Del Tratado de Libre Comercio a la Guerra Contra las Drogas
Asumir la agenda de seguridad nacional de EE.UU. en el marco TLCAN-ASPAN-Mérida ha sido, y sigue siendo, un desastre para la seguridad humana en México.
Asumir la agenda de seguridad nacional de EE.UU. en el marco TLCAN-ASPAN-Mérida ha sido, y sigue siendo, un desastre para la seguridad humana en México.
Si el campo está en llamas, no se debe sólo a “malos”. La drástica transformación de las políticas públicas hacia el sector agropecuario, inducida por los programas de ajuste estructural y la apertura comercial, cuya joya de la corona es el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), generaron las condiciones para el surgimiento de múltiples formas de violencia en el agro mexicano.
Los acuerdos de paz están siendo boicoteados por la ultraderecha, pese a que las FARC y el gobierno de Santos siguen avanzando hacia el fin del conflicto. Pero la principal fuerza que empuja hacia la paz son los cambios que se producen en una sociedad cansada de guerra.
México vive el periodo más violento para la prensa en su historia moderna; los datos, análisis y testimonios de organizaciones aquí presentados así lo confirman.
Patrick Leahy, líder del comité presupuestario en el Senado estadounidense, congeló la asignación de $95 millones de dólares para el financiamiento de la Iniciativa Mérida, citando la falta de una clara estrategia por parte del Departamento de Estado de los EE. UU. y del gobierno mexicano. Tiene razón.
Las elecciones del 7 de julio de 2013 en México – las primeras luego del retorno del PRI a la Presidencia de la República – serán recordadas como las más violentas en la historia, donde se intimidó, agredió e incluso se asesinó a 20 candidatos de distintos partidos, y también a simpatizantes o militantes.
Unos y otros coinciden en que este es el mejor momento para construir la paz, ya que la coyuntura nacional y regional la favorecen. No será fácil desmontar medio siglo de guerra que ha destruido el tejido social y creado intereses espurios pero lo suficientemente poderosos para bloquear cambios.
La visita de Obama a Costa Rica, con motivo de la reunión del SICA, no fue más que una pantalla para cualquier otro motivo, excepto la reunión del SICA, por cuanto en realidad nunca hubo intención de llevar a cabo tal encuentro.
Days before President Barack Obama arrived on Costa Rican soil, three Black Hawk helicopters would appear on the horizon of the army-less Central American country, scanning the streets for potential security threats. When the president landed in the country on Friday, May 3, the streets of the capital city San José were empty and silent, cleared by local police in preparation for the leader’s visit. It was the president’s second stopover on a diplomatic trip into the region that was referred to by Secretary of State John Kerry as “America’s backyard” just weeks before.
Obama last visited Mexico during the G-20 summit in Los Cabos last June. He and his entourage will touch down again today for talks with Mexico’s new president, Enrique Peña Nieto. Since his election, Peña Nieto’s team has worked to shift media focus away from violence related to the drug war and towards the economy, something that will likely be reinforced during this visit.