Serie Acción Ciudadana
en Las Américas, no. 10

julio de 2004

Líderes migrantes abogan por una reforma de la política migratoria

Publicado por el Programa de las Américas, del Interhemispheric Resource Center (IRC)

www.americaspolicy.org

por Oscar Chacón, Aidé Rodríguez, Amy Shannon
Antecedentes de organizaciones comunitarias dirigidas por migrantes
Los inmigrantes latinos aparecen en la escena nacional
Terreno conquistado en la reunión
Vínculos globales y locales

Recursos
El 10 de febrero, un grupo de líderes de comunidades de migrantes latinos describieron ante una vasta audiencia del Club Nacional de la Prensa una nueva visión para una reforma migratoria amplia e integral. En una reunión histórica, más de treinta líderes comunitarios se unieron para enfatizar la naturaleza consensual de la propuesta. Para el anochecer, la imagen de migrantes latinos de México, Centroamérica, Colombia y la República Dominicana que hablaban sobre la reforma migratoria fue transmitida a los hogares de televidentes de habla hispana de todo el hemisferio. Como dijo uno de los participantes, “al ver las imágenes me dieron ganas de gritar de alegría. Por primera vez fuimos nosotros los que estaban al frente del cuarto, no sentados en la sombra mientras otros hablaban, sino en el frente, con nuestras propias ideas.”

Desafíos claves para las comunidades migrantes latinas

La reforma migratoria debe responder a los inmigrantes ya establecidos en los Estados Unidos y lidiar con los flujos futuros. Cualquier reforma migratoria debe aportar una solución para los millones de trabajadores indocumentados que ya están en Estados Unidos y reconocer que las condiciones políticas y económicas seguirán produciendo migración. Se estima que la tercera parte de los indocumentados mexicanos y centroamericanos han vivido en Estados Unidos por diez ańos o más. Al ofrecer una tarjeta de trabajador temporal, la propuesta anunciada por el presidente Bush respondió de forma limitada a la necesidad de regular los nuevos flujos de migrantes, pero fracaso a la hora de proveer un camino a la residencia permanente o la ciudadanía para los inmigrantes con muchos ańos de residencia. Tampoco incluye provisiones adecuadas para asegurar que los trabajadores temporales se beneficien de los derechos laborales estadounidenses. El plan para expedir visas de trabajo temporal de tres ańos no reconoce las necesidades de los migrantes que ya han echado raíces en el país, incluso podría poner en riesgo su habilidad para permanecer con sus familias en los Estados Unidos después de que la visa expire.
Leyes inadecuadas y caducas, además de instituciones ineficientes, aumentan los problemas. Las leyes e instituciones migratorias estadounidenses vigentes no responden a la realidad de la migración actual. El sistema de cuotas y preferencias ha llevado a esperas de una década o más para visas familiares. Los tiempos de procesamiento para los permisos de residencia permanentes, aprobados y legales ha aumentado de 14 meses en 2001 a 33 meses en 2003. Los casos pendientes por más de seis meses se han aumentado en un 89% desde 2000-de 1.8 millones a 3.4 millones. La cuota numerica anual para visas de trabajo temporales se agotó en los primeros dos meses de este ańo, y aún no se ha aumentado.
La percepción pública vincula inmigración y seguridad. Desde los ataques del 11 de septiembre, muchos legisladores y organizaciones anti-inmigrantes han aprovechado la oportunidad de exaltar las tendencias xenófobas, bajo el manto de la seguridad nacional. La militarización de la frontera sur de Estados Unidos ha ido llevándose a cabo por ańos, pero dicho proceso se intensificó desde el 11 de septiembre, haciendo más peligroso el paso para los trabajadores indocumentados, forzándolos a entrar por áreas desoladas o exponiéndolos a la extorsión de los traficantes. Vale la pena notar, sin embargo, que algunos grupos que trabajan en “pro” de los derechos de los migrantes han hecho un uso retórico de la agenda de seguridad para presionar por una reforma migratoria que legalizaría y registraría la presencia de trabajadores inmigrantes en el país.
Se ignoran las causas de la migración. Políticas económicas fallidas que eliminan las posibilidades de una vida digna han desplazado a millones de personas de sus países de origen. El número de mexicanos indocumentados en los Estados Unidos se ha duplicado hasta llegar a más de cinco millones desde la firma del TLCAN en 1994. El Acuerdo de Libre Comercio con Centro América, que buscara ratificación legislativa muy pronto, traerá más de lo mismo a El Salvador, Guatemala, Honduras, Costa Rica y Nicaragua-países con economías todavía menos desarrolladas y con sectores agrícolas más vulnerables que los mexicanos. El gobierno estadounidense debe reconocer que los acuerdos de libre comercio no son suficientes y que pueden incluso ser contraproducentes para la creación de condiciones que permitan a la gente tener una vida digna sin tener que migrar. Los gobiernos y la sociedad civil deben desarrollar planes para la integración regional que explícitamente lidien con el abatimiento de la pobreza y reconozcan los complejos vínculos culturales, sociales y económicos entre las comunidades del hemisferio.

Aunque el movimiento es heterogéneo, algunos de los problemas que enfrenta atraviesan a todo tipo de fábricas, tanto a las muy pequeñas como a las medianas y a las diversas ramas de la producción. Problemas legales relativos al reconocimiento de la propiedad de la fábrica, otros vinculados al abastecimiento de materias primas, a la falta de capital de giro y a la comercialización de la producción, otros más relacionados con las dificultades técnicas derivadas de una maquinaria obsoleta o del abandono de los técnicos y administrativos, han sido abordados y muchas veces resueltos por los obreros convertidos ahora en dueños de su propio destino.

Antecedentes de organizaciones comunitarias dirigidas por migrantes
Enfrentados a la carencia estructural de oportunidades económicas en sus países de origen, cifras récord de migrantes de todo México y Centroamérica siguen llegando a Estados Unidos. Datos del censo más reciente sugieren que alrededor del 50% del total de la población latina en Estados Unidos nació fuera de ese país. Durante la última década, al mismo tiempo que este porcentaje se elevaba, muchas nuevas organizaciones se formaron dentro de las comunidades de migrantes. Estas organizaciones tienen distintas expresiones. Algunas de ellas otorgan servicios legales y educativos a comunidades migrantes recién llegadas, otras tienen un cariz más cívico o cultural, otras trabajan para proteger los derechos de los migrantes y otras más nacieron en el marco de los desastres naturales en sus países de origen para canalizar las donaciones caritativas para las regiones afectadas. Este rico mosaico de organizaciones comunitarias ha tenido un profundo impacto en la integración de los migrantes en la vida comunitaria local. Sin embargo, a nivel nacional las voces de los migrantes organizados siguen ausentes de los debates sobre políticas públicas.
Los patrones de inmigración reflejan la paradoja de los modelos globales de integración económica regional que simultáneamente disminuyen las oportunidades sustentables de llevar una vida digna en los países en desarrollo, al mismo tiempo que perpetúan la necesidad de trabajo barato en los países desarrollados. Al mismo tiempo que trabajan construyendo sus comunidades en los Estados Unidos, los inmigrantes latinos siguen preocupándose por sus comunidades en sus países de origen y siguen apoyándolas. Este énfasis transfronterizo en el desarrollo de las comunidades locales—tanto en los Estados Unidos como en los países de origen—le da a los líderes migrantes latinos una perspectiva transnacional única.
El 7 de enero, el presidente Bush anunció la propuesta conocida como “Reforma migratoria justa y segura para trabajadores migrantes temporales”. Aunque el anuncio ayudó a renovar el debate nacional sobre el rol de los inmigrantes y la política de inmigración de los Estados Unidos, dicha propuesta se quedó corta a la hora de enfrentar los grandes desafíos que una reforma responsable a la actual política de inmigración implica. En su discurso a la nación, el Presidente reconoció que el sistema actual ha fracasado y que requiere una profunda reforma. Pero el programa para trabajadores temporales que propuso ofreció, en el mejor de los casos, una solución parcial. En vez de afrontar los desafíos que implica sacar a los inmigrantes indocumentados de las sombras y manejar los flujos migratorios, la propuesta del Presidente se centró sólo en los mecanismos para integrar a los trabajadores temporales migrantes en la fuerza laboral estadounidense.

Los inmigrantes latinos aparecen en la escena nacional
Después del anuncio del presidente Bush, muchas organizaciones locales dirigidas por migrantes comenzaron un esfuerzo de organización de base para realizar un “Encuentro de Comunidades Inmigrantes de América Latina y el Caribe” en Washington, DC. El evento iba dirigido a analizar el significado del anuncio del presidente Bush, a definir una agenda común en materia de política migratoria y a comenzar a perfilar un plan nacional común de incidencia política.. Entre el 9 y 10 de febrero, sesenta líderes migrantes de doce áreas metropolitanas estadounidenses, representando a más de 100,000 inmigrantes de México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Belice, Colombia y la República Dominicana se reunieron en Washington, DC. Este evento sin precedentes fue organizado por un grupo de lideres inmigrantes voluntarios de organizaciones comunitarias de todo el país. La convergencia fue aún más notoria porque se realizó con muy poco financiamiento ajeno. La mayoría de las organizaciones participantes tuvieron que utilizar sus escasos presupuestos o los recursos personales propios para pagar los gasto de viaje y alojamiento para la reunión.
Muchas organizaciones comunitarias de migrantes—asociaciones de migrantes mexicanos del mismo pueblo o grupos de garifuna de Centroamérica—se han fortalecido a partir de un fuerte sentido de identidad local o étnica. Estas organizaciones típicamente tienen que abordar una amplia gama de temas que afectan a sus respectivas comunidades. En el caso de muchas organizaciones de oriundos mexicanos, la aspiración de poder votar desde el exterior galvaniza el interés de muchos de ellos. En el caso de comunidades inmigrantes centroamericanas, el acceso al Estatus de Protección Temporal es de particular interés. En síntesis, los intereses específicos son a menudo muy diversos.
Sin embargo, las comunidades de inmigrantes también comparten experiencias comunes que pueden servir de bloques de construcción para una agenda común de política públicas. Desde el periodo de la post-Guerra Fría, la mayoría de los inmigrantes latinoamericanos han venido buscando oportunidades económicas. Enfrentan el mismo sistema de inmigración obsoleto e ineficiente. Más allá del origen geográfico, la mayoría de las comunidades de migrantes comparten la frustración de los largos retrasos en la resolución de solicitudes de beneficios migratorios, las barreras para ejercer poder político, la separación familiar, el abuso a los inmigrantes más recientes en los lugares de trabajo. También comparten una fuerte preocupación por el impacto de las políticas económicas y comerciales globales, sobre sus comunidades “allá en casa.”
Para el Encuentro de Febrero, un equipo organizativo multinacional trabajó duro para estructurar el evento de una manera que permitiera concentrarse en las áreas de convergencia, al mismo tiempo que reconocían las preocupaciones particulares de cada comunidad migrante y celebrar sus actividades directas.
Desafíos de organización

Falta de recursos: Las organizaciones de migrantes reciben menos fondos de fuentes públicas y privadas de lo que merecería por su tamańo. La falta crónica de financiamiento dificulta el desarrollo de una presencia reivindicativa consistente para los grupos enfocados a las comunidades. Las organizaciones locales usaron sus propios recursos para enviar a los participantes a las reuniones, pero asegurar una fuente consistente de apoyo para desarrollar este proceso nacional sigue siendo un reto.
Migrantes latinos sub-representados en la escena nacional: Aunque hay instituciones nacionales establecidas que representan a comunidades latinas en los Estados Unidos, estos grupos no han tocado la más complicada agenda transnacional que tan importante es para las comunidades de migrantes. Definir una presencia nacional sigue siendo un reto para las comunidades migrantes.
Coordinación y comunicación: El diálogo abierto y las reuniones cara a cara han dado impulso y construido confianza entre los líderes migrantes en el proceso de las reuniones. Pero estos cónclaves consumen tiempo y son caros. Los grupos de migrantes necesitan construir su propia seguridad y fluidez a partir de las comunicaciones electrónicas como el correo electrónico y las llamadas de conferencia para el seguimiento que está teniendo lugar.

Terreno conquistado en la reunión
En la intensa reunión de dos días, los líderes migrantes latinos escucharon a expertos en políticas públicas y sostuvieron discusiones sobre una variedad de temas relacionados con la migración y propuestas legislativas. Las organizaciones congregadas en este Encuentro emitieron el día 10 de febrero, una declaración conjunta que perfilaba demandas mínimas hacia una reforma migratoria concreta e integral.
El grupo de organizaciones que se reunió en Washington, DC espera aprovechar la oportunidad para expandir este nuevo movimiento de reivindicación. Los participantes volvieron a casa con un renovado compromiso para educar, organizar y movilizar a sus comunidades hacia la meta de largo plazo de una reforma migratoria amplia e integral.
El proceso de organización continúa: los líderes de organizaciones de inmigrantes latinos se reunieron en una segunda ocasión entre el 2 y el 4 de mayo en Washington, DC, en una reunión de casi el doble de tamaño que la primera. El grupo se reunió con funcionarios de la administración Bush para preguntar sobre la reforma migratoria y llamó a los partidos políticos a que respaldaran sus promesas con acciones concretas e inmediatas.
Las próximas elecciones nacionales en Estados Unidos le dan urgencia a este proceso. Un mito prevaleciente es que los inmigrantes no son dignos de mayor atención política porque no pueden votar. De hecho, los ciudadanos estadounidenses naturalizados representaban el 36% del total de los votantes latinos en el censo de 2000, y la tendencia apunta a que aumente la cantidad de votantes que son inmigrantes. En general, los ciudadanos naturalizados votan en mucho mayores porcentajes que los miembros del mismo grupo étnico nacidos en Estados Unidos. Sin embargo, también es cierto que los latinos elegibles votan en porcentajes relativamente menores que otros grupos étnicos. Los periódicos elogiaron la participación de los votantes latinos en la reciente elección en California diciendo que era “la mejor hasta ahora”, cuando apenas el 18% de los votantes latinos registrados llegó finalmente a las urnas.
Los líderes inmigrantes latinos están conscientes que para ser tomados en serio, deben de asegurar que sus miembros se registren como votantes. Pero aun más importante que lo anterior, se entiendo que los votantes inmigrantes ya registrados deben ser efectivamente movilizados para el próximo noviembre. Al sostener una serie de foros locales donde puedan compartir las metas de la declaración de la reunión, estos líderes apuntan a cerrar la brecha entre las iniciativas de políticas nacionales y los distritos locales de migrantes, además de ayudar a las organizaciones locales a generar estrategias y planear actividades para promover la participación cívica. Durante marzo y abril, grupos de migrantes se reunieron en Chicago, Houston, Los Ángeles y Oakland. Estas reuniones identificaron estrategias para la recaudación local de fondos y ayudaron a diseñar una campaña nacional que vincule a organizaciones locales en un esfuerzo nacional. La campaña de postales, dirigida a la administración Bush y a la campaña de Kerry, preguntaba a los funcionarios electos, “¿Qué pasa con la reforma migratoria?” La campaña se lanzó en la segunda reunión de Washington en mayo.
Las reuniones de Washington dieron una oportunidad seminal a un amplio grupo de líderes de comunidades inmigrantes latinas y caribeñas para discutir políticas públicas nacionales que afectan a sus comunidades. También ofrecieron una oportunidad sin precedentes para activistas migrantes latinos y líderes comunitarios de distintas ciudades y regiones para que se conocieran entre sí. En algunos casos, las reuniones nacionales juntaron a participantes que habían vivido y trabajado en la misma ciudad pero que no se conocían. Más allá del compromiso de estos líderes de continuar colaborando en el nivel local, los participantes acordaron buscar a otros actores locales, incluyendo a redes religiosas o con base en las iglesias, negocios locales y cámaras de comercio, funcionarios gubernamentales municipales y estatales, sindicatos y sectores con base laboral y otras organizaciones de la sociedad civil.
Un desafío clave para esta iniciativa emergente de reivindicación migrante latina será obtener recursos financieros para las actividades coordinadas local y nacionalmente propuestas en febrero. Las organizaciones dirigidas por migrantes reciben una tajada de donaciones mucho menor de lo que su tamaño sugeriría. Instituciones donantes, públicas y privadas, no han hecho a las organizaciones de inmigrantes recipientes principales de su apoyo. Muchos participantes ya han desarrollado esfuerzos de financiamiento comunitario innovadores y campañas de recaudación de fondos relacionadas a temas tan candentes como licencias para inmigrantes y derechos de trabajadores indocumentados. Sin embargo, antes de que la iniciativa actual pueda desarrollarse de lleno como un movimiento nacional con bases locales, el apoyo financiero a largo plazo debe estar asegurado para actividades críticas de coordinación y diseminación; al igual que para el trabajo de educación y seguimiento por medio de las organizaciones locales.

Vínculos globales y locales

Algunas demandas de los líderes migrantes latinos (extractos de la Declaración del 10 de febrero)

Instamos al presidente George W. Bush y a los miembros del Congreso de ambos partidos para que trabajen de manera conjunta y den pasos concretos e inmediatos para avanzar el proceso legislativo que conlleve la reforma migratoria aquí planteada. Los puntos siguientes representan los elementos clave de cualquier reforma migratoria que se ha justa, comprehensiva, de largo plazo y visionaria:
Un programa de ajuste migratorio que permita a los inmigrantes, que viven y trabajan en los Estados Unidos, obtener la Residencia Permanente y consecuentemente la ciudadanía Estadounidense.
Un programa razonable para manejar los flujos migratorios futuros. Cualquier programa para trabajadores temporales deberá incluir las previsiones necesarias para evitar la implementación de otro programa similar al Programa Bracero (Bracero Guest Worker Program1942-1964).
Una ampliación del número de visas de inmigrantes de tal forma que las familias no queden separadas durante años por largas listas de espera. La reunificación familiar y la protección humanitaria deben continuar siendo pilares de nuestra política de inmigración.
Un límite no mayor de seis meses para el procesamiento y resolución de cualquier solicitud de beneficios migratorios. Las reglas previas a 1996 deben ser restituidas para efectos del procesamiento de solicitudes de residencia permanente y ciudadanía.
La creación de un programa de carácter nacional que facilite la integración y participación plena de nuevos inmigrantes a la vida política, económica y social, de los Estados Unidos.
Políticas que apoyen el mejoramiento de las condiciones económicas y la dignificación de las condiciones de trabajo en los países con fuertes patrones de expulsión de migrantes.

La reunión de migrantes latinos y caribeños tiene el potencial para ser el primer paso en la construcción de una coalición nacional con verdaderas bases locales de comunidades de inmigrantes latinos organizados. Se estima que un 77% de todos los trabajadores indocumentados en Estados Unidos vienen de México y Centroamérica, lo que hace del tema de la migración un problema regional. A través de las remesas a familiares, que llegaron a cerca de cuarenta mil millones de dólares el año pasado, los migrantes centroamericanos y mexicanos hacen contribuciones sustanciales a las economías de sus países de origen. Las reuniones inicialmente respondieron a cambios potenciales en la política migratoria nacional de Estados Unidos, pero también congregaron a una comunidad transnacional que sigue trabajando para incidir en los cambios a través de la frontera.
Las comunidades inmigrantes están comenzando a ejercer sus derechos y adquiriendo fuerza no sólo en Estados Unidos sino en sus países de origen, donde están trabajando para asegurar el derecho al voto como ciudadanos desplazados, para mejorar la infraestructura local y para invertir en proyectos de desarrollo. En Estados Unidos, inmigrantes latinos ya han empezado a presionar a instancias locales de gobierno y a funcionarios privados para que acepten las identificaciones consulares como una forma válida de identificación y a luchar por el derecho a tener licencias de conducir sancionadas por el Estado. A escala regional, los migrantes se están involucrando en el cuestionamiento a los modelos vigentes de integración económica, particularmente los acuerdos de libre comercio como el recién negociado Acuerdo de Libre Comercio Centroamericano con Estados Unidos.
La respuesta del gobierno mexicano al anuncio de Bush prueba que los migrantes mexicanos ya comenzaron a tener un papel en México en el tema de la reforma migratoria. La administración Fox, en un principio, apoyó la iniciativa de Bush diciendo que era un avance hacia la resolución del problema migratorio. Pero después de que los migrantes expresaron serias preocupaciones sobre la propuesta de Bush en los medios de comunicación en ambos lados de la frontera, la administración Fox disminuyó su entusiasmo ante la visión perfilada por el presidente Bush y reafirmó su compromiso en la búsqueda de reformas que garanticen para los mexicanos una experiencia digna como migrantes e inmigrantes. En este caso, queda claro que los migrantes tienen intereses distintos que pueden chocar tanto con los gobiernos de sus países de origen como con la dirección que han tomado los legisladores en los Estados Unidos. Esta realidad dinámica abre la puerta para que los migrantes forjen sus experiencias en propuestas de políticas públicas que miren hacia delante, con un toque transnacional.
— Oscar Chacón, Aidé Rodríguez, Amy Shannon
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Para datos y reportes referentes a los temas relacionados con la migración:
American Immigration Law Foundation
http://www.ailf.org/ipc/ipc_index.asp

Urban Institute
(una organización investigadora de políticas económicas y sociales independiente)
http://www.urban.org/

Lectura Recomendada:
“Immigration Reform Key to Border Security,”
by Sean Garcia
http://www.americaspolicy.org/briefs/2003/0308immig.html
“Mexican Hometown Associations,”
by Xochitl Bada
http://www.americaspolicy.org/citizen-action/series/05-hta.html
“The Cost of Doing Nothing”
http://www.ailf.org/ipc/policy_reports_2004_CostOfDoingNothing.asp
“An Unlikely Fit: Will the Undocumented Apply for a Temporary Status?”
http://www.ailf.org/ipc/policy_reports_2004_anunlikelyfit.asp
Para leer acerca del apoyo administrativo migratorio ir a:
http://www.contracostatimes.com/mld/cctimes/news/8352909.htm
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