Corren los tiempos más violentos para la prensa en México
México vive el periodo más violento para la prensa en su historia moderna; los datos, análisis y testimonios de organizaciones aquí presentados así lo confirman.
México vive el periodo más violento para la prensa en su historia moderna; los datos, análisis y testimonios de organizaciones aquí presentados así lo confirman.
Organizaciones de inmigrantes han aplastado la propuesta de ley aprobada en el senado y llaman a continuar movilizaciones para los derechos de los migrantes y una reforma justa
El Programa de las Américas les invita a la mesa redonda: “Comunicación independiente en la construcción de movimientos”. El miércoles 21 de agosto, 7:00 p.m., en el Club de Periodistas, FilomenO Mata 8, Centro Histórico, México D.F.
Patrick Leahy, líder del comité presupuestario en el Senado estadounidense, congeló la asignación de $95 millones de dólares para el financiamiento de la Iniciativa Mérida, citando la falta de una clara estrategia por parte del Departamento de Estado de los EE. UU. y del gobierno mexicano. Tiene razón.
Cada vez que hay elecciones no presidenciales, la canción es prácticamente la misma: la queja por la persistencia o incluso el incremento de las cifras del abstencionismo electoral. La tendencia continúa luego de las elecciones en 14 entidades de la República el pasado 7 de julio.
Las elecciones del 7 de julio de 2013 en México – las primeras luego del retorno del PRI a la Presidencia de la República – serán recordadas como las más violentas en la historia, donde se intimidó, agredió e incluso se asesinó a 20 candidatos de distintos partidos, y también a simpatizantes o militantes.
Había leído las estadísticas antes de unirme a los16 activistas del Observatorio de la Escuela de las Américas (SOAW, por sus siglas en Ingles) a nuestro primer viaje a la frontera México – EUA; antes de seguir a Steve al interior del desierto de Sonora para dejar botellas de agua en las rutas de los migrantes; antes de mirar a Olga llamando a su coyote para asegurarse que hubiera entregado a su hijo a salvo; antes de conversar con Pedro y procurar no fijarme en su pierna faltante – amputada por La Bestia, el tren mortal que los migrantes abordan para atravesar México. Fue antes de estar junta a la madre de José Antonio frente a la pared agujereada donde agentes de la patrulla fronteriza llenaron el cuerpo del joven con balas mientras caminaba en una calle de su propia ciudad, en suelo mexicano.
Resulta cada vez más impactante la diferencia en infraestructura de seguridad, control y vigilancia fronteriza. Del lado estadounidense, el gobierno ha edificado largos tramos de muro que suman actualmente 651 millas. En algunas zonas metropolitanas, este muro está constituido por tres vallas: una de acero corrugado, otra de elevadas columnas, la tercera de láminas coronadas por alambre de púas. La infraestructura comprende además 33 sistemas de vigilancia por video, detectores de movimientos y 9 drones o aviones no tripulados. Desde 2003 hasta la actualidad, la Patrulla Fronteriza ha doblado el número de agentes y suman actualmente 21,400, el 85% de ellos desplegados en la frontera con México. Otras decenas de agencias del DHS, del Departamento de Defensa y del Departamento de justicia custodian y vigilan la región fronteriza con México. En cambio, del lado mexicano el crimen organizado ha logrado imponer su hegemonía en ciertos lugares y controla territorios asolados donde raramente se aventuran los cuerpos de seguridad.
Pareciera que la Reforma Migratoria Integral (CIR) se ablanda y avanza en el Senado Norteamericano, las políticas represivas contra las personas migrantes que transitan por México se endurecen y retroceden.
Lo que la autoridad debate no es la protección del interés superior de lo humano, aquí está más ligada con intereses geopolíticos acordados desde el Comando Norte, es decir correr la frontera sur de los Estados Unidos hasta el Suchiate, que mejor se apilen allá. De esta manera se puede entender cabalmente, que el permitir operar al crimen organizado en la Ruta Migrante, son formas alternativas de control de las corrientes migratorias a través de formas bélicas actuales, las más sanguinarias de exterminación.
Unos y otros coinciden en que este es el mejor momento para construir la paz, ya que la coyuntura nacional y regional la favorecen. No será fácil desmontar medio siglo de guerra que ha destruido el tejido social y creado intereses espurios pero lo suficientemente poderosos para bloquear cambios.