{"id":8228,"date":"2012-10-21T16:34:07","date_gmt":"2012-10-21T21:34:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=8228"},"modified":"2014-03-04T16:29:47","modified_gmt":"2014-03-04T21:29:47","slug":"la-guerra-contra-las-drogas-hablando-del-dolor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/la-guerra-contra-las-drogas-hablando-del-dolor\/","title":{"rendered":"La guerra contra las drogas: Hablando del dolor"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/margarita1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-8251\" title=\"margarita\" alt=\"\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/margarita1-207x300.png\" width=\"207\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/margarita1-207x300.png 207w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/margarita1.png 591w\" sizes=\"auto, (max-width: 207px) 100vw, 207px\" \/><\/a>Margarita L\u00f3pez comienza el testimonio de los horribles acontecimientos que marcaron el fin de la vida de su hija en voz baja y uniforme. En una lujosa sala de juntas en Washington, D.C., unas 40 mujeres la escuchan en silencio, las l\u00e1grimas ruedan por sus mejillas.<\/p>\n<p>L\u00f3pez narra c\u00f3mo su hija de 19 a\u00f1os de edad, Jahaira Guadalupe Vaena L\u00f3pez, fue \u201clevantada\u201d en Tlacolula, Oaxaca. Describe sus esfuerzos para que las autoridades investigaran el crimen, c\u00f3mo le advirtieron que no siguiera buscando, c\u00f3mo informantes le dijeron que su hija fue asesinada en una lucha territorial entre bandas narcotraficantes fragmentadas. Unos cuantos d\u00edas antes de partir a Estados Unidos con la Caravana para la Paz, ella se enfrent\u00f3 a uno de los sicarios que hab\u00edan sido aprehendidos y lo escuch\u00f3 describir en detalle c\u00f3mo su hija hab\u00eda sido violada y asesinada.<\/p>\n<p>Margarita se uni\u00f3 a los cerca de 50 familiares que acompa\u00f1aron al dirigente de la caravana Javier Sicilia en un viaje a trav\u00e9s de Estados Unidos. <span style=\"text-decoration: underline;\">El poeta Sicilia, quien perdi\u00f3 a su hijo<\/span> en medio de la violencia de esta guerra en marzo de 2011, fue el catalizador de un movimiento de v\u00edctimas y ciudadanos mexicanos hartos del ba\u00f1o de sangre que ha reclamado m\u00e1s de 60,000 vidas y ha dejado decenas de miles m\u00e1s de desaparecidos desde que el ex presidente Felipe Calder\u00f3n lanz\u00f3 la guerra contra las drogas hace cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>El Movimiento mexicano por la Paz con Justicia y Dignidad resolvi\u00f3 organizar la Caravana por Estados Unidos despu\u00e9s de realizar dos viajes en caravana desde la Ciudad de M\u00e9xico: una al norte hasta Ciudad Ju\u00e1rez en la frontera con E.U. y una al sur hasta la frontera con Guatemala. Ambos viajes hicieron visibles a las v\u00edctimas de la guerra contra las drogas y en ellos se registraron sus casos a fin de brindar apoyo a los familiares en busca de consuelo y justicia.<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n de llevar <span style=\"text-decoration: underline;\">su dolor<\/span> al otro lado de la frontera fue tomada despu\u00e9s de pl\u00e1ticas con Global Exchange, organizaci\u00f3n con sede en San Francisco. Pronto se form\u00f3 una coalici\u00f3n con la participaci\u00f3n de Law Enforcement Against Prohibition (Fuerzas de Seguridad contra la Prohibici\u00f3n), Latin American Working Group (Grupo de Colaboraci\u00f3n Latinoamericano), el Centro Robert F. Kenneddy, la Oficina sobre Am\u00e9rica Latina en Washington, nuestro Programa de las Am\u00e9ricas, la Drug Policy Alliance (Alianza para la Pol\u00edtica sobre las Drogas), y la Alianza Nacional de Comunidades de Latinoam\u00e9rica y El Caribe, entre los promoventes principales. M\u00e1s tarde la coalici\u00f3n incluy\u00f3 a la NAACP* (Asociaci\u00f3n Nacional para el Progreso de los Afroamericanos) y a organizaciones locales de cada ciudad a lo largo de la ruta.<\/p>\n<p>En una convenci\u00f3n binacional celebrada en junio pasado se definieron las cinco demandas de la caravana a Estados Unidos: abrir el debate p\u00fablico sobre alternativas humanas a la prohibici\u00f3n de las drogas; prohibir la importaci\u00f3n de armas de asalto y combatir el contrabando de armas a trav\u00e9s de la frontera; combatir el lavado de dinero con la investigaci\u00f3n plena y estricta aplicaci\u00f3n de la ley; suspender toda clase de ayuda a las fuerzas armadas mexicanas y terminar con la guerra antidrogas en otros pa\u00edses, y detener la militarizaci\u00f3n de la frontera y la criminalizaci\u00f3n de los inmigrantes.<\/p>\n<p>Me un\u00ed a la caravana en la etapa final de su trayecto de 9,000 kil\u00f3metros, en la costa este de E.U. Ya conoc\u00eda la mayor\u00eda de los casos en M\u00e9xico, habiendo participado en la caravana al norte del pa\u00eds, as\u00ed como en numerosas marchas y reuniones.<\/p>\n<p>Quer\u00eda constatar el impacto de la caravana en la gente de Estados Unidos. Cada uno de las historias que las mujeres narraron en aquella sala produjo el efecto de una hoja de acero en el coraz\u00f3n. Aunque las muertes de mujeres son minor\u00eda, en los ataques contra ellas casi siempre hay violencia sexual, y la <span style=\"text-decoration: underline;\">mayor\u00eda de los familiares<\/span> que buscan activamente la justicia y el fin de la guerra son mujeres.<\/p>\n<p>Durante el trayecto los miembros de la caravana, como estas mujeres, se han convertido en voceros confiados y elocuentes de la necesidad de terminar con la guerra contra las drogas, ya que se expresan desde el coraz\u00f3n y apelan al coraz\u00f3n. Su empoderamiento como dirigentes es uno de los logros m\u00e1s trascendentes de la caravana; otro es la simpat\u00eda e indignaci\u00f3n que sus testimonios despiertan.<\/p>\n<p>Y no es una v\u00eda de un solo sentido. Los miembros de la caravana escucharon tambi\u00e9n los relatos de estadounidenses como Kimberly Armstrong de Baltimore, cuyo hijo de 16 a\u00f1os fue muerto a tiros por un adolescente de 14 en la violencia end\u00e9mica en torno a las drogas; o Carole Eady, que tuvo que luchar para superar el estigma de haber ca\u00eddo en prisi\u00f3n en la ciudad de Nueva York por un delito relacionado con las drogas.<\/p>\n<p>Los hilos comienzan a unirse. En su brillante libro, El Nuevo Jim Crow (The New Jim Crow), Michelle Alexander se\u00f1ala que en Washington, D.C., el destino final de la caravana, se estima que tres de cada cuatro hombres negros pueden esperar pasar tiempo en prisi\u00f3n. Alexander denomina como &#8220;una nueva casta&#8221; a estos africano-americanos encarcelados masivamente, y afirma que es el \u00faltimo sistema de control social estilo Jim Crow en donde j\u00f3venes hombres y mujeres son encarcelados, estigmatizados y en muchos casos excluidos de por vida por leyes antidrogas discriminatorias.<\/p>\n<p>Sobre el dolor y pena compartidos de tener a seres queridos en prisi\u00f3n o haberlos perdido por violencia, muerte o desaparici\u00f3n, mexicanos y estadounidenses descubrieron que luchan contra el mismo sistema injusto para el control social de los pobres y la gente de color. La guerra contra las drogas genera utilidades a la industria b\u00e9lica y succiona fondos p\u00fablicos para perpetuarse. Desgarra familias y comunidades al norte y sur de la frontera. El intento falso de eliminar en lugar de regular un producto en gran demanda crea un mercado negro de miles de millones de d\u00f3lares que manejan grupos cada vez m\u00e1s violentos a medida que se les ataca selectivamente. Arroja a las fuerzas de seguridad contra el pueblo y les da los instrumentos para violar derechos humanos y acabar con vidas impunemente. Erosiona la democracia y el estado de derecho que dice defender.<\/p>\n<p>Ya sea imponiendo un estado militar y polic\u00edaco en M\u00e9xico o canalizando a los j\u00f3venes a la marginaci\u00f3n social, la m\u00e1quina b\u00e9lica antidrogas funciona con las mismas vidas a las que destruye.<\/p>\n<p><strong>\u00bfUn movimiento por la paz binacional?<\/strong><\/p>\n<p>El llamado de la caravana a terminar con la guerra antidrogas encontr\u00f3 eco en ciudad tras ciudad, pero, \u00bfha forjado un movimiento binacional por la paz?<\/p>\n<p>Todav\u00eda no. Al mismo tiempo que los viajeros mexicanos vuelven al pa\u00eds, sus anfitriones estadounidenses regresan a su vida diaria. Muchos simplemente guardar\u00e1n el recuerdo del dolor mexicano y comenzar\u00e1n a leer las noticias de manera un poco diferente.<\/p>\n<p>Pero otros actuar\u00e1n. La Caravana por la Paz ya logr\u00f3 algo notable. Reuni\u00f3 en las ciudades de E.U. a organizaciones que antes apenas se conoc\u00edan. Veintenas de organizadores comunitarios de ciudades de San Diego a la capital de E.U., Washington, D.C., planean continuar el di\u00e1logo con el movimiento mexicano y entre ellos mismos.<\/p>\n<p>En la ciudad de Nueva York, las comunidades latinas y afroamericanas planean una convenci\u00f3n para discutir el impacto de los arrestos y detenciones masivos. En Baltimore, el movimiento para impedir la construcci\u00f3n de a\u00fan otra prisi\u00f3n de millones de d\u00f3lares en una de las ciudades m\u00e1s econ\u00f3micamente devastadas de la naci\u00f3n, est\u00e1 haciendo causa com\u00fan con movimientos por la reforma de las pol\u00edticas hacia las drogas, la justicia racial y los derechos de la juventud.<\/p>\n<p>En Tejas, organizaciones religiosas que abogan por mayores controles legales del uso de armas intensifican su campa\u00f1a contra las ventas en ferias de armas y su contrabando tras haber visto de cerca el costo humano del flujo de armas a M\u00e9xico. En Arizona, organizaciones pro derechos humanos contra la militarizaci\u00f3n de la frontera y la muerte y detenci\u00f3n de inmigrantes se encontraron con activistas en protesta contra la guerra militarizada contra las drogas en M\u00e9xico como si fuera su propia imagen en el espejo por sobre la frontera. En Washington, miembros del Congreso recibieron a cabilderos de la caravana cuyo poder persuasivo no es el del dinero o las influencias, sino el de la empat\u00eda humana y de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>La forma en que muchos ciudadanos de E.U. entienden la guerra contra las drogas se ha transformado al encontrarse con los mexicanos que sufren las consecuencias. Mientras los pol\u00edticos y medios de difusi\u00f3n estadounidenses retratan la guerra antinarco como un combate necesario contra <span style=\"text-decoration: underline;\">la amenaza que el crimen organizado<\/span> supuestamente implica para la seguridad nacional de ambos pa\u00edses, las v\u00edctimas explicaron la violencia resultante de la guerra misma. Tanto a los p\u00fablicos como a los congresistas les sorprendi\u00f3 saber que muchas de las v\u00edctimas en la caravana responsabiliza no a bandas criminales, sino a las fuerzas polic\u00edacas y militares mexicanas financiadas por Estados Unidos, por el asesinato o desaparici\u00f3n de sus seres queridos.<\/p>\n<p>Los organizadores enfrentan ahora la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo la victoria moral puede conducir a una victoria pol\u00edtica. En el frente de la pol\u00edtica sobre drogas, la sociedad estadounidense parece estar avanzando hacia un punto decisivo a pesar de la disuasi\u00f3n de las fuerzas de seguridad y los intereses en prisiones privadas que obtienen enormes utilidades de los encarcelamientos, as\u00ed como de los pol\u00edticos que de la inseguridad obtienen votos para \u201cla ley y el orden\u201d. Una encuesta reciente demuestra que Colorado podr\u00eda legalizar la mariguana en las elecciones de noviembre siguiendo un modelo de medida derrotado por muy poco en California. La pel\u00edcula premiada <em>The House I Live In<\/em> (<em>La Casa donde Vivo<\/em>) presenta una acusaci\u00f3n asombrosamente dura contra el combate a las drogas a nivel nacional a trav\u00e9s de lo que dicen sus dirigentes, sus participantes y sus v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Pero el gobierno federal en E.U. sigue pronunci\u00e1ndose por la direcci\u00f3n equivocada a la de la actual tendencia. Algunos esperan que el Presidente Obama, de ser reelecto, podr\u00eda inclinarse de forma m\u00e1s audaz a reorientar una pol\u00edtica que encarcela a tantos j\u00f3venes, en su mayor\u00eda afroamericanos, y que cuesta a la naci\u00f3n $51 mil millones de d\u00f3lares anuales <span style=\"text-decoration: underline;\">de acuerdo con la DPA<\/span> (Drug Policy Alliance, Alianza para la Pol\u00edtica sobre las Drogas). Yo me inclino a coincidir con un <span style=\"text-decoration: underline;\">editorial de LEAP (Law Enforcement Against Prohibition)<\/span> que advierte al movimiento reformista que observe los actos, y no la ret\u00f3rica, de la administraci\u00f3n Obama. Ser\u00e1 indispensable una mayor presi\u00f3n del electorado para lograr que la administraci\u00f3n se desligue de los intereses que se benefician de sostener la guerra m\u00e1s larga de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Las semillas que dejan las victorias morales tardan muchas veces en fructificar. Al evaluar la experiencia la \u00faltima ma\u00f1ana en el sal\u00f3n de una iglesia, los miembros de la caravana, exhaustos, vieron una mezcla de catarsis y sensibilizaci\u00f3n que les infundi\u00f3 fuerza. Margarita L\u00f3pez coment\u00f3 que \u201cla tragedia que estoy viviendo puede serle \u00fatil a much\u00edsima gente\u201d; Melchor Flores, cuyo hijo fue arrestado en enero de 2009 en Monterrey y no se le ha vuelto a ver, declar\u00f3 que la caravana hab\u00eda \u201ctocado las conciencias\u201d, y agreg\u00f3: \u201cDonde quiera que mi hijo est\u00e9, debe estar satisfecho de saber que yo no lo abandonar\u00eda.\u201d<\/p>\n<p>Teresa Carmona, una mujer diminuta y de cabello blanco cuyo hijo Joaqu\u00edn fue asesinado en la Ciudad de M\u00e9xico, se ha convertido en una voz poderosa ante el p\u00fablico y los medios. Ella cree que la caravana cumpli\u00f3 su cometido.<\/p>\n<p>\u201cLlevamos \u2013dijo- los rostros de nuestros amados hijos, padres y familiares hasta ac\u00e1, y as\u00ed legitimamos este dolor y esta realidad.\u201d<\/p>\n<p>En la naci\u00f3n que invent\u00f3 la guerra contra las drogas y la export\u00f3 a M\u00e9xico con resultados letales, los dolientes mexicanos han dejado su huella en los corazones de miles de hombres y mujeres. Algunas veces la tragedia es necesaria para producir el cambio. La acumulaci\u00f3n de los relatos contados en la Caravana por la Paz representan una tragedia de proporciones colosales\u2026<\/p>\n<p>y que debiera ser un cimiento por dem\u00e1s s\u00f3lido sobre el cual actuar.<\/p>\n<p><em> Laura Carlsen es directora del Programa de las Am\u00e9ricas,\u00a0<em><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/es\">www.americas.org\/es<\/a>. Contacto: info@americas.org<\/em><\/em><\/p>\n<p>Sigan a Laura Carlsen en twitter: <a href=\"http:\/\/www.twittr.com\/cipamericas\">www.twittr.com\/cipamericas<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Margarita L\u00f3pez comienza el testimonio de los horribles acontecimientos que marcaron el fin de la vida de su hija en voz baja y uniforme. En una lujosa sala de juntas en Washington, D.C., unas 40 mujeres la escuchan en silencio, las l\u00e1grimas ruedan por sus mejillas. 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