insurgentes.<\/p>\n<p>Doscientos mil hombres, mujeres y ni\u00f1os fueron asesinados durante la guerra; el 83 por ciento de ellos eran mayas, seg\u00fan un informe de 1999 de la Comisi\u00f3n para el Esclarecimiento Hist\u00f3rico. Cerca de 100 mil mujeres fueron violadas como parte de la estrategia para destruir o suprimir regiones y culturas enteras. Al d\u00eda siguiente, nos encontramos con algunos de ellos en un foro celebrado al pie de un volc\u00e1n en forma de cono. \u201cNo tengo miedo ni verg\u00fcenza de compartirlo porque es algo que pas\u00f3 a muchas mujeres en este pa\u00eds\u2026\u201d comenz\u00f3 una mujer. Cuando era una ni\u00f1a en las tierras altas fue mantenida en esclavitud sexual por fuerzas armadas de Guatemala desplegadas para destruir su aldea y poblaciones circundantes.<\/p>\n<p>\u201c\u2026podr\u00eda decir que es una oportunidad estar frente ustedes, as\u00ed no cuenta tanta hermanas que cayeron (sic), que fueron torturadas tanto tiempo. Yo fui v\u00edctima de captura, de tortura, varios soldados pasaron por mi cuerpo, jugaron con mi cuerpo y no s\u00f3lo a m\u00ed\u2026 Y esto no se ha detenido, se sigue usando a nuestros cuerpos para torturar y dividir\u201d. Varias otras mujeres, vestidas con el tradicional huipil bordado, asintieron con la cabeza a pesar del horror de sus palabras; poner fin a su silencio es una fuente de fuerza y alivio.<\/p>\n<p>\u00c9ste no es el primer intento de traer a R\u00edos Montt a la justicia. Las organizaciones de v\u00edctimas, que hab\u00edan ido recogiendo testimonios durante a\u00f1os, presentaron en 2001 un caso de cr\u00edmenes de guerra en contra del general -caso que se qued\u00f3 atrapado en el ordenamiento jur\u00eddico guatemalteco-. A\u00f1os m\u00e1s tarde, la premio Nobel Rigoberta Mench\u00fa present\u00f3 cargos de genocidio, terrorismo y tortura contra R\u00edos Montt y otros siete comandantes en los tribunales espa\u00f1oles, en virtud del principio de jurisdicci\u00f3n universal. Una abogada tenaz, llamada Almudena Bernabeu, comenz\u00f3 la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuidadosamente, ella reconstruy\u00f3 los testimonios de las v\u00edctimas -que rompieron en llanto ante los magistrados espa\u00f1oles- y los equipos especializados analizaron la informaci\u00f3n de archivos, incluyendo documentos secretos (descubiertos por Kate Doyle) de los Archivos de Seguridad Nacional, con sede en Washington. La cineasta Pamela Yates, quien hizo un documental en los a\u00f1os ochenta que expon\u00eda las masacres del pueblo maya, estuvo mirando con lupa para proporcionar los enlaces que faltaban en el argumento. El caso se hizo m\u00e1s fuerte y, en 2006, el tribunal dict\u00f3 \u00f3rdenes de detenci\u00f3n contra el general y otros, pero el gobierno de Guatemala se neg\u00f3 a extraditarlo y, cuando R\u00edos Montt fue elegido m\u00e1s tarde al Congreso, obtuvo inmunidad judicial.<\/p>\n<p>No es coincidencia que la ruta de acceso a la justicia en Guatemala est\u00e9 siendo pavimentada en su mayor\u00eda por mujeres valientes. Despu\u00e9s de que el caso espa\u00f1ol se estanc\u00f3, otra mujer extraordinariamente valiente y comprometida intervino. Cuando Claudia Paz y Paz tom\u00f3 el cargo de Procurador General present\u00f3 una demanda contra R\u00edos Montt y otros dos comandantes militares por los delitos de genocidio, tortura y terrorismo.\u201cSi estos cr\u00edmenes no se sancionan, \u00bfqu\u00e9 mensaje se da a la justicia?\u201d, pregunt\u00f3 ret\u00f3ricamente cuando se le cuestion\u00f3 sobre el caso. \u201cEste caso es un s\u00edmbolo a la sociedad que tiene que ver con que se puede hacer o no se puede hacer.\u201d Cuando el periodo de R\u00edos Montt se acab\u00f3, fue acusado formalmente.<\/p>\n<p>Marcar el l\u00edmite de la impunidad en un pa\u00eds donde la inmensa mayor\u00eda de los cr\u00edmenes -desde los hist\u00f3ricos hasta los com\u00fanes \u2013 quedan impunes no es tarea f\u00e1cil. Pero es s\u00f3lo una de las razones para llevar a cabo este tipo de juicios.<\/p>\n<p>La justicia, la memoria hist\u00f3rica, la angustia de las v\u00edctimas y la necesidad de construir un consenso social para condenar los cr\u00edmenes, todo entra en juego cuando un Estado decide enfrentarse a la verdad de su propio pasado criminal. Muchas personas poderosas preferir\u00edan no tener que ver esta confrontaci\u00f3n en lo absoluto.<\/p>\n<p>El d\u00eda despu\u00e9s de escuchar a las mujeres mayas describir la masacre, violaci\u00f3n y tortura que atestiguaron de primera mano, cinco de nosotros nos reunimos con el presidente Otto P\u00e9rez Molina, un ex general del ej\u00e9rcito elegido en noviembre pasado por su programa de \u201cley y orden\u201d. Las promesas de mano dura contra el alza en la tasa de delincuencia en Guatemala llevaron a P\u00e9rez Molina al cargo, y la redistribuci\u00f3n de las unidades del ej\u00e9rcito en todo el pa\u00eds -especialmente en zonas ind\u00edgenas- se coloca en el centro de su plan de seguridad. \u201cAqu\u00ed en Guatemala no hubo genocidio,\u201d dijo categ\u00f3ricamente a la premio Nobel Jody Williams. Canoso y vestido impecablemente, el presidente (que solamente llevaba catorce d\u00edas en el cargo) apareci\u00f3 sereno pero decidido a no dejar la afirmaci\u00f3n hist\u00f3rica en pie.<\/p>\n<p>Williams, cuya negativa a someterse a los poderes f\u00e1cticos le hizo ganar un Premio de la Paz y una reputaci\u00f3n como defensora empedernida de los derechos de las mujeres, describi\u00f3 a detalle los testimonios de las mujeres ind\u00edgenas que acab\u00e1bamos de escuchar. Considerando que la Comisi\u00f3n de la Verdad de 1999 concluy\u00f3 que el genocidio se llev\u00f3 a cabo en algunas partes del pa\u00eds, y que el propio departamento de justicia de P\u00e9rez Molina ha llevado a la corte varios casos de genocidio , la falta de sustento de su afirmaci\u00f3n nos sorprendi\u00f3 momentaneamente.<\/p>\n<p>El caso R\u00edos Montt es demasiado cercano para ser c\u00f3modo a P\u00e9rez Molina. Como Mayor del ej\u00e9rcito en los a\u00f1os ochenta fue asignado a la regi\u00f3n Ixil, donde se llevaron a cabo los peores cr\u00edmenes contra comunidades de las monta\u00f1as mayas.<\/p>\n<p>El caso de R\u00edos Montt tambi\u00e9n est\u00e1 poniendo un poco nervioso al gobierno de los Estados Unidos. La evidencia que est\u00e1 saliendo a la luz confirma que los EUA sab\u00edan sobre los abusos y aun as\u00ed apoyaron al r\u00e9gimen (el entonces presidente Ronald Reagan se quej\u00f3 notoriamente en 1982 de que el dictador estaba gan\u00e1ndose su mala reputaci\u00f3n). Un cable de la CIA (Agencia de Inteligencia Central, por sus siglas en ingl\u00e9s) de febrero de 1982 dice: \u201cLa creencia bien documentada por el ej\u00e9rcito de que toda la poblaci\u00f3n ind\u00edgena Ixil est\u00e1 a favor del EGP (Ej\u00e9rcito Guerrillero de los Pueblos) ha creado una situaci\u00f3n en la que se puede esperar que el ej\u00e9rcito no d\u00e9 cuartel a combatientes y no combatientes por igual\u201d. En otras palabras, el ej\u00e9rcito no se detendr\u00eda para masacrar a la poblaci\u00f3n civil.<\/p>\n<p>En una reuni\u00f3n con el embajador de Estados Unidos, \u00e9l Arnold Chac\u00f3n, se sacudi\u00f3 el caso afirmando que la mayor\u00eda de la gente con la que ha hablado preferir\u00eda mirar hacia adelante, y argumentando que los EUA son reconocidos como defensores de los derechos humanos en el pa\u00eds. El Departamento de Estado desear\u00eda que las restricciones a la ayuda militar a Guatemala se levantaran, ya que ello promover\u00eda la Iniciativa de Seguridad de Centroam\u00e9rica, un plan de ayuda antinarc\u00f3ticos que aumentar\u00eda significativamente la presencia de Estados Unidos en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>La definici\u00f3n legal de genocidio y preguntas c\u00f3mo \u201d qui\u00e9n sab\u00eda qu\u00e9, cu\u00e1ndo \u201d son el centro de la acusaci\u00f3n contra R\u00edos Montt. Frank LaRue, ahora Relator Especial de las Naciones Unidas sobre Libertad de Expresi\u00f3n y desde hace mucho tiempo defensor de los derechos humanos en Guatemala, explica: \u201d Todos los cr\u00edmenes se resuelven de abajo hacia arriba -qui\u00e9n le dispar\u00f3 a qui\u00e9n. Pero cuando se trata de genocidio, que es llamado un crimen subjetivo, se est\u00e1 tratando sobre la intenci\u00f3n\u201d, dijo. \u201cHitler probablemente nunca fue a los campos de concentraci\u00f3n, nunca llev\u00f3 a la gente a las c\u00e1maras de gas, pero \u00e9l era el responsable. R\u00edos Montt no fue a las matanzas \u2013 no tuvo que hacerlo porque \u00e9l estaba dirigiendo la pol\u00edtica-\u201d.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda nadie pone en duda las matanzas. Pero no importa cu\u00e1nta evidencia f\u00edsica se acumule -y arque\u00f3logos forenses han desenterrado unos 6 mil cad\u00e1veres de fosas comunes-; si no se puede demostrar el conocimiento y la intenci\u00f3n, no hay caso. El abogado de R\u00edos Montt argument\u00f3 ante el tribunal que el general \u201cno decidi\u00f3 el nivel de fuerza que el ej\u00e9rcito utiliz\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>Varias piezas clave de la evidencia contradicen esa afirmaci\u00f3n. En un videoclip realizado a partir de una entrevista que Yates hizo el 2 de junio de 1982, R\u00edos Montt dice con orgullo: \u201cNuestra fuerza est\u00e1 en nuestra capacidad para responder a la cadena de mando, la capacidad del ej\u00e9rcito para reaccionar. Porque si yo no puedo controlar al ej\u00e9rcito, \u00bfqu\u00e9 estoy haciendo aqu\u00ed? \u201c<\/p>\n<p>Un documento militar misteriosamente entregado a Doyle, denominado Plan Sof\u00eda, revela una decisi\u00f3n pol\u00edtica oficial que consent\u00eda la eliminaci\u00f3n de todos los presuntos insurgentes, y proced\u00eda a definir a pueblos mayas enteros- hombres, mujeres y ni\u00f1os \u2013 como presuntos insurgentes. La ecuaci\u00f3n era tan simple como mortal.<\/p>\n<p>A lo largo de Am\u00e9rica Latina, las dictaduras de los a\u00f1os ochenta est\u00e1n siendo obligadas a rendir cuentas de sus cr\u00edmenes. Para las v\u00edctimas y los deudos es absolutamente necesario. Pablo Mench\u00fa, director asociado de la Fundaci\u00f3n Rigoberta Mench\u00fa Tum, explic\u00f3: \u201cTenemos que empezar a partir de la premisa de que la memoria es un derecho\u201d.<\/p>\n<p>Dijo en la embajada espa\u00f1ola \u2013 32 a\u00f1os a\u00f1os despu\u00e9s de el d\u00eda en que 36 manifestantes, entre ellos el padre de Rigoberta Mench\u00fa, fueran quemados hasta morir despu\u00e9s de que fuerzas del gobierno prendieron fuego al edificio-: \u201cCreo que cuando alguien identificado como parte de la pol\u00edtica de genocidio, finalmente es sometido a juicio despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de buscar justicia, es un evento de curaci\u00f3n de miles y miles de v\u00edctimas\u201d.<\/p>\n<p>El juicio no comenzar\u00e1 formalmente en varios meses. R\u00edos Montt primero acept\u00f3 desafiante enfrentar un juicio, pero ahora ha solicitado la amnist\u00eda en virtud de un decreto emitido por Mej\u00eda, tambi\u00e9n acusado de genocidio pero considerado no apto para ser juzgado. El 21 de febrero, el juez que admiti\u00f3 el caso se retir\u00f3 despu\u00e9s de que la defensa aleg\u00f3 que era parcial; la audiencia sobre la petici\u00f3n de amnist\u00eda se aplaz\u00f3 para mediados de marzo.<\/p>\n<p>El genocidio finalmente es enjuiciado en Guatemala. Lo mismo sucede con el General Efra\u00edn R\u00edos Montt. Porque la historia y los cr\u00edmenes no son abstractos: tienen autores, con nombres y rostros. Si estos autores no son puestos tras las rejas, todos los mea culpa gubernamentales no significan nada porque la impunidad se ha dejado intacta. Las heridas de las v\u00edctimas no se curar\u00e1n porque los torturadores, violadores y asesinos caminan por las calles. Las promesas de que la historia no volver\u00e1 a repetirse suenan vac\u00edas porque las estructuras de la injusticia siguen en pie.<br \/>\n<em><br \/>\n<strong>Laura Carlsen<\/strong> es la directora del <a href=\"http:\/\/https:\/\/www.americas.org\/es\/\">Programa de las Am\u00e9ricas<\/a>.<\/em><\/p>\n<p>Article printed from Desinform\u00e9monos: <a href=\"http:\/\/desinformemonos.org\">http:\/\/desinformemonos.org<\/a><\/p>\n<p>URL to article: http:\/\/desinformemonos.org\/2012\/04\/genocidio-guatemalteco-a-juicio\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La noticia de que el general Efra\u00edn R\u00edos Montt hab\u00eda sido acusado de cr\u00edmenes de guerra nos alcanz\u00f3 mientras empac\u00e1bamos para la Ciudad de Guatemala, despu\u00e9s de algunos d\u00edas aterradores recogiendo testimonios sobre la violencia contra mujeres en Honduras.<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4918,4914],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-6854","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-feminismos","category-paz-y-seguridad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6854","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6854"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6854\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6854"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6854"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6854"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=6854"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}