{"id":9759,"date":"2013-06-17T18:51:19","date_gmt":"2013-06-17T23:51:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=9759"},"modified":"2013-06-20T10:38:00","modified_gmt":"2013-06-20T15:38:00","slug":"colombia-sin-tierra-no-habra-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/colombia-sin-tierra-no-habra-paz\/","title":{"rendered":"Colombia, sin tierra no habr\u00e1 paz."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Colombia-negociaciones-paz.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-9761\" title=\"Colombia, sin tierra no habra paz\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Colombia-negociaciones-paz-300x191.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"191\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Colombia-negociaciones-paz-300x191.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Colombia-negociaciones-paz.jpg 512w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Unos y otros coinciden en que este es el mejor momento para construir la paz, ya que \u00a0la coyuntura nacional y regional la favorecen. No ser\u00e1 f\u00e1cil desmontar medio siglo de guerra que ha destruido el tejido social y creado intereses espurios pero lo suficientemente poderosos para bloquear cambios.<\/p>\n<p>\u201cPor lo menos diez a\u00f1os tardar\u00e1 el r\u00e9gimen en la aplicaci\u00f3n y el cumplimiento social de los acuerdos\u201d, se\u00f1al\u00f3 en febrero pasado el comandante de las FARC Iv\u00e1n M\u00e1rquez<a title=\"\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>. \u201cUna meta de diez a\u00f1os para hacer realidad todas esas cosas que se est\u00e1n acordando\u201d, pidi\u00f3 Sergio Jaramillo, Alto Comisionado para la Paz, en un foro en Bogot\u00e1 donde se debatieron, el 9 de mayo, los \u201cDilemas jur\u00eddicos del Proceso de Paz\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. Tanto el gobierno como la guerrilla comienzan a trazar una lectura compartida de los objetivos a cumplir, como lo muestra el reciente acuerdo sobre temas agrarios alcanzado en las negociaciones de La Habana.<\/p>\n<p>Los problemas se acumulan en el corto plazo por los tiempos electorales. El 9 de marzo de 2014 se realizar\u00e1n elecciones parlamentarias y luego, el 25, las presidenciales. El presidente Juan Manuel Santos, quien desea postularse para la reelecci\u00f3n, sostiene que los acuerdos deben cerrarse a m\u00e1s tardar en noviembre de este a\u00f1o. Las FARC no est\u00e1n sujetas, en principio, a esos apuros electorales, pero si las elecciones no las ganara Santos las negociaciones podr\u00edan ser interrumpidas por el futuro presidente. En suma, a las dos partes les conviene cerrar acuerdos este a\u00f1o.<\/p>\n<p>Uno de los principales escollos, adem\u00e1s del temporal, proviene del ex presidente \u00c1lvaro Uribe. Su oposici\u00f3n a la paz empata con los intereses de un sector de la clase dominante, representado por los ganaderos y los narcos, que se han beneficiado con la guerra en la que obtuvieron seis millones de hect\u00e1reas despojando y desplazando a m\u00e1s de cinco millones de campesinos seg\u00fan la Consultor\u00eda para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, CODHES<a title=\"\" href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>. Esa cifra representa m\u00e1s de uno de cada diez habitantes y convierte a Colombia en el pa\u00eds con m\u00e1s desplazados internos del mundo.<\/p>\n<p>El nudo gordiano de la paz es la tierra. Santos promulg\u00f3 en junio de 2011 la Ley de V\u00edctimas y Restituci\u00f3n de Tierras que reconoce expl\u00edcitamente la existencia de un conflicto armado en Colombia en clara ruptura con la pol\u00edtica de Uribe. \u00a0Entre las medidas de reparaci\u00f3n contempladas por la ley se destacan indemnizaciones y la restituci\u00f3n de tierras que se propone la devoluci\u00f3n de al menos 160.000 propiedades en los cuatro a\u00f1os de gobierno (2010-2014), pero el primer a\u00f1o de vigencia apenas se hicieron 699 restituciones y en 2012 se pretendi\u00f3 llegar a las 2.100, cifras muy alejadas de los objetivos trazados.<\/p>\n<p>El domingo 26 de mayo lleg\u00f3 la primera buena noticia al difundirse por el gobierno y las FARC el primer acuerdo luego de seis meses de debates en La Habana, denominado \u201cHacia un nuevo campo colombiano: Reforma rural integral\u201d.<\/p>\n<p>Se propone formalizar la propiedad, delimitar la frontera agr\u00edcola y la protecci\u00f3n de zonas de reserva campesina, impulsar programas de desarrollo territorial, obras de infraestructura y formalizaci\u00f3n laboral, entre las medidas m\u00e1s destacadas. Seg\u00fan el texto del acuerdo, se trata de \u201ctransformaciones radicales de la realidad rural\u201d que pasan por crear un Fondo de Tierras para la Paz y una jurisdicci\u00f3n agraria.<\/p>\n<p><strong>La transici\u00f3n del gobierno<\/strong><\/p>\n<p>Un primer an\u00e1lisis de la periodista Juanita Le\u00f3n sostiene que el acuerdo anticipa el camino a recorrer, consistente en \u201cbuscar cambios sociales significativos sin afectar los poderes legales establecidos\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>. Apunta que se trata de crear \u201clos instrumentos para solucionar los problemas estructurales del atraso del campo que ha alimentado la guerra\u201d. El primer paso es la formalizaci\u00f3n de las tierras, toda vez que el 48% de los peque\u00f1os campesinos no tienen t\u00edtulo de propiedad, lo que facilit\u00f3 el robo de tierras por ganaderos y narcos, aliados con los paramilitares.<\/p>\n<p>El 55% de quienes fueron despojados de sus tierras durante el conflicto eran peque\u00f1os campesinos con un promedio de trece hect\u00e1reas. S\u00f3lo uno de cada tres desplazados tiene t\u00edtulos de propiedad. Le\u00f3n se afilia a la tesis de que la formalizaci\u00f3n crear\u00e1 un mercado de tierras y permitir\u00e1 a sus propietarios pedir cr\u00e9ditos para modernizar la producci\u00f3n familiar. Aunque las conclusiones parecen dudosas, lo cierto es que las FARC defienden tanto la titulaci\u00f3n de las tierras como la formalizaci\u00f3n laboral para que los campesinos obtengan un salario m\u00ednimo, seguro de salud y pensiones.<\/p>\n<p>Este primer acuerdo va en la direcci\u00f3n deseada por el gobierno. El Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, es el estratega gubernamental, ese tipo de personas que se mueven detr\u00e1s del escenario y raras veces hablan en p\u00fablico. Es fil\u00f3sofo por la Universidad de Toronto, fil\u00f3logo por la Universidad de Oxford, tiene una maestr\u00eda en filosof\u00eda en Cambridge y fue candidato a doctor en griego por la Universidad de Heidelberg. Ocup\u00f3 varios cargos bajo los gobiernos de Uribe y se destac\u00f3 en el Programa de Atenci\u00f3n Humanitaria al Desmovilizado.<\/p>\n<p>El pasado 9 de mayo Jaramillo dio una conferencia en la Universidad Externado de Bogot\u00e1 (un centro de formaci\u00f3n de las elites) donde detall\u00f3 las tres fases del proceso de paz, destacando que \u201clos astros est\u00e1n alineados\u201d para llegar a buen puerto<a title=\"\" href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>. La fase inicial consisti\u00f3 en crear las condiciones para empezar a negociar, que pas\u00f3 por la pelea con Uribe para reconocer que existe un conflicto armado interno y no mero terrorismo, y luego la promulgaci\u00f3n de la Ley de V\u00edctimas.<\/p>\n<p>La segunda fase es la que est\u00e1 en curso en La Habana y la tercera ser\u00e1 la transici\u00f3n, la m\u00e1s dif\u00edcil porque supone reconocer los derechos de las v\u00edctimas, que la guerrilla entregue las armas y sus mandos se integren a la vida civil sin pasar el resto de sus vidas en la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>Si el aspecto central para destrabar el conflicto es el \u201cdesarrollo agrario\u201d, debe reconocer que se produjo una inflexi\u00f3n en el gobierno que ahora considera que \u201csin una transformaci\u00f3n profunda del sector rural que rompa el c\u00edrculo vicioso de la violencia en el campo y cree un c\u00edrculo virtuoso de bienestar y estabilidad, no estaremos garantizando la no repetici\u00f3n del conflicto\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p>El otro aspecto decisivo es la participaci\u00f3n pol\u00edtica para que los grupos armados se conviertan en movimientos legales, con garant\u00edas y <em>\u201csin riesgos de seguridad\u201d<\/em>, cuesti\u00f3n que se comenz\u00f3 ya a debatir en La Habana, para <em>\u201cque se rompa para siempre el lazo entre la pol\u00edtica y las armas\u201d<\/em>. De alguna manera el gobierno tambi\u00e9n reconoce que la masacre de miles de militantes de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica en la d\u00e9cada de 1980 es un precedente que no debe repetirse<a title=\"\" href=\"#_ftn7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p>El Alto Comisionado reconoce que el proceso de paz no va a resolver el problema del crimen organizado ni del narcotr\u00e1fico, pero conf\u00eda en que puede contribuir a <em>\u201csacar de la trampa de los cultivos il\u00edcitos a decenas de miles de colombianos\u201d<\/em>. Considera que la paz no consiste s\u00f3lo en la desmovilizaci\u00f3n de los armados sino en llevar el proceso de paz a los territorios. En palabras de Jaramillo, <em>\u201cse trata de quitar las armas del camino para poder transformar unos territorios y reconstruir el pacto social en las regiones\u201d<\/em>.<em><\/em><\/p>\n<p><strong>El papel de las FARC<\/strong><\/p>\n<p>En la propuesta del gobierno se trata de abrir en las regiones \u201cnuevos espacios de participaci\u00f3n\u201d en los que los \u201cexcombatientes reincorporados\u201d jugar\u00e1n un papel decisivo. Jaramillo puso un ejemplo: \u201cSi se va a desarrollar un nuevo programa de v\u00edas, o de distritos de riego (\u2026) pueden ser las comunidades las que se organicen para priorizar, construir, administrar y mantener esas obras\u201d.<\/p>\n<p>Si en el lugar donde dice \u201ccomunidad\u201d colocamos \u201cex guerrilleros\u201d, las cosas se vuelven claras. La directora de <em>La Silla Vac\u00eda<\/em> lo nombra sin vueltas: la verdadera participaci\u00f3n que le interesa a las guerrillas consiste en que \u201cesa transformaci\u00f3n del campo de la mano de las comunidades ser\u00e1 liderada por ellos en sus zonas\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p>El gobierno har\u00e1 una mega inversi\u00f3n en las \u00e1reas rurales, donde crear\u00e1 una nueva institucionalidad en la que podr\u00e1n participar activamente, y como dirigentes locales del proceso, los guerrilleros reinsertados. La propuesta parece realista e interesante para ambas partes. El punto nodal, el viraje de fondo, es que el gobierno reconoci\u00f3 que la guerrilla no ser\u00e1 derrotada militarmente porque representa a los campesinos de las zonas de colonizaci\u00f3n acosados por los ganaderos y los poderes.<\/p>\n<p>\u201cEl conflicto sirvi\u00f3, como es bien sabido, para que con la plata de la droga y de todo tipo de actividades ilegales se adquirieran las mejores tierras del pa\u00eds; y para que con violencia y corrupci\u00f3n se despojara al Estado de enormes cantidades de bald\u00edos\u201d, concluye Jaramillo<a title=\"\" href=\"#_ftn9\">[9]<\/a>.<\/p>\n<p>Apunta al ment\u00f3n de la nueva clase de ganaderos-narcos-paras, cobijados por el uribismo, o sea por el mismo Estado que ahora se propone restituirles lo robado. Eso indica por lo menos tres cosas: la primera es que debieron de pasar diez a\u00f1os de Plan Colombia bajo Uribe, o sea guerra de alta intensidad, sin rendir los frutos esperados. La guerra debilit\u00f3 a la guerrilla, aniquil\u00f3 parte de su direcci\u00f3n, le provoc\u00f3 bajas y deserciones importantes y, sobre todo, le mostr\u00f3 que ya no puede tomarse el poder porque el Ej\u00e9rcito se ha reforzado inmensamente; pero no la pudieron aniquilar.<\/p>\n<p>La segunda es que hay sectores importantes, tal vez ya hegem\u00f3nicos, del poder colombiano (a los que llaman \u201clos cacaos\u201d) a quienes les interesa m\u00e1s los negocios financieros, la mega miner\u00eda e incluso la industria, que ya no obtienen sus ganancias y su poder de acaparar la tierra y, por lo tanto, de la guerra. La tercera es que hay una guerrilla que sabe que no puede ganar, que est\u00e1 d\u00e9bil pero no va a desaparecer porque cuenta con apoyos sociales reales aunque minoritarios y que, por lo tanto, puede obtener algo de la paz.<\/p>\n<p>Lo novedoso del gobierno de Santos es que ese \u201calgo\u201d cobra forma. No es s\u00f3lo la posibilidad de obtener un lugar en el sistema pol\u00edtico, sino eso y mucho m\u00e1s: pueden ser gestores de la transformaci\u00f3n profunda del campo ante sus propias bases. Con ello tendr\u00e1n territorios bajo influencia, los mismos donde ahora ejercen control militar, lo que no es poco para la real correlaci\u00f3n de fuerzas existente. Que una vez reinsertados los cuadros de la guerrilla sean buenos o malos administradores, ya es otro problema.<\/p>\n<p><strong>Hijos de la guerra<\/strong><\/p>\n<p>Existen, empero, otros actores no menos importantes que los narco-ganaderos, el empresariado \u201cmoderno\u201d y los campesinos forzados a tomar las armas por una historia de brutalidad olig\u00e1rquica. Est\u00e1n los indios y los negros, adem\u00e1s de sectores populares urbanos, que no se sienten representados en estas negociaciones. El conflicto m\u00e1s importante enfrenta a los ind\u00edgenas nasa del Cauca con las FARC, que se ha cobrado decenas de muertos entre las comunidades.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las principales organizaciones indias, la Organizaci\u00f3n Nacional Ind\u00edgena de Colombia (ONIC), el Consejo Regional Ind\u00edgena del Cauca (CRIC) y la Asociaci\u00f3n de Cabildos Ind\u00edgenas del Norte del Cauca (ACIN), entre enero de 2002 y abril de 2013 fueron asesinados 70 comuneros del pueblo nasa que no alcanza los 200 mil habitantes. Un tercio fueron muertos por las FARC, otro tercio por el ej\u00e9rcito y los paramilitares y el otro tercio no fue posible identificar responsables. Desde octubre las FARC han asesinado a nueve miembros indios, cuatro de ellos \u201cm\u00e9dicos tradicionales\u201d que son referentes de las comunidades<a title=\"\" href=\"#_ftn10\">[10]<\/a>.<\/p>\n<p>El conflicto tuvo sus momentos cr\u00edticos, como en julio de 2011 cuando un coche bomba estall\u00f3 en Torib\u00edo, un peque\u00f1o pueblo enclavado en las monta\u00f1as, matando a dos comuneros, hiriendo a 134 y da\u00f1ando las 651 viviendas del pueblo. El 16 de abril una columna de las FARC asesinaron al m\u00e9dico tradicional Benancio Taquin\u00e1s de catorce balazos por supuesta colaboraci\u00f3n con el ej\u00e9rcito. La guardia ind\u00edgena, armada de bastones, apres\u00f3 a seis guerrilleros condenando a dos de ellos a 40 a\u00f1os de c\u00e1rcel. La sentencia fue decidida en una asamblea en la que participaron cuatro mil comuneros nasa.<\/p>\n<p>En Colombia existen territorios ind\u00edgenas ancestrales gobernados por los cabildos que tienen jurisdicci\u00f3n propia reconocida por la Constituci\u00f3n de 1991, \u00a0administran el territorio, la justicia y la poblaci\u00f3n. Este es un punto de fricci\u00f3n clave en la guerra. Para el Estado y las elites econ\u00f3micas en esos territorios deben instalarse proyectos mineros ya que en el subsuelo existen ricos yacimientos a explotar y la poblaci\u00f3n que vive sobre esas riquezas es, naturalmente, un estorbo.<\/p>\n<p>La guerrilla tampoco reconoce las autonom\u00edas indias. En contra de las decisiones de las comunidades, reclutan j\u00f3venes y las infiltran creando organizaciones afines. Para las comunidades esto supone una violaci\u00f3n de su territorialidad y de su decisi\u00f3n de no participar en la guerra ni darle ventajas a una de las partes. Desde hace d\u00e9cadas los indios de Colombia decidieron que esa no es su guerra.<\/p>\n<p>Las organizaciones firmantes de la \u201cCarta de los Pueblos Ind\u00edgenas a las FARC\u201d, del 16 de mayo, sostienen que nunca dieron informaci\u00f3n al Estado, prueba de ello es que 150 dirigentes, incluido el asesinado Benancio, son investigados por la justicia por supuesta colaboraci\u00f3n con la guerrilla.<\/p>\n<p>Para ellos el problema es que las FARC aplican desde hace mucho tiempo \u201cuna estrategia de reclutamiento equivocada, de muchachos sin formaci\u00f3n pol\u00edtica, recogiendo gente que puede que sirva para la guerra pero que definitivamente no sirve para la revoluci\u00f3n\u201d. Piensan que este tipo de actitud hacia un pueblo originario es \u201cuna herencia colonial\u201d, pero se muestran dispuestos a entrarle al di\u00e1logo que el comandante Timole\u00f3n Jim\u00e9nez les propuso, en nombre de las FARC, para intentar deshacer el entuerto del Bloque Occidental, responsable de los \u00faltimos cr\u00edmenes<a title=\"\" href=\"#_ftn11\">[11]<\/a>.<\/p>\n<p>Estas son algunas de las consecuencias menos visibles pero m\u00e1s tremendas de medio siglo de guerra, que ha literalmente desgarrado el tejido social. Estos temas, como apunt\u00f3 el prestigioso sacerdote Javier Giraldo, no est\u00e1n siendo debatidos en profundidad en La Habana, pero son los que pueden hacer que la paz sea verdaderamente sostenible en el tiempo.<\/p>\n<p>El mes de julio puede ser un momento de inflexi\u00f3n en el proceso de paz. Finalizado el tema agrario, se comienza a debatir la forma como se procesar\u00e1 la inserci\u00f3n de la guerrilla en la vida pol\u00edtica. Las FARC proponen una Asamblea Constituyente que el gobierno rechaza. Quieren que se prorroguen un a\u00f1o las elecciones para debatir sin presiones la seguridad jur\u00eddica para los ex guerrilleros, garant\u00edas para la oposici\u00f3n, acceso a los medios de comunicaci\u00f3n y participaci\u00f3n pol\u00edtica a todos los niveles<a title=\"\" href=\"#_ftn12\">[12]<\/a>.<\/p>\n<p>Para las FARC \u201cla Constituyente es la llave de la paz\u201d, como se\u00f1al\u00f3 Andr\u00e9s Par\u00eds, miembro del equipo negociador de la guerrilla<a title=\"\" href=\"#_ftn13\">[13]<\/a>. Adem\u00e1s, entre el 16 y el 20 de junio se realiza el XVI Congreso del Consejo Regional Ind\u00edgena del Cauca, la instancia m\u00e1s importante de ese sector cuya opini\u00f3n siguen con atenci\u00f3n otros actores sociales y pol\u00edticos. La segunda fase del proceso de paz ser\u00e1 tan compleja como decisiva.<\/p>\n<p><em><strong>Ra\u00fal Zibechi<\/strong> es analista internacional del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Frnciscana de Am\u00e9rica Latina, y asesor a varios grupos sociales. Escribe el \u201cInforme Mensual de Zibechi\u201d para el Programa de las Am\u00e9ricas<\/em> <a href=\"https:\/\/www.americas.org\/es\">www.americas.org\/es<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias <\/strong><\/p>\n<p>\u201cCarta de los Pueblos Ind\u00edgenas de Colombia a las FARC-CP\u201d, ONIC-CRIC-ACIN, 16 de mayo de 2013 en <a href=\"http:\/\/www.nasaacin.org\">www.nasaacin.org<\/a><\/p>\n<p><em>Desdeabajo<\/em> (peri\u00f3dico) Bogot\u00e1 en <a href=\"http:\/\/www.desdeabajo.info\">www.desdeabajo.info<\/a><\/p>\n<p>Juanita Le\u00f3n, \u201cEl acuerdo Farc-Gobierno sobre el agro: un gana-gana\u201d, <em>La Silla Vac\u00eda<\/em>, 27 de mayo de 2013.<\/p>\n<p>Sergio Jaramillo, \u201cLa transici\u00f3n en Colombia\u201d, Oficina del Alto Comisionado para la Paz, mayo 2013.<\/p>\n<p>Te\u00f3filo V\u00e1squez, \u201cVolver los ojos al campo: pol\u00edtica regional, conflicto y tierra\u201d, revista <em>Cien D\u00edas<\/em> No. 71, CINEP, noviembre 2010.<\/p>\n<p>Te\u00f3filo V\u00e1squez, \u201cEntre las armas y la pol\u00edtica\u201d, revista <em>Cien D\u00edas<\/em> No. 78, CINEP, marzo 2013.<\/p>\n<div><br clear=\"all\" \/><\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> <em>Desdeabajo<\/em>, 20 de mayo de 2012.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Universidad Externado, Bogot\u00e1, 9 de mayo de 2013.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> <em>El Espectador<\/em>, 29 de abril de 2013.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Juanita Le\u00f3n, <em>La Silla Vac\u00eda<\/em>, 27 de mayo de 2013).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Oficina del Alto Comisionado para la Paz, mayo 2013.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> Idem.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> La Uni\u00f3n Patri\u00f3tica fue creada en 1985 en el marco de negociaciones de paz, vinculada al Partido Comunista y las FARC. Los paramilitares con apoyo de las fuerzas armadas asesinaron a dos de sus candidatos presidenciales, ocho congresistas, 13 diputados (de 14 electos), 70 concejales (de 351 electos), 11 alcaldes (de 23 electos) y miles de militantes.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> Juanita Le\u00f3n, ob. cit.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> Oficina del Alto Comisionado para la Paz, mayo 2013.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> \u201cCarta de los Pueblos Ind\u00edgenas de Colombia a las FARC-CP\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a> Idem.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a> \u201cLa Constituyente es el gran pulso\u201d, <em>Semana<\/em>, 15 de junio de 2013.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a> \u201cLa Constituyente es la llave de la paz\u201d, <em>Semana<\/em>, 15 de junio de 2013.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Unos y otros coinciden en que este es el mejor momento para construir la paz, ya que  la coyuntura nacional y regional la favorecen. No ser\u00e1 f\u00e1cil desmontar medio siglo de guerra que ha destruido el tejido social y creado intereses espurios pero lo suficientemente poderosos para bloquear cambios.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":9761,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884,4916,4914],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-9759","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","category-derechos-humanos","category-paz-y-seguridad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9759","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9759"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9759\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9761"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9759"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9759"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9759"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=9759"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}