{"id":808,"date":"2008-01-21T13:56:27","date_gmt":"2008-01-21T13:56:27","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=808"},"modified":"2008-03-20T16:30:20","modified_gmt":"2008-03-20T16:30:20","slug":"4906","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/4906\/","title":{"rendered":"La militarizaci&oacute;n de las periferias urbanas"},"content":{"rendered":"<p><b>Las periferias urbanas de los pa&iacute;ses del tercer mundo se han convertido en escenarios de<br \/>\nguerra, donde los Estados intentan mantener un orden asentado en el establecimiento de una suerte de &quot;cord&oacute;n<br \/>\nsanitario&quot; que consiga aislar a los pobres de la sociedad &quot;normal&quot;. <\/b><\/p>\n<p>&quot;Fuentes del Ej&eacute;rcito confirmaron que las t&eacute;cnicas empleadas en la ocupaci&oacute;n<br \/>\nde la favela Morro da Provid&eacute;ncia, son las mismas que las tropas brasile&ntilde;as utilizan en<br \/>\nla misi&oacute;n de paz de las Naciones Unidas en Hait&iacute;&quot;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">1<\/a>. <\/p>\n<p>Este reconocimiento de las fuerzas armadas de Brasil, explica en gran medida el inter&eacute;s que<br \/>\ntiene el gobierno de Lula da Silva en que las tropas de su pa&iacute;s se mantengan en la isla caribe&ntilde;a:<br \/>\nse trata de poner a prueba estrategias de contenci&oacute;n en los barrios pobres de Puerto Pr&iacute;ncipe<br \/>\n(capital de Hait&iacute;), que han sido dise&ntilde;adas para su aplicaci&oacute;n en las favelas de<br \/>\nRio de Janeiro, Sao Paulo y otras grandes ciudades. <\/p>\n<p>Pero la noticia publicada por el diario Estado de Sao Paulo va m&aacute;s lejos al desnudar la forma<br \/>\nde operar de los militares. El general que dirige la ocupaci&oacute;n de la favela Morro da Provid&eacute;ncia<br \/>\npor 200 soldados, William Soares, comand&oacute; la 9a. Brigada de Infanter&iacute;a Motorizada en Hait&iacute;.<br \/>\nLos soldados instalaron ametralladoras en &quot;la &uacute;nica plaza de la comunidad, transformada en<br \/>\nbase militar&quot;, que fueron retiradas para facilitar el di&aacute;logo con la poblaci&oacute;n. En<br \/>\nla reuni&oacute;n con la Asociaci&oacute;n de Pobladores, el general Soares &quot;prometi&oacute; obras,<br \/>\nfiesta de Navidad con distribuci&oacute;n de regalos para los ni&ntilde;os, colonia de vacaciones, proyecci&oacute;n<br \/>\nde filmes, atenci&oacute;n m&eacute;dica y sanitaria&quot;. <\/p>\n<p>Seg&uacute;n inform&oacute; el diario, &quot;en contrapartida el Ej&eacute;rcito est&aacute; recogiendo<br \/>\ninformaciones sobre la favela y sus habitantes. Los militares filmaron y fotografiaron la reuni&oacute;n<br \/>\ny todo el movimiento de las tropas&quot;. El general Soares realiz&oacute; todas esas promesas para &quot;aplacar<br \/>\nla revuelta de los l&iacute;deres comunitarios contra el proyecto social previsto para la favela&quot;. <\/p>\n<h3>Los pobres urbanos como amenaza <\/h3>\n<p>El urbanista estadunidense Mike Davis analiza las periferias urbanas desde su compromiso con el cambio<br \/>\nsocial. Una sola frase sintetiza su an&aacute;lisis: &quot;Los suburbios de las ciudades del tercer mundo<br \/>\nson el nuevo escenario geopol&iacute;tico decisivo&quot;<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">2<\/a>. Asegura<br \/>\nque los estrategas del Pent&aacute;gono est&aacute;n dando mucha importancia al urbanismo y la arquitectura,<br \/>\nya que esas periferias son &quot;uno de los grandes retos que deparar&aacute; el futuro a las tecnolog&iacute;as<br \/>\nb&eacute;licas y a los proyectos imperiales&quot;. <\/p>\n<p>En efecto, un estudio de las Naciones Unidas estima que mil millones de personas viven en las barriadas<br \/>\nperif&eacute;ricas de las ciudades del tercer mundo y que los pobres de las grandes ciudades del mundo<br \/>\ntrepan a dos mil millones, un tercio de la humanidad. Esas cifras se duplicar&aacute;n en los pr&oacute;ximos<br \/>\n15 a 20 a&ntilde;os, ya que el crecimiento de la poblaci&oacute;n mundial se producir&aacute; &iacute;ntegramente<br \/>\nen las ciudades y un 95% se registrar&aacute; en los suburbios de las ciudades del sur<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">3<\/a>. <\/p>\n<p>La situaci&oacute;n es m&aacute;s grave a&uacute;n de lo que muestran los n&uacute;meros: la urbanizaci&oacute;n,<br \/>\ncomo se&ntilde;ala Mike Davis, se ha desconectado y autonomizado de la industrializaci&oacute;n y a&uacute;n<br \/>\ndel crecimiento econ&oacute;mico, lo que implica una &quot;desconexi&oacute;n estructural y permanente<br \/>\nde muchos habitantes de la ciudad respecto de la econom&iacute;a formal&quot;. Por otro lado, observa<br \/>\nque &quot;en la &uacute;ltima d&eacute;cada los pobres&mdash;y me refiero no s&oacute;lo a los de los barrios<br \/>\ncl&aacute;sicos que mostraban ya niveles altos de organizaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n a los nuevos<br \/>\npobres de las periferias&mdash;se han estado organizando a gran escala, ya sea en una ciudad iraqu&iacute; como<br \/>\nCiudad Sadr o en Buenos Aires&quot;. <\/p>\n<p>En Am&eacute;rica Latina los principales desaf&iacute;os al dominio de las elites han surgido del<br \/>\ncoraz&oacute;n de las barriadas pobres: desde el Caracazo de 1989 hasta la comuna de Oaxaca en 2006.<br \/>\nPrueba de ello son los levantamientos populares de Asunci&oacute;n en marzo de 1999, Quito en febrero<br \/>\nde 1997 y enero de 2000, Lima y Cochabamba en abril de 2000, Buenos Aires en diciembre de 2001, Arequipa<br \/>\nen junio de 2002, Caracas en abril de 2002, La Paz en febrero de 2003 y El Alto en octubre de 2003, por<br \/>\nmencionar s&oacute;lo los casos m&aacute;s relevantes. <\/p>\n<p>M&aacute;s a&uacute;n: las periferias urbanas se han convertido en los espacios desde los que los<br \/>\ngrupos subalternos han lanzado los m&aacute;s formidables desaf&iacute;os al sistema, hasta convertirse<br \/>\nen algo as&iacute; como contrapoderes populares. Mike Davis tiene raz&oacute;n: el control de los pobres<br \/>\nurbanos es el objetivo m&aacute;s importante que se han trazado tanto los gobiernos como los organismos<br \/>\nfinancieros globales y las fuerzas armadas de los pa&iacute;ses m&aacute;s importantes. <\/p>\n<p>Muchas grandes ciudades latinoamericanas parecen por momentos al borde de la explosi&oacute;n social<br \/>\ny varias de ellas han venido estallando en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas por los motivos m&aacute;s<br \/>\ndiversos. El temor de los poderosos parece apuntar en una doble direcci&oacute;n: aplazar o hacer inviable<br \/>\nel estallido o la insurrecci&oacute;n y, por otro lado, evitar que se consoliden esos &quot;agujeros<br \/>\nnegros&quot; fuera del control estatal donde surgen los principales desaf&iacute;os a las elites. <\/p>\n<h3>Las nuevas estrategias militares <\/h3>\n<p>Las publicaciones dedicadas al pensamiento militar, as&iacute; como los an&aacute;lisis de los organismos<br \/>\nfinancieros, dedican en los &uacute;ltimos a&ntilde;os amplios espacios a abordar los desaf&iacute;os<br \/>\nque presentan las pandillas, y a debatir los nuevos problemas que plantea la guerra urbana. Los conceptos<br \/>\nde &quot;guerra asim&eacute;trica&quot; y de &quot;guerra de cuarta generaci&oacute;n&quot; son respuestas<br \/>\na problemas id&eacute;nticos a los que plantean las periferias urbanas del tercer mundo: el nacimiento<br \/>\nde un tipo de guerra contra enemigos no estatales, en el que la superioridad militar no juega un papel<br \/>\ndecisivo. <\/p>\n<p>William Lind, director del Centro para el Conservadurismo Cultural de la Fundaci&oacute;n del Congreso<br \/>\nLibre, asegura que el Estado ha perdido el monopolio de la guerra y las elites sienten que los &quot;peligros&quot; se multiplican. &quot;En casi todos los lugares, el Estado est&aacute; perdiendo&quot;<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">4<\/a>. Pese a ser partidario de abandonar Irak lo antes posible, Lind defiende la &quot;guerra total&quot; que supone enfrentar a los enemigos en todos los terrenos: econ&oacute;micos, culturales, sociales, pol&iacute;ticos, comunicacionales y tambi&eacute;n militares. <\/p>\n<p>Un buen ejemplo de esta guerra de espectro total, es su creencia de que los peligros para la hegemon&iacute;a<br \/>\nestadunidense anidan en todos los aspectos de la vida cotidiana o, si se prefiere, en la vida a secas.<br \/>\nA modo de ejemplo, considera que &quot;en la guerra de cuarta generaci&oacute;n, la invasi&oacute;n mediante<br \/>\nla inmigraci&oacute;n puede ser tan peligrosa como la invasi&oacute;n que emplea un ej&eacute;rcito de<br \/>\nestado&quot;. Los nuevos problemas que nacen a ra&iacute;z de la &quot;crisis universal de legitimidad<br \/>\ndel Estado&quot; ponen en el centro a los &quot;enemigos no estatales&quot;. Esto lo lleva a concluir<br \/>\ncon una doble advertencia a los mandos militares: ninguna fuerza armada ha logrado &eacute;xito ante<br \/>\nun enemigo no estatal. <\/p>\n<p>Este problema est&aacute; en el n&uacute;cleo del nuevo pensamiento militar, que debe ser reformulado<br \/>\ncompletamente para asumir desaf&iacute;os que antes correspond&iacute;an a las &aacute;reas &quot;civiles&quot; del<br \/>\naparato estatal. La militarizaci&oacute;n de la sociedad para recuperar el control de las periferias<br \/>\nurbanas no es suficiente, como lo revela la experiencia militar reciente en el tercer mundo. <\/p>\n<p>Los mandos militares que se desempe&ntilde;an en Irak parecen tener clara conciencia de los problemas<br \/>\nque deben enfrentar. El general de divisi&oacute;n Peter W. Chiarelli, en base a su reciente experiencia<br \/>\nen Bagdad en el suburbio de Ciudad Sadr, sostiene que la seguridad es el objetivo a largo plazo, pero<br \/>\nno se consigue con acciones militares. &quot;Las operaciones de combate proporcionar&iacute;an las victorias<br \/>\nposibles a corto plazo (&#8230;) pero a la larga, ser&iacute;a el comienzo del fin. En el mejor de los casos,<br \/>\ncausar&iacute;amos la expansi&oacute;n de la insurgencia&quot;<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">5<\/a>. <\/p>\n<p>Eso implica que las dos l&iacute;neas de acci&oacute;n tradicionales de las fuerzas armadas, las operaciones<br \/>\nde combate y el adiestramiento de fuerzas de seguridad locales, son insuficientes. Se propone por lo<br \/>\ntanto asumir tres l&iacute;neas de acci&oacute;n &quot;no tradicionales&quot;, o sea aquellas que antes<br \/>\ncorrespond&iacute;an al gobierno y a la sociedad civil: dotar a la poblaci&oacute;n de servicios esenciales,<br \/>\nconstruir una forma de gobierno leg&iacute;timo y potenciar el &quot;pluralismo econ&oacute;mico&quot;,<br \/>\no sea la econom&iacute;a de mercado. <\/p>\n<p>Con las obras de infraestructura buscan mejorar la situaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n m&aacute;s<br \/>\npobre y a la vez crear fuentes de empleo que sirvan para enviarles se&ntilde;ales visibles de progreso.<br \/>\nEn segundo lugar, crear un r&eacute;gimen &quot;democr&aacute;tico&quot; es considerado un punto esencial<br \/>\npara legitimar todo el proceso. Para los mandos de Estados Unidos en Irak, el &quot;punto de penetraci&oacute;n&quot; de<br \/>\nsus tropas fueron las elecciones del 30 de enero de 2005. En el pensamiento estrat&eacute;gico la democracia<br \/>\nqueda reducida a la emisi&oacute;n del voto. <\/p>\n<p>Por &uacute;ltimo, mediante la expansi&oacute;n de la l&oacute;gica del mercado, que busca &quot;aburguesar<br \/>\nlos centros de las ciudades y crear concentraciones de empresas&quot; que se conviertan en un sector<br \/>\ndin&aacute;mico que impulse al resto de la sociedad, se intenta reducir la capacidad de reclutamiento<br \/>\nde los insurgentes<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">6<\/a>. En adelante, la poblaci&oacute;n pobre de las<br \/>\nperiferias urbanas ser&aacute;, en la jerga militar, &quot;el centro de gravedad estrat&eacute;gico y<br \/>\noperacional&quot;. <\/p>\n<p>Este conjunto de mecanismos es lo que hoy las fuerzas armadas de la principal potencial global consideran<br \/>\ncomo la forma de obtener &quot;seguridad verdadera a largo plazo&quot;. De este modo, la &quot;democracia&quot;,<br \/>\nla expansi&oacute;n de los servicios y la econom&iacute;a de mercado dejan de ser derechos ciudadanos<br \/>\no bien objetivos moralmente deseables para convertirse en engranajes de una estrategia de control militar<br \/>\nde la poblaci&oacute;n o de una regi&oacute;n del mundo, y, por supuesto, de sus recursos. <\/p>\n<h3>Seguridad y cooperaci&oacute;n: dos caras de una estrategia <\/h3>\n<p>Despu&eacute;s de los atentados terroristas del 11 de setiembre de 2001, la Agencia de Estados Unidos<br \/>\npara el Desarrollo Internacional (USAID) &quot;ha jugado un rol cada vez m&aacute;s prominente en la<br \/>\nGuerra Contra el Terrorismo&quot;<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">7<\/a>. Los programas estadunidenses<br \/>\npara el desarrollo, no se dirigen a la poblaci&oacute;n que m&aacute;s los necesita sino a las &quot;poblaciones<br \/>\ny regiones consideradas de alto riesgo&quot;, seg&uacute;n la estrategia del Pent&aacute;gono. <\/p>\n<p>Para los estrategas militares, los programas de la USAID juegan un papel destacado &quot;en negar<br \/>\nrefugio y financiaci&oacute;n a los terroristas al disminuir las condiciones subyacentes que causan que<br \/>\nlas poblaciones locales sean vulnerables al reclutamiento por parte de los terroristas&quot;. Del mismo<br \/>\nmodo, &quot;los programas de USAID destinados a fortalecer una gobernabilidad efectiva y leg&iacute;tima<br \/>\nson reconocidos como instrumentos claves para tratar con la contrainsurgencia&quot;. <\/p>\n<p>La estrategia del Pent&aacute;gono es buscar la seguridad para los Estados Unidos, y para ello utiliza<br \/>\nla &quot;democracia&quot; y la &quot;ayuda para el desarrollo&quot; como medios complementarios de la<br \/>\nacci&oacute;n militar. El coronel Baltazar sostiene que &quot;el desarrollo refuerza la diplomacia y<br \/>\nla defensa, reduciendo as&iacute; las amenazas de largo plazo a nuestra seguridad nacional al ayudar<br \/>\nel proceso de fortalecer sociedades estables, pr&oacute;speras y pac&iacute;ficas&quot;. <\/p>\n<p>Parece necesario enfatizar que la cooperaci&oacute;n internacional, la ayuda al desarrollo y el combate<br \/>\na la pobreza&mdash;algunos de los esl&oacute;ganes predilectos del Banco Mundial y otras agencias financieras&mdash;son<br \/>\napenas estrategias de control y subordinaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n &quot;potencialmente&quot; rebelde<br \/>\no resistente a los objetivos de la multinacionales estadunidenses. El an&aacute;lisis del Pent&aacute;gono<br \/>\nsobre la realidad africana, identific&oacute; seg&uacute;n el coronel Baltazar, &quot;las causas del<br \/>\nextremismo&quot;, destacando entre ellas la existencia de &quot;grandes poblaciones ya sea marginadas<br \/>\no privadas del derecho de voto y la exclusi&oacute;n del proceso pol&iacute;tico como las causas claves<br \/>\nde inestabilidad en la regi&oacute;n&quot;. <\/p>\n<p>La democracia electoral y el desarrollo son necesarios como forma de prevenir el terrorismo, pero<br \/>\nno son objetivos en s&iacute; mismos. En las circunstancias de pa&iacute;ses con estados d&eacute;biles<br \/>\ny altas concentraciones de pobres urbanos, las fuerzas armadas son las que ocupan durante un tiempo el<br \/>\nlugar del soberano, reconstruyen el Estado y ponen en marcha&mdash;de modo absolutamente vertical y autoritario&mdash;los<br \/>\nmecanismos que aseguran la continuidad de la dominaci&oacute;n. <\/p>\n<p>En Irak, estas pol&iacute;ticas tienen su contracara y complemento en la edificaci&oacute;n de grandes<br \/>\nmuros para separar decenas de barrios de Bagdad. Seg&uacute;n el escritor y arabista Santiago Alba Rico,<br \/>\nla construcci&oacute;n de muros en diez barrios de la capital iraqu&iacute; busca que cada vecindario<br \/>\nse convierta en &quot;un armario acorazado cuyos habitantes son clasificados o abandonados en cajones<br \/>\ncerrados y recintos estancos&quot;<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">8<\/a>. <\/p>\n<p>La l&oacute;gica es muy simple: &quot;Los barrios que no han podido ser doblegados militarmente, son<br \/>\namurallados, precintados y abandonados a su suerte. Zonas completas de la ciudad han sido delimitadas<br \/>\ny segregadas con los vecinos confinados en su interior, sometidos a controles tan f&eacute;rreos&mdash;de entrada<br \/>\ny de salida&mdash;que puede hablarse sin vacilaci&oacute;n de una pol&iacute;tica de ghetto&quot;. <\/p>\n<p>En otras partes del mundo, no hacen falta muros de cemento para aislar y separar los barrios perif&eacute;ricos. Se levantan muros simb&oacute;licos tejidos en base a las diferencias de color, forma de vestir y modo<br \/>\nde habitar el espacio. Pero los resultados y los objetivos son id&eacute;nticos. Los mecanismos de control&mdash;tengan<br \/>\nropajes militares, sean ONGs para el desarrollo o promuevan la econom&iacute;a de mercado y la democracia<br \/>\nelectoral&mdash;aparecen entrelazados y, en casos extremos como los barrios de Bagdad, las favelas de Rio de<br \/>\nJaneiro o las barriadas de Puerto Pr&iacute;ncipe en Hait&iacute;, aparecen subordinados a los planes<br \/>\nmilitares. <\/p>\n<p>En Brasil, por poner apenas un ejemplo, se aplican diversas formas de control de modo simult&aacute;neo:<br \/>\nel plan Hambre Cero es compatible con la militarizaci&oacute;n de las favelas. <\/p>\n<p>En su reflexi&oacute;n sobre el nazismo en su texto &quot;Sobre el concepto de historia&quot;, el<br \/>\nescritor alem&aacute;n Walter Benjamin asegura que &quot;la tradici&oacute;n de los oprimidos nos ense&ntilde;a<br \/>\nque el estado de excepci&oacute;n en el que vivimos es la regla&quot;. La pol&iacute;tica de Estados<br \/>\nUnidos despu&eacute;s de los atentados del 11 de septiembre de 2001 se ajusta al concepto de &quot;estado<br \/>\nde excepci&oacute;n permanente&quot;. El &quot;estado de excepci&oacute;n&quot; -que suspende los derechos<br \/>\nde los ciudadanos y militariza zonas y pa&iacute;ses enteros-, se aplica de modo indistinto en situaciones<br \/>\ny por razones muy diversas, desde problemas pol&iacute;ticos internos hasta amenazas exteriores, desde<br \/>\nuna emergencia econ&oacute;mica hasta un desastre natural. <\/p>\n<p>En efecto, el estado de excepci&oacute;n se aplic&oacute; en situaciones como la crisis econ&oacute;mico-financiera<br \/>\nargentina que eclosion&oacute; en diciembre de 2001 en un amplio movimiento social; para enfrentar los<br \/>\nefectos del hurac&aacute;n Katrina en Nueva Orle&aacute;ns; para contener la rebeli&oacute;n de los inmigrantes<br \/>\npobres de las periferias de las ciudades francesas en 2005. Lo com&uacute;n, m&aacute;s all&aacute; de<br \/>\ncircunstancias y pa&iacute;ses, es que en todos los casos se aplica para contener a los pobres de las<br \/>\nciudades. <\/p>\n<h3>Notas<\/h3>\n<ol>\n<li><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><i>Estado de Sao Paulo<\/i>, &quot;Ex&eacute;rcito admite uso<br \/>\nde t&aacute;tica do Hait&iacute; em favela do Rio&quot;, 15 de diciembre der 2007. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Mike Davis en <a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/\">www.rebelion.org<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>Mike Davis en <a href=\"http:\/\/www.sinpermiso.info\/\">www.sinpermiso.info<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>William Lind, ob .cit. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a><i>Military Review<\/i>, noviembre-diciembre de 2005, p.15. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><\/a>Idem, p. 12. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><\/a>Thomas Baltazar, citado en Miltary Review, ob. cit. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><\/a>Santiago Alba Rico, ob. cit. <\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las periferias urbanas de los pa&iacute;ses del tercer mundo se han convertido en escenarios de guerra, donde los Estados intentan mantener un orden asentado en el establecimiento de una suerte de &quot;cord&oacute;n sanitario&quot; que consiga aislar a los pobres de la sociedad &quot;normal&quot;. &quot;Fuentes del Ej&eacute;rcito confirmaron que las t&eacute;cnicas empleadas en la ocupaci&oacute;n de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-808","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/808","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=808"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/808\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=808"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=808"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=808"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=808"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}