Seguridad en México: algunos apuntes feministas
Desde el 2006, México vive una guerra conocida por insensata; llevó al país a un ciclo de violencia e inseguridad, y marcó el inicio de un proceso de militarización.
Desde el 2006, México vive una guerra conocida por insensata; llevó al país a un ciclo de violencia e inseguridad, y marcó el inicio de un proceso de militarización.
Ismael «El Mayo» Zambada fue detenido por agentes estadounidenses en Nuevo México el 25 de julio. Aún no sabemos realmente qué ocurrió. Quizá nunca lo sepamos.
Una política exterior eficaz se deriva de una política interior sólida y basada en hechos: podemos disminuir la violencia abandonando el modelo punitivo, militar-policial y construyendo un nuevo paradigma basado en la salud humana y el bienestar a ambos lados de la frontera.
La militarización, ahora institucionalizada en la Constitución y en la práctica, extendida para los próximos seis años y muy posiblemente para siempre, no es solo la más reciente manzana de la discordia entre los partidos políticos. Es un tema que tiene profundas implicaciones para la sociedad mexicana, la democracia, la seguridad, la igualdad de género y los derechos humanos. Tiene que analizarse en el marco de estas consideraciones, más allá de los falsas e hipócritas posicionamientos de los partidos políticos.
La noticia de que el gobierno de México cerró operaciones del equipo élite de la DEA en el país – la Unidad de Investigaciones Especiales—provocó una avalancha de notas en la prensa, la mayor parte en defensa de la DEA con tal de criticar al presidente. Casi ninguna habló de los nefastos antecedentes de la Unidad, ni mucho menos de la perversa historia y actuación que ha tenido la DEA en nuestro país –y en América Latina– en su afán de exportar la guerra contra las drogas como un instrumento de control social y hegemonía.
La Primera Brigada Internacional de Búsqueda se llevó a cabo del 16 de febrero al 4 de marzo del 2022en la frontera noroeste de México. Surgió como un esfuerzo colectivo de familiares de México, Perú, Colombia, El Salvador y Honduras para buscar a las personas desaparecidas que se encuentran en dicho territorio.
Si México está por iniciar, por fin, un cambio de verdad en la estrategia de seguridad,enhorabuena. Si este anuncio, como los anteriores, es simplemente una manera de marcar distancia retórica de EE.UU., sin trazar un camino completamente distinto y soberano, solo valió para vender periódicos —en los Estados Unidos.
Las agresiones en el Municipio Autónomo Lucio Cabañas no serían, de acuerdo con las participantes en el foro “Violencia Paramilitar contra las Mujeres Zapatistas”, un episodio aislado sino parte de la guerra de baja intensidad que el Estado y las organizaciones armadas que se benefician de su apoyo están desatando en contra de las comunidades autónomas y organizadas.
Los refugiados mexicanos, provenientes de los estados de San Luis Potosí, Zacatecas, Michoacán y Guerrero, ocupan una cuadra entera cerca de la entrada del puente, a sólo algunos metros del monumento que erigió la comunidad a las víctimas de feminicidio de Ciudad Juárez, conocido como La Cruz de Clavos.
Fueron primero los cuerpos lo que alertó a la sociedad sobre la desaparición masiva de mujeres jóvenes en México. Enterrados en el desierto, con signos de tortura sexual, los cuerpos desechados de las mujeres se convirtieron en la imagen macabra de las polvorientas ciudades fronterizas, y en la característica definitoria de Ciudad Juárez, la metrópolis al otro lado de la ciudad El Paso.