{"id":8865,"date":"2013-01-22T14:43:58","date_gmt":"2013-01-22T19:43:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=8865"},"modified":"2013-01-22T14:43:58","modified_gmt":"2013-01-22T19:43:58","slug":"instituciones-corrompidas-y-criminalizacion-de-la-politica-en-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/instituciones-corrompidas-y-criminalizacion-de-la-politica-en-mexico\/","title":{"rendered":"Instituciones corrompidas y criminalizaci\u00f3n de la pol\u00edtica en M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/mexican-drug-cartel.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-8866\" title=\"mexican-drug-cartel\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/mexican-drug-cartel-300x182.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"182\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/mexican-drug-cartel-300x182.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/mexican-drug-cartel.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>La \u201cguerra contra la droga\u201d, iniciada en diciembre de 2006 por el presidente Felipe Calder\u00f3n, hundi\u00f3 a M\u00e9xico en una grave crisis. M\u00e1s all\u00e1 del dram\u00e1tico balance humano (sobre 50 mil homicidios ligados al narcotr\u00e1fico, 230 mil desplazados que huyen de la violencia, centenares de miles de desapariciones forzadas y decenas de miles de hu\u00e9rfanos, de heridos y de familias en duelo), el coraz\u00f3n del sistema pol\u00edtico mexicano ha sido tocado\u00a0: el retroceso de la legalidad y la violaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los derechos humanos en el contexto de este conflicto armado muestran, de una manera clara, las debilidades y el nivel de corrupci\u00f3n del Estado mismo.<\/p>\n<p>Comprender esta decadencia de las instituciones no es f\u00e1cil. La explicaci\u00f3n a mano, que se impone en general, apunta a la pesada amenaza que el crimen organizado hace recaer sobre el Estado mexicano y las ofensivas concertadas que \u00e9ste sufre \u2013 versi\u00f3n de los hechos retomada y desarrollada por el presidente Calder\u00f3n en todo el pa\u00eds para justificar el reforzamiento de su estrategia de lucha militar contra los carteles de la droga.<\/p>\n<p>La tesis de un crimen organizado que empuja al Estado a sus \u00faltimas trincheras se alimenta tambi\u00e9n de argumentos ya cl\u00e1sicos: se habla de \u201cterritorios controlados\u201d por los carteles, de fuerzas policiales infiltradas por los criminales, de la penetraci\u00f3n de los narcotraficantes en los gobiernos locales y federales, de su capacidad econ\u00f3mica para corromper y de su capacidad militar para poner en cuesti\u00f3n el monopolio \u201cweberiano\u201d del uso de la fuerza.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEstado sitiado o Estado criminal?<\/strong><\/p>\n<p>La imagen de un Estado mexicano expuesto a los ataques m\u00e1s violentos del\u00a0 crimen organizado ha sido ampliamente retransmitida a nivel internacional. As\u00ed, en 2009, un grupo de analistas pol\u00edticos \u2013 estadounidenses en su mayor\u00eda \u2013 presagiaban que la incapacidad del gobierno para contener el poder\u00edo de los carteles muy pronto har\u00eda de M\u00e9xico un \u201cEstado fallido\u201d. Si, seg\u00fan la opini\u00f3n general, el pa\u00eds no cae (a\u00fan) en esta categor\u00eda, tales apreciaciones han sido suficientes para despertar el temor de un colapso nacional y de reforzar, por reacci\u00f3n, la l\u00ednea dura escogida por Felipe Calder\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s recientemente, Washington \u2013 ardiente promotor de la \u201cguerra contra la droga\u201d &#8211; elev\u00f3 a los carteles al rango de \u201cnarcoterroristas\u201d\u00a0<a title=\"\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>\u00a0, significando con ello que sus actividades amenazan no s\u00f3lo la seguridad interior de M\u00e9xico, sino que tambi\u00e9n la de los Estados Unidos. En consecuencia, se podr\u00edan aplicar las medidas extremas previstas por la doctrina del \u201ccontra-terrorismo\u201d elaborada, en su tiempo, por el gobierno de George W. Bush: golpes preventivos, ataques unilaterales, restricciones de las libertades p\u00fablicas.<\/p>\n<p>M\u00e9xico ha sido frecuentemente calificado de \u201cEstado cautivo\u201d, noci\u00f3n desarrollada en Colombia\u00a0 en el apogeo del narcotr\u00e1fico. El vice-presidente de entonces, Francisco Santos, precis\u00f3\u00a0 su contenido en 2003: la corrupci\u00f3n conduce a la apropiaci\u00f3n indebida del sistema institucional \u201cen beneficio de intereses pol\u00edticos o econ\u00f3micos particulares\u201d, haciendo imposible \u00a0\u201cel ejercicio de las responsabilidades p\u00fablicas con el respeto del bien com\u00fan y de la moralidad social\u201d <a title=\"\" href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. \u00a0Es verdad que esta definici\u00f3n describe bastante bien la situaci\u00f3n de M\u00e9xico actual. Los carteles mexicanos, nacidos con la prohibici\u00f3n de las drogas, se han reforzado en el curso del \u00faltimo decenio. Se han aprovechado del desmantelamiento de los grupos colombianos para acrecentar su rol y sus beneficios\u00a0 en este muy lucrativo mercado transnacional. Aunque es dif\u00edcil evaluar con exactitud, sus ingresos se estiman entre 20 y 45 mil millones de d\u00f3lares por a\u00f1o, que provienen fundamentalmente por ventas realizadas a los Estados Unidos \u2013 primer mercado mundial para las drogas il\u00edcitas. Tal volumen de ganancias sugieren que los carteles est\u00e1n prestos a todo para proteger sus actividades \u2026y que tienen los medios para hacerlo.<\/p>\n<p>Corromper no es caro en un pa\u00eds en donde el salario m\u00ednimo es de alrededor de 4 d\u00f3lares por d\u00eda y en donde un agente de la polic\u00eda federal recibe en promedio 685 d\u00f3lares por mes (en ciertos casos, s\u00f3lo 300 d\u00f3lares). En consecuencia, los carteles no tienen gran problema para convencer a los representantes de la ley que cubran sus actividades ilegales, m\u00e1s a\u00fan que tomen parte activa en ellas. El ministro de la Seguridad P\u00fablica de M\u00e9xico, Genaro Garc\u00eda Luna, estima que, cada mes, 100 millones de d\u00f3lares de sobornos riegan a las polic\u00edas locales y federal.\u00a0 Esc\u00e1ndalos de corrupci\u00f3n aparecen todos los d\u00edas en los diarios pese a los costosos programas de \u201climpieza\u201d implementados con el sost\u00e9n de los Estados Unidos. Desconfiando de las fuerzas policiales, el gobierno de Felipe Calder\u00f3n ha desplegado m\u00e1s de 50 mil militares para asegurar la lucha contra los carteles en diferentes lugares del pa\u00eds, en particular al norte, en el\u00a0 estado de Tamaulipas, desgarrado por la violencia. Consecuencias: la amplificaci\u00f3n de la l\u00f3gica de guerra y la corrupci\u00f3n de la Armada en contacto con el tr\u00e1fico de drogas. En mayo de 2012, el arresto de cuatro altos mandos del Ej\u00e9rcito, acusados de lazos con el cartel Beltr\u00e1n Leyva, dio lugar al m\u00e1s bullado esc\u00e1ndalo militar de la era Calder\u00f3n. Y s\u00f3lo se trata de la parte visible del iceberg.<\/p>\n<p>La corrupci\u00f3n invadi\u00f3 tambi\u00e9n al sistema judicial. Las prisiones son conocidas por ser verdaderas bases de operaciones para los carteles. En \u00e9stas, sueltan a los presos\u00a0 de noche para ir a asesinar a rivales o para participar en operaciones de los carteles antes de ser discretamente re-encarcelados al alba. Los narcotraficantes han establecido tan bien su poder detr\u00e1s de los\u00a0 muros de las prisiones que pueden, sin obst\u00e1culos, perpetrar verdaderas masacres de prisioneros miembros de bandas rivales. Las acusaciones \u00a0en \u00a0contra de jueces, aunque ocasionales, esclarecen otro problema a\u00fan m\u00e1s insidioso y m\u00e1s difundido, ligado a esta corrupci\u00f3n: en M\u00e9xico s\u00f3lo el 2 por ciento de los enjuiciamientos penales concluyen con \u00e9xito.<\/p>\n<p>Los hechos alarmantes sobre los cuales uno se apoya para probar la amenaza que impone el crimen organizado sobre el Estado reflejan ciertamente la realidad del pa\u00eds. Sin embargo, es una mala manera de plantear el problema. El Estado mexicano no est\u00e1 ni \u201cfallido\u201d, ni \u201ccautivo\u201d, ni \u201csitiado\u201d. Fundado en profundas contradicciones estructurales, participa en tales actividades criminales y las patrocina. El Estado mexicano funciona seg\u00fan una l\u00f3gica que lo aleja de los principios establecidos por la Constituci\u00f3n y lo pone al servicio de los intereses de \u00e9lites restringidas en vez del Bien Com\u00fan.<\/p>\n<p>En una econom\u00eda alimentada, cada a\u00f1o, por decenas de miles de millones de d\u00f3lares provenientes de los ingresos del narcotr\u00e1fico, tales \u00e9lites evidentemente incluyen a las cohortes del crimen organizado. Esto lleva al Gobierno a violar la ley de manera regular. Hablar de instituciones corrompidas implica que existen en la base &#8211; \u00a0al menos, en teor\u00eda &#8211; instituciones \u201cpuras\u201d, lo que significar\u00eda que, por efecto de contagio, el mal de la corrupci\u00f3n que corroe al cuerpo pol\u00edtico terminar\u00eda por alcanzar el coraz\u00f3n del sistema. Con respecto a M\u00e9xico, esta teor\u00eda no es v\u00e1lida: lo que en ella se entiende por \u201ccorrupci\u00f3n\u201d no es la perversi\u00f3n de un ideal \u00a0puro pre-existente, sino la aplicaci\u00f3n propia de una l\u00f3gica subterr\u00e1nea que beneficia directamente a los dirigentes.<\/p>\n<p><strong>Algo de historia<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>Una mirada al pasado permite descubrir las ra\u00edces de esta desviaci\u00f3n del Estado. El sistema de corrupci\u00f3n masiva que se conoce actualmente fue instalado durante el largo reinado del Partido Revolucionario Institucional (PRI), luego acrecentado por el aumento del\u00a0 poder del crimen organizado transnacional y por las pol\u00edticas anti-drogas que lo acompa\u00f1an.<\/p>\n<p>Creado en 1929, al t\u00e9rmino de la revoluci\u00f3n mexicana, el PRI r\u00e1pidamente se convirti\u00f3 en partido-Estado. Durante setenta y un a\u00f1os continuos (1929-2000)\u00a0 ejerci\u00f3 el poder sin compartirlo y desarroll\u00f3 mecanismos de control social que combinan promesas sociales y pr\u00e1cticas autoritarias (represi\u00f3n brutal de toda oposici\u00f3n, fraude electoral, manipulaci\u00f3n de la ley). Para asegurarse el benepl\u00e1cito de la comunidad internacional, los controladores del sistema establecieron instituciones de apariencia democr\u00e1tica, al abrigo de las cuales desarrollaron pr\u00e1cticas sospechosas para preservarse en el poder. Este proceso ambivalente ha profundamente afectado la organizaci\u00f3n pol\u00edtica de M\u00e9xico hasta hoy.<\/p>\n<p>Ana Laura Magaloni, directora de estudios jur\u00eddicos del Centro de Investigaci\u00f3n y Estudios Econ\u00f3micos (CIDE), remarca que el sistema judicial mexicano, por ejemplo, \u201cfue concebido para la simulaci\u00f3n y la mentira. Fue edificado para ocultar las pr\u00e1cticas ilegales realizadas cada d\u00eda en los sombr\u00edos rincones de las instituciones nacionales. Luego que un agente de la polic\u00eda obtiene informaciones o confesiones\u00a0 por la tortura y la intimidaci\u00f3n, el Ministerio P\u00fablico arma un archivo seg\u00fan el cual todos los procedimientos reglamentarios han sido respetados, enseguida lo remite al juez, quien tambi\u00e9n participa de la comedia\u201d.<\/p>\n<p>Por tanto, desde su creaci\u00f3n las instituciones mexicanas fueron acaparadas y secuestradas por una \u00e9lite pol\u00edtico-econ\u00f3mica preocupada \u00fanicamente de preservar su dominaci\u00f3n, jugando de hecho el rol atribuido al crimen organizado en la definici\u00f3n de un \u201cEstado-cautivo\u201d. As\u00ed, en el a\u00f1o 2000 luego que el Partido de Acci\u00f3n Nacional (PAN) puso t\u00e9rmino al monopolio del PRI con la elecci\u00f3n de Vicente Fox a la presidencia de la rep\u00fablica, una de las primeras decisiones del nuevo partido en el poder fue concluir un pacto con su predecesor para garantizar que el sistema continuar\u00eda a funcionar como siempre. Este acuerdo fue el resultado de una alianza objetiva entre el PAN y el PRI, ambos decididos a implementar las reformas econ\u00f3micas neoliberales en el marco del Acuerdo de Libre Comercio Norteamericano (ALENA). Unidos por sus intereses comunes, se asociaron para repeler la oposici\u00f3n del partido de centro-izquierda y de ciertos sectores de la poblaci\u00f3n\u00a0 a esas restructuraciones.<\/p>\n<p>Hoy, tras doce a\u00f1os de gobierno del PAN, el PRI \u2013 lejos de descomponerse bajo el efecto de una mediocre transici\u00f3n democr\u00e1tica \u2013 parece presto a retomar el poder con ocasi\u00f3n de las elecciones de julio de 2012, seguramente recurriendo a las pr\u00e1cticas fraudulentas elaboradas en el curso de su largo reinado.<\/p>\n<p><strong>La \u201cguerra contra la droga\u201d y el deterioro de las instituciones mexicanas<\/strong><\/p>\n<p>La corrupci\u00f3n, o mejor dicho la deshonestidad, el enriquecimiento il\u00edcito y el abuso de poder han devenido la norma. Juzgando tales pr\u00e1cticas como inevitables, la poblaci\u00f3n termin\u00f3 por resignarse a ello. El PRI se arregl\u00f3 con los carteles de la misma manera que con los sectores l\u00edcitos de la econom\u00eda, tomando lo que necesitaba y dando lo que era necesario. Los narcotraficantes vieron abierta la posibilidad de operar en todo el pa\u00eds a cambio, probablemente, de compartir sus ganancias. Salvo excepciones, una clara delimitaci\u00f3n de zonas de influencia de los diferentes grupos permiti\u00f3 evitar los conflictos. Con estas instituciones pervertidas como marco referencial, la \u201cguerra contra la droga\u201d lanzada por Felipe Calder\u00f3n sumi\u00f3 a M\u00e9xico en una espiral destructiva. Aplicando un modelo desarrollado por los Estados Unidos, el Presidente privilegi\u00f3 la confrontaci\u00f3n directa y la militarizaci\u00f3n de la lucha contra los carteles, desde\u00f1ando los enfoques alternativos (tratamiento de consumidores, prevenci\u00f3n y legalizaci\u00f3n para reducir el mercado de las drogas ilegales, lucha contra la criminalidad financiera, ejecuci\u00f3n de programas sociales, destinados principalmente a los j\u00f3venes).<\/p>\n<p>Los resultados mort\u00edferos de esta pol\u00edtica no se hicieron esperar. Cada vez que un jefe es puesto fuera de juego (arrestado o asesinado) por el gobierno, una organizaci\u00f3n rival se precipita en la brecha para disputar al cartel debilitado el control de su territorio y sus v\u00edas de circulaci\u00f3n y de exportaci\u00f3n de la droga. Fuera de la explosi\u00f3n de violencia, esas luchas de poder suscitadas por la irrupci\u00f3n del gobierno en un juego criminal hasta ese entonces bien regulado tuvieron un efecto devastador sobre las instituciones porque la competencia que opone, en el terreno, a los carteles rivales se tradujo\u00a0 en una \u201ccarrera por corromper\u201d en la cual cada uno trata de comprar el silencio de los responsables pol\u00edticos locales, de ganarse la protecci\u00f3n de las fuerzas de seguridad y de controlar a los jueces y a la administraci\u00f3n carcelaria. En 2009, la comisi\u00f3n Drogas y Democracia en Am\u00e9rica Latina (que reuni\u00f3 a ex jefes de Estado de la regi\u00f3n, de los cuales varios hab\u00edan dirigido sus propias \u201cguerras contra la droga\u201d cuando estaban en el poder) admiti\u00f3 que ese fen\u00f3meno era una de las principales consecuencias negativas de las pol\u00edticas de prohibici\u00f3n y de la guerra \u201cperdida\u201d contra las drogas.<\/p>\n<p>La batalla que hace furor en M\u00e9xico, por lo tanto, no opone a \u201cbondadosos\u201d responsables pol\u00edticos contra \u201cmalvados\u201d carteles cuyos ataques deben ser repelidos para salvar la democracia (con algunos tr\u00e1nsfugas de lado y lado) sino que es el fruto de una verdadera mezcla de fronteras entre organizaciones criminales e instituciones estructuralmente pervertidas \u2013 una situaci\u00f3n confusa que los ataques lanzados por el Estado rindieron explosiva.<\/p>\n<p>El crimen organizado es, primero y ante todo, un comercio. En M\u00e9xico, se estima que genera anualmente entre 20 y 45 mil millones de d\u00f3lares, con una tasa de ganancia calculada en 80 por ciento. Por lo tanto, los carteles disponen de recursos gigantescos, de los cuales una parte es distribuida a los representantes pol\u00edticos y a los funcionarios (agentes de fronteras y de aduanas, polic\u00edas, alcaldes y concejales municipales, soldados y oficiales hasta el m\u00e1s alto grado de la jerarqu\u00eda militar).\u00a0 Por otra parte, millones de d\u00f3lares provenientes del narcotr\u00e1fico son inyectados en la econom\u00eda mexicana alimentando las reservas, favoreciendo las inversiones y consolidando las instituciones financieras oficiales (bancos y bolsas de valores). El dinero llega tambi\u00e9n a los comerciantes de armas \u2013 a menudo estadounidenses &#8211; , a los cuales los carteles les compran material ultra sofisticado con la finalidad de repeler las incursiones de las bandas rivales. As\u00ed, son numerosos aqu\u00e9llos en M\u00e9xico (como tambi\u00e9n en los Estados Unidos, tanto entre los actores econ\u00f3micos como pol\u00edticos) que, sin pertenecer a los carteles, se benefician ampliamente de las consecuencias financieras de sus actividades y no tienen ning\u00fan inter\u00e9s en verlas desaparecer.<\/p>\n<p>En cuanto, polic\u00edas y militares, como lo se\u00f1ala la empresa estadounidense de an\u00e1lisis geopol\u00edtico Stratfor, \u201cse sienten tanto menos motivados a tomar los riesgos necesarios para una acci\u00f3n eficaz si obtienen mayores beneficios en permanecer ineficaces. No es incompetencia sino una pol\u00edtica nacional racional. La pol\u00edtica de M\u00e9xico es coherente: se hacen todos los esfuerzos posibles para parecer en lucha contra el narcotr\u00e1fico y no ser acusado de promoverlo. El gobierno no ve inconvenientes a que algunos contrabandistas sean liquidados en tanto no afecte los ingresos de dinero\u201d. <a title=\"\" href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>\u00a0Si Stratford se interesa aqu\u00ed en las fuerzas de seguridad, tambi\u00e9n precisa que el diagn\u00f3stico se aplica al Estado en su conjunto. La administraci\u00f3n mexicana, tanto como su vecina estadounidense, tiene un gran inter\u00e9s econ\u00f3mico en dejar prosperar el comercio lucrativo de la droga. Los mecanismos elaborados para luchar contra esas actividades ilegales permanecen artificiales y s\u00f3lo sirven para cubrir de un barniz de orden y de moralidad una situaci\u00f3n que, al final, es muy beneficiosa.<\/p>\n<p>Esta \u201csimulaci\u00f3n\u201d institucional va m\u00e1s all\u00e1 de la lucha contra el tr\u00e1fico de droga, se extiende, por ejemplo, a los derechos humanos y a la lucha contra la discriminaci\u00f3n en contra de las mujeres. As\u00ed la jurista Andrea Medina se\u00f1ala que el Estado mexicano \u201cinvierte sumas fenomenales en propaganda internacional para difundir el mensaje que todo va bien y\u00a0 a\u00fan que el funcionamiento de la justicia mejora. Sin duda alguna, el Estado mexicano ha financiado e implementado programas de formaci\u00f3n y de calificaci\u00f3n profesionales, pero este g\u00e9nero de acciones no pesan en absoluto en los mecanismos \u00a0estrat\u00e9gicos de la discriminaci\u00f3n con respecto a las mujeres o\u00a0 las dificultades de acceso a la justicia\u201d.<\/p>\n<p>El Estado despliega una vasta gama de instrumentos (procedimientos burocr\u00e1ticos, regulaciones, procuradores especiales, declaraciones pol\u00edticas) para hacer creer que est\u00e1 abocado a hacer aplicar las leyes o los tratados internacionales que, en realidad, no para de socavar. El problema del no-respeto de esas normas no deriva de la corrupci\u00f3n de instituciones por otra parte sanas y funcionales, sino que es el resultado de una carencia de voluntad pol\u00edtica y de una complicidad activa con las organizaciones criminales.<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>La soberan\u00eda del pueblo<\/strong><\/p>\n<p>La crisis provocada por la \u201cguerra contra la droga\u201d revel\u00f3 el verdadero rostro del Estado mexicano lo que podr\u00eda obligarlo a repensar sus relaciones con la sociedad civil. La inacci\u00f3n gubernamental, sumada a los fraudes electorales de 1988 y de 2006, desgast\u00f3 el fr\u00e1gil lazo que constitu\u00eda la democracia representativa y la organizaci\u00f3n de elecciones. La poblaci\u00f3n no se siente representada por las instituciones visiblemente poco preocupadas del Bien Com\u00fan y cuyo funcionamiento \u00a0ha empeorado con el recrudecimiento de las luchas de poder entre los carteles\u00a0 como entre bandas y representantes del Estado.<\/p>\n<p>En el curso de los \u00faltimos meses, el pueblo mexicano decidi\u00f3 reivindicar su soberan\u00eda. Exige el derecho de influir en la pol\u00edtica del Estado o, al menos, expresar sus opiniones. Se han desarrollado en todo el\u00a0 pa\u00eds movimientos sociales que exigen el fin de la pretendida \u201cguerra contra la droga\u201d. Los estudiantes comenzaron a organizarse para protestar contra la presencia de un candidato del PRI en la elecci\u00f3n presidencial, rechazando la perspectiva de un retorno al poder del partido-Estado y exigiendo la implementaci\u00f3n de un sistema representativo m\u00e1s transparente.<\/p>\n<p>Esos movimientos sociales constituyen para M\u00e9xico, la \u00fanica esperanza de lograr alcanzar los cambios estructurales que son necesarios para romper la complicidad entre las instituciones y las organizaciones criminales y as\u00ed terminar con la violencia.<\/p>\n<p><em>Laura Carlsen es la Directora del Programa de las Am\u00e9ricas\u00a0 ( <\/em><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/\"><em>www.americas.org<\/em><\/a><em>) <\/em><em><\/em><\/p>\n<p>Traducido por <strong>Luis Humberto Toledo Vilca<\/strong><\/p>\n<div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Ver Laura Carlsen, \u00ab\u00a0Whay should we care about Mexico\u00a0?\u00a0\u00bb, 12\u00a0de mayo de 2011, https:\/\/www.americas.org\/archives\/5742.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> \u00ab\u00a0La captura del Estado\u00a0\u00bb, 20\u00a0de noviembre de\u00a0 2003, http:\/\/www.vicepresidencia.gov.co\/Es\/Prensa\/Discursos\/Paginas\/031120.aspx.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> George Friedman, \u00ab\u00a0Mexico and the failed State revisited\u00a0\u00bb, 6\u00a0abril de 2010, http:\/\/www.stratfor.com\/weekly\/20100405_mexico_and_failed_state_revisited.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u201cguerra contra la droga\u201d, iniciada en diciembre de 2006 por el presidente Felipe Calder\u00f3n, hundi\u00f3 a M\u00e9xico en una grave crisis. M\u00e1s all\u00e1 del dram\u00e1tico balance humano (sobre 50 mil homicidios ligados al narcotr\u00e1fico, 230 mil desplazados que huyen de la violencia, centenares de miles de desapariciones forzadas y decenas de miles de hu\u00e9rfanos, de heridos y de familias en duelo), el coraz\u00f3n del sistema pol\u00edtico mexicano ha sido tocado : el retroceso de la legalidad y la violaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los derechos humanos en el contexto de este conflicto armado muestran, de una manera clara, las debilidades y el nivel de corrupci\u00f3n del Estado mismo.<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":8866,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4916,4919,4914],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-8865","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-derechos-humanos","category-migracion","category-paz-y-seguridad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8865","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8865"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8865\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8866"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8865"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8865"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8865"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=8865"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}