{"id":775,"date":"2005-07-05T17:27:01","date_gmt":"2005-07-05T17:27:01","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=775"},"modified":"2006-03-20T12:15:41","modified_gmt":"2006-03-20T12:15:41","slug":"148","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/148\/","title":{"rendered":"Nuevas prioridades para el Comando Sur"},"content":{"rendered":"<p>La hegemon&iacute;a militar de Estados Unidos pasa por un mal momento. Y no s&oacute;lo en Medio Oriente y Asia oriental, sino en Am&eacute;rica Latina, regi&oacute;n a la que se suele calificar de trasero del imperio.<\/p>\n<p>El vuelco de buena parte de Am&eacute;rica Latina hacia gobiernos de centroizquierda &#8211;es decir, el ascenso de lo que el Comando Sur de las fuerzas armadas estadounidenses denominan &quot;populismo radical&quot;&#8211; oblig&oacute; a altos funcionarios del gobierno a recorrer la regi&oacute;n. <\/p>\n<p>Nada menos que el secretario (ministro) de Defensa, Donald Rumsfeld, y la secretaria de Estado (canciller) Condoleezza Rice, visitaron Am&eacute;rica Latina este a&ntilde;o, tratando de reparar los huecos en la hegemon&iacute;a estadounidense.   <\/p>\n<p>Mientras, el Comando Sur, una de las siete divisiones territoriales de las fuerzas armadas estadounidenses en todo el planeta, se adapta a los cambios en su &aacute;rea, que incluye toda Am&eacute;rica Latina y el Caribe. <\/p>\n<p>Todo eso en el marco de una nueva pol&iacute;tica de prioridades, fuertemente influenciada por la &quot;guerra contra el terror&quot; emprendida por Washington. Se trata de siete puntos, dos de ellos &quot;clasificados&quot;, es decir, que no pueden revelarse al p&uacute;blico. <\/p>\n<p>En los &uacute;ltimos meses, el jefe del Comando Sur, general del ej&eacute;rcito Bantz J. Craddock, emiti&oacute; documentos doctrinarios en que se establece una nueva &quot;estrategia de teatro de comando&quot; y una nueva &quot;declaraci&oacute;n de postura&quot;.<\/p>\n<p>La primera de las prioridades, establecidas en el documento sobre &quot;estrategias&quot;, es garantizar &quot;el flujo libre del suministro regional de energ&iacute;a a los mercados internacionales, sin que sea objetivo de agresi&oacute;n&quot;, para lo cual el Comando Sur debe colaborar con las fuerzas nacionales en la &quot;protecci&oacute;n de la infraestructura cr&iacute;tica&quot;. <\/p>\n<p>El segundo objetivo es asegurar que &quot;los pa&iacute;ses ejerzan soberan&iacute;a sobre su territorio&quot;. El Comando Sur, antes radicado en Panam&aacute; y desde 1997 en Miami, ha dise&ntilde;ado una forma muy intrusiva de ayudar a los &quot;30 pa&iacute;ses aliados&quot; a proteger su soberan&iacute;a nacional. <\/p>\n<p>Para cumplir con esta meta, el Comando se comprometi&oacute; a ayudar &quot;a las naciones andinas en su esfuerzo por dominar espacios no gobernados&quot; y a todos los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n a impedir el &quot;efecto derrame&quot; de sus vecinos inestables.  <\/p>\n<p>El tercer objetivo es lograr que &quot;los aliados regionales tengan capacidad y voluntad&quot; de participar en una serie de &quot;operaciones combinadas&quot;, como acciones antiterroristas, intercepci&oacute;n mar&iacute;tima, operaciones de paz y asistencia humanitaria. <\/p>\n<p>Los objetivos &quot;clasificados&quot; ocupan el cuarto y quinto sitio entre las prioridades. La sexta es &quot;impedir que los estados renegados apoyen organizaciones terroristas&quot;&#8230; si bien esos estados y organizaciones no son identificados en el documento.\n <\/p>\n<p>El s&eacute;ptimo y &uacute;ltimo objetivo es &quot;fortalecer y mantener gobiernos estables y democr&aacute;ticamente electos&quot; en toda el &aacute;rea de acci&oacute;n del Comando Sur. <\/p>\n<p>Am&eacute;rica Latina es una regi&oacute;n que gira a la izquierda, fuera del control de Estados Unidos. El extravertido presidente venezolano Hugo Ch&aacute;vez encarna este vuelco, con su ret&oacute;rica antiimperialista. <\/p>\n<p>La tendencia se constata en las urnas y en las encuestas, mientras los presidentes N&eacute;stor Kirchner, de Argentina, Luiz In&aacute;cio Lula da Silva, de Brasil, Ricardo Lagos, de Chile, y Tabar&eacute; V&aacute;zquez, de Uruguay, desaf&iacute;an a Washington e intentan marcar un rumbo independiente en lo econ&oacute;mico y en lo pol&iacute;tico.\n <\/p>\n<p>En las calles de las ciudades y en los parajes rurales, organizaciones populares desaf&iacute;an a las elites tradicionales y elevan a sus propios l&iacute;deres, ninguno de los cuales apoyan las pol&iacute;ticas del gobierno de George W. Bush.  <\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s de declarada la guerra contra el terror por parte de Estados Unidos, prominentes dirigentes del gobernante Partido Republicano advirtieron que el problema en Am&eacute;rica Latina proced&iacute;a de un &quot;eje regional del mal&quot; que part&iacute;a de Cuba y pasaba por Venezuela y Brasil. <\/p>\n<p>Pero hoy, el establishment de la seguridad de Estados Unidos se da cuenta de que la amenaza al dominio de Washington en Am&eacute;rica Latina es m&aacute;s amplio.  <\/p>\n<p>El nuevo director nacional de Inteligencia de Esados Unidos, Porter Goss, advirti&oacute; al Comit&eacute; de Servicios Armados de la C&aacute;mara de Representantes que el viraje a la izquierda puede volverse aun m&aacute;s pronunciado tras las ocho elecciones presidenciales programadas para 2006 en pa&iacute;ses con fuertes candidatos centroizquierdista, como el vecino M&eacute;xico.\n  <\/p>\n<p>Cualquier &quot;desestabilizaci&oacute;n o retroceso de los principios democr&aacute;ticos no ayudar&aacute; a nuestros intereses y probablemente amenace nuestra seguridad en el largo plazo&quot;, asegur&oacute; Goss.   <\/p>\n<p>El Comando Sur, con sus 1.400 efectivos y su presupuesto de 800 millones de d&oacute;lares, tiene m&aacute;s funcionarios en el terreno que todas las restantes agencias del gobierno estadounidense sumadas.\n <\/p>\n<p>Este comando entrena a m&aacute;s soldados extranjeros que los restantes seis, y maneja un amplio programa de asistencia militar, incluidos 700 millones de d&oacute;lares asignados todos los a&ntilde;os a Colombia.   <\/p>\n<p>Los dos documentos firmados por Craddock enmarcan la seguridad regional en la &quot;guerra mundial contra el terror&quot; declarada por Estados Unidos tras los atentados que dejaron 3.000 muertos en Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2003.\n   <\/p>\n<p>Pero estas nuevas pol&iacute;ticas constituyen un reconocimiento evidente, aunque no expl&iacute;cito, de la preocupaci&oacute;n por la p&eacute;rdida de control por parte de Estados Unidos sobre su propio hemisferio.  <\/p>\n<p>Tambi&eacute;n resulta evidente el autoenga&ntilde;o del gobierno, percibido en las declaraciones que ignoran el fracaso de la guerra contra el narcotr&aacute;fico, el car&aacute;cter antidemocr&aacute;tico de la pol&iacute;tica estadounidense y el simple hecho de que Washington y sus fuerzas armadas contin&uacute;an siendo parte de los problemas de Am&eacute;rica Latina y no de las soluciones.\n  <\/p>\n<p>Este autoenga&ntilde;o qued&oacute; de manifiesto esta semana, cuando Rumsfeld y militares a &eacute;l subordinados insistieron, a pesar de la creciente evidencia en contrario, que el tratamiento de los detenidos por la &quot;guerra contra el terror&quot; en la base naval en el enclave estadounidense en Guant&aacute;namo, Cuba, no constitu&iacute;a una &quot;verg&uuml;enza internacional&quot;, como aseguran legisladores oficialistas y del opositor Partido Republicano.\n <\/p>\n<p>   En su declaraci&oacute;n anual ante el Congreso legislativo presentada en marzo, el general Craddock afirm&oacute; que los militares estadounidenses contin&uacute;an &quot;enfatizando el compromiso del pa&iacute;s en tratar humanamente a los detenidos&quot; y &quot;de modo consistente con los principios de Ginebra&quot;.<\/p>\n<p>Las Convenciones de Ginebra constituyen la base del derecho internacional humanitario, que protege a la poblaci&oacute;n civil afectada por conflictos armados y a los prisioneros de guerra.<\/p>\n<p> Craddock afirm&oacute; ante los legisladores que el Comando Sur &quot;ha jugado en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os un papel clave&quot; en alentar las transiciones democr&aacute;ticas en Am&eacute;rica Latina y logr&oacute; &quot;avances significativos contra la industria il&iacute;cita de narc&oacute;ticos&quot;, y que &quot;la r&aacute;pida reacci&oacute;n&quot; de las tropas salv&oacute; &quot;la vida de civiles inocentes&quot;. <\/p>\n<p>Estas declaraciones son rutinariamente aceptadas en Washington, pero carecen de credibilidad en Am&eacute;rica Latina y el Caribe.   <\/p>\n<p>Craddock atribuy&oacute; la inestabilidad pol&iacute;tica en la regi&oacute;n a los sospechosos de siempre: &quot;Demagogos antiestadounidenses, contra la globalizaci&oacute;n y contra el libre comercio.&quot;   <\/p>\n<p>Estos sectores &quot;no est&aacute;n dispuestos a participar en el proceso democr&aacute;tico y son demasiado impacientes para tomar acciones pol&iacute;ticas leg&iacute;timas&quot;, por lo que deciden &quot;incitar a la violencia contra su propio gobierno y su propio pueblo&quot;, seg&uacute;n el militar.    <\/p>\n<p>La respuesta, de acuerdo con el comandante Craddock, es consolidar la &quot;capacidad de las fuerzas de seguridad de nuestra regi&oacute;n, pues un ambiente seguro es un cimiento no negociable para una sociedad civil en funciones&quot;. <\/p>\n<p>Las &quot;amenazas&quot; actuales en la regi&oacute;n son &quot;el terrorismo transnacional, el narcoterrorismo, el tr&aacute;fico il&iacute;cito, falsificaci&oacute;n y lavado de dinero, el secuestro, las pandillas urbanas, los movimientos radicales, los desastres naturales y la migraci&oacute;n masiva&quot;, asegur&oacute;. <\/p>\n<p>Las &uacute;ltimas declaraciones estrat&eacute;gicas del Comando Sur marcan un retorno de Estados Unidos a la doctrina de la seguridad nacional que, al igual que en la guerra fr&iacute;a, implica el involucramiento de las fuerzas armadas estadounidenses en los asuntos internos de los pa&iacute;ses a las que califica de &quot;aliados&quot;. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La hegemon&iacute;a militar de Estados Unidos pasa por un mal momento. 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