{"id":9585,"date":"2013-05-24T18:20:16","date_gmt":"2013-05-24T23:20:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=9585"},"modified":"2013-05-24T18:20:16","modified_gmt":"2013-05-24T23:20:16","slug":"villa-31-buenos-aires-la-autonomia-es-tan-necesaria-como-posible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/villa-31-buenos-aires-la-autonomia-es-tan-necesaria-como-posible\/","title":{"rendered":"Villa 31-Buenos Aires: La autonom\u00eda es tan necesaria como posible"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Villa-31-bis-51.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-9588\" title=\"Villa 31 bis 5\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Villa-31-bis-51-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Villa-31-bis-51-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Villa-31-bis-51.jpg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><em>No hay c\u00e1rceles para la autonom\u00eda. Ni contextos que la hagan imposible. La experiencia de la Corriente Villera Independiente en la Villa 31 (Retiro) en Buenos Aires, ense\u00f1a que a\u00fan en las m\u00e1s dif\u00edciles condiciones materiales y navegando contra la corriente, se puede colocar la autonom\u00eda en el centro de las construcciones colectivas.<\/em><\/p>\n<p>\u201cEsto es algo limpio\u201d, dice Dora. Cuando pronuncia \u201climpio\u201d, la sonrisa ilumina su rostro y contagia una potente paz interior. \u201cNo le debemos nada al gobierno. El m\u00e9dico, las promotoras, todo lo hacemos sin esperar una moneda. Esto es limpio, es genuino, no est\u00e1 contaminado\u201d.<\/p>\n<p>Dora nos recibe en la Casa de las Mujeres de la Villa 31 bis, un espacio creado por la Corriente Villera Independiente para albergar mujeres que sufren violencia dom\u00e9stica. La acompa\u00f1an Graciela, que es promotora de salud formada en el Centro de Salud Comunitaria, su hija M\u00f3nica, Celina y Lupe, dos bolivianas que aprenden a leer en la Primaria Popular, y media docena de mujeres que trabajan para inaugurar la casa.<\/p>\n<p>La Villa 31 o Retiro tiene una larga historia. En la d\u00e9cada de 1930 los inmigrantes polacos que escapaban del hambre crearon un conjunto de viviendas precarias cerca del puerto. La <em>villa miseria<\/em>, o villa a secas, es un barrio irregular tipo <em>favela<\/em>. Con el desarrollo industrial llegaron inmigrantes del norte argentino. En 1976, a\u00f1o del golpe de Estado militar, las villas de la ciudad de Buenos Aires ten\u00edan 213.000 habitantes, casi el 10% de la poblaci\u00f3n de la capital.<\/p>\n<p>La dictadura erradic\u00f3 violentamente a m\u00e1s de 150.000 vecinos, pero desde 1983 comenzaron a repoblarlas. En 2001 ten\u00edan unos 100.000 habitantes y seg\u00fan el censo de 2010 ya viven 163.000 personas. \u201cLas villas son el \u00fanico territorio de la ciudad en los que se verifica un crecimiento demogr\u00e1fico significativo\u201d, asegura el investigador Pablo Vitale<a title=\"\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>. Hoy est\u00e1n habitadas casi en su totalidad por argentinos del norte, paraguayos, bolivianos y peruanos.<\/p>\n<p>Las villas son barrios autoconstruidos por sus propios habitantes en terrenos ocupados, con viviendas precarias y pocos servicios. Habitualmente los vecinos se \u201ccuelgan\u201d de la luz y el acceso al agua potable ha sido posible por las presiones sobre el municipio. Otros servicios como la recogida de basura y el saneamiento son precarios e insuficientes.<\/p>\n<p>En la capital de Buenos Aires hay 21 villas, aunque el n\u00famero tiende a crecer por la permanente expulsi\u00f3n de personas de las \u00e1reas rurales por los monocultivos de soja. Observando el mapa de la ciudad, se las encuentra mayoritariamente en la zona sur, la m\u00e1s popular, pero la Villa 31 est\u00e1 en pleno centro, en el principal foco de la especulaci\u00f3n inmobiliaria (Puerto Madero) y pegada a las estaciones de autobuses y trenes.<\/p>\n<p>Las villas tensionan el concepto de \u201cperiferia urbana\u201d. Aunque est\u00e9n en el centro de una gran ciudad como la capital argentina, son periferia material desde el punto de vista del acceso a los servicios, el empleo y la infraestructura. Pero son a la vez periferia simb\u00f3lica porque en ellas viven los marginalizados por el modelo extractivista, los m\u00e1s pobres, los que tienen la piel del color de la tierra.<\/p>\n<p>Sin embargo, las villas han demostrado ser los espacios de mayor continuidad en la resistencia al modelo<a title=\"\" href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. Por la pobreza extrema de sus habitantes, por la riqueza que los rodea, que los lleva a tomar conciencia de la desigualdad, pero sobre todo por el prolongado compromiso de una parte de la sociedad: sacerdotes que se fueron a vivir a las villas, universitarios y estudiantes que se comprometen con los m\u00e1s pobres y dedican buena parte de su tiempo a hermanarse con ellos.<\/p>\n<p><strong>Salud comunitaria<\/strong><\/p>\n<p>Para llegar al Centro de Salud Comunitaria hay que recorrer media villa por calles que las lluvias transforman en barrizales. Vale la pena caminar despacio para observar las telara\u00f1as que forman los cables de luz, detenerse en las viviendas de varios pisos, todas con escaleras externas en forma de caracol, disfrutar los vivos colores de las fachadas, las tiendas donde las mujeres y los chicos no pierden detalle del andar de los forasteros.<\/p>\n<p>Con Hern\u00e1n pasamos a saluda<a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Villa-31-bis-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-9591\" title=\"Villa 31 bis 4\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Villa-31-bis-4-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Villa-31-bis-4-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Villa-31-bis-4.jpg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>r a las mujeres que se api\u00f1an frente al comedor popular, cada vez m\u00e1s concurrido a medida que se acerca el mediod\u00eda<a title=\"\" href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>. Mientras esperamos al doctor, me explica c\u00f3mo funcionan los comedores: \u201cLos alimentos se los sacamos al gobierno con piquetes. Hay unas 70 familias por comedor que trabajan por grupos de seis a ocho en forma voluntaria y rotativa una vez por semana, as\u00ed garantizan un plato de comida para la familia\u201d.<\/p>\n<p>El \u201cdoctor\u201d es un flaco alto que llega en bicicleta y se presenta como Guido. El centro de salud es una habitaci\u00f3n de cinco metros por cinco con suelo de cer\u00e1micas y azulejos en las paredes; luce limpia, iluminada y prolija. La camilla, la balanza y los estantes repletos de medicamentos nos reciben junto a un cartel que reza: \u201cCentro de Salud Comunitaria El Che\u201d.<\/p>\n<p>Guido abre el candado, arrima una silla y suelta palabras a borbotones. \u201cEl centro lo abrimos el 21 de setiembre de 2012, pero empezamos con asambleas en mayo y junio para conocer las problem\u00e1ticas de salud en el barrio y ver c\u00f3mo podemos intervenir. Se trata de que los vecinos tomen en sus manos la salud y nosotros les damos una mano en lo que sabemos\u201d.<\/p>\n<p>Est\u00e1n formando doce promotores de salud (casi todas mujeres de 25 a 40 a\u00f1os) que recorren las casas para controlar el peso de los ni\u00f1os, hacen encuestas sobre los principales problemas sanitarios y atienden el consultorio. La villa tiene dos sectores separados por una autopista a\u00e9rea: la Villa 31 tiene 15.000 habitantes y es la m\u00e1s antigua; la Villa 31 bis tiene 20.000, donde trabaja la Corriente Villera con 20 merenderos, seis comedores populares, tres cuadrillas de trabajo, el centro de salud, la primaria popular y el centro de mujeres<a title=\"\" href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>Como buena parte de los universitarios que acuden a las villas, Guido comenz\u00f3 su militancia en la facultad. Trabaja como m\u00e9dico y en su tiempo libre atiende el centro de salud pero tambi\u00e9n participa en una c\u00e1tedra de salud comunitaria cuyos estudiantes hacen pr\u00e1cticas en las villas. \u201cPor un lado formamos promotores de salud en el barrio, hacemos control de ni\u00f1os, pediatr\u00eda y medicina general de adultos, pero tambi\u00e9n salimos a hacer campa\u00f1as de salud casa por casa\u201d, explica.<\/p>\n<p>En toda la villa el gobierno dispone de un solo dispensario de salud para 35.000 habitantes, instalado en un extremo de la villa. \u201cLos del fondo no llegan porque dan pocos turnos y no pueden cruzar todo el barrio a las 3 de la ma\u00f1ana. Entonces anunciamos que vamos a estar en la casa de una compa\u00f1era o en un comedor popular para hacer control de peso de los ni\u00f1os. El centro lo abrimos lunes, jueves y s\u00e1bados\u201d.<\/p>\n<p>Los problemas respiratorios son los que m\u00e1s afectan a los ni\u00f1os por la humedad y porque hay muchos contaminantes ambientales que provocan asmas y bronquitis por plomo, metales pesados y otros t\u00f3xicos en el suelo y en el aire, producto de la quema de basura. Las casas tienen problemas de ventilaci\u00f3n y de hacinamiento y toda la villa sufre con el agua porque no es potable. Quienes pueden, compran agua envasada.<\/p>\n<p>En el centro se turnan tres m\u00e9dicos titulados, cuatro estudiantes avanzados y las doce promotoras. Atienden a unas 200 personas por semana entre las que acuden al centro y las que visitan en sus casas. \u201cHacemos rifas y fiestas para pagar el alquiler y los medicamentos los proveen los visitadores m\u00e9dicos y m\u00e9dicos amigos pero la mayor parte los conseguimos con piquetes en Disprofarma (centro de distribuci\u00f3n de productos farmac\u00e9uticos). El Estado no nos da nada\u201d, asegura Guido.<\/p>\n<p>Los del centro de salud estatal no salen al barrio pero les piden ayuda para atender a la poblaci\u00f3n. \u201cEst\u00e1n muy ligados al modelo m\u00e9dico hegem\u00f3nico contra el que tratamos de luchar, ellos van con guardapolvos blancos y nosotros nos vestimos como cualquier vecino porque no queremos poner esa distancia entre el depositario del saber y la gente com\u00fan\u201d.<\/p>\n<p>Guido dice que los m\u00e9dicos a menudo se burlan de las creencias de los vecinos, sobre todo de peruanos, paraguayos, bolivianos e inmigrantes del norte argentino. \u201cHay modos de abordar enfermedades propias de otra cultura. Si una madre me dice que no le da de mamar al hijo porque tiene <em>susto<\/em>, yo no le puedo negar eso, porque para ella existe y hay que ver c\u00f3mo contenerlo y trabajarlo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa idea de la gente es que el m\u00e9dico es el que sabe y esa l\u00f3gica hegem\u00f3nica est\u00e1 muy legitimada en la sociedad, por eso les pedimos que no nos digan doctor, que nos llamen por el nombre\u201d. Con el objetivo de afirmar la autoestima de los vecinos, el centro de salud va incorporando saberes tradicionales como el uso de hierbas medicinales. Para dar el ejemplo, los m\u00e9dicos se encargan de barrer el centro de salud, aunque a los usuarios no les parece bien.<\/p>\n<p>El centro es gestionado por los propios vecinos. A fines de 2012 hicieron una asamblea para trazar un balance colectivo de los problemas del centro de salud. Luego de la fiesta y de los juegos para los ni\u00f1os, lleg\u00f3 el momento de reflexi\u00f3n. \u201cUna de las cr\u00edticas fue que no abrimos un d\u00eda que se hab\u00eda inundado el barrio y nos pidieron que aunque llueva y se inunde debemos abrir el centro de salud\u201d.<\/p>\n<p><strong>Un refugio para las mujeres<a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Villa-31-bis1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-9592\" title=\"Villa 31 bis\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Villa-31-bis1-200x300.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Villa-31-bis1-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Villa-31-bis1.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p>\u201cLa salud y la violencia de g\u00e9nero est\u00e1n muy relacionadas\u201d, dice Graciela, una joven promotora que nos acompa\u00f1a dos cuadras m\u00e1s all\u00e1 hasta el Centro de las Mujeres. \u201cSi hay violencia de g\u00e9nero no hay salud porque la violencia enferma. Las mujeres somos la clave del barrio, aunque en la Corriente Villera hay tanto hombres como mujeres\u201d.<\/p>\n<p>En el camino explica que en la villa se eligen 120 delegados y diez consejeros por voto secreto. La Corriente consigui\u00f3 casi la mitad de los delegados y cuatro de los cinco consejeros de la Villa 31 bis. Considera que todo el trabajo que hacen es para crear \u201cpoder popular\u201d. \u201cEl 8 de marzo hicimos por primera vez una marcha en el barrio contra la violencia contra las mujeres. Queremos ir corriendo a los punteros de los partidos y crear con la gente situaciones de poder que permitan ir mejorando la salud, la educaci\u00f3n. Compramos un cami\u00f3n para traer las garrafas de gas y venderlas al precio real, porque los cobran el doble del precio oficial\u201d.<\/p>\n<p>En el camino hacia la Casa de las Mujeres pueden verse, colgados de los postes de luz, peque\u00f1os carteles hechos a mano que dicen: \u201cDonde el pueblo manda el gobierno obedece\u201d. Llegamos a una amplia sala con revoque a la vista sin pintar. Los materiales y herramientas de construcci\u00f3n delatan un trabajo a\u00fan sin terminar. Nos recibe un grupo de mujeres de mediana edad. Dora nos indica sentarnos.<\/p>\n<p>\u201cAc\u00e1 empezamos la lucha hace much\u00edsimos a\u00f1os porque no hab\u00eda ni agua, s\u00f3lo una canilla comunitaria donde todos los d\u00edas nos pele\u00e1bamos con los vecinos para cargar agua. Y ah\u00ed empezamos\u201d. Dora relata c\u00f3mo fueron aprendiendo que las necesidades de todos son las mismas, que todos pasan semanas sin luz cuando los nudos de cables entran en cortocircuito y que las ambulancias no ingresan al barrio por el mal estado de las calles.<\/p>\n<p>Explica las razones que las llevaron a crear la Casa de las Mujeres: \u201cLa casa fue decidida por las necesidades de las compa\u00f1eras, porque vamos a una marcha y al d\u00eda siguiente la mujer viene golpeada porque lleg\u00f3 tarde. Hacemos talleres una vez por semana a los que asisten hasta 30 mujeres, un trabajo educativo para que cada una sepa que no est\u00e1 sola. Cuesta mucho reconocer que el que m\u00e1s te quiere te golpea. Es doloroso para el que cuenta y para el que escucha\u201d.<\/p>\n<p>Defienden el aborto legal, seguro y gratuito, y debaten sobre sexualidad con apoyo de las promotoras de salud, y de derechos con asesoramiento de abogadas militantes. Abrir\u00e1n el centro tres d\u00edas por semana con juegos para ni\u00f1os y talleres para mujeres. El local lo construyeron de forma voluntaria, hombres y mujeres del movimiento, y decidir\u00e1n el nombre en asamblea.<\/p>\n<p>Pero lo m\u00e1s interesante es c\u00f3mo protegen a las mujeres golpeadas. \u201cEstamos formando un grupo de seguridad para proteger a la mujer que venga a buscar refugio, un grupo de mujeres capacitadas en un curso de dos meses de autodefensa\u201d, dice Dora. Graciela agrega que \u201cse forman cuadrillas para recorrer el barrio explicando el trabajo que hacemos, llevando pecheras que dicen Mujeres en Lucha\u201d.<\/p>\n<p>En un rinc\u00f3n, Celina y Lupe, dos bolivianas de 54 y 42\u00a0 a\u00f1os, explican que en la Primaria Popular est\u00e1n aprendiendo a leer, porque hasta el a\u00f1o pasado no pod\u00edan firmar las horas de trabajo que hac\u00edan en la cooperativa que construye la red de saneamiento. Pasaron de campesinas en Sucre a villeras en Buenos Aires, huyendo de la pobreza y la marginaci\u00f3n, algo que s\u00f3lo pueden hacer colectivamente.<\/p>\n<p>Graciela intenta sintetizar los pasos de sus vecinos hasta insertarse en la organizaci\u00f3n: \u201cPrimero la gente se acerca al comedor popular por el plato de comida y de all\u00ed empiezan a conocer el movimiento, los comedores se re\u00fanen por zonas y ah\u00ed salen las ideas generales y empiezan a vincularse con la sala de salud, la casa de las mujeres y con las cuadrillas de trabajo. Despu\u00e9s vienen las asambleas con gente de otros barrios que integran la Corriente Villera\u201d.<\/p>\n<p>Las personas que vienen de afuera del barrio, como m\u00e9dicos y abogados, \u201cse llevan con otra forma de mirar y adquieren experiencia en los barrios, pero nosotros tambi\u00e9n aprendemos mucho de ellos. Es una com\u00fan uni\u00f3n entre el de afuera y el de ac\u00e1 adentro. Incluso trabajamos juntos con ferias y rifas para reunir plata para los alquileres de los locales\u201d.<\/p>\n<p><strong>Pensar-nos en movimiento<\/strong><\/p>\n<p>Cuando Dora dice: \u201cNo le debemos nada al gobierno, todo se hace por voluntad, sin esperar una moneda y eso lo hace limpio al movimiento\u201d, est\u00e1 hablando de otra forma de hacer pol\u00edtica. Podemos hablar de una \u00e9tica que consiste en no repetir el estilo de los punteros, esos personajes que lucran con las necesidades de la gente y se ofrecen como mediadores ante el Estado. Una cultura clientelar, corrupta y viciada.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Villa-31-bis-71.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-9593\" title=\"Villa 31 bis 7\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Villa-31-bis-71-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Villa-31-bis-71-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Villa-31-bis-71.jpg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Hay algo m\u00e1s, sin embargo, que trasciende la \u00e9tica. Desde la revuelta del 19 y 20 diciembre de 2001, que fue el momento de mayor visibilidad y potencia del movimiento piquetero, la mayor parte de las organizaciones se disolvieron o se incorporaron al proyecto oficialista o kirchnerista. Las organizaciones que optan por este camino tienen la vida m\u00e1s f\u00e1cil y sus dirigentes pueden acceder a cargos p\u00fablicos en el gobierno.<\/p>\n<p>Mantenerse en el llano, junto a la gente, y seguir luchando por sus necesidades, es un desaf\u00edo mayor. Conseguir los alimentos, las medicinas, el acceso a la educaci\u00f3n y a todos los servicios que los m\u00e1s pobres necesitan con urgencia, y hacerlo a trav\u00e9s de la acci\u00f3n directa y no de los canales clientelares, supone mucho esfuerzo, un activismo permanente y creativo, y a menudo asumir el riesgo de hacerlo por fuera de los cauces legales.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la autonom\u00eda y el cambio social, la experiencia de la Villa 31 bis (que no es excepcional en Argentina ni en Am\u00e9rica Latina) ense\u00f1a varias cuestiones en las que parece necesario detenerse.<\/p>\n<p>La primera es que la autonom\u00eda debe ser integral; de lo contrario corre el riesgo de quebrarse. Hay espacios culturales o educativos aut\u00f3nomos, as\u00ed como experiencias de trabajo y de salud aut\u00f3nomas. Lo interesante del trabajo de la Corriente Villera en Retiro es que hay una vocaci\u00f3n de abordar todos los aspectos de la vida. Desde la alimentaci\u00f3n y el ocio hasta el trabajo y la salud.<\/p>\n<p>Conocemos muchos discursos que hablan de autonom\u00eda y pocas pr\u00e1cticas auton\u00f3micas. Lo m\u00e1s valioso es cuando un amplio grupo de personas hacen una parte creciente de sus vidas en espacios que no est\u00e1n controlados ni por el Estado ni por el mercado, sino por ellas mismas. Hay vecinas que almuerzan en el comedor popular, sus hijos acuden al merendero, por la noche estudian en la primaria o en el bachillerato, se atienden en el centro de salud y se socializan en la casa de mujeres.<\/p>\n<p>Es cierto que son espacios precarios, que tienen alg\u00fan v\u00ednculo con el mercado o el Estado, pero esos v\u00ednculos son m\u00ednimos, marginales. Lo central es que son emprendimientos que se sostienen por la ayuda mutua, la autogesti\u00f3n, la cooperaci\u00f3n y el hermanamiento de la gente.<\/p>\n<p>Esos v\u00ednculos entre personas son la base sobre la que se construye lo nuevo, en espacios que no son de nadie sino propiedad colectiva. Los cimientos del mundo nuevo no son los discursos de los dirigentes, sino pr\u00e1cticas no capitalistas (en el sentido de que no buscan la acumulaci\u00f3n de capital) en espacios colectivos.<\/p>\n<p>La segunda cuesti\u00f3n es que los espacios de autonom\u00eda pueden construirse a\u00fan en el seno de las grandes ciudades. En general conocemos espacios aut\u00f3nomos en las \u00e1reas rurales, de la mano de indios y campesinos: Juntas de Buen Gobierno en Chiapas, asentamientos Sin Tierra en Brasil, por poner apenas dos ejemplos. En las ciudades este tipo de espacios son m\u00e1s dif\u00edciles de sostener y menos frecuentes. Por eso es tan importante registrarlos.<\/p>\n<p>Lo tercero es que los espacios de autonom\u00eda necesitan dotarse tambi\u00e9n de formas de poder, para tomar decisiones y hacerlas cumplir. En este caso se trata de las asambleas que son el organismo b\u00e1sico y fundamental del poder popular, tal como lo formulan los miembros de la Corriente Villera Independiente.<\/p>\n<p>El cuarto tema se relaciona con la confluencia de militantes estudiantiles y universitarios con militantes populares. Esa com\u00fan uni\u00f3n o comuni\u00f3n, como dijo Graciela, s\u00f3lo es posible como hermanamiento, o sea desde una l\u00f3gica de horizontalidad que, ahora s\u00ed, es fundamental y decisiva. No deber\u00eda haber jerarqu\u00eda entre profesionales y sectores populares. Ambos son portadores de saberes distintos. Ambos se necesitan para cambiar el mundo.<\/p>\n<p>Por eso hermanarse. Los universitarios aportan conocimientos cient\u00edficos y pol\u00edtico-ideol\u00f3gicos, pero aprenden los saberes populares que son despreciados en aquellos \u00e1mbitos, y que van desde las cosmovisiones no occidentales hasta saberes organizativos no jer\u00e1rquicos inspirados en el fog\u00f3n. Pero los saberes de cada quien no se transmiten de forma racional sino a trav\u00e9s de la convivencia y la experiencia en espacio-tiempos compartidos.<\/p>\n<p>Estos cuatro aspectos tambi\u00e9n se relacionan con la autonom\u00eda. Que no es un fin en s\u00ed mismo, sino un modo de defender la diferencia \u2013cultural y social, pero ahora tambi\u00e9n pol\u00edtica- que anida en los sectores populares. Autonom\u00eda para defender nuestra diferencia del mercado y del Estado, y para caminar hacia un mundo nuevo que es, sobre todo, diferente al actual.<\/p>\n<p><em><strong>Ra\u00fal Zibechi<\/strong> es analista internacional del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de Am\u00e9rica Latina, y asesor a varios grupos sociales. Escribe el \u201cInforme Mensual de Zibechi\u201d para el Programa de las Am\u00e9ricas www.americas.org\/es.<\/em><\/p>\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n<p><em>Nuestra Voz<\/em>, peri\u00f3dico del Movimiento Popular la Dignidad, octubre-noviembre de 2012, Buenos Aires, No. 7.<\/p>\n<p>Entrevista a Guido, del Centro de Salud Comunitaria, Villa 31 bis, Buenos Aires, 25 de abril de 2013.<\/p>\n<p>Entrevista en el Centro de Mujeres, Villa 31 bis, Buenos Aires, 25 de abril de 2013.<\/p>\n<div><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a> Pablo Vitale, \u201cCr\u00f3nicas de la necesidad y la resistencia\u201d, en <em>Nuestra Voz<\/em> No. 7, noviembre 2013, p. 9.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a> Para la historia de Villa 31 y de su principal referente, el padre Mugica, ver Ra\u00fal Zibechi \u201cBuenos Aires: los m\u00e1s pobres resisten la \u00b4limpieza social\u00b4\u201d, <em>Programa de las Am\u00e9ricas<\/em>, 15 de octubre de 2008.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\"><strong>[3]<\/strong><\/a> Hern\u00e1n Ouvi\u00f1a es doctor en Ciencias Sociales, profesor universitario y miembro del Movimiento Popular La Dignidad.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\"><strong>[4]<\/strong><\/a> La Corriente Villera Independiente se form\u00f3 en mayo de 2012, tiene presencia en 15 villas de capital y est\u00e1 vinculada al Movimiento Popular La Dignidad.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No hay c\u00e1rceles para la autonom\u00eda. Ni contextos que la hagan imposible. La experiencia de la Corriente Villera Independiente en la Villa 31 (Retiro) en Buenos Aires, ense\u00f1a que a\u00fan en las m\u00e1s dif\u00edciles condiciones materiales y navegando contra la corriente, se puede colocar la autonom\u00eda en el centro de las construcciones colectivas.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":9588,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4912],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-9585","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-movimientos-sociales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9585","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9585"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9585\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9588"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9585"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9585"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9585"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=9585"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}