La Iniciativa para la Integración Regional de la Infraestructura de Sudamérica (IIRSA)
es la versión más reciente de una serie de esquemas desastrosas financiadas por bancos
internacionales para traer "desarrollo" a la cuenca amazónica. Inaugurado en el año
2000 por los gobiernos de la región quienes aprovecharon de una confluencia de financiamiento
regional proveniente de las instituciones financieras internacionales (IFIs), la IIRSA abarca 350 proyectos
que son ecológicamente dañinas incluyendo carreteras, represas, oleoductos y gasoductos,
y puertos. Muchos de estos abrirán nuevas áreas a producción agrícola masiva
orientada a la exportación, en la cuenca amazónica. Lo que sigue es una entrevista con
Julio Cusurichi, ganador en 2007 del Premio Ambiental Goldman, y representante de la Federación
Nativa de Madre de Dios (FENAMAD).

Una colección de megaproyectos de este tamaño y alcance ofrece la oportunidad para repensar
lo que realmente significa el concepto del "desarrollo"—quién lo crea, y quién
recibe sus beneficios. IIRSA representa un nuevo capítulo en la larga historia de decisiones
tomadas en nombre del "desarrollo" y financiadas por las IFIs, cuyo negocio es el reciclaje
del capital internacional para crear incentivas a la expansión del crecimiento corporativo.

Históricamente, megaproyectos de infraestructura financiados por las IFIs en los áreas
tropicales como la Amazonía han resultado en el aumento de la pobreza, el desplazamiento, un
aumento de exponerse a los vectores de enfermedades, la erosión cultural, y conflictos violentos
para pueblos indígenas. Sin embargo, los gobiernos de América del Sur y los bancos internacionales
han prestado poca atención a las voces de la sociedad civil y las de pueblos indígenas
cuyas vidas están directamente y negativamente afectadas por estos proyectos.

La carretera llamada Interoceánica Sur en Madre de Dios, Perú está diseñada
para aumentar el transporte de soya brasileña a la costa Pacífica, donde estará exportada
a los mercados asiáticos para su uso como alimento agropecuario y para producción de
biodiesel. La carretera, ya bajo construcción, es uno entre los primeros 31 proyectos de IIRSA
programados para completarse antes del año 2010. La carretera está financiada por la
Corporación Andina de Fomento (CAF), el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (BNDES), la Banco
Inter-Americano de Desarrollo (BID), y el gobierno peruano.

La carretera expone áreas de la Amazonía Peruana previamente cerradas a la agricultura
corporativa e intereses energéticos. También abre una caja de Pandora sobre los costos
y beneficios de la construcción de carreteras en la cuenca amazónica. Para algunos, la
carretera representa una oportunidad para que los pequeños agricultores, campesinos, y pueblos
indígenas puedan sacar sus bienes al mercado y recibir bienes exportados desde Cuzco y Río
Branco, Brasil. Para otros, la carretera aumentará la presión de la agricultura e energía
corporativa a las tierras pertenecientes a los ya vulnerables campesinos y pueblos indígenas
en aislamiento voluntario.

Ya 80% de la Amazonía Peruana está abierta a concesiones petroleras globales. Hunt Oil,
de Texas, EEUU, ha adquirido la concesión para el Lote 76, cuyas fronteras se superimponen casi
la totalidad de la recientemente creada Reserva Comunal Amarakaeri.

Entrevistado en Puerto Maldonado, ganador del Premio Ambiental Goldman del 2007 y representante de
la Federación Nativa de Madre de Dios, Julio Cusurichi cuenta de los impactos de la carretera
Interoceánica Sur de IIRSA, la expansión del agronegocio, y el crecimiento de la extracción
petrolera para los pueblos indígenas de Madre de Dios, Perú. Cusurichi nota que la construcción
de la Interoceánica Sur seguirá los mismos patrones de destrucción de carreteras
pasadas en la Amazonía si es que los temas más importantes no se reconcilien, como la
necesidad urgente del reconocimiento de los derechos colectivos de los pueblos indígenas y la
demarcación de sus territorios, la implementación de leyes claras de zonificación
económica y ecológica, realización de estudios de impacto ambiental y social íntegros,
y proyectos de desarrollo en beneficio de las poblaciones locales.

ZH: Julio, háblanos sobre la Interoceánica—¿cómo va afectar a los pueblos
indígenas de Madre de Dios?

JC: El tema de la Carretera Interoceánica para los pueblos indígenas va a ser una amenaza
más que una cosa que va a servir—porque el tema de la transoceánica no hay que separar
del gran llamado proyecto de desarrollo IIRSA. Que no tiene solamente la interoceánica sino
también otros proyectos en toda la cuenca amazónica. A nosotros nos ha preocupado como
población indígena donde hemos dado a conocer—uno, estos proyectos casi no están
informados a la población regional. Pocas, la mayoría de las personas no tienen conocimiento
de los efectos que va a tener esta vía interoceánica.

Uno es el tema de la seguridad jurídica de los territorios indígenas. Si no garantizamos
una seguridad jurídica, vamos a ser expuestos a grandes migraciones que van a entrar por esta
transoceánica con el objetivo de querer obtener tierras. Entonces si no tenemos una visión
de nuestro gobierno regional y nacional de como garantizar derechos de los territorios de los pueblos
indígenas, vamos a tener una seria amenaza.

El otro tema es de los impactos ambientales. Hemos tenido conocimiento que dentro del Estudio de Impacto
Ambiental (EIA), solamente esta diseñado en unos casos—hay zonas directas y indirectas—otro
es que han puesto una barrera de tres kilómetros, pero no solamente los impactos van a ser a
tres kilómetros—sino van a ser a nivel regional. Eso no esta contemplado en su EIA. Bueno, están
cumpliendo la norma que regula lo que es en la zona directa—pero la norma no refleja la realidad regional.
Ese estudio, si van a adecuar esa norma, entonces ese estudio no va responder a la realidad.

Nos hemos preocupado ya que ese tema es totalmente preocupante. Uno es que la población no
conoce, y otro es que el estudio de impacto ambiental tiene que reflejar una realidad regional. Si
es que con ese proyecto carretero no vienen otros paquetes para minimizar los impactos, entonces estamos
apuntando a un problema mucho mas fuerte. No se ha terminado una zonificación ecológica-económica
en Madre de Dios. Se debería ver estos temas.

Sobre el tema de los agricultores, y el tema de los ganaderos, de todas las personas que ya tienen
derechos adquiridos, si no se va tomar en cuenta, va ser muy preocupante. Ahora hemos ya como FENAMAD
liderado este tema y puesto en nivel de debate y ahora hay una alianza de federaciones aquí en
Madre de Dios que estamos ampliando para presentar observaciones a los EIA.

Presentamos un expediente técnico que observa el EIA de la carretera. Esperamos que estas observaciones
sanas y con justicia puedan estar incorporadas a este EIA de la transoceánica para bien de la
región. Es una gran preocupación que debemos tener todos, porque sabemos que estos proyectos
de Interoceánica y proyectos del llamado desarrollo van a beneficiar a otros grandes intereses
no a las poblaciones, que aun no están preparadas y no hay ningún interés del
gobierno nacional ni regional para al menos darnos algunos incentivos para prepararnos en todo sentido—económico,
social, incluso ver que vamos a ofrecer para al menos beneficiarnos de esa carretera.

Si el gobierno no tiene una promoción de visión sostenible de nuestra región,
lo que vamos a ver es que grandes carros van a pasar por acá, de algunos capitalistas del lado
brasilero, que allí tienen una visión de hacer grande soya, espacio sembrado de soya
que tampoco va ser muy bueno allí, porque en que espacio territorial van a afectar pueblos indígenas,
ribereñas, rurales. Entonces es una visión solamente capitalista, no una visión
que va ayudar la población gruesa, pobre, de nuestro país.

ZH: ¿Por qué el gobierno peruano no ha demarcado algunas tierras indígenas
aquí en Madre de Dios?

JC: Falta demarcación de territorios. Si hay menos demarcados, es mas fácil que el gobierno
pueda cooptar la amazonia. Mas demarcado, entonces ya esta ocupado el territorio. Lo hemos ocupado
miles de años, pero falta legalidad. Cuando el gobierno habla de ocupación, a veces es
una comunidad que no esta reconocida, que no tiene su título—y si no esta reconocida legalmente,
no existe al nivel de datos de los países. La existencia ya estaba antes de la formación
de los estados nacionales—pero no está reconocida legalmente. Sería la prioridad en reconocer
estos territorios. Y no solamente los indígenas, también los castañeros, los pequeños
madereros.

ZH: ¿Cuales pueblos no tienen su territorio demarcado?

JC: Por ejemplo hay el pueblo indígena Masenawa—Puerto Azul—y algunas ampliaciones de algunos
territorios que están pendientes: arasaire, diamante, y de boca inambari, incluso de pilar.
En eso debemos primeramente enfocar y después ver otros temas si es que se puede tocar—si no
garantizamos seguridad jurídica a los pueblos indígenas, va a causar un problema fuerte,
porque anteriormente con una visión occidental, las primeras titulaciones han sido muy pequeñas.
No recogían la integridad del territorio, no recogían donde hasta donde cazábamos,
donde hacíamos la actividad cotidiana—nos decían "a ver son 40 indígenas
multiplicado por 20 hectáreas". Las primeras titulaciones no eran de visión de un
pueblo indígena, de territorio—las últimas titulaciones si son mejor porque hemos puesto
una visión de un pueblo integro.

ZH: ¿Tienes una preocupación de cuando y si se cumple la Interoceánica, que
empieza a invadir la soya a Madre de Dios?

JC: No solamente va a invadir la soya, sino también va a haber mucha migración. Aquí de
repente vamos a llegar a un momento que mucha inversión va a entrar y va a comprar mucho territorio,
muchas zonas agrícolas, y vamos a llegar a un tiempo de depender de un solo dueño de
muchísimas hectáreas. Y lo otro es que no vamos a tener alternativas que ofrecer. Lo
que va a pasar es que vamos a caer de la mano de estas inversionistas.

Y así de repente el mismo problema social y económico que no vamos a poder enfrentar,
posiblemente muchos agricultores, castañeros, madereros, van a perder sus derechos porque no
van a poder ofertar o negociar y eso si va a causar un caos. Porque el gobierno regional no esta teniendo
en cuenta estos temas y no tiene ninguna visión de que hacer de cómo beneficiar enfrente
esta carretera haciendo otras actividades sostenibles, el ecoturismo por ejemplo—podemos no duplicar
actividades que ya está haciendo Brasil—ya estamos haciendo ecoturismo en algunas comunidades
nativas. Entonces como reforzar estas iniciativas, la transformación de algunos productos. Tenemos
recursos forestales—vamos a estar vendiendo madera en bruto, o es que ya ponemos una planta de transformación
para poner valor agregado, buscar mercado internacional, y no caer en los rematistas?

Todo eso deberíamos estar ya debatiendo pero los gobiernos regionales están durmiendo.
Las organizaciones sociales están tocando la puerta para que puedan al menos despertarse y ver
verdaderamente como hacer un trabajo regional sobre la economía aquí en Madre de Dios.

ZH: ¿La Interoceánica agravará los problemas existentes de los pueblos indígenas
en Madre de Dios?

JC: Sí— uno es el problema de la extracción petrolera. Existen cuatro lotes de hidrocarburos
aquí en Madre de Dios. Un 80% de la provincia esta con lotes de hidrocarburos. No ha sido considerado
ni tomado en cuenta antes de que den estos lotes petroleros—como cumplir el convenio 169 por ejemplo—se
ha dado lotes petroleros al nivel nacional sin interesarles a los habitantes de la amazonia, sean pueblos
indígenas o agricultores, todos los que viven acá en la zona amazónica. Aquí en
el Perú se toman decisiones desde la capital, no se toma una decisión en coordinación
con su gobierno regional y con sus poblaciones existentes. Este modelo esta mal. No se esta cumpliendo
el convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) aprobado por el gobierno peruano.
Estas actividades de hidrocarburos han sido mucho mas perjudicial que benéficos.

La actividad petrolera ha traído más daño que beneficio. Conocemos los hermanos
Achuar, los hermanos Shipibo de Canaan de Kachiyako, los hermanos Machiguenga del río Urubamba,
he podido estar allí, y he visto una desesperación de la perdida de su territorio, contaminación
de sus ríos, problemas de salud de los niños y ancianos, entonces nos preocupa que el
gobierno peruano este dando sin alguna responsabilidad estos cuatro lotes y que esto solamente va a
beneficiar un grupo que maneja estas empresas petroleras y no a la población regional.

Otro problema es la tala ilegal, que está avanzando sin que nadie la controle. Nosotros los
pueblos indígenas hemos venido demandando desde el 2001 la creación de puestos de control
de vigilancias para minimizar impactos de tala ilegal—hemos ayudado al gobierno peruano en impulsar
este manejo forestal sostenible. Hemos liderado la aplicación de la ley forestal con una visión
sostenible de mucho mas a largo plazo—pero el gobierno sin embargo da las concesiones y se olvida.

Pequeños concesionarios están allí solos queriendo gatear queriendo caminar pero
no hay ninguna promoción del gobierno peruano en apoyar estos concesionarios igual como apoya
a las grandes empresas petroleras. El gobierno peruano para las grandes empresas petroleras, se endeuda
con crédito que pagamos los peruanos, para estas grandes petroleras. Pero para las concesiones
forestales, que son empresarios pequeños de la zona, cero—no hay nada. ¿Entonces porque
hemos apoyado estas concesiones castañeras? Porque queremos ordenar nuestros territorios para
que no haya tala ilegal y sean respetados los derechos de los territorios de pueblos indígenas
en aislamiento voluntario.

Aquí en Madre de Dios, hay todavía indígenas, hay humanos, hay hermanos de nosotros,
que viven en el interior de los bosques, porque en años anteriores de la explotación
del caucho, fueron diezmados, vulnerados, están nómadas para garantir la seguridad de
sus vidas. Entonces estos indígenas necesitan respaldo y las leyes adecuadas para ellos puedan
seguir viviendo en un territorio adecuado que pueda servir para que puedan tener una alimentación
y territorio que responde a ellos y no imponerles una nueva visión de vida.

Respetamos su auto-determinación—por eso hemos puesto alternativos como una reserva territorial
para ellos que fue aprobado en el 2002—pero no ha servido todo, porque las madereras siguen entrando,
miles. En otras palabras, no sirve. No esta cumpliendo su rol para que haya un control de la fauna
y la flora. Estamos nosotros mismos haciendo puestos de control y vigilancia con apoyo de amigos aliados
para ver como se controla, con un modelo casi de la FUNAI de Brasil. Igual estamos pensando aquí con
la FUNAI que vigila los pueblos aislados.

Y el otro problema es, para solicitar a los gobiernos de grandes países como el norteamericano
que tienen muchos grandes empresarios—es el tema del cambio climático. No me voy a cansar en
decir que esto deben tener mucha mas responsabilidad los países que se dicen desarrollados.
Son los que están causando estos grandes cambios climáticos, y no queremos tapar que
es la naturaleza que esta respondiendo, sino es el hombre que no tiene una relación harmónica
con la naturaleza, por eso es que la naturaleza esta respondiendo mal.

Aquí tiene que ver mucho los grandes inversionistas en este tema del cambio climático.
Y el otro pues es que hay convenios que se firman, sin embargo para el tema del tratado Kyoto para
el cambio climático, creo que no hay un interés de firmar. Creo que debería haber
mucho mas interés en firmar estos tratados que nos van a conllevar al cumplimiento de normas
y reglas para minimizar los impactos del cambio climático.

Estamos indicando cual es la visión y como se deben orientar las políticas internacionales
en estas realidades amazónicas de los diferentes países. Con algunas visiones de nuestros
antepasados que todavía sirven como guías para orientar para que no suceda un grande
caos, produciéndose grandes cambios sin tener herramientas para poder mitigar—entonces se necesita
ahora dar un nuevo giro, un nuevo cambio para que no estemos hablando de tener grandes epidemias, grandes
ventarrones, grandes inundaciones, grandes sequías, y grande contaminación. Se necesita
trabajar ambos—los grandes países nos tienen que escuchar, incluirnos en las propuestas de políticas
que van a ayudar al cambio climático.

ZH: ¿La Interoceánica puede traer beneficios?

JC: Si, si viene con otros paquetes como te decía. Pero si viene la Interoceánica sola,
y la población no puede hablar, debatir, proponer algunas cosas económicas de acuerdo
a la realidad, va a ser mas perjudicial para nosotros.

Pero si hay un cambio de querer conversar que actividades hay que hacer en Madre de Dios—primeramente
disponer recursos para dar seguridad jurídica—por ejemplo temas ambientales como mitigar, que
las propias organizaciones sociales monitoreen el tema ambiental. Entonces con esa participación
activa de la zona involucrada, creo que se puede al menos mitigar. La cosa viene desde arriba, se hace
eso por ser política nacional—y si se hace sin considerar todos estos puntos que te he indicado,
de aquí a 10 años estaremos hablando de un caos muy grande, y espero estar vivo para
seguir indicando desde este ángulo lo que ha sucedido. Creo que si vamos a estar existiendo
y siempre metiendo estos temas en estos debates.