Damían en el laberinto de la justicia
Desde ese 28 de septiembre, Damián no ha podido dormir bien ni comer como antes. Lo único que espera es encontrar a su hijo Felipe, detenido-desaparecido por la policía de Iguala. Cuando Damián llegó a la Normal de Ayotzinapa era monolingüe, ahora aprendió gritar a los cuatro vientos: Justicia, justicia.
