Migrante deportada gana su lucha y se reúne con sus hijas
“¿Te hubieras imaginado de verme aquí?”, dice con una sonrisa Myrna Lazcano Olivares, sentada a mi lado en su casa de Nueva York. “No, […]
“¿Te hubieras imaginado de verme aquí?”, dice con una sonrisa Myrna Lazcano Olivares, sentada a mi lado en su casa de Nueva York. “No, […]
La Fiscalía salvadoreña acusó a seis policías y 18 personas más por ser parte de un grupo de “exterminio de pandilleros” que cobraba entre $100 y $1,000 por cada asesinato.
Los señalamientos de violaciones a derechos humanos ahora alcanzan a los cuerpos de seguridad pública que se encargan de ejecutar el plan en las zonas más pobres y rurales del país.
La juventud de América Latina enfrenta un mundo que busca controlarla y contenerla. Cuando se trata de jóvenes de familias pobres, ya poco se habla de su derecho al desarrollo humano y, al contrario, los gobiernos y una parte importante de la sociedad los ven como amenazas a la seguridad, como delincuentes o maleantes.
El papel de la CIDH no ha terminado con la salida del GIEI. Sin embargo, ahora cae en los hombros de la sociedad mexicana la responsabilidad de seguir su trabajo. El trabajo no es técnico, sino político y social —de movilización, construcción de solidaridades y presión constante.
La fiesta dominguera en el puerto de Acapulco aún no terminaba cuando se desató una balacera que recorrió la costera Miguel Alemán desde Caleta hasta el Farallón.
La inseguridad, la violencia, los asesinatos y la pobreza son las causas que empujan a miles de migrantes a dejar su tierra, datos oficiales apuntan que 17,500 personas fueron asesinadas en los países del Triángulo del Norte en 2015.
A un año de que los jornaleros del Valle de San Quintín tomaron la carretera transpenínsular para reclamar aumento salarial y seguridad, nada ha cambiado. El trato en los surcos sigue igual coinciden mujeres activistas, aunque el gobierno del estado lo niega.
Berta unía sectores y temas, tras fronteras, e hizo en la convergencia de las trincheras un camino amplio a la emancipación. Ese es el camino que ha dejado a sus hijas, y a las demás personas que seguirán sus pasos.
Los defensores de derechos humanos en el Chaco Paraguayo no solo han tenido que luchar contra un sistema legal caracterizado por su parcialidad y lentitud, sino que también han tenido que hacer frente a poderosos intereses económicos y una creciente criminalización por parte del estado paraguayo.