La Ciudad Ultrajada: Los impactos de la violencia en Ciudad Juárez
Ciudad Juárez se ha convertido en el escaparate más obsceno y burdo de la violencia. Estamos viviendo una de las mayores crisis de su historia…
Ciudad Juárez se ha convertido en el escaparate más obsceno y burdo de la violencia. Estamos viviendo una de las mayores crisis de su historia…
La noticia de la muerte del obispo Samuel Ruiz se esparció rápidamente la mañana de ayer. Tenía 86 años de edad y casi 51 años de haber sido ordenado como obispo de la Diócesis de San Cristóbal. A eso de las 2:30 de la tarde la iglesia en la Ciudad de México se encontraba repleta de un grupo inusual de líderes religiosos, activistas por la paz y personajes que han marcado la política mexicana a través de los años. Todos recordaron su trabajo al lado de Tatik (“padre” en tzeltal) con una mezcla agridulce de nostalgia y gratitud.
El 6 de febrero, la periodista Carmen Aristegui fue despedida abruptamente de su trabajo como conductora del noticiero matutino de MVS noticias. La empresa la acusó de “trasgredir el código de ética de la empresa” dos días después de que ella dio a conocer un reportaje sobre una protesta de diputados de la oposición que hacía referencia al supuesto alcoholismo del presidente Felipe Calderón. Ella sugirió la necesidad de contar con una respuesta formal del gobierno. En sudeclaración oficial, Aristegui se negó a ofrecer disculpas y denunció presión indebida desde la presidencia “incompatible con un régimen democrático y un estado de derecho.” El incidente ha suscitado un gran debate nacional sobre la libertad de expresión y la injerencia política. Ed.
La vida de Marisela Escobedo cambió para siempre en agosto de 2008 cuando su hija de dieciséis años, Rubí, no volvió más a casa. Meses después fue en un basurero donde se encontró lo que quedaba del cuerpo de Rubí: 39 trozos de huesos calcinados.
Rubí pasó a ser una macabra estadística más en Ciudad Juárez, el lugar con casi dos décadas de feminicidios. El asesinato de mujeres jóvenes, a menudo violadas y torturadas, llevó la infamia internacional a la ciudad mucho antes de que se convirtiera en el epicentro de la guerra contra la droga de Calderón y asumiera también el título de capital mundial del crimen.
En muchos sentidos, la primera década del siglo XXI es la contracara de la última del XX. La lista de cambios es tan larga como trascendente. Resta saber si se trata de un paréntesis o de un nuevo comienzo. En todo caso, la región no volverá a ser lo que fue.
¡Lo lograron! Después de anunciar de antemano que no saldría ninguna decisión de importancia de las negociaciones sobre el cambio climático y después de casi dos semanas de debates, el ejército de negociadores internacionales presentes en la COP 16 llegó a un acuerdo totalmente en línea con las bajas expectativas para éste. De hecho, incluso lograron retroceder en cuanto a algunos asuntos clave.
La fotografía de arriba muestra dos ciudades – El Paso, Texas, y Ciudad Juárez, Chihuahua – que existen literalmente juntas, sólo las divide la frontera. A pesar de las diferencias aparentes al examinarlas de cerca, comparten geografía, cultura, clima e historia. Mi vida refleja la relación simbiótica entre las dos ciudades: Durante más de treinta años, mi carrera de enseñanza e investigación, y las realidades que he vivido, se han sucedido en la región Paso del Norte.
En esta ofensiva por mayores utilidades, las corporaciones cuentan con las leyes de inmigración estadounidenses. Aunque los medios de comunicación presenten siempre estas leyes como un instrumento para controlar las fronteras y evitar su cruce por cualquier gente, siempre han servido una función mucho más importante: Durante los últimos cien años, estas leyes han sido el medio para regular la oferta, y por ende el precio, de la mano de obra inmigrante.
Organizar a trabajadores inmigrantes no se trata de apiadarse de los oprimidos. Exige de nosotros comprender qué es necesario para la supervivencia de nuestras comunidades, de nuestro movimiento laboral. Si queremos estructurar poder político, debemos incorporar a los trabajadores migrantes, luchar por sus derechos y empleos, y crear un movimiento por la justicia social que nos pertenezca a todos, documentados e indocumentados por igual.
De súbito, en seco, de un infarto murió el 27 de octubre Néstor Carlos Kirchner. El ex presidente argentino y primer secretario general de Unasur, falleció a los 60 años en el pico de su carrera política. Su mujer, Cristina Fernández de Kirchner seguirá al mando de país, como lo hace desde diciembre de 2007. Seguirá en su rol de estadista, pero ahora sin su armador, sin el jefe político, sin el hombre que estaba en (y gustaba de) el barro.
Cuando una experiencia social supera los diez años, parece traspasar el umbral de la sobrevivencia para adentrarse en el sueño de cambiar el mundo. Las fábricas recuperadas pro sus trabajadores muestran que aún es realizable el sueño de crear un mundo sin patrones.