{"id":769,"date":"2008-05-05T13:05:07","date_gmt":"2008-05-05T13:05:07","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=769"},"modified":"2008-06-06T14:04:56","modified_gmt":"2008-06-06T14:04:56","slug":"5202","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/5202\/","title":{"rendered":"El regreso al futuro: Los limites del crecimiento econ&oacute;mico en Am&eacute;rica Latina"},"content":{"rendered":"<p><b>Eran los tiempos de las viejas computadoras. Enormes m&aacute;quinas que ocupaban varias habitaciones calcularon la superficie de tierra necesaria para alimentar la poblaci&oacute;n mundial, y le restaron las &aacute;reas perdidas por el avance de la urbanizaci&oacute;n y otros usos. Las computadoras vibraron y lanzaron sus resultados: en pocos a&ntilde;os podr&iacute;a pasarse de una situaci&oacute;n de abundancia a otra de escasez de alimentos debido a una producci&oacute;n que no satisfac&iacute;a el crecimiento exponencial de la demanda. <\/b><\/p>\n<p>En el d&iacute;a de hoy se han vuelto comunes advertencias similares, pero lo impactante en este caso es que fueron hechas hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os atr&aacute;s en el reporte &quot;Los l&iacute;mites del crecimiento&quot;. Ese estudio, publicado en 1972 por Donella Meadows y sus colaboradores en el Instituto Tecnol&oacute;gico de Massachussetts, cuestion&oacute; que fuera posible un crecimiento econ&oacute;mico continuo debido a los l&iacute;mites ambientales<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">1<\/a>. Inmediatamente se gener&oacute; una pol&eacute;mica desde varios flancos. Desde las corrientes conservadoras y grupos empresariales se rechazaba la existencia de l&iacute;mites ecol&oacute;gicos al crecimiento exponencial de la econom&iacute;a, y se minimizaban tanto la reducci&oacute;n de los recursos naturales como la importancia de los impactos ambientales. Pero tambi&eacute;n muchos grupos de izquierda en aquellos a&ntilde;os cuestionaron el informe, vi&eacute;ndolo como una imposici&oacute;n burguesa o una demanda neo-malthusiana que impedir&iacute;a el desarrollo de los pa&iacute;ses del Tercer Mundo. <\/p>\n<p>Hoy, la crisis de los alimentos y la espiral de crecimiento del petr&oacute;leo, vuelve a poner en el tapete aquellas advertencias sobre los l&iacute;mites ambientales que enfrentan las estrategias convencionales defensoras de un crecimiento econ&oacute;mico continuo. <\/p>\n<h3>Aumento de precios y escasez de recursos <\/h3>\n<p>La evidencia actual sobre los l&iacute;mites en la disponibilidad de recursos es tan abrumadora que hasta los m&aacute;s esc&eacute;pticos deben aceptarla. Posiblemente el caso m&aacute;s conocido se observa con los hidrocarburos. Desde hace a&ntilde;os no se encuentran nuevos yacimientos de importancia mientras que el consumo sigue aumentando. El precio del barril ha aumentado al rango de los 100 d&oacute;lares por barril, y si bien existen muchos factores que explican esa din&aacute;mica, ya nadie puede negar que uno de ellos sea la reducci&oacute;n en las reservas mundiales conocidas. <\/p>\n<p>En el caso de los granos y otros alimentos, la producci&oacute;n ha mostrado una tendencia al crecimiento. Por ejemplo, se estima que la producci&oacute;n mundial de cereales aumentar&aacute; un 2.6% en 2008, alcanzando un nuevo record de 2 , 164 millones de toneladas, seg&uacute;n la FAO. Pero simult&aacute;neamente, las reservas mundiales caer&aacute;n a su nivel m&aacute;s bajo en 25 a&ntilde;os, alcanzando los 405 millones de toneladas en 2007\/08. Esto representa un descenso del 5% con respecto al ciclo anterior. <\/p>\n<p>Entretanto, los precios internacionales de los alimentos no dejaron de aumentar. Mientras que en 2006, se pagaba aproximadamente US$100 por una tonelada de ma&iacute;z, a inicios de 2008 el precio ronda los US$250; el trigo se pagaba alrededor de los US$200\/ton y alcanz&oacute; casi los US$500\/ton en ese mismo per&iacute;odo de tiempo, mientras que el arroz, aument&oacute; casi al doble. Esto explica que el &iacute;ndice de precios de los alimentos de FAO registrara un aumento del 23% en 2007 en comparaci&oacute;n con los precios del a&ntilde;o anterior, mientras que los precios del 2006 tambi&eacute;n eran superiores a los del 2005. En los primeros meses de 2008 los precios siguen subiendo. <\/p>\n<p>La coyuntura tambi&eacute;n act&uacute;a en el aumento de los precios agroalimentarios. Podemos citar el caso del ingreso de fondos de inversi&oacute;n y la especulaci&oacute;n en los mercados a futuro. Pero una vez m&aacute;s, tambi&eacute;n observamos como la creciente demanda vuelve escasos a estos recursos. <\/p>\n<h3>El superciclo de las materias primas <\/h3>\n<p>El actual aumento de los precios de las materias primas termina alimentando estrategias extractivistas en todo el continente. La envergadura de esos aumentos, que se observan no s&oacute;lo en hidrocarburos y agroalimentos, sino tambi&eacute;n en otros productos, como los minerales, ha llevado a sostener que nos encontramos en un &quot;super-ciclo&quot; de materias primas. <\/p>\n<p>Se define como &quot;super-ciclo&quot; a un aumento real en el precio de los commodities, desencadenado por una demanda sostenida, y de por lo menos una d&eacute;cada de duraci&oacute;n. Esta hip&oacute;tesis es defendida por varios analistas del mundo financiero, como por ejemplo el grupo de mercados globales de Citigroup<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">2<\/a>. El concepto comenz&oacute; a ser usado en 2005 con particular referencia al aumento de precio de minerales como el cobre y oro. Pero los indicadores de precios de los productos agr&iacute;colas tambi&eacute;n muestran sustanciales aumentos (por el ejemplo, el &iacute;ndice CRB para productos agr&iacute;colas se&ntilde;ala importantes incrementos). <\/p>\n<p>Esto desencadena otra particularidad de la situaci&oacute;n actual. Mientras que en el pasado los problemas giraban alrededor de la p&eacute;rdida de mercados exportadores o el deterioro del precio de las materias primas (uno de cuyos ejemplos mas recordados fueron las denuncias sobre los t&eacute;rminos de intercambio), en la actualidad existe una fuerte demanda de productos con altos precios. Muchos pa&iacute;ses latinoamericanos disfrutan de esa coyuntura y en ellos el debate ahora reside en la distribuci&oacute;n de los excedentes econ&oacute;micos de esa inserci&oacute;n internacional. <\/p>\n<h3>Los impactos y los l&iacute;mites <\/h3>\n<p>Este contexto internacional que parece tan atractivo est&aacute; en realidad muy distorsionado. Los precios siguen siendo vol&aacute;tiles, en especial por el ingreso de agentes del mundo financiero que generan tanto aumentos como ca&iacute;das. La proliferaci&oacute;n de instrumentos financieras en los grandes exportadores agropecuarios (incluidos Argentina, Brasil y Uruguay), como los contratos a futuro en la soja, contribuyen a esa volatilidad. <\/p>\n<p>La competitividad internacional de muchas materias primas est&aacute; basada en intensas externalidades sociales y ambientales. Por ejemplo, el bioetanol de Brasil logra menores costos de producci&oacute;n pero a costa de emplear mano de obra con baj&iacute;simos salarios y paup&eacute;rrimas condiciones de empleo. Entretanto, el aumento de la producci&oacute;n agropecuaria se hace a costa de avanzar sobre nuevas &aacute;reas silvestres, generando un enorme impacto negativo sobre la biodiversidad, o en intensificar el uso de las tierras que ya han sido usadas en cultivos o ganader&iacute;a. Pero esto generar&aacute; otros impactos ambientales, como aquellos debidos al aumento en el uso de fertilizantes (estim&aacute;ndose que su consumo crecer&aacute; a una tasa de 2.7% anual hasta el a&ntilde;o 2012). En algunas zonas, la aplicaci&oacute;n de agroqu&iacute;micos alcanza los mismos vol&uacute;menes registrados en Alemania o Francia. Asimismo, buena parte de las zonas m&aacute;s f&eacute;rtiles de las cuencas de los r&iacute;os Paran&aacute; y Uruguay, tienen el mismo grado de antropizaci&oacute;n al observado en las grandes planicies agr&iacute;colas de Estados Unidos. <\/p>\n<p>Estos ejemplos indican que se enfrenta no solo un problema de escasez de recursos, sino tambi&eacute;n de acumulaci&oacute;n de los impactos sociales o ambientales. En otras palabras, a&uacute;n en el caso que los recursos no sean escasos, por ejemplo por el hallazgo de nuevos dep&oacute;sitos de petr&oacute;leo, lo cierto es que este tipo de desarrollo genera efectos negativos muy intensos, tanto a escala global (como el cambio clim&aacute;tico) como a escala regional en Am&eacute;rica Latina (por reducci&oacute;n de &aacute;reas silvestres, grandes cambios en los ciclos ecol&oacute;gicos y contaminaci&oacute;n). <\/p>\n<h3>La resistencia frente a los l&iacute;mites <\/h3>\n<p>Ninguna de las advertencias sobre los impactos o l&iacute;mites ambientales es nueva, y se han desarrollado desde los a&ntilde;os 70. Pero a pesar de todo esto, en Am&eacute;rica Latina persisten actitudes que rechazan o minimizan estos problemas, prevaleciendo un mito que concibe al continente como una regi&oacute;n repleta de enormes recursos que aguardan por ser aprovechados. Los latinoamericanos estar&iacute;amos a salvo de las restricciones ecol&oacute;gicas ya que disponen de enormes &aacute;reas para cultivar, gigantescos dep&oacute;sitos de minerales y amplios espacios silvestres que amortiguar&iacute;an los impactos ambientales. <\/p>\n<p>Esas posturas defensivas tambi&eacute;n tienen una larga historia, y un buen ejemplo fue la respuesta latinoamericana al informe de Meadows y sus colaboradores. En efecto, en 1975 se present&oacute; el llamado &quot;Modelo Mundial Latinoamericano&quot;, producido por un equipo internacional de la Fundaci&oacute;n Bariloche (Argentina)<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">3<\/a>. Este modelo rechazaba casi todas las conclusiones del informe de Meadows, ya que sosten&iacute;a, por ejemplo, que las restricciones a la producci&oacute;n de alimentos pod&iacute;a superarse expandiendo la agropecuaria sobre las &aacute;reas silvestres, como la Amazonia, mientras que los l&iacute;mites energ&eacute;ticos no existir&iacute;an debido a que se deber&iacute;a usar energ&iacute;a nuclear a gran escala con lo cual se asegurar&iacute;an las necesidades por un plazo pr&aacute;cticamente indefinido. <\/p>\n<p>Actualmente se repiten posturas similares. No se pone en cuesti&oacute;n esos l&iacute;mites ecol&oacute;gicos, y por el contrario se intenta acentuar la explotaci&oacute;n de materias primas para aprovechar la actual coyuntura internacional y generar mayores tasas de crecimiento econ&oacute;mico. Siguiendo esa postura, se permite el avance de la frontera agropecuaria, se defiende el uso de transg&eacute;nicos, prolifera el licenciamiento de permisos mineros, y se retoman las discusiones sobre el uso de la energ&iacute;a nuclear. Esto ocurre a lo largo de todo el espectro pol&iacute;tico, desde la defensa de la miner&iacute;a que hace el gobierno de Alan Garc&iacute;a en Per&uacute; al rechazo de Lula da Silva de los que intentan detener las represas en la Amazonia para &quot;salvar unos bagres&quot;; desde la apuesta a las minas de carb&oacute;n en Colombia a las propuestas nucleares de Michele Bachelet en Chile; y as&iacute; sucesivamente. <\/p>\n<p>Buena parte de los actores pol&iacute;ticos se sienten inmunes a esos l&iacute;mites ecol&oacute;gicos, y por el contrario, sienten que este es su momento hist&oacute;rico, y deben aprovechar los altos precios internacionales para alimentar sus ansias de crecimiento econ&oacute;mico. El efecto hipn&oacute;tico del crecimiento material, de la apropiaci&oacute;n de la Naturaleza para nutrir los flujos financieros que nutren a la sociedad de consumo, es tan intenso que una y otra vez se rechaza la evidencia sobre los l&iacute;mites ecol&oacute;gicos al crecimiento. <\/p>\n<p>Los ejemplos desde otros continentes tampoco son muy alentadores. Por ejemplo, el conocido economista Paul Krugman, confiesa que el aumento del precio en las materias primas resucita el debate sobre el agotamiento de los recursos y los l&iacute;mites al crecimiento, pero que esa es una cuesti&oacute;n &quot;que casi no se o&iacute;a&quot; desde la d&eacute;cada de 1970<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">4<\/a>. <\/p>\n<p>En realidad Krugman est&aacute; equivocado en un punto crucial, tal como se discuti&oacute; arriba: las advertencias sobre las restricciones ambientales al sue&ntilde;o del crecimiento ilimitado se han venido repitiendo una y otra vez en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os, sum&aacute;ndose tanto nueva informaci&oacute;n como nuevas voces. Por lo tanto el problema no es que no se escuchara mucho sobre el asunto como si no existieron aportes, sino el hecho que los economistas tradicionales, los actores pol&iacute;ticos, tanto conservadores como progresistas, y muchos otros grupos sociales, no han querido o&iacute;r. La actual crisis de altos precios brinda una nueva oportunidad para revisar las bases conceptuales de las estrategias de desarrollo. Ser&aacute; necesario comenzar por aprender a escuchar otras voces. <\/p>\n<h3>Notas<\/h3>\n<ol>\n<li><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Meadows, D.H. y colab, 1972, Los l&iacute;mites del crecimiento, Fondo Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Heap, A. 2005, China&mdash;The Engine of a Commodities Super Cycle, Smith Barney, Citigroup Global Markets. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>Herrera, A.O. y colaboradores, 1975, Modelo Mundial Latinoamericano, Fundaci&oacute;n Bariloche, Reimpresi&oacute;n, IDRC e IIED, Buenos Aires, 2004. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>Krugman, P. 2008, Un planeta agotado, El Universal (M&eacute;xico), 1 mayo 2008, <a href=\"http:\/\/www.eluniversal.com.mx\/columnas\/71179.html\">http:\/\/www.eluniversal.com.mx\/columnas\/71179.html<\/a>. <\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eran los tiempos de las viejas computadoras. 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