November 10, 2010
En esta ofensiva por mayores utilidades, las corporaciones cuentan con las leyes de inmigración estadounidenses. Aunque los medios de comunicación presenten siempre estas leyes como un instrumento para controlar las fronteras y evitar su cruce por cualquier gente, siempre han servido una función mucho más importante: Durante los últimos cien años, estas leyes han sido el medio para regular la oferta, y por ende el precio, de la mano de obra inmigrante.
Organizar a trabajadores inmigrantes no se trata de apiadarse de los oprimidos. Exige de nosotros comprender qué es necesario para la supervivencia de nuestras comunidades, de nuestro movimiento laboral. Si queremos estructurar poder político, debemos incorporar a los trabajadores migrantes, luchar por sus derechos y empleos, y crear un movimiento por la justicia social que nos pertenezca a todos, documentados e indocumentados por igual.