Los resultados de las pasadas elecciones del 2 de julio en Bolivia muestran claramente la derrota de la derecha como fuerza política de peso en el país y la consolidación de la fuerza del Movimiento al Socialismo (MAS). Sin embargo, los procedimientos establecidos para la nueva asamblea ponen importantes candados al ejercicio de la fuerza del mayoria y se necesitará construir alianzas para sacar adelante las propuestas de reformas profundas.

En los comicios para asambleístas participaron una gran cantidad de organizaciones políticas