{"id":9267,"date":"2013-03-29T02:37:00","date_gmt":"2013-03-29T07:37:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=9267"},"modified":"2013-03-29T02:37:00","modified_gmt":"2013-03-29T07:37:00","slug":"nunca-fuimos-victimas-somos-sobrevivientes-llenas-de-esperanza-mujeres-de-atenco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/nunca-fuimos-victimas-somos-sobrevivientes-llenas-de-esperanza-mujeres-de-atenco\/","title":{"rendered":"\u201cNunca fuimos v\u00edctimas, somos sobrevivientes llenas de esperanza\u201d: mujeres de Atenco"},"content":{"rendered":"<p id=\"BlogDate\"><strong><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/atenco-portada.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-9268\" title=\"atenco-portada\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/atenco-portada-300x221.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"221\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/atenco-portada-300x221.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/atenco-portada.jpg 548w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<div id=\"BlogContent\">\n<p><strong>Por B\u00e1rbara Italia M\u00e9ndez<\/strong><\/p>\n<p><em>La autora de esta historia colectiva reivindica que lograron sobrevivir a la estrategia de tortura sexual del Estado mexicano, y se\u00f1ala que su lucha no es por terapia sicol\u00f3gica, dinero o vivienda, sino por justicia. <\/em><\/p>\n<p><em>El Estado mexicano, que se\u00f1al\u00f3 de mentirosas a las mujeres sobrevivientes de la tortura sexual durante la represi\u00f3n en Atenco y Texcoco en 2006, ahora busca dar disculpas y lograr una \u201csoluci\u00f3n amistosa\u201d por las acciones, que son parte de su fracasada estrategia por frenar la organizaci\u00f3n de abajo y a la izquierda. Las sobrevivientes lo rechazan y reiteran que seguir\u00e1n su demanda de justicia, que va m\u00e1s all\u00e1 incluso de las acciones jur\u00eddicas<\/em>.<\/p>\n<p>En un par de meses se cumplir\u00e1n siete a\u00f1os de los brutales operativos policiales ocurridos en Texcoco y San Salvador Atenco. Su saldo es bien conocido: cateos ilegales; cientos de detenciones arbitrarias; el asesinato de Javier Cort\u00e9s Santiago y Alexis Benhumea\u00a0 a manos de la polic\u00eda; la tortura f\u00edsica y psicol\u00f3gica de todas las personas arrestadas; y la expulsi\u00f3n ilegal de cinco personas\u00a0 extranjeras. El caso de las mujeres fue especial, ya que adem\u00e1s de padecer la violencia generalizada, fuimos sometidas a la tortura sexual, de la que se documentaron por lo menos 26 casos.<\/p>\n<p>La violencia institucional no s\u00f3lo se tradujo en c\u00e1rcel, asesinato y tortura; luego enfrentamos la represi\u00f3n judicial, procesos interminables; sentencias inauditas\u00a0 -hasta por 112 a\u00f1os de prisi\u00f3n-. Tras conseguir la libertad de todos y todas despu\u00e9s de a\u00f1os de movilizaci\u00f3n y resistencia, no podemos dejar de percibir que la impunidad ha sido el com\u00fan denominador en este asunto.<\/p>\n<p>En las primeras horas de la detenci\u00f3n, en el enorme comedor de visitas del penal de Santiguito, nos encontr\u00e1bamos las mujeres en silencio, esperando pasar a rendir declaraci\u00f3n. Una chica comenz\u00f3 a relatar la tortura, y reconoc\u00ed en la mirada de aquellas mujeres mi propio dolor y el agobio del silencio. La rabia nos empez\u00f3 a hinchar el coraz\u00f3n, la fuerza comenz\u00f3 a retornar a nuestros cuerpos, comprendimos entonces que est\u00e1bamos vivas y, desde ese momento, juntas.<\/p>\n<p>Hemos vivido la criminalizaci\u00f3n y estigmatizaci\u00f3n. Los diferentes funcionarios del gobierno federal y estatal nos llamaron mentirosas, inventando que segu\u00edamos un manual utilizado por grupos radicales para inculpar falsamente a los agentes polic\u00edacos de violaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La impunidad anunciada<\/strong><\/p>\n<p>Acudir a las autoridades para denunciar la represi\u00f3n parec\u00eda una locura. Ellos usaban a los medios de comunicaci\u00f3n comerciales para anunciar que no exist\u00edan denuncias formales, cuando seg\u00fan su preciado Estado de derecho deb\u00eda seguirse una investigaci\u00f3n por oficio ante las evidencias f\u00edsicas de tortura. Nosotras decidimos no legitimar sus mentiras con nuestro silencio: Denunciamos.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 el largo peregrinar acudiendo a la Fiscal\u00eda Especial para la Atenci\u00f3n de Delitos Relacionados con Actos de Violencia en Contra de las Mujeres (FEVIM) -ahora FEVIMTRA (Fiscal\u00eda Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de personas). Pasaron dos a\u00f1os en donde rendimos declaraci\u00f3n; ampliamos declaraci\u00f3n; nos sometieron a peritajes; m\u00e1s citaciones y demagogia; padecimos a las diferentes fiscales que pretend\u00edan hacerse de capital pol\u00edtico con nuestra demanda de justicia. Elena P\u00e9rez Duarte, entonces fiscal, nos hablaba como madre adolorida por sus hijas ca\u00eddas en desgracia; despu\u00e9s vino Guadalupe Morf\u00edn, que con su prepotencia dijo que no hab\u00eda avances y que no nos hici\u00e9ramos falsas ilusiones respecto a consignar el caso.<\/p>\n<p>La Procuradur\u00eda General de Justicia del Estado de M\u00e9xico (PGJEM) llevaba una investigaci\u00f3n llena de irregularidades. Donde 29 polic\u00edas hab\u00edan sido se\u00f1alados directamente por una compa\u00f1era denunciante, las autoridades procesaron a 9 de ellos por los delitos de abuso de autoridad y actos libidinosos, pero nunca por tortura. En resumen, todos los polic\u00edas fueron absueltos y el costo emocional para nuestra compa\u00f1era fue devastador.<\/p>\n<p>En este contexto acudimos en abril de 2008 a la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con la petici\u00f3n de que investigara lo ocurrido el tres y cuatro de mayo de 2006. Supimos entonces que nos encontr\u00e1bamos en medio de un proceso que por lo menos se llevar\u00eda siete a\u00f1os m\u00e1s.<\/p>\n<p>La simulaci\u00f3n ha sido la estrategia del Estado mexicano. En febrero de 2009, la Suprema Corte de Justicia de la Naci\u00f3n (SCJN), en su dictamen respecto a la investigaci\u00f3n del caso, reconoce <em>\u201c<\/em>la flagrante violaci\u00f3n a las garant\u00edas individuales y abuso de autoridad<em>\u201d<\/em>. Sin embargo, a Enrique Pe\u00f1a Nieto, Eduardo Medina Mora, Genaro Garc\u00eda Luna, Wilfrido Robledo y cualquier autoridad que haya participado en la planeaci\u00f3n y ejecuci\u00f3n de los operativos se le deslind\u00f3 de toda responsabilidad del ejercicio de la fuerza p\u00fablica, argumentando que los polic\u00edas actuaron por cuenta propia, diluyendo as\u00ed la responsabilidad de la cadena de mando y de los funcionarios part\u00edcipes.<\/p>\n<p>En septiembre del mismo a\u00f1o, la FEVIMTRA, declin\u00f3 la competencia a la PGJEM, no sin que antes Guadalupe Morf\u00edn sacara su tajada pol\u00edtica al declarar ante los medios de comunicaci\u00f3n la consignaci\u00f3n federal del caso en el contexto de su salida de la fiscal\u00eda para candidatearse para ser titular de la Comisi\u00f3n Nacional de Derechos Humanos. \u00a1Qu\u00e9 m\u00e1s da una mentira en la carrera de altos vuelos de la exfiscal!.<\/p>\n<p>Pasaron los a\u00f1os y el Estado mexicano hizo todo lo necesario para perpetuar la impunidad. Fue hasta julio del a\u00f1o pasado, que durante la exanimaci\u00f3n a la que fueron sometidas las autoridades mexicanas por parte del Comit\u00e9 CEDAW de la ONU (Comit\u00e9 para la eliminaci\u00f3n de todas las formas de discriminaci\u00f3n contra la mujer), realizada en Nueva York, con bombos y platillos se anunci\u00f3 que la Procuradur\u00eda hab\u00eda consignado y arrestado a dos polic\u00edas por actos de tortura en agravio de nosotras. Extraordinaria coincidencia que giraran \u00f3rdenes de aprehensi\u00f3n el mismo d\u00eda en que se le cuestionar\u00eda al Estado acerca de las investigaciones.<\/p>\n<p>El panorama le cambi\u00f3 a partir del 14 de marzo el Estado mexicano. Durante la audiencia de fondo ante la Comisi\u00f3n Interamericana, en un acto desesperado por mantener intacta su imagen de garante de los derechos humanos ante organismos internacionales, se dirigi\u00f3 a nosotras diciendo ofrecer \u201cdisculpas\u201d y exigiendo su derecho de convenir una salida \u201camistosa\u201d, un derecho que visto desde el poder, est\u00e1 por encima de nuestro derecho de justicia. Dejamos de ser las mentirosas, nos ofrecieron becas y apoyos. De sus bocas salio la palabra \u201csolidaridad\u201d, como si \u00e9sta pudiera venir de los de arriba.<\/p>\n<p>No fue dif\u00edcil tomar una decisi\u00f3n al respecto. \u00a1No creemos en las promesas de las autoridades mexicanas! Hemos entendido durante estos a\u00f1os que lo que nos ha fortalecido y nos permite seguir explorando los caminos hacia la justicia, la construcci\u00f3n de la memoria y la reparaci\u00f3n no est\u00e1 exclusivamente en los espacios jur\u00eddicos.<\/p>\n<p>Hemos encontrado eco y solidaridad en nuestras organizaciones y colectivos, incluso en la sociedad en general. Nuestra apuesta sigue siendo la organizaci\u00f3n y el fortalecimiento de los procesos colectivos. Sabemos que la tortura sexual es una herramienta poderos\u00edsima usada para rompernos y desmovilizarnos.<\/p>\n<p>Logramos hablar del tema de forma franca y abierta, sin tab\u00fas, desmontamos la victimizaci\u00f3n y el estigma, logramos colocar el t\u00e9rmino tortura sexual en un sitio visible, la forma en que se instrumenta y el da\u00f1o que causa. Avanzamos en estrategias de afrontamiento individuales y colectivas. Nunca fuimos v\u00edctimas, somos sobrevivientes, llenas de esperanza por cambiar el actual estado de las cosas. Nuestra lucha no es por becas, programas y terapias psicol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Los hechos en Texcoco y Atenco no fueron la decisi\u00f3n de un par de polic\u00edas nerviosos a los que se <em>les pas\u00f3 la mano<\/em>; fue un acto concertado por los tres niveles de gobierno. Los tres partidos pol\u00edticos m\u00e1s relevantes (Partido Acci\u00f3n Nacional, Partido Revolucionario Institucional y Partido de la Revoluci\u00f3n Democr\u00e1tica) se hermanaron para reprimir y detener a la organizaci\u00f3n nacional en torno a la Sexta Declaraci\u00f3n de la Selva Lacandona del EZLN y La Otra Campa\u00f1a. Sus cr\u00edmenes han sido en vano.<\/p>\n<p>Seguiremos caminando abajo y a la izquierda.<em><\/em><\/p>\n<p><em>Barbara Italia Mendez, activista social y sobreviviente de tortura sexual en San Salvador Atenco.<\/em><\/p>\n<p><em><a href=\"http:\/\/desinformemonos.org\/2013\/03\/guerreras-de-atenco\/\">Publicado el 18 de marzo<\/a> en desinform\u00e9monos.org. <\/em><\/p>\n<p><strong>Comparecencia de B\u00e1rbara Italia M\u00e9ndez ante la CIDH, 13 de marzo de 2013:<\/strong><em><strong> <\/strong><\/em><\/p>\n<p>http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=pwX3vUxPlsA&amp;feature=youtu.be\u00a0 <strong><\/strong><em><strong><br \/>\n<\/strong><\/em><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La autora de esta historia colectiva reivindica que lograron sobrevivir a la estrategia de tortura sexual del Estado mexicano, y se\u00f1ala que su lucha no es por terapia sicol\u00f3gica, dinero o vivienda, sino por justicia. <\/p>\n","protected":false},"author":316,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-9267","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-democracia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9267","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/316"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9267"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9267\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9267"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9267"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9267"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=9267"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}