En su aproximación hacia la boca de la Bahía de Zihuatanejo, los cruceros siguen
el mismo camino ondulado que el pirata inglés, Francis Drake, se aventuró a tomar hace
siglos.

Zihuatanejo, que yace en la costa del Pacífico mexicano, en el Estado de Guerrero, ha atravesado
un largo camino desde que los saqueadores europeos la penetraron, cuando era una bahía virgen.
Hoy proyecta la dualidad del superdesarrollo y del subdesarrollo. Lujosas villas cubren algunos cerros,
mientras que de otros apenas se sujetan barrios paupérrimos. En este municipio, se tienen registrados
400 casos de dengue en lo que va de este año. El centro de la ciudad se encuentra congestionado
por embotellamientos antes inimaginables y grandes cadenas comerciales compiten con los pequeños
negocios. Un malecón de roca incompleto bloquea la salida de aguas residuales que fluyen hacia
la bahía. A pesar de que el Instituto Nacional de Ecología ha señalado este malecón
como la causa del bloqueo del flujo de la contaminación, y la población ha pedido que
se desmantele, sigue en pie como monumento al desprecio de la voluntad popular.

Anclados en la bahía, los cruceros desembarcan a sus pasajeros en pequeñas lanchas que
los llevan al cercano muelle municipal. Al llegar a la orilla, los turistas tienen su primera impresión
de las fabulosas tierras de México y sus desayunos con Margaritas, sus sonrientes señoritas,
y su estilo de vida despreocupado. Sin embargo, la escena en el muelle delata una realidad muy distinta
a las imágenes perfeccionadas que muestran las postales propagandísticas.

Listos para enfrentar cualquier amenaza a la embarcación madre, se encuentran barcos de la
Marina Armada de México. Los visitantes son conducidos a través de una sección
enrejada del muelle que vigilan elementos de la Marina armados con rifles automáticos. Cientos
de visitantes primerizos son entonces abordados por guías turísticos privados. Frente
a la playa, una ceremonia indígena se interpreta por danzantes para los turistas ávidos
de tomar fotos. Terri Gray, turista canadiense, dice que la presencia militar la hace sentir segura
en un lugar por lo demás encantador. "Me gustan los andadores, la ausencia de tráfico," observa
Gray. "Y me gusta caminar en las tiendas—gente muy agradable."

El enorme aumento de visitantes tiene efectos secundarios

Sin embargo, muchos lugareños opinan que los enormes hoteles flotantes que trajeron a Gray
a conocer los encantos de Zihuatanejo, podrían ser el acabose del destino. El proyecto para
la construcción de una gran terminal para cruceros que se conectará a la Playa Principal,
tiene a los lugareños en pie de batalla.

Promovido por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y programado para dar servicio
a tres cruceros a la vez, el muelle podría triplicar el número de pasajeros que llegan
a la Bahía de Zihuatanejo. El polémico proyecto es uno de los elementos del ambicioso
plan de la SCT para aumentar dramáticamente las llegadas de cruceros a puertos mexicanos.

Los partidarios del fomento a los cruceros favorecen la construcción del muelle, sin embargo,
un nuevo movimiento denominado Grupo para la Defensa de la Bahía se está organizando
activamente para impedirlo. Los detractores del proyecto temen que el trío de cruceros que se
anclarían al mismo tiempo en la bahía arruinaría la atmósfera pueblerina
de Zihuatanejo, saturaría las calles de taxis y autobuses turísticos y acabaría
con la vista que de la bahía que tienen sus residentes. La pequeñísima Bahía
de Zihuatanejo tiene una superficie de agua de aproximadamente 2.59 kilómetros cuadrados, y
a los críticos del proyecto les inquietan los efectos que tres cruceros, cada uno de casi 304.80
metros de largo, con un peso de decenas de toneladas cada uno, puedan tener en las corrientes naturales
de una bahía ya enferma por la contaminación. Los cruceros que frecuentan la bahía,
como el Norwegian Star, llevan abordo varios miles de pasajeros y tripulantes.

"No estamos en contra de los cruceros," dice Enrique Rodríguez Krebs, dueño
de una tienda en Zihuatanejo y activista del nuevo movimiento ciudadano así como del grupo ecologista S.O.S
Bahía
. "Queremos que lleguen como siempre han llegado—anclados en la bahía." Los
activistas opositores han propuesto que se remodele el muelle actual para que tenga la capacidad de
atender el tráfico de cruceros actual.

Mario Hernández, operador de la industria turística desde hace muchos años y
presidente del Comité de Recepción de Cruceros de Zihuatanejo, se manifiesta seguro de
que el pequeño muelle tiene la capacidad de atender más cruceros. En una entrevista realizada
este año, Hernández dijo que en la década de los ochentas, la bahía recibía
hasta tres cruceros al mismo tiempo. El 28 de diciembre de 2006, dos grandes cruceros desembarcaron
a 5,000 pasajeros a la vez, dijo. "Movilizamos a más de 25 autobuses sin ningún
embotellamiento porque existía una coordinación entre todos los operadores y teníamos
una oficialía de seguridad portuaria," dijo Hernández. "Todos cooperaron y
realizaron una excelente labor."

Hasta ahora, el proyecto del muelle se ha desenvuelto sin audiencias públicas o la presentación
de un estudio de impacto ambiental. La SCT contrató a un despacho de ingenieros del Distrito
Federal, Procomar, para que estudiara cinco posibles sitios, dentro y fuera de la bahía, para
el nuevo muelle, pero la SCT claramente apoyó su ubicación dentro de la bahía
durante una junta el 22 de octubre en Zihuatanejo. El funcionario de la SCT, Celso Morales, citado
por El Sur, diario acapulqueño, argumentó que los requerimientos internacionales
posteriores al ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001 hacen que el mezclar a los pasajeros
de los cruceros con otros turistas sea poco realista—aunque ambos grupos hayan utilizado la infraestructura
existente al mismo tiempo sin problemas. Morales también mencionó que las aguas calmadas
de la bahía y las calles de la ciudad fueron factores que influenciaron la decisión de
la SCT.

En una entrevista previa al anuncio del sitio elegido, el Capitán de Puerto de Zihuatanejo,
Cap. Bernardo Crespo Silva, dijo que la seguridad y protección de los pasajeros serían
factores determinantes para la elección del sitio para el nuevo muelle. Los cruceros necesitan
una profundidad de por lo menos 9.14 metros para atracar, y no pueden abordar pasajeros de noche debido
a cuestiones de seguridad, dijo el Cap. Crespo. "Vamos a buscar el lugar ideal para el turista," añadió. "Tiene
que tener alta seguridad." La base naval de Zihuatanejo se encuentra dentro de la bahía.

Los opositores del nuevo muelle no fueron invitados a la junta del 22 de octubre, y los estudios sobre
los cuales la SCT supuestamente basó su decisión no se pusieron a disposición
del público para su revisión. No se ha anunciado una fecha oficial de inicio de la construcción
del proyecto, pero se menciona 2008 como posibilidad.

Costos y beneficios para la industria

Durante el curso de la lucha en Zihuatanejo se observa que, rara vez, si no es que nunca, se ha discutido
públicamente la gama de impactos económicos y ecológicos de los cruceros antes
de una expansión industrial en México. Económicamente, la importancia de los cruceros
es muy pequeña en Zihuatanejo. Si bien crea algunos empleos, el dinero normalmente se queda
en sectores selectos: compañías de tours diurnos, taxis, piscinas de natación
con delfines, tiendas patrocinadas por la industria, algunos restaurantes, y los comerciantes de junto
al muelle municipal.

La Secretaría de Turismo de Guerrero reporta que US$1.763 mil millones de dólares relacionados
con el turismo pasaron por Ixtapa-Zihuatanejo durante 2006. De acuerdo a un reporte de El Sur,
el derrame económico de 76,500 pasajeros y 8,500 tripulantes, aunado a los impuestos, alcanzó la
suma neta de US$7 millones de dólares, esto es, 0.5% del ingreso total del destino atribuible
al turismo. De acuerdo con los cálculos oficiales, aún triplicando el número de
cruceros que llegan a Zihuatanejo, el porcentaje del ingreso por cruceros se incrementaría aproximadamente
a 1.5% del total de los ingresos del sector turismo. Es más, el caudal de dinero únicamente
derrama durante la temporada de cruceros—entre los meses de octubre y mayo.

Dejando de US$60 a 70 dólares en promedio, los pasajeros de cruceros gastan mucho menos dinero
en Zihuatanejo que otros turistas. Si los pasajeros de cruceros aprovechan la oferta del gobierno federal
de reembolsarles el IVA al partir, el gran beneficio económico de este tipo de turismo se vuelve
cuestionable.

México tiene que invertir para que los barcos sigan viniendo. Además de infraestructura
para los muelles, las terminales, y calles, el gobierno tiene que gastar en los salarios de soldados,
marinos, policías locales y personal de seguridad para cumplir con las nuevas disposiciones
antiterroristas. Los pasajeros deben presentar identificaciones emitidas por la embarcación
para volver a abordar; los guías turísticos, taxistas y otros que entran en contacto
con los pasajeros en los muelles deben portar credenciales oficiales; y la policía local a menudo
se encarga de vigilar las llegadas y de controlar el tráfico.

La protección de los cruceros es otro paso más hacia la segmentación y privatización
de la seguridad pública en México, país en el cual el personal de seguridad privada
supera en número a los cuerpos policíacos en muchos lugares.

La Comisión Hacendaria de la Cámara de Diputados aprobó un impuesto al turismo
de aproximadamente US$5 dólares por pasajero de crucero para solventar los gastos de mantenimiento
y recepción. El impuesto ha generado una gran oposición por parte de los promotores mexicanos
de cruceros, así como del Instituto Nacional de Migración que asegura que esta medida
implica más papeleo de lo que vale la pena.

Mario Hernández y otros representantes de la industria turística se levantaron en contra
de una versión anterior del impuesto que fue aprobada a finales de 2006 por el ex presidente
municipal y ahora diputado federal, Amador Campos, quien propuso cobrar una cuota de US$17 dólares
a los pasajeros de cruceros para ayudar a pagar los gastos de recepción.

Alegando que los cruceros ya pagan a la SCT cuotas por anclaje que van de US$28,000 a 35,000 dólares,
Hernández dijo que Campos debería cabildear para que los fondos recaudados por la SCT
se regresen a Zihuatanejo para el mantenimiento de la infraestructura turística. "Creo
que se vería muy mal si invitaras a tu casa a alguien y le dijeras, ‘Te invito a mi casa pero
tendrás que pagar diez dólares’. Creo que eso es una falta absoluta de sentido común," dijo
Hernández.

Sin embargo, los turistas que visitan a México por aire o por tierra, pagan actualmente una
cuota aeroportuaria de aproximadamente US$20 dólares, misma que se carga en al boleto de avión
o bien se paga por separado en un banco privado. Los impulsores del impuesto, 80% del cual está destinado
a municipalidades que reciben cruceros, argumentan que a los pasajeros de los cruceros, en su mayoría
acomodados, no les parecerá oneroso y que deben asumir parte del costo de la infraestructura
y la protección ambiental.

En una era de crisis ecológica, los costos relacionados a los cruceros deberían considerarse
en el análisis de costo-beneficio. De acuerdo con la Campaña para Salvaguardar las Aguas
de América, organización que crítica a la industria de cruceros, la contaminación
que emite diariamente al aire un crucero es igual a las emisiones de 12,000 automóviles. En
algunos países, se han impuesto multas a los cruceros por tirar aguas residuales al mar, aunque
la industria insiste en que recicla sus aguas residuales.

Yadira Ríos, educadora y activista afiliada al Grupo Ecologista Nuevo Mundo que se especializa
en estudios turísticos, cuestiona los beneficios y los costos ambientales del tipo de turismo
inherente a los cruceros, que un día está y al otro ya no.

"No creo que lo que gastan aquí compense el impacto que generan los cruceros, como basura,
contaminación del aire y el hecho de que el agua de la bahía, o de dondequiera que se
encuentren, está turbia y esto afecta a los peces," Ríos declaró. En Zihuatanejo,
a algunas personas les preocupa que el incremento en tráfico de cruceros remueva la gruesa capa
de sedimentos de aguas negras oculta y pegada al fondo de la bahía. Este año, en reiteradas
ocasiones, se han documentado descargas de aguas residuales de plantas de tratamiento municipales ya
obsoletas en Playa La Ropa, que es una de las más populares con los turistas, así como
en otros lugares de la bahía.

Miles de visitantes generarán, inevitablemente, más basura en Zihuatanejo. La ciudad
no cuenta con un tiradero permanente y moderno, y por ello podría ser acreedora a multas impuestas
por el gobierno estatal, según reportes de prensa recientes.

La construcción "fast-track" del muelle iría en contra de las recomendaciones
hechas por dos diferentes organizaciones. Según S.O.S Bahía, hace dos años el
Consejo para Desarrollo Sustentable de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales
pidió a esta entidad federal que no aprobara la construcción de una terminal para cruceros
que se había propuesto anteriormente para la bahía.

En 2006, el Tribunal Latinoamericano del Agua (TLA), iniciativa no gubernamental que dirime controversias
relativas al agua con base en Costa Rica, declaró que el presidente municipal de Zihuatanejo,
Silvano Blanco debería trabajar con la ciudadanía para hacer un plan maestro para la
limpieza de la bahía y un estudio a fondo de cómo podría afectar el muelle para
cruceros a las corrientes de la bahía. Ninguna de las recomendaciones del TLA se ha efectuado
hasta la fecha.

No obstante la creciente conciencia ecológica en el desarrollo económico internacional,
ninguna evaluación oficial de los costos ecológicos asociados a la terminal para cruceros
de Zihuatanejo ha sido discutida públicamente.

Acoso a los activistas opositores del muelle

El Grupo para la Defensa de la Bahía ha celebrado juntas, ha puesto a circular peticiones por
internet, ha publicado anuncios en el periódico, ha marchado por las calles, y ha mandado cartas
al Presidente Felipe Calderón y a otros funcionarios en semanas recientes. Muchos de los visitantes
foráneos visitan Zihuatanejo cada año desde hace muchos años, y por ello ya son
legendarios en el pueblo. Se mantienen constantemente conectados a Zihuatanejo a través del
ciberespacio, y así metidos en la batalla.

Estos ciberguerreros están enfurecidos ante el prospecto de la construcción de un enorme
muelle en la bahía. La Batalla de Zihuatanejo es un excelente ejemplo de cómo las decisiones
que antes tomaba la industria turística local a puerta cerrada, ahora pueden convertirse en
controversias internacionales.

Enrique Rodríguez manifiesta que el activismo ha generado represalias. El 6 de octubre, Rodríguez
dice que lo confrontaron agentes de la Policía Ministerial Estatal entrenados en EEUU. Sorprendido
por el encuentro, Rodríguez dice que los oficiales lo acusaron de tener un vehículo robado. "Lo
compré cuando tenía cero kilómetros y lo pagué durante cinco años," recuerda
Rodríguez.

El incidente ocurrió sólo unos días después de que a uno de los coches
de Silvestre Pacheco, director de proyectos de S.O.S Bahía, le rompieran el parabrisas sin robar
nada del interior del vehículo. "Esto se trata de acoso por tomar una posición en
contra de la construcción del muelle en la bahía," dice Rodríguez. Ambos
incidentes se suscitaron después de la publicación de un anuncio anti-muelle que fue
firmado por lugareños prominentes, algunos de los cuales han sido presionados desde entonces
por el gobierno municipal para que retiren su apoyo al movimiento ciudadano, según Rodríguez.

Las presiones en contra de los opositores del muelle reflejan un patrón más grande de
ataques recientes en contra de activistas sociales y voces críticas en Guerrero. Celsa Valdovinos,
presidente de la Organización Ecologista de Mujeres
de Petatlán
, ha denunciado actos de vandalismo y el robo de propiedades pertenecientes
a su organización y a su esposo, Felipe Arreaga, ex prisionero político que encabezó protestas
en contra de los talamontes en la sierra de Guerrero. S.O.S Bahía ha apoyado desde hace tiempo
al pequeño movimiento campesino ecologista.

En octubre, Gladivir Cabañas, pariente del legendario líder rebelde asesinado, Lucio
Cabañas y representante en Zihuatanejo de la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos,
y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México (AFADEM), dijo a El Sur que
ha recibido múltiples amenazas telefónicas advirtiéndole que se calle en torno
a los mexicanos desaparecidos detenidos durante la "guerra sucia" de los años 70 y
80.

Curiosamente, las amenazas a activistas resurgen en un momento en el que el partido de centro-izquierda,
Partido de la Revolución Democrática (PRD) gobierna tanto en Zihuatanejo como en el estado
de Guerrero. El PRD, cuyos fundadores incluyen a víctimas de la "guerra sucia", se
convirtió en el tercer partido más importante del país a través de una
plataforma política que pregonaba fuertemente los derechos humanos y el poder popular.

Enrique Rodríguez dice que mucha gente en Zihuatanejo está "desilusionada" del
presidente municipal perredista, Silvano Blanco, quien al principio hacía comentarios en contra
de un muelle dentro de la bahía, pero más tarde argumentó que la mayoría
de la población apoyaba la construcción dentro de la bahía. Blanco ha acusado,
en reiteradas ocasiones, a los activistas opositores del muelle de "distorsionar" el tema
ante la comunidad internacional.

Sin embargo, una empírica encuesta cibernética llevada a cabo en agosto por el periódico Despertar
de la Costa
reveló que 59.5% de las 665 personas que respondieron la encuesta están
en contra de la construcción del muelle dentro de la bahía, mientras que 30% dijo que
no debe construirse un muelle nuevo. Sólo 5.1% de los participantes estuvieron a favor de
la construcción de un nuevo muelle dentro de la bahía. A partir de la encuesta, el
periódico redujo considerablemente su cobertura del movimiento anti-muelle.

Cruceros en la guerra por México

Estratégicamente, la batalla que se ve venir en Zihuatanejo abre otro frente en la guerra por
el corazón, alma e identidad de México. De manera similar al actual conflicto en Zihuatanejo,
los mega-proyectos ideados en la Ciudad de México para la ampliación de la termoeléctrica
de Petacalco, costa arriba de Zihuatanejo, y la construcción de una presa en La Parota, cerca
de Acapulco, han originado una oposición ciudadana masiva. Múltiples muertes, lesiones
y arrestos han acompañado a la lucha por estas dos causas.

En los tres conflictos, funcionarios electos del PRD a nivel estatal y municipal están, ya
sea activamente promoviendo o pasivamente permitiendo el desarrollo de proyectos diseñados por
las administraciones federales, sin que la comunidad local pueda debatirlos, participar en ellos y
exigir rendición de cuentas. Las batallas por el desarrollo en Guerrero representan casos claves
en los cuales se pone a prueba el alcance que se le permitirá a la transición democrática
de México.

Por ahora, la batalla por el muelle para cruceros se recrudece mientras que la temporada de cruceros
llega a su apogeo. Los opositores del proyecto planean entregar sus peticiones a funcionarios públicos
en la Ciudad de México en estos días; y para finales de noviembre se ha programado tentativamente
una audiencia con el Comité de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Cámara de Diputados
Federal en la cual se podrían escuchar testimonios de los que apoyan el proyecto, de los que
se oponen y de la SCT.

En un comunicado emitido el 12 de octubre, el Grupo para la Defensa de la Bahía pronosticó que
habrá consecuencias negativas para Zihuatanejo si el muelle se construye en la bahía. "El
turismo fiel que nos visita y que da fama mundial a Zihuatanejo, desaparecerá con la llegada
en masa de cruceros, porque la tranquilidad y belleza de la bahía se verá afectada de
manera atroz por la contaminación visual de estos monstruos del mar," advirtió el
Grupo.